SIN PEGATINAS

En el hospital de Víctor Bárcenas, cuando entra un paciente en urgencias recibe dos cosas: una mirada furiosa del enfermero de triaje y un papel con dieciseis pegatinas. Son pegatinas de identificación donde figura su nombre, número de historia y código de barras.
El día está siendo horrible. En estas fechas prenavideñas las urgencias se convierten en una especie de cementerio de elefantes. Víctor piensa que la zona de camillas es propia de National Geografic, donde en paralelo se agolpan momias semiinconscientes en espera de destino.
-No señora, no creo que su padre cumpla criterios para ingreso.
-Pero nosotros así no nos lo llevamos a casa, que lo sepa. Si se muere, esto no se va a quedar así -dice una hija ofuscada.
-Es que su padre tiene noventa y siete años, no sería extraño que falleciera. Milagros sólo se hacen en Fátima.
-¿me está diciendo que lo van a echar sin ponerle ni un suero? Que sepa que tenemos visita estas navidades, y no podemos hacernos cargo...además el abuelo no quiere comer hace cuatro días.
-Al abuelo lo estáis dejando que se muera como un perro porque no teneis tiempo de prepararle comida ni de limpiarlo -piensa Víctor-y queréis dejarlo aparcado unos días en el hospital para zamparos el jamón y los langostinos.
-Además, si esto es ley de vida como usted dice, ¿qué pasaría si fuese su padre?.
-Si fuese mi padre, decidiría junto con el médico que la llevase como intento hacer con usted.
-Sí, sí, seguro que ya lo tendría ingresado hace horas.
Juan, que podría ser primo hermano de Tutankamon, no se entera de nada. Hace años que flota en la nebulosa del Alzheimer.
Pasan las horas. La tragedia empieza el momento en que se acaban la pegatinas, Víctor lo ha comprobado (algún día debería hacer un estudio al respecto). Una para la solapa, dos para la radiografía, una para la analitica, una para el electro, dos para la placa, una para la hoja de tratamiento, una para el sedimento de orina. Pasa el tiempo y las pegatinas se acaban.
Una pegatina más para nueva analítica pidiendo troponinas y Dimero D a ver si suena la flauta, otras dos para radiografía de abdomen y ecografía(en la de torax no se ve un pijo, a ver si haciendole una eco de abdomen vemos algo que justifique avisar al internista). Febrícula, 37.5, dos pegatinas más hemocultivo y urocultivo.
Ha bajado el internista:
-Bueno, ¿y de qué acusamos al abuelo?.
-La verdad -Victor se siente como el vendedor de coches usados intentando meterle una bacalada a un iluso -creo que tiene una sepsis de origen urinario... -(zum, zum!!).Víctor pone la voz así como soy-un-super-médico.
-Oye, ¿me estás diciendo que el abuelo de 97 años con 37.5 grados, tensiones de 120/80, creatinina de 0.8, glucosa de 106 Sodio de 132, potasio de 4.2 y nueve-mil-leucos y 50 leucos en orina, está séptico por una infección de orina?. Si es así, repítemelo,porque no me he enterado..."doctor"-dice el internista.
-Vale, me rindo. Abuelo con 97 años con cuadro catarral, viene visita a la casa y nos lo quieren colocar unos días.
-Bien, ahora hablamos el mismo idioma -dice el internista -mira Victor, llevo de éstos cinco ingresados ya, y la planta va a reventar, lo siento, pero no-puede-ser. Me voy que me llaman.
-Gracias de todas formas.
Llega la madrugada y quedan dos pegatinas(TAC craneal por la mañana) . No quedan pegatinas. Víctor rellena a mano la última petición para Juan. Analítica de control por la mañana. Sabe que cuando se han acabado las dieciséis pegatinas es porque se ha acribillado al paciente a pruebas y a horas de estancia en urgencias.
Víctor sabe que es cruel, que es injusto y que así no debe funcionar, pero en cuatro años aún no ha encontrado otra solución. La familia no cede, el sistema no cede, Juan dormita y no opina, y el residente no tiene ganas ni fuerzas a las cinco de la madrugada para encontrar una solución.
-Oye Mónica, ¿me haces un favor? -le dice a la enfermera.
-Dime -dice cara-de-sueño-Mónica, que se había dormido estudiado un libraco de oposiciones.
-¿Le sacas una nueva hoja de pegatinas al de la camilla dos?. Gracias.
-Tío, los médicos no tenéis corazón, hay que ver el pobre abuelo lleva todo el día ahí...

-Sí Mónica, a mí me lo vas a decir...
Mañana será otro día.

Feliz Navidad a todos.

3 comentarios:

Ana dijo...

uhmm, y las 24 horas previas que Juan se ha tirado en las urgencias, enganchado a un suero... limpio que le ha devuelto el habla (la familia perjura que desde hace unos dias no lo hace y llama a personas de la familia que ya estan muertas). A veces parece que te encuentras en la casa del terror... la familia es capaz de contarte las historias más rocambolescas para marcarte por la escuadra el ingreso. y yo les pregunto: "alguna vez le han preguntado si quería morirse en un hospital, SOLO"... y el yerno de turno te dice " yo a ese personaje no me lo llevo así". y es cuando yo dejo de hablar porque ASI no puedo.

Anónimo dijo...

Gracias por escribir lo que muchas de nosotras sentimos cada guardia, gracias por tener el valor de expresarlo...Gracias Salva!!!!!

rocío dijo...

gracias por escribir con tanta humanidad!!!