MADRUGADA

Sus bocas se acercaron
Y entonces la noche se rompió.
El encuentro de los labios dio paso a la búsqueda de los cuerpos,
a la urgencia del secreto deseo mil veces soñado.


Un paquete de cigarrillos en la mesita de noche
es testigo mudo de la unión de dos seres.

Una hora más tarde ella fue recogiendo
todos y cada uno de los trozos de su alma
esparcidos entre las sábanas.
-Te quiero –le dijo ella al oído.
-Nunca te olvidaré -mintió él.


Miran la luna cogidos de la mano.
Y la pasión brota en sus cuerpos
desatando, esta vez sin prisas
los excesos de la noche.

Sin frenos se vive mejor...

Escrito a las cuatro de la madrugada, sentado en el malecón de la puerta de urgencias de mi hospital. Casi todos duermen.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola malagueño. Alguna vez has pensado que deberías intentar publicar lo que escribes. Creo que tiene calidad más que sobrada. Enhorabuena y gracias por tus letras tan espectacularmente cercanas.

Juana dijo...

Algunos duermen y otros sueñan, el estado es el mismo, gracias por soñar y compartirlo con nosotros.
Estoy de acuerdo con anónimo.