miércoles 16 de diciembre de 2009

TRADICIONES

Las odio. Desde que era adolescente lo he tenido muy claro. En aquel entonces me dijeron que era la rebeldía propia de mi edad; que eso se pasaría, que ya empezarían a gustarme, a añorarlas , a respetarlas. Y sobre todo, a conservarlas. Las tradiciones.
Y es que no entiendo por qué el mero hecho de ser "tradicional" o "una tradición" es un plus de valor para algo, una especie de garantía de que ese algo es intocable, respetable, venerable...
En mi (seguro equivocada) opinión, debería existir otro parámetro para estimar si algo es beneficioso o no que el simple calificativo de "es que es una tradición".
Y como no puedo salir a la calle a gritarlo (hasta que no sea tradicional el hecho de hacerlo), lo gritaré aquí, pues para eso es mío el post:
Estoy HARTO de que me digan que en el colegio se debe dar religión porque es una tradición de años, de que se mantengan fiestas en las que se torturan a los animales porque son tradicionales, de salir al campo y encontrarme gente armada con escopetas y disparando alegremente a cincuenta metros de mí, porque eso de cazar es una tradición, de tener que asistir a tradicionales y venerables bodas por la iglesia, bautizos, comuniones y funerales, sabiendo que el noventa por ciento de los asistentes no vuelve a pisar una iglesia el resto del año, de que mis impuestos sirvan para financiar una organización privada, tal y como es la iglesia católica, que no paguen impuestos y que encima me digan cómo organizar nuestras leyes civiles porque hay que respetarlos, son la tradición cristiana de nuestro país, que la jefatura del Estado sea heredada de padres a hijos como quien hereda una colección de sellos (tradición española).
Y sobre todo estoy harto de que cada año, cuando voy a montar el Belén la gallina es más grande que las ovejas, tengo tres vacas y ningún burro, un general romano que siempre se cae, el río de papel de aluminio me sale cutrísimo, la virgen es casi el doble de tamaño que San José, el caganet no sé donde colocarlo, pues me parece un poco escatológico (ahhhh, es que es una tradición catalana).
Es en definitiva un Macro-Belén que he ido acumulando a lo largo de años sin orden ni concierto.
Aunque si me pongo a reflexionar: es divertido mi Belén de figuritas cutres. Lo adoro. cada año lo monto con Penélope. Ella a sus siete (recién cumplidos) años no se da cuenta de los tamaños descompensados, de que las figuras son de plástico, ni del papel de aluminio, ni de la vaca-burro, ni de que los camellos son más pequeños que los reyes, ni de que el ángel en realidad es una figurita del señor de los anillos, de que los siete enanitos de Blancanieves no pintan nada en un Belén. El día que se de cuenta de todo ello, quizás pida que compremos uno de esos tan finos y de diseño que venden en El Corte Inglés. Ese día dejaremos de montarlo pues se habrá perdido la ilusión.
En definitiva, estamos cerca de Navidad...y me encanta. Es cierto, quizás estoy lleno de contradicciones, pero dejadme disfrutarlas.

lunes 14 de diciembre de 2009

NUEVE DE DICIEMBRE

Este no ha sido su mejor año. Hace menos de veinte meses la empresa contaba con casi cien trabajadores, la facturación mensual crecía de forma espectacular y todos los datos eran positivos. Pero un día empezaron los números rojos, las facturas sin pagar, los pagarés sin fondos, las pólizas vencidas...los despidos.
Quedan diez trabajadores; una secretaria, el viejo conserje en espera de jubilación, un comercial, tres redactores, dos técnicos de imprenta, un informático y el jefe. Blas Maluenda es uno de los cuatro periodistas que quedan en plantilla.
El Globo llegó a ser el quinto periódico del país con más de cien mil ejemplares diarios. Hoy la tirada apenas llega a mil seiscientos. Se devuelve la mitad. Hoy El Globo es un cadáver en negro sobre blanco.
Blas vive con Andrea, una chica alemana que conoció durante una cumbre de jefes de estado en Colonia. Ella es diseñadora y tampoco encuentra trabajo. Se dedica a cuidar a Cris, al que ellos llaman el gnomo de ojos azules. Su hijo de siete años.
Hace dos semanas Blas ha recibido una llamada. A Blanca, su hermana menor le han diagnosticado algo en un pecho. Entrará en quirófano a principios de Enero.
Hace diez días se ha reunido con Alberto, el jefe de redacción. Su escaso sueldo de mil doscientos euros se reducirá a media jornada (si te conviene, es lo que hay): seiscientos treinta míseros euros mensuales.
No ha querido decirlo aún en casa, pero hace dos meses que no puede hacer frente a la hipoteca. Ha logrado convencer a Andrea de que no necesitan conexión a internet; de que no son necesarias las soñadas vacaciones mágicas en Paris y que el Ford Ká es un coche genial. Ha conseguido convencer a Cris de que no necesita una Nintendo, y de que este año mejor no se sacan el abono para ver al Atleti. Renunciar a sus tardes de Atleti, bufanda, bocata y Cris de la mano ha sido lo peor. Pero no había otra opción.
Nueve de diciembre de 2009: Blas no puede más. Esta tarde llueve. Han vuelto a multarle por aparcar mal, se olvidó el paraguas y al pagar en la gasolinera la tarjeta se ha negado (falta de saldo) a dar más de sí (no se preocupe señor, será cosa de la banda magnética -le dijo la cajera apenada al ver su mirada de desesperación).
Mojado hasta los huesos, y con frío hasta el alma, Blas decide subir a pie los treinta y dos escalones hasta su (mientras la hipoteca aguante) apartamento. Unos segundos antes de entrar se sienta en el escalón número diecinueve. Apoya los codos en las rodillas, cierra los ojos. Y llora.
Llora por Cris y por Andrea. Llora porque va a perder su vivienda y su empleo. Llora por Blanca y su cáncer, por sus ilusiones arrojadas a la basura, por su vida atrapada entre números rojos. Llora porque no encuentra salida. Y lo peor de todo; llora porque se apiada de sí mismo. Y no le quedan fuerzas.
Con un gesto mecánico Blas se limpia las lágrimas (espera que las gafas disimulen sus ojos enrojecidos), se levanta y sube los trece escalones hasta casa.
Con dolor, con infinita nostalgia gira la llave. Clek, cleck...
Y el calor de su casa lo arropa, lo envuelve. Por el final del pasillo viene Cris corriendo con los brazos abiertos y una sonrisa enorme...
-Papá...¡¡hoy es el día, hoy es el día!! Mami dice que hoy es...
-¿El día? -responde Blas con mezcla entre sorpresa y miedo a haber olvidado algo importante.
-Sí, mamá dice que hoy es nueve de diciembre, hoy es el día -responde el niño mientras salta a los brazos de Blas.
Entonces Blas recuerda, y sonríe. Se aparta una última lágrima y besa la mejilla del niño sonriente.
-Es cierto...¡vamos Cris, vamos corre!
Entonces padre e hijo bajan al garaje de donde sacan dos cajas de cartón llenas de polvo y unas bolsas.
-Yo subo las cajas y tú llevas las bolsas -dice Blas.
Quince minutos más tarde Blas y Cris empiezan a montar el árbol. Blas se encarga de ensamblar las piezas, mientras Cris le acerca una a una las bolas.
-¡No, no..esa bola gorda ponla más a la derecha...allí -grita Cris entusiasmado.
Blas sonríe mientras obedece con simulado enfado las órdenes del niño.
-No sé no sé...no lo veo claro.
Después de dos horas, padre e hijo han logrado montar el árbol más feo de la historia. Un árbol sintético con bolas azules y blancas pasadas de moda, envuelto por metros y metros de tira navideña dorada, manzanas rojas, una estrella rota y una bola verde con la inscripción Feliz 1998.
-Está perfecto -dice Blas.
-¿verdad que sí ? Yo creo que este año ha salido más bonito que nunca -reponde el niño mientras salta nuevamente a los brazos del padre.
-De hecho, creo que sin duda es un de los mejores árboles de Navidad que he visto en mi vida.
Entonces entra Andrea y le sonríe, se acerca a Blas y a Cris y los besa con ternura. Los tres se cogen de la mano, se sientan frente a un árbol de resina y mil colores, cierran los ojos y se abrazan. Blas decide en ese mismo instante que no se rendirá, y sonríe.
Casi un año más tarde; Siete de de Diciembre de dos mil diez: Blas, Andrea y Cris pasean las calles de París. Hace frío.
Esa primavera se inció la recuperación de El Globo gracias a una exclusiva de su reportero Blas Maluenda. En tres meses han multiplicado por diez la tirada, el periódico es ahora el número tres ventas, con ciento cinco trabajadores. Blas ha sido ascendido a jefe de redacción. El tumor de su hermana finalmente fue un simple quiste y el ford Ká ha pasado a mejor vida. En ese momento los tres pasan junto a un gigantesco y espléndido árbol de navidad. Blas lo mira, cierra los ojos y sonríe.
-Papi, recuerda que faltan dos días para el árbol -le dice Cris.

jueves 10 de diciembre de 2009

LA CONSULTA AZUL

-Joder tío, la verdad es que me has desilusionado -me decía una amiga hace unos días, después de varios años sin vernos- no me esperaba que te "quedaras en urgencias".
-vaya, ¿tan raro te parece? -pregunté.
-No sé -me dijo- te imaginaba más como Médico de Familia en una consulta de Atención Primaria y esas cosas...en urgencias como que no resolvéis nada, sólo ponéis parches.
Tres días más tarde, cinco de la madrugada.
Arrastro mis pasos ( mis zuecos demasiado gastados, mi pijama verde demasiado manchado, mi cuerpo demasiado cansado) por un pasillo infinito. Entro a una consulta sin ventanas donde me espera alguien. Es mi enésima visita al rincón de las lágrimas azules. La consulta sin número, sin nombre.
En el rincón de las lágrimas azules nunca debes pararte demasiado. Allí no hay tiempo para nada más que para sobrevivir (que no es poco).
En el rincón de las lágrimas azules deberás mirar a la cara a alguien que realmente necesita tu ayuda, y tratar de convencerle de que tú eres su tabla de salvación, aunque sabes que no es así.
Deberás afrontar ese segundo de infinita tristeza en el que comunicar a una hija que su padre no volverá a casa.
Es el rincón de las lágrimas azules un sitio reservado para aquellos que deben estar ahí sin horas, sin desalientos y sin dolor.
Es el sitio donde te verás cara a cara con tu destino, con tus miedos y tus fantasmas.
El sitio donde no podrás mentir, porque sólo hay sitio para las tres verdades y tres preguntas a las que jamás podrás responder... cuándo, cómo y sobre todo: Por qué.
El rincón de la lágrimas azules, de las miradas y las caricias.
Quizás debamos poner algunos parches, soldar algunas fisuras, cerrar algunos errores del sistema, pero sin duda hacemos una asistencia Humana como en pocos sitios se puede hacer.
Y una vez saldada la visita, me acuerdo de mi amiga y le respondo, por cierto con cierto retraso:
-Soy Médico de Familia en Urgencias hospitalarias porque me gusta, porque disfruto con ello y porque es una profesión que, a mis treinta-y-demasiados, consigue erizarme el vello cada vez que logro, o al menos intento, aliviar el dolor de un ser humano.
Y estoy plenamente convencido de que somos los Médicos de Familia los profesionales mejor preparados para esta labor, a pesar de que muchos, quizás demasiados, se empeñen en decidir que nuestro ámbito de trabajo debe ser exclusivamente la Atención Primaria.
Dixit


sábado 5 de diciembre de 2009

EL SECRETO DE SUS OJOS

Son las dos de la madrugada. Hace frío. No es el frío de las noches de Diciembre de una infancia plagada de claroscuros. Es la frialdad que te da el tener la absoluta certeza de estar solo frente al mundo.
Entonces decides parar tu viejo Renault Clío, salir al arcén y encender el penúltimo cigarrillo de la noche. Algún día te deberías plantear que tu relación con el tabaco no es leal.
La primera calada ilumina la noche, y en ese medio segundo un millón de sensaciones colapsa tu mente. Es uno de esos momentos en los que lo sucedido en las última semana se concentra en un suspiro. Starlux de pasiones, cápsula de amor contra la locura.
Y en ese instante recuerdas imágenes, músicas, olores, sonidos y voces. Tienes la inmensa fortuna de percibir que esas mil sensaciones se están grabando en tu mente. Para siempre.
Hacía algún tiempo que conocías a Leire. Era una más de las chicas que conocías. Hasta que dejó de serlo. Hasta que una cita para ver a Ricardo Darín acabó en una mirada interminable, en una confesión. Y finalmente en un beso eterno.
Los días siguientes tu vida fue arrasada por un tornado de sensaciones. Descubriste nuevos colores, nuevos sabores, nuevas miradas y nuevas risas.
En apenas diez días tu mundo giró, y decidiste que Leire era la persona con quien querías compartir tu vida.
Tres días más tarde los besos furtivos acabaron en caricias. Y esta misma noche quedasteis para cenar.
Habéis paseado y habéis hecho el amor en este mismo Renault Clío que ahora te acompaña. Hace de eso apenas una hora. Igual que cuando eras adolescente. Amor con prisas y pasión eterna.
Y entonces, un nuevo giro en tu noria.
-Leire, quiero decirte algo –susurraste a su oído, decidido a apostar fuerte.
-No, no lo digas –entonces te ha mirado muy fijamente –quiero que olvides esta noche, que olvides esta semana. Nada de esto ha sucedido.
-Pero…
Hubieras rogado, hubieras llorado, hubieras suplicado; pero sabes que el amor no se mendiga, se conquista.
Ahora te sienta junto al arcén y apuras el cigarrillo. Sabes que aquellas músicas, aquellos olores, aquellos sabores, aquellas miradas de los últimos quince días, te acompañarán el resto de sus días. Sabes que nunca podrás volver a percibir ese aroma de Ralph Lauren sin sentir una punzada de dolor.
Con tranquilidad apagas el Marlboro, recuerdas El Secreto de sus Ojos, sonríes y sigues.

jueves 3 de diciembre de 2009

MIS PROBLEMAS CON LAS MUJERRES

Hay momentos en los cuales tu profesión se vuelve una incomodidad para el normal desarrollo de tu vida personal (y no me refiero al momento en que una chica adorable decide comentarte sus problemas de golondrinos axilares en la discoteca cuando le dicen que eres médico).
A veces es en la cola del supermercado, otras en el banco, en el ascensor, o incluso en bodas, reuniones sociales varias y saraos lúdico-festivos, surge la temida conversación: Vaya-mierda-de-sanidad-tenemos.
Generalmente la conversación va tomando un cariz cada vez más truculento, escabroso y agresivo, especialmente si los contertulios en cuestión ignoran que eres médico.
Doce de la mañana; supermercado Mercadona. Víctor Bárcenas aprovecha el saliente de guardia para hacer la compra semanal. Ha estimado que con dos salchichones de los que él denomina "pata de borrico", dos litros de Hacendado-cola light, una bolsa de tranchetes, otra de bimbo sin corteza, una bolsa Maxi de patatas fritas y un kilo de tomates podrá seguir con su dieta mediterránea que ya le ha ofrecido unos resultados estupendos.
Delante de Víctor, doña Carmen, ochenta hermosos kilogramos con cincuenta y cinco primaveras enfundados en un vestido de los denominados "Bambos" con flores azules y grises. Junto a ella Candela Cortés, aún en pijama y chanclas; rodeada de tres churumbeles que se mueven en torno a ella como satélites. Un cuarto, el Yeremis cabalga la cadera derecha de Candela. Dos velotes verdes cuelgan de la nariz de Yeremis de forma ondulante...suben en la inspiración...bajan en la espiración. Cuando la madre se mueve los dos velotes verdes se mueven de uno a otro lado cual Péndulo de Foucault.
Junto a Candela y Carmen está Luisa. Luisa Jánforas, la más "lista" del barrio. Catedratica en la comparación de precios Mercadona-Lidl, especialista consumada en colarse en el médico con excusas variopintas y profesional en negociar el precio de las coquinas o de las bragas del mercadillo; Luisa, que además de presidenta de "el APA" y terror de profesores, tiene el récord de reclamaciones en el centro de salud, ha demandado al vecino por once centímetros de muro y está gestionando una Incapacidad por fibromialgia severa crónica incapacitante multifactorial idiopática.
-Oche Candela, al Yeremis te lo veo fatal. - dice Luisa poniendo cara de teniente Grissom.
-Bueno ya está bien, gracias a don Jorge, porque si no...el niño no lo cuenta, eso te lo juro por Santa Críspula. Porque si llega a ser por los médicos del seguro el Yeremis estaba más tieso que un garrote.
-Qué me vas a contar que yo no sepa, si yo le tengo una fe a don Jorge tremenda, porque siempre acierta con mi Paula María.
-Mi Yeremis es que se ha tirado una semana con una fiebre tremenda y una tos asisina. Pero una cosa horrible, que no se le bajaba la fiebre ni con el dalsy ni con ná de ná. El primer día por la tarde lo llevé a urgencias del centro de salud y la médica me dijo que era un virus. Pero digo yo que un virus...¿como lo sabe la médica que es un virus, acaso lo ha visto?.
-Di que sí...-apostilla doña Carmen.
-Así es que por la mañana cogí una cita para la pediatra. Y no te lo pierdas. ¿a que no sabes lo que me dijo?
-¿no te diría también que es un virus? -Luisa abre los ojos como platos.
- eso me dijo la tía.
-Pero qué poca vergüenza...claro como los médicos se protegen entre ellos. Normal.
-Entonces yo cogí al Yeremis y por la tarde me lo llevé a urgencias del hospital. Tres horas esperando, pero tres horas de reloj eh. Había un médico jovencito, la verdad es que fue amable, pero el pobre no daba abasto con tanto niño. Yo le dije que al niño yo no me lo llevaba hasta saber qué tenía.
-Muy bien Candela, a esta gente hay que ponerle las cosas claras.
-Total, que al final le hizo una radiografía y un análisis. Yo le dije que mi Yeremis estaba pa antibiótico, pero el médico no lo tenía claro creo yo. Al final le puso la Amosilina , aunque yo le dije que a mi Yeremis la Amosilina no le hace nada.
-Sí, es que ésa la receten porque es más barata,pero es leche frita. Y no se dice Amosilina, es Amorsiciclina -espeta Luisa
-Al final, alguien me dijo que el pediatra del hospital no era ni siquiera pediatra, que era como un médico que está haciendo la especialidad o algo así.
-Un MIR -le dice Luisa la sabionda -¿no has visto la serie en la tele? esa de jovencitos que están todo el día dale-que-te-pego-a-la-zambomba.
-Me suena algo. Yo lo que hice fue irme al hospital materno infantil, allí sí que hay pediatras buenos. Me lo vio un pediatra, pero resulta que tenía el ordenador conectado y se veia que la pediatra decía que era un virus, así es que el tío ya no se podía bajar del burro. Ni un miserable análisis de orina le hizo.
-¡Vaya panda! Eso ya no es ser médico ni ser nada. Esto lo arreglaba mi Antonio en dos tardes -Luisa está en Nivel 5 de indignación.
Víctor observa impasible. La cajera espera a las tres señoras que están centradas en su conversación.
-Y al final, ¿qué remedio me quedó? - dice Candela.
-Lo tuviste que llevar a don Jorge, claro.
-Normal. Toda la vida pagando seguro para esto...-y entonces surge la frase.
-Vaya vergüenza de médicos del seguro -dice Luisa.
-¿y qué te dijo don Jorge? -doña Carmen está expectante.
-¿Qué me va a decir?. La Verdad. Porque don Jorge es el Levangelio,nunca miente. Me dijo lo que yo imaginaba, el Yeremis tenía una bronquitis, es más, ¡casi principio de neumonía...!
-Por Dios, por Dios. Y los otros venga decirte virus virus virus...¡dónde va a llegar este país!
-Por suerte don Jorge le recetó el Ceclón, Mucosal, Actithion Antistílico, Romilán y el inmunoferión. Y a los tres días empezó a mejorar.
-Es que don Jorge es mano de Santo...¡tiene un atino!
-Sí pero los cien euros que me cobró no me los devuelve el seguro.
En ese mismo instante el Yeremis realiza una gran inspiración...y en todo el supermercado suena un tremendo estornudo...aaaaatchhhíííísssssss!. Las dos velas de moco verde salen proyectadas directamente e impactan en la cara de un anonadado Víctor Bárcenas.
-¡Uy...vaya con el nene...mira como has puesto a este chico!
-No se preocupe señora, (en ese momento se imagina cogiendo a la santa madre de Yeremis y eyectándola contra la pared. ¡¡Cataplof!!)...no ha sido nada.
-No se preocupe por los mocos, ya estuve en el pediatra y me dijo que era un simple virus, que no contagia ni nada...-dice Candela sonriente.
PS: en recuerdo de la guardia de pediatría más horrible entre lo horrible...¡sobreviví!

domingo 29 de noviembre de 2009

GRIPE A: ¿LA VACUNA?

Siempre he dicho que los españoles tenemos, de forma genética, posiblemente heredada del hombre de Atapuerca, una serie de características que no podemos (ni queremos)ocultar:
1.-Capacidad Futboril: Seríamos unos seleccionadores nacionales perfectos. También estamos perfectamente capacitados para entrenar al Madrid o al Barça.
2.-Capacidad Mediquil: Tenemos unos conocimientos profundos e innatos acerca de anatomía, fisiopatología y medicina que hace que el conserje del colegio pueda asesorar al taxista acerca de sus síntomas, o que la señora del quinto A nos pueda dar una de sus "pastillitas pa los nervios" en caso de necesidad. Ni que decir tiene que el español pura raza sabe con total exactitud cuándo necesita una ecografía, analítica completa o una derivación médica.
3.-Capacidad Gestionástica: Estamos totalmente preparados para presidir el gobierno de la nación, pues todos y cada uno de nosotros sabemos cómo en apenas unos meses acabaríamos con el paro, con la crisis, con el terrorismo, etc...En el caso de los médicos, le añadimos un nuevo gen. En el brazo corto del cromosoma 15 tenemos el gen ministril, que nos capacita para gestionar con la punta del dedo el ministerio de sanidad o consejería de Salud de nuestra comunidad. Las enfermeras tienen un gen similar, pero en el cromosomoa 3.
Evidentemente, todas estas características ya las tenemos asumidas desde la infancia, con lo cual las estructuras sociales van más o menos "tirando". Pero (un pero mas en nuestra vida...) aparece algo nuevo. Es la Gripe A.
Cuando aparece un nuevo evento en mitad de nuestra consolidada (y nunca bien ponderada estructura génica-mental), tenemos tres opciones: Intentamos cambiarla, nos adaptamos a ella, o escondemos la cabeza debajo del ala esperando que pase el temporal.
En este caso, ante la Gripe A, los españoles de a pie solamente activamos dos de nuestras capacidades extrasensoriales:
1.-Capacidad Futboril: no la ponemos en marcha, pues es una capacidad que se reactiva ante la lectura del Diario Marca, que sólo habla de la Gripe en caso de que Messi esté en la cama con 38 (grados centígrados).
2.-Capacidad Mediquil: Los españoles (incluídos muchos sanitarios) rápidamente han hecho sus consideraciones fisiopatológicas y etiológicas, de tal forma que según mi panadera se trata de un virus que ha salido de un laboratorio para vender más fármacos, Las estanterías del Mercadona se atiborran de desinfectante hidroalcohólico y las urgencias se saturan en busca de gente que ha decidido que quieren que se les haga "la prueba de la gripe".
Pero la característica genética que más se ha puesto en juego en este evento griposil ha sido la número tres. A pesar de múltiples consejos, consensos, protocolos y discusiones a todos los niveles mundiales sobre el tema, me da la impresión de que cada cual ha hecho lo que le ha dicho su instinto. Y sobre todo, como no, los médicos. Afortunadamente el virus era más bien de medio pelo. Cierto es que la temida pandemia-epidemia o como queramos llamarla no parece que vaya a ser el cataclismo (ese para el 2012). Sin embargo se ha logrado crear una vacuna. Imagino, y quiero suponer, que el control y supervisión de la misma ha llevado todos los controles nacionales e internacionales. Pero (nuevo pero…), muchos médicos, y muchas enfermeras somos más chulos que nadie. Por ello decidimos proclamar a los cuatro vientos que no nos sale del pirindolo vacunarnos.
Se propaga una cadena de correos electrónicos entre todos los médicos del país y principales medios de comunicación donde una doctora (ignoro exactamente su formación) deja claro que la vacuna es una especie de improvisado veneno (ver carta), una monja benedictina del monasterio de Montserrat recibe millones de visitas explicando el evento, y todos la aplauden a rabiar (el video no tiene desperdicio). Miles de correos dejando claro que la gripe A es un negocio, y cientos de médicos, tanto a nivel privado como profesional o en blogs, proclaman a los cuatro vientos que no se vacunarán. Sindicatos de enfermería animando a no vacunarse como medida de presión. Locura.
Por ello, yo también haciendo uso de mi cromosoma salvaje me pregunto:
1.-Si las autoridades sanitarias hubieran decidido no fabricar la vacuna, ¿hubiéramos protestado?...nooooo que vaaaaa.
2.-Los que alardean y animan a no vacunarse, ¿son conscientes de que los sanitarios somos un referente para millones de personas y nuestra palabra llega a ellas?
3.-Si las autoridades hubieran decidido que los sanitarios no hubieran sido vacunados, estas mismas personas ¿pondrían el grito en el cielo?... nooooo que vaaaaa.
4.-Quienes están haciendo, en mi opinión de forma irresponsable, este llamamiento ¿tienen de verdad todos los argumentos científicos, médicos y técnicos para hacer este alarde?
5.-Los sanitarios que dudan y reprueban de forma pública acerca de esta vacuna y el negocio en torno a la Gripe A, ¿se han planteado las formas en que se hicieron los estudios de efectividad de la vacuna del papiloma humano, o como se consiguen autorizaciones para comercializar determinados ARA-II, estatinas o antidiabéticos orales? ¿Se plantean el negocio en torno al SIDA en África? ¿Se plantean el negocio en torno a otros temas como la obesidad, la diabetes, la depresión (serotonina contra el desamor) o las Dislipemias (escándalo de los omega 3)?
En definitiva, tengo la impresión de que se está creando una corriente de opinión que roza la leyenda urbana, y que me llega a recordar aquel evento de Ricky Martin, el perro y el paté. Todos somos conocedores del tema pero nadie conoce las pruebas.

En mi opinión (casi seguro equivocada), es irresponsable el hacer pública campaña contra la vacuna de la gripe A. Si hay argumentos de peso para dudar de su eficacia en humanos, toxicidad, forma de probarla, habría que irse al juzgado de guardia y denunciarlo en lugar de ir en plan “valiente” con eso de “pues que se vacune la ministra, porque a mí no me la pega”.
Es lícito que el sanitario opte por no vacunarse, igual que es lícito que fume, pero hacer alarde público de ello es otro cantar, pues la nuestra es una opinión cualificada lo queramos o no. ¿Calificaríamos de irresponsable en salud pública un médico que escribiera públicamente el tabaco es saludable? Aquí alguien está jugando con cartas marcadas.
Por cierto, ahora que me doy cuenta: como un español más he hecho un uso desaforado de mi cromosoma gestionástico. Qué desastre....

martes 24 de noviembre de 2009

COLABORACIÓN CON MÉDICOS SIN FRONTERAS