VICTOR BÁRCENAS, RESIDENTE DE FAMILIA

Víctor Bárcenas nació una fría noche de febrero (no existían calurosas noches de febrero ni gélidas noches de agosto en su tierra). Su padre le puso Victor porque le encantaba la historia del jorobado de Notre Dame . Siempre se sintió afortunado por este hecho, el no haber nacido jorobado, y el hecho de que a su padre gustara Víctor Hugo; si le hubiera gustado Balzac su vida hubiera sido un trauma.
Estudiante de medicina por equivocación y residente de medicina de familia por vocación (y eso es tema de otro post), el doctor Bárcenas a sus treinta y tantos, se levanta cada mañana a las siete y seis minutos (su reloj se llama Felpucio, es el único despertador del mundo que tiene nombre propio); pero esta máñana iba a ser algo especial...
A entrar en la cocina, y encender la luz descubre cómo un ejercito de miles de hormigas ha colapsado su encimera; lo que es aún más grave, se están cebando en su recién adquirido jamón, oferta del Carrefour (el jamon y los langostinos, esos dos grandes amigos de la humanidad...). Se plantea pasar a la acción: rociar con insecticida la zona, pero no parece viable impregnar con piretrinas tan preciado manjar, por lo que acaba con los insectos a base de servilletazos. Esa mañana no habrá jamón sino tostada con matequilla y..mermelada.
Como está en plan fashion-estupendo, ha decidido comprar una de esas mermeladas de marca que anuncia la tele, que vienen en bote de plástico, con fibra, sin azúcares ni fructosa, tapón antigoteo, 50 calorías por cien gramos y precio triple...guay.
Aprieta el bote y FSHHHH! una sustancia gelatinosa, réplica exacta de la diarrea de un bebé se posa sobre la tostada haciendo un ruido verdaderamente asqueroso. A pesar de que intenta darle un mordisco, la tostada va sin probar a la papelera; al bote de mermelada le esperan varias semanas en la nevera hasta que vaya a la basura una vez aparecidas las correspondientes pelusillas verdes. Nota: comprar mermelada marca mercadona.
Coge el autobús. Existen 3 tipos de hombres: los que usan como colonia Varon Dandy, los que usan como after-shave la loción Floid, y el resto. Hoy le ha tocado junto a su asiento un señor tipo 1, grado 3: No solo se "echa" colonia, sino que se "baña" en colonia. Además están tan cerca que está completamente convencido de que llegará a la consulta oliendo a ese gran perfume (lo de grande es porque se vende en tarros de un litro)
Con el estómago vacío llega a su centro de trabajo. Primer paciente.
-Doctor, ¿es usted el sustituto?, bueno entonces le explicaré mi problema. El caso es que he estado mirando el internet y... creo que soy fibromiálgica -Plaff! La primera en la frente -le explico mi problema...blablabla.
La señora sigue hablando de sus males. La cara del doctor Bárcenas se pone triste, casi llorosa. La señora sigue contando convencida de haber emocionado a aquel joven doctor. En realidad Bárcenas no para de pensar en cómo su preciado jamón estará siendo devorado en ese mismo instante por miles de cabronas amarillas.
Tras más de quince minutos, y ya con la paciente en el dintel de la puerta, ésta se vuelve:
-Doctor, hace mucho que no me tomo la tensión...¿podría tomármela ahora? Bárcenas no cree que sea conveniente explicarle a la usuaria las causas por las que NO va a tomarle la tensión.
Seis horas y treinta minutos, y cincuenta y dos pacientes más tarde, la hora de la visita de los delegados farmacéuticos. El doctor Bárcenas cree que su glucemia debe rondar los 25-30 mg/dl, el delegado es un hombre tipo 3, grado 3: Perfume "de los buenos", pero también bañado en cantidades industriales del mismo (sin duda imitación comprada en el mercadillo a cinco euros el bote). Dicharachero y alegre, le larga su retahíla mil veces ensayada: vaya-porquería-equipo-el-madrid (Bárcenas está convencido de que algunos delegados llevan su libretita donde apuntan de qué equipo es cada médico), vaya-porqueria-politicos-tenemos (idem con las afinidades políticas), vaya-producto-tan-bueno-tengo. Jajaja, jijiji!!
-Esta es la mía -se dice Víctor, y acto seguido le plantea a tan amable delegado si sería posible que el laboratorio lo inscribiera en un interesante curso que quiere hacer.
La sonrisa del delegado (llamado casualmente Honorato) pasa a ser un rictus, se tensan sus músculos y su cara se vuelve cenicienta.
-Mira, Victor -le dice- tu sabes que la cosa está fatal. La crisis, ya sabes...de todas formas ya te llamo si consigo algo (..dicho esto entonando la voz como si estuviera hablando de pasarle un kilo de cocaína..)
Con dos comentarios rápidos acerca de las ventajas de su Krustisartán, redondea la faena y huye despavorido.
-Joder -piensa Bárcenas (ahora se siente residente Bárcenas) -ni que le hubiera pedido acostarme con su novia.
Tres y media: Víctor coge el bus de vuelta. Se acuerda de su abuelo y sonríe. Pensar en las cosas de su abuelo, un hombre sabio, le alegra. Él solía decir: Con tres medicinas se curan el 90% de las enfermedades: la aspirina, el bicarbonato y el vicks-vaporup. El resto, o te operas o te mueres, cosas de su abuelo...¿o no?

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