CRUCE DE CAMINOS


Día D menos 5. El domingo partimos con destino a la vieja Constantinopla, gran cruce de caminos del mundo: Asia, Europa, Islam, Cristianismo, Oriente, Occidente...cruce de caminos y de ideas. Algún día escribiré sobre la eterna lucha entre los polos opuestos. Yo la llamo la lucha entre las ciencias y las letras, entre los números y los sentimientos, pero eso sera motivo de otro post.
Hoy quiero hablar de los peregrinos, de aquellas personas que viajan, de las que se van cruzando y de los que disfrutamos con ello. Hace algún tiempo escribí algo que hoy quiero recordar, se llama cruce de caminos:

El peregrino paró en aquel cruce de caminos junto a la playa
Camino de tierra
Camino de polvo
Cruce de caminos sin señales...

A su espalda el mar acariciaba la arena y el sol se iba ocultando a lo lejos.
Las negras ropas rasgadas ondearon con la brisa.
Tras largos años de marcha, esta vez dudó acerca de qué camino seguir, incluso se planteó volver atrás; nueva mirada al horizonte.
-Es la hora de las sirenas -pensó.
No importaba cuaĺ, seguiría cualquiera de los tres caminos posibles pues realmente no buscaba ningún destino. Se buscaba a sí mismo.
-Quizás debería volver -piensa de nuevo. Seguidamente elige una de las sendas, adelanta un paso...y sigue.
Desde la playa una niña descalza junto a las olas observa como aquel extraño personaje de ropas negras se aleja, no sin antes volver por última vez la vista atrás y dedicarle una última mirada.
Caminos de tierra
Caminos de polvo
Cruces de caminos sin señales...

Los años siguientes aquella niña de ojos imposibles recordará aquella extraña tarde en que un desconocido se le acercó, besó su frente y se alejó llorando. -Adiós hija -le había dicho.
A todos los que constantemente deben elegir su senda en cruces de caminos sin señales que le indiquen dónde ir...y a los que se van encontrando en esos cruces.

Playa de Nerja, invierno de 2008




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