FISICA Y QUIMICA

Aquella madrugada Beatriz se sintió el ser más indefenso sobre la tierra. Era una de esas madrugadas frías y secas de su tierra, una de esas noches en las que el tiempo parece morir presa de la escarcha inmóvil.
Un escalofrío ya familiar recorrió todo su cuerpo al despertar. Las tres de la madrugada y, una vez más, el mismo pensamiento que martilleaba su cerebro implacable desde hacía días. ¿Por qué?.
Una sensación en extremo desagradable, despertar en la madrugada y sentir que el sueño te ha abandonado y que un pensamiento intruso se impone al resto. ¿Por qué?
En doscientos veintitrés días dinamitaron su alma.
Beatriz Luengo, 37 años. Era la profesora de filosofía más brillante de la facultad. Todo un futuro profesional por delante. Sus grandes ojos negros y su escultural figura hacían además que Beatriz fuese el codiciado y secreto objeto del deseo tanto de profesores como de alumnos.
Una tarde de Mayo conoció a Javier. Aproximadamente de su edad, quizás algún año menor, Javier Mesta era un conocido abogado de éxito en la ciudad. Compañero de Beatriz en el gimnasio, se habían cruzado miradas en varias ocasiones, hasta que finalmente coincidieron en una fiesta de Pili Gracias, amiga común de ambos. Lo que comenzó con unas risas continuó con la clásica historia de chico-conoce-chica, y tres semanas más tarde Beatriz flotaba en una nube que la transportaría durante los siguientes doscientos dos días.
Sin duda había conocido a su media naranja. Aunque siempre dijo que eso eran cuentos de adolescente, Beatriz estaba convencida de que Javier lo era. "Mi media naranja", solía decir, mientras su sonrisa reflejaba la mezcla más perfecta entre ilusión y pasión. Ideal como compañero de risas, de paseos, de charlas interminables, compartían absolutamente todo.
Beatriz se sabía una mujer culta, había leído muchísismo acerca de sentimientos, filosofía, psicología. Incluso había llegado a bromear con aquella frase de Severo Ochoa "el amor es física y química, además es una enfermedad que se cura con los años". Ahora comprobaba que había algo más que física y química...mucho más que física y química.
Y una tarde de invierno, Javier simplemente no apareció más. "Bea, lo siento, pero lo nuestro no va, no le veo futuro. Cuídate y sé feliz". Una simple nota en la nevera zanjaba doscientas noches de amor. Frases manidas, usadas mil veces, falsas disculpas. Puñaladas gramaticales que la desgarraron como el rayo parte un árbol. Lo siento, cuidate, sé-feliz...palabras que se repitieron una y otra vez en su cabeza durante semanas.

Supuso que la historia de la humanidad estaba plagada de historias como la suya, de errores, de traiciones, de desamores. Supuso que la tierra se hallaba plagada de seres como ella, desheredados del amor, expulsados de un tren a patadas sin derecho a nada. Imaginó que ese acero helado que cada mañana la partía en dos era algo normal. Pero cuánto le dolió sólo lo supo ella.
Y cada noche se despertaba mirando el hueco destinado a Javier, sintiendo cómo un frío pedernal rajaba sus entrañas, notando cómo en su cabeza pugnaba el odio, el despecho, y la absoluta certeza de que venderia hasta su alma por compartir su otro lado de la cama con "su media naranja".
Mil veces intentó racionalizar sus sentimientos. Mil noches tragándose su propia hiel, mil días aprendiendo a no odiarse. Hasta conseguirlo.
Beatriz Luengo volvió a encotrarse con Javier Mesta. Fue varios años más tarde. El abogado de éxito seguía teniendo cierto atractivo, seguía vistiendo con una elegancia impoluta, seguía con esa mirada felina que enamoró a Beatriz...Era una fiesta de fin de año, cinco minutos antes de la medianoche. Beatriz se acercó a Javier entre la multitud hasta quedar a tan solo unos centímetros.
-Javier... -dijo Beatriz Luengo
El abogado giró su cabeza...
Pero esta historia no es cierta. No existen profesoras de filosofía tan guapas, ni abogados de éxito tan cobardes, ni traiciones tan certeras, ni noches de desgarro y soledad. No existen lágrimas desesperadas ni amores brujos. Total, el amor es pura física y química...¿verdad?.

1 comentario:

AMELY dijo...

y magia mucha magia
verdad?.