PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO, SUBJUNTIVO.

Acabo de llegar a casa tras quinientos cincuenta y dos kilómetros de carretera. Me gusta recorrer grandes distancias en soledad
He ido rememorando canciones de mi infancia, de mi primera adolescencia. Son esas canciones que dejamos años aparcadas en la memoria, y de pronto un día: Zas! vuelven y eres capaz de cantarlas de un tirón, como si acabaras de cantarlas hace diez minutos. Y al recordarlas evocas sonidos, olores, colores y sensaciones tiempo atrás olvidadas.
Recordé a aquella profesora de aspecto bohemio que se confesaba comunista y enamorada de París, siempre con sus canciones y sus ilusiones. Siempre con su bufanda a cuadros y su gorro "a la francesa". Siempre empeñada en enseñarnos algo más que el pretérito pluscuamperfecto.
-Bon jour mes amis! -repetía cada mañana regalándonos su sonrisa.
-Bon jour Lola -decíamos al unísono los púberes mientras se terminaban de despertar unos, se estrujaban unos insolentes barrillos otros, o pensaban en aquel chico de segundo B tan moderno las más.
Lola, la de francés; ella nos enseñó que el alma se compone de tres partes: pasión, sentimiento y emoción, siempre en continuo movimiento emociones, sentimientos. Pasión...siempre buscando un equilibrio, y siempre en tensión. Esa es la gracia del asunto, la gracia de la vida. Sin pasiones, sin sentimientos, sin emociones no seríamos diferentes a un simple boniato. Entonces no comprendíamos, cegados por la premura hormonal de los quince años, bloqueados ante la lejana posibilidad de quedarnos a solas con aquella chica, de poder llegar a besarla furtivamente...de plantearnos la posibilidad de llegar a algo más ni hablamos...
Lola, la de francés, nos dio clases en primero y segundo de BUP. El tercer año la esperábamos con la frase preparada: -Bon jour Lola.
Apareció un señor alto y con cara de bonachón.
-Hola, soy Carlos Trigueros, vuestro profesor. Dolores Vieza no vendrá este año. Se ha ido a Francia.
Allí mismo nos comimos nuestro saludo, cinco minutos más tarde nadie recordaba a Lola, la de francés. Yo siempre la recordé. La imaginé dejando todo atrás y volando detrás de sus sueños, de sus pasiones, en busca de sus verbos parisinos. Nunca volví a verla.

Terminé el viaje recordando sus canciones, y que hoy adquieren un significado que entonces no tenían...

Dis, pourquoi les hommes pleurent
Quand ils se retrouvent seuls ?
Dis, pourquoi les hommes meurent
De savoir qu'ils sont trop seuls ?

Dis-moi pourquoi tu reviens
Les yeux rougis par le chagrin ?
Je ne peux imaginer
Que tu aies appris à pleurer

Dis-moi qui a réussi
À changer à ce point ta vie ?
Apprends-moi le nom de celle
Qui t'a enfin coupé les ailes

Dis, pourquoi les hommes pleurent
En se cachant comme des enfants ?
Apprends-moi pourquoi j'ai peur
De te voir pleurer maintenant

-Bon jour Lola, merci beaucoup.

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