¿DONDE ESTÁ ANTONIO MACHADO?


Hay gente que piensa que las cosas que a veces me suceden no le suceden a nadie. Yo a veces también lo pienso. Lo que cuento a continuación me ha sucedido en las pasadas doce horas, el relato de doce horas propias de Lewis Carrol.

20.35 horas: Aeropuerto del Prat. Tengo un vuelo Barcelona-Mallorca-Málaga. Por motivos ajenos a mí, el vuelo se retrasa, y me hacen un papelito llamado FIM, de ahora en adelante llamado “el papelito”, especie de ticket para cambiarte de vuelo cuando hay un retraso, donde me derivan para Barcelona-Madrid-Málaga con Iberia.
-Dese prisa que no llega –me dice el empleado de Spanair –corra corra… -A correr.
Terminal 4. Pont aeri, a la carrera llego al mostrador de Iberia, me piden el DNI y….
-Oiga su DNI no coincide con el del FIM .-Aquí dice que usted se llama Antonio Machado.
-Bueno, en realidad ese es el nombre de la calle donde vivo, fíjese usted, que Antonio Machado ya se murió tiempo atrás –le digo.
-ejem…no sé no sé…-me dice mirándome por encima de las gafas como evaluando las posibilidades de que un terrorista se pusiera el nombre de Antonio Machado para actuar –bueno, pase.
El último hueco del avión es para mí…uffff! Lo logré. Iluso de mí.
22.00 horas: Llego a los mostradores de Iberia en Madrid. Una señora a la que calificaría de “madura” por no darle otro calificativo evolutivo me dice que vaya a facturación, de ahí me mandan a ventas, de ahí a información al cliente…22.55 horas..nuevamente a facturación.
Me dice el empleado de facturación, que no puede ser, que si no me llamo Antonio Machado no vuelo. Le digo que llame al supervisor, sigo manteniendo la pose educada.
El supervisor dice que nanai de la china, que el billete está OK, pero que en ese asiento, o vuela Antonio Machado o no vuela nadie… que llame a Spanair y lo arregle. Y me lo dice con la tranquilidad impúdica de quién mata una hormiga que le molesta.
Llamo a Spanair. Una chica muy amable me dice que espere…unos minutos al teléfono mientras mi corazón bombea adrenalina.
-¿Oiga señor? –chica profesional, su voz denota que me va a acuchillar con la eficiencia requerida –le comunico que no podemos hacer nada, pues nuestros mostradores cerraron a las 21.30.
-Oiga, señora – le digo –¿me está sugiriendo que me dejan tirado en el aeropuerto?, aunque en realidad le quería decir:¿ escuchame pedazo de cenutria, me estás insinuando que me quedo tirado como una colilla en esta puta terminal de los cojones?,
-Bueno, eso lo está diciendo usted –toda una profesional acostumbrada a dejar gente tirada como perros por esos pasillos desalmados –si quiere por la mañana puede poner una reclamación.
-A ver, usted no me entiende, estoy en la terminal 4 de Barajas porque ustedes, repito ustedes, me han mandado aquí, así que o me sacan de aquí o voy a estar poniendo reclamaciones hasta que le salgan papeles de colorines por las orejas.
-Muy bien señor, puede hacerlo mañana, en nombre de Spanair, buenas noches.
Una especie de zumbido en mis oidos, a mi alrededor la soledad de esos inmensos pasillos desangelados, limpiadoras somnolientas y viajeros de última hora con destinos trasatlánticos.
Pongo una reclamación en Iberia, otra en Spanair. Sé que no sirve para nada.
00.30 horas: me tumbo en un asiento metálico, no he cenado. Intento tragarme mi rabia a base de fiosofía Zen, y a dormitar.
06.05 horas: sigo dormitando, me duele todo; me levanto, y “papelito” en ristre me dirijo al mostrador de Spanair. Previamente debo coger un bus y cambiar a la terminal 2. Una chica con cara de “no-me-jodas-el -domingo-que-estoy .-de-resaca-y-encima-el-atleti-perdió-anoche” pone gesto de incredulidad ante mi relato.
-Un segundo, llamo al supervisor.
El supervisor me arregla un nuevo “papelito”, éste a mi nombre.
-Su vuelo sale a las 7.55 con Air Europa. (Spanir-Iberia-Aireuropa, ya sólo me queda Air-Senegal).
-Perdone, son las 7.15, no me va a dar tiempo. -le digo temeroso.
-Si, si no se preocupe, vaya al final a la derecha, mostradores de facturación 502 a 518. Corra,corra…
Nueva carrera por los pasillos, uf uf uf…:Mostradores 502 a 518: una cola de unas doscientas personas. Zuuuummm, otra vez el zumbido en los oidos. Me van a dejar en tierra de nuevo.
Me armo de valor y me planto delante de un mostrador, oigo voces a mis espaldas. Sí me he colado, me importa un rábano.
-Hola: oiga, tengo un vuelo a Málaga dentro de 30 minutos, no sé donde sale, estoy en este aeropuerto desde anoche, y no me voy a salir de aquí sin mi tarjeta de embarque. Si quiere llame al encargado, al supervisor, al de seguridad, a la policía, a la guardia civil o a la ministra de fomento, pero ya no puedo más.
La chica me dice, con ese aspecto profesional que indica que todo le resbala, y sin haberme oído.
-Señor, lo siento pero si usted no viaja a Fuerteventura no puedo hacer nada.
-Me da igual oigame, yo no me voy a ir sin mi ticket de embarque, gracias muy amable.
Coge el teléfono. Me digo que como venga un segurata me caigo con todo el equipo. Habla como en susurros con alguien, coge el “nuevo papelito”, teclea algo…clip clap clip clap..cruzo los dedos y:
-¿Señor, es usted don Antonio Machado?.
zuuuuuuuuummmmm!!!! No, no me lo puedo creer, no sé si llorar o reir.
-Un segundo señor –
7.25 horas: La operaria me acerca el ticket de embarque, ya a mi nombre. Lo cojo casi incrédulo, casi temblando, y salgo corriendo…puerta E75.
7.40: llego a la puerta de embarque y… el vuelo con destino a Málaga lleva un retraso de una hora cincuenta minutos…esto es Burkina Fasso.
7.55 horas, momento en que estoy escribiendo, sentado en el suelo, con el ordenador entre las piernas y con cara de sueño…el avión saldrá a las diez y diez.
Gracias a la escritura por ayudarme, aunque sé que no soy Antonio Machado, hoy compartimos algo más que nuestras ansias por comunicar sentimientos, compartimos billete de avión..
Respiro, sonrío…y sigo.

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