SEROTONINA EN LOS PASILLOS


Resuenan mis pisadas en el pasillo ...Clap Clap. Recorro el amplio corredor del centro de salud. Son las cuatro de la madrugada y un juego de luces y sombras acompaña mis pasos; dentro de unas horas todo se convertirá en un hervidero de almas con prisas, batas blancas, miedos y sangre en tarritos de colores. Usuarios los llamamos, como si vinieran a comprar calabacines...no se mirarán a la cara.Simplemente buscarán su número de consulta, su hora de cita, su médico, su enfermedad...SU enfermedad.
Cientos de pisadas sobre las baldosas que ahora siento mías. Quizás si los cientos de personas que mañana vendrán se pararan unos segundos a mirarse a los ojos, a hablar, o simplemente a tomarse un café juntos, no serían necesarias tantas medicinas, tantas operaciones, tantas soledades "curadas" con prozac, tantas amarguras aplastadas con bromazepán, tantos desamores sedados con sertralina, tantas vidas viviendo en la mentira de un comprimido cada 12 horas. NO se preocupe señora...lo que a usted le ocurre es que le falta serotonina en el cerebro...lástima de la ciencia que apoya estas teorías bárbaras...lástima.

Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.
...walt whitman.

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