DIAS TONTOS

Veinte de febrero de 2009: fecha tontorrona del calendario. Uno de esos días absurdos que no pasarán a la historia por nada que haya pasado en la vida de Víctor Bárcenas, casi-médico-de-familia.
Hace un par de meses que los días vuelan. Sin duda es porque se acerca algo importante, el final de un perido en su vida. Un periodo laboral, eso sí. Pero un periodo que le ha ayudado a ver siempre la botella medio llena, a conocer la importancia del buen humor, el poder curativo de una sonrisa y durante el cual ha tenido la inmensa suerte de conocer gente extraordinaria. Y sobre todo ha tenido la oportunidad de conocerse, que ya es bastante...
Veinte de febrero de 2009: tras hacer el pensamiento filosófico del día (recopilado of course para su próximo libro: "Manual filosófico para soñadores y disfrutistas"), del cual toma nota, se dirije a su trabajo alegre y feliz como una lombriz.
Anotación al margen: Un día de éstos debe ponerse a limpiar el coche. Uno de los papeles que habitan debajo del asiento puede llevar años compartiendo habitáculo con un trozo de hamburguesa del Mc Donalds (vale, no puede evitarlo, le encantan esas hamburguesas plastificadas, nadie es perfecto). Conclusión: el asiento trasero tiene más mierda que el sobaco de una tonta, como diría su amigo Juan, emérito bebedor de gin tonics y profesional de hacer pintadas en las puertas de los servicios públicos mientras planta el correspondiente ciprés.
Llegada al trabajo: Paciente destacada del día, a la que adjudica el título de paciente "Gold medal of the week" por su talento y su disciplinada asistencia cada 72 horas a consulta. No consigue derivación a oftalmología, ni a Gine ni a el TAC de cráneo.
-Bueno, pero aunque sea, me podría hacer un chequeo de analís?
-Bueno, le voy a pedir un análisis...-dice Victor con resignación, sabiendo que la claudicación del médico ante la insistencia del usuario lo pone a los pies de los caballos.
La cara de la paciente se ilumina de esperanza e ilusión, y pregunta tras recoger la petición de analítica:
-¿Me ha pedido también de orines?
Victor ignora la leyenda urbana que hace creer a los pacientes que un médico puede pedir una análisis "de todo", y si además le pide análisis de orina, eso ya es el top ten de las analíticas.
-Sí, también le pedí de orina señora.
-una última cosilla doctor... -Víctor sabe que en consulta, "una última cosilla" es en realidad la más importante -es que esas pastillas para los dolores no me hacen nada, a mí lo que me cae bien son unas inyecciones o unos supositorios.
Víctor teclea en su ordenador y le receta unos supositorios butaneros a doña Felisa, hoy está de rebajas.
Fin de la consulta del 20 de febrero de 2009, el día más tonto del año porque nada sucedió en la vida de Víctor. A última hora la visita de los delegados farmacéuticos. El momento pichiwili del día. Vale , nuevas noticias: han sacado un nuevo medicamento contra la tensión a 42 euris la cajita. Le regalan cuatro bolígrafos, una brújula ( para qué leches quiere Víctor una brújula), unos pañuelos de papel, una calculadora con forma de pera, un pisapapeles con forma de corazón, una cosa con pilas la cual el delegado ignora para qué sirve y varias hojas de publicidad. Intenta romper las hojas y echarlas a la papelera y descubre que es IMPOSIBLE romperlas en trozos, tampoco se las puede arrugar y tirar a la papelera o doblarlas...tema de estudio sin duda el marketing farmacéutico, pero eso es motivo para otro post.
Víctor abandona su trabajo con una última paciente de 67 años a la cual ha recetado de un tirón 23 medicamentos: paracetamol, simvastatina, escitalopram, lorazepan, adiro, losartan, flecainida, terbasmín, ramipril, symbicort, amlodipino, metformina, insulina, daflón, calcio, vitamina D, actonel, lyrica, menaven gel, lanatoprost, alerlisin, nutracel (qué buena cremilla), y cómo no...neobrufén sobres...y Omeprazol (el protestó): 27 pastillas al día, 5 inhalaciones, 2 inyecciones y 5 aplicaciones de cremas varias. Víctor sonríe a la señora que coge casi con reverencia la tarjeta sanitaria que el médico le devuelve. Algún día alguien debería pensar que no debemos seguir generando enfermos, generando enfermedades, pero eso algún día que no sea un 20 de febrero, el día más absurdo del año.

1 comentario:

Juana dijo...

Siempre me he preguntado porque los abuelos compiten en el número de medicamentos que se toman, cuantos más mejor, en fin ...... que paciencia tenéis.