CUESTION DE SEXO

Por fin viernes…previo a un puente ocioso. El Residente de cuarto año Bárcenas tiene el primer fin de semana libre desde hace 2 meses.
Un aviso a domicilio a las dos y media es el regalo que esperaba. Los avisos domiciliarios son una experiencia única, una especie de caja de sorpresas en la vida profesional de Víctor. En su reputada opinión existen dos grandes inventos del maligno: el colonoscopio rígido y los avisos domiciliarios. Tras acabar la consulta a demanda se dirige, maletín en mano, hacia un destino aún desconocido.
Mientras camina oye música en su Ipod regalo de una semi-novia. Bárcenas clasifica sus relaciones con las mujeres en 6 grados: conocida, amiga, rollete, amigaespecial, seminovia, novia y Anne Hataway. Una vez que una chica sube de categoría no se puede bajar a categoría inferior, Por ello una seminovia no puede pasar a ser conocida sin más ni una novia puede pasar a ser rollete, por más que Víctor lo deseara en ocasiones, sobre todo en lo que a su exnovia Sandra concernía, pero eso es motivo de otro post.
Mientras se encuentra en estas profundas disquisiciones mentales oye en el informativo que un estudio ha descubierto que el español medio piensa en sexo una 187 veces al día. Eso termina de desatar sus alarmas mentales. De esta aterradora noticia extrae tres conclusiones palpables en apenas diez milisegundos:
1.-La ciencia está fatal. Pensar que hay científicos que se dedican a estudiar el número de veces que el “español medio” piensa en sexo, con el consiguiente número de encuestas, gasto de dinero, tiempo y trabajo, le pone de buen humor. Seguro que el equipo de científicos son unos cachondos mentales, y eso es bueno. Siempre que haya gente tan imbécil como para financiar dichos proyectos (y por lo visto haberlos haylos).
2.-Su abstinencia sexual de más de tres meses le hacían sospechar que se estaba convirtiendo en una especie de eunuco, lo que Bárcenas denomina MMB, médico monje benedictino. El hecho de que la semana pasada hubiera pasado más tiempo leyendo el New England Journal of Medicine ( on line con contraseñas pirateadas por internet of course) que chateando con sus amigas-con-posibilidades-de-ascender le estaban confirmando este hecho terrible, y eso lo ponía de mal humor.
3.-El hecho de que publicaran estudios tan estrafalarios como el anterior le hacía pensar que su proyecto de estudio “Efectos del uso de la bufanda sobre la incidencia de cuadros catarrales en adultos” no era tan descabellado, y tenía un hueco reservado en los vetustos anaqueles del British Medical Journal. Eso mejoraba su humor.
Dos sensaciones positivas, una negativaa…buen rollo. Victor es un optimista nato.
Se acerca al domicilio. A las dos y media de la tarde los pasillos de los edificios son una mezcla horrible de olores a guisotes, fritangas y sopas variadas, que se conjuran para unirse en una amalgama apestosa...Victor sabe que las amas de casa esperan la llegada del médico a domicilio para destapar sus ollas y esparcir olores varios por el edificio. Tercero Efe, sin ascensor…Ding, dong!!! Tras los correspondientes dos minutos de tensa espera, se abre la puerta. De entre los pies de la mujer (por supuesto en bata de guatiné) que abre la puerta, surge un perro diminuto ladrando a toda pastilla y se lanza sobre la pernera del Monje Benedictino Bárcenas. Se trata de Fifu, el adorado caniche de doña Dolores, adquirido por la módica cantidad de 100 eurazos al portero Frasco Lupiáñez, antes de que éste ingresara en prisión por vender copias piratas de las canciones de Concha Piquer. En ese momento el residente de cuarto año Victor Bárcenas, cual delantero centro, concentra su fuerza, su voluntad y sus frustraciones en aquel manojo de pelos y pulgas con la apariencia de simio enano, y le propina una patada que proyecta al can todo lo largo del pasillo estrellándolo contra la puerta del Tercero Jota.
-Señora, lo siento mucho, es que el perro me ha mordido… -intenta excusarse balbucenado.
-¡Oiga, mi Fifu no hace nada, sólo ladra porque me quiere mucho!! ven cariño...¿te ha hecho daño este médico malo? Vaya médico será usted que va por ahí agrediendo animales inocentes. Además yo he llamado a don Anselmo, no a usted, así es que…¡buenas tardes!...portazo en las narices del residente.
Don Anselmo, tutor de Víctor (también motivo de otro post), un médico tradicional, de los de bigote, barrigón y más clásico que una columna jónica está de baja por una indigestión de langostinos, centollos y crustáceos diversos fruto de una opípara cena abonada por Laboratorios Wanger dos noches atrás.
Victor mira la puerta que queda a apenas 2 centimetros de su cara. Piensa en llamar a la puerta nuevamente y…no, mejor lo deja. No quiere ser él quien abra los titulares del noticiero del sábado.
Da media vuelta, sonríe el pensar en el interesante estudio acerca de las costumbres sexuales de los españoles…esta tarde debería llamar a Sandra.

2 comentarios:

N dijo...

Me encanta leerte. Y reconozco que hay un morbo especial en el hecho de saber que eres médico. Nunca había tenido trato directo con ninguno, y sigo manteniendo la imagen en mi mente del médico serio y canoso que venía a verme cuando era pequeño a mi casa. Cualquier español medio de mi generación (que se precie como tal) siente respeto/admiración por el médico, el practicante y el guardia civil.. .

Saludos!

Nacho. www.nachopalomar.com

Zaca dijo...

Muy poético y "metafórico", como a mí me gusta.
Me da envidia tu mar.