PALOMITAS DE COLORES

Me llamo Paula, aunque en casa me llaman Peque; y tengo siete años. Mi papá es el hombre más listo del mundo. Y el más fuete…y el más guapo.
Mi papá siempre me lleva a la playa a buscar piedras bonitas. Me gustan las piedras verdes y bien redondas.
Mi papá sabe casi todo, además me cuenta unos cuentos que nadie más sabe. Los cuentos de piratas y brujas son mis preferidos. Tengo suerte de tener el mejor papá del mundo.
También vamos al cine con mamá casi todas las semanas y vemos unas pelis que casi siempre me gustan. Bueno, una vez fuimos a una de esas de llorar que le encantan a mami y a mí no me gustó nada. A papá tampoco. Pero no importa, porque compramos palomitas de colores, que son las que más me gustan.
Mi papá viaja mucho. A la vuelta siempre me trae regalos geniales, los mejores. A veces nos trae rosas azules. Él dice que es porque las rosas azules deberían existir para nosotras. Yo creo que son flores de pega, pero me encantan. Ya tengo cinco.
Siempre nos reímos mucho cuando jugamos al escondite, o a las adivinanzas. También nos gusta jugar a tirar piedras a las olas.
Un día llegó a casa y no tenía ni un pelo. Se lo había cortado todo. ¡Qué risas nos dimos al verlo completamente calvo!.
Papá hace algún tiempo que no viaja. Se queda casi todo el día en casa, y se levanta muy tarde. Me parece que se está quedando muy flacucho y pálido. Pero es porque se está preparando para la fiesta de Navidad. Dice mami que se disfrazará de Don Fideo, y para ser el mejor de todos debe estar bien flaco y pálido.
Hace unos días papá me llamó y me explicó por qué estaba siempre en cama:
-Hola Peque. Estoy siempre en casa porque estoy descansando y acumulando fuerzas para hacer un gran viaje. Es bastante lejos, pero no te preocupes, cuando me eches de menos puedes mirar tus rosas azules y será como si estuviéramos juntos...
Y por suerte, papá no me engañó, a los pocos días se había ido a su viaje. No pude despedirme de él porque me dijo mami que había tenido que salir de noche, pero antes me había dado muchos besitos en la frente.
La verdad es que yo me puse un poco triste. Me parece que mamá también lo está porque la oigo llorar por las noches. Pero ella llora por otra cosa. Creo que es porque esa ropa oscura que se compró no le gusta nada. Los mayores a veces lloran por cosas absurdas.
Cada noche me duermo mirando las cinco rosas azules, y a veces también me entran algunas ganas de llorar. No importa, cuando vuelva papá me traerá otra gran rosa azul, reiremos jugando al escondite, y comeremos palomitas de colores hasta que me duela la barriga.
Soy Paula, tengo siete años. Y el mejor papá del mundo…

No hay comentarios: