CENA DE NAVIDAD...GUAY

Jueves negro. Víctor Bárcenas empieza la mañana maldiciendo al tonto-del-haba que decidió poner la cena de navidad en miércoles...¡La cena de navidad...!
La cosa prometía a las nueve de la noche cuando llegaba Víctor con su ropa mega-fashion convencido de que triunfaría sin la más mínima duda. Primeros escarceos en la guerra de guerrillas, bayoneta calada. Cervecita y tapita. Plof!! la primera en la frente, la gamba rebozada está aún congelada por dentro. Víctor hace de tripas corazon y se la traga... no es plan de perder el glamour escupiendo tan asqueroso producto. Coge un buñuelo para pasar el trago, ¡el puto buñuelo está relleno de morcilla!! Víctor no da crédito. Odia la morcilla con toda su alma. No puede entender que alguien coma sangre macerada y especiada. El residente Bárcenas huye al servicio donde escupe hasta el último rastro morcillesco de su boca. Al volver se da cuenta de la tragedia. No es que todos estén muertos, es algo aún peor: han pasado todos al comedor. Víctor entra al inmenso salón donde los cincuenta y dos trabajadores del centro de salud ocupan sus sillas entre risas. Sabe que la ha cagado: No queda asiento junto a otros residentes (evidentemente centrados cada uno en su presa), ni junto a la odontóloga, ni cerca de las enfermeras. únicamente queda un asiento libre...vista-llorosa-Bárcenas observa la silla eléctrica reservada para él. A su izquierda el director del centro de salud y a su derecha Asun, la administrativa de ciento trece kilos. Víctor se dirige entregado al patíbulo. Y se sienta.
-¡Qué bien, caímos juntos , me gusta sentarme al lado de jovencitos tan guapos! jajaja... -Asun sonríe mostrando sus dientes impregnados en grasa morcillosa.
-Sí...jeje. A mí me encantaría salir corriendo, y mira, aquí estoy aguantando mecha-piensa el residente.
-Me han dicho que hablas alemán, ¿es cierto? -le dice Asun.
-Bueno, sí, me gustan los idiomas.
-Podemos hablar en alemán, si te parece, estoy en la academia -sonrie Asun.
-Ésta quiere una clase de alemán por el forro. Por mí como si habla en Suagili -piensa Víctor...veinte minutos hablando en alemán con una señora de cincuenta años que no paraba de darle pellizcos...guay.
A su izquierda, don Ofelio Tranzas, director del centro de salud. Don Ofelio está convencido de que para ser buen médico sólo se necesitan dos cosas: llevar perilla y fumar en pipa. El resto es anecdótico.
-Bien, jovenzuelo, esta noche nos lo pasaremos guay!
-¿pero por qué ostias dice guay un tipo mezcla entre Lenin y Leonardo Dantés? -piensa Víctor -la noche promete.
El residente de cuarto año coge tímidamente algún trozo de queso (es un apasionado de los grandes quesos), mientras Asun le ofrece generosamente un buñuelo de sangre-de-cerdo-macerada. (No gracias)
Al otro lado de la sala las enfermeras ya están pasándoselo realmente bien.
La sopa de mariscos y el "filete Meuniere" sin comentarios. Bárcenas está convencido de que como nadie se lo come, lo reponen una y otra vez tras pasarlos por el lavavajillas y cambiarle la salsa. La Asun no para de comer y beber como una auténtica berraca, insistiéndole en "come que estás mu flacucho".
De vez en cuando Víctor se gira para oír las batallitas de don Ofelio, mientras observa a la guapísima Mónica lejos de sus garras.
-Bueno, y tú ¿Por qué cogiste Familia?.
-Porque me dijeron que era la que tenía más salidas, pero resulta que no es así, la mayoría son bastante puritanas...
El ataque de risa provoca que don Ofelio esté a punto de atragantarse.
Tras dos horas interminables e incontables copas de vino (oferta del Mercadona), se levanta la gente, y...¡a las copas!.
Por fin, Victor se va con su gente a la zona de baile. Grave error. La Asun lo persigue diciéndole que le debe un baile.
¿Que le debo un baile?...¡Yo lo que le debo es un bocado en el pescuezo a esta vaca marina! -piensa Victor mientras sonríe educadamente y asiente.
-Venga, que vamos a divertirnos, ole, ole que guay! -grita Asun
-Gin tonic, con mucha ginebra, por favor -pide Víctor- pero mucha, por favor.
La sala de baile es una especie de salón guatequero con luces rojas y una bola de brillos enmedio. El disc-jockey entra a degüello con King África. Víctor sabe que aquello es un sueño. No puede estar pasando, porque seguidamente suena Sarandonga, canción estrella en todas las bodas cutres del mundo.
-Tengo una sorpresa para tí, joven -La Asun vuelve al ataque.
Entonces suenan los acordes de Francisco Alegre, célebre pasodoble español. La Asun lo ha pedido y se acerca bambolenante a Víctor:
-¿Bailamos?. Morsa-Asun agarra al R4 del centro de salud y lo engulle entre su adiposidad mientras éste la pisa una y otra vez. Jamás ha bailado un pasodoble y es consciente de que después de esta noche no volverá a ligar con ninguna chica de las presentes. Su reputación está tocando fondo y es consciente de ello.
Por fin las dos de la madrugada, don Ofelio con la corbata atada a la cabeza persigue a las residentes, La Asun dormita en un sillón, y la cosa va decayendo cuando...suena Paquito el Chocolatero. Entonces resucitan cual zombies de serie B, y montan una espectacular conga que recorre borrachuza el antro que apesta a perfumes almizclados y humo de pipa. Ahora todos corren histéricamente al ritmo de follow the leader (leader, leader...).
Víctor flota en su propia nube. Se acerca a la barra.
-Otzo Gin Toniz poz favoz!
-Pobrecillo, no veas el marcaje de la Asun -le dice la guapísima Mónica -estarás hartísimo.
-Joder, imaginate, me tiene frito -responde Victor.
-Yo me voy ya, si quieres, nos vamos a tomar algo a un sitio menos King-Africa -dice Mónica.
¡Monteeeeeenn armas!. Residente Bárcenas acaba de triunfar.Ole, ole, ole. Cinco minutos más tarde salen de la fiesta sigilosamente (sin saber que serán el cotilleo de los próximos dos meses...).
Víctor ha sobrepasado ampliamente su nivel aceptable para andar a dos piernas, así es que conducir se le hace levemente imposible. Está convencido de que Mónica no lo nota, así es que suben al coche, y a casita.
Cinco minutos más tarde, las luces de un control policial, indican a Víctor que la ha cagado hasta la bola.
-Buenas noches señores, ¿me permite la documentación por favor?.
Lo que queda de noche se presenta...guay.

2 comentarios:

Marga. dijo...

es como lo que yo comentaba de mis comidas de navidad!! por cierto , lo de la perilla es real. Tengo fotos. Encima va y dice que le gusta " il divo" ( que lo odio ) como intentando hacerse el joven....historias para no dormir.

Anónimo dijo...

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