EL DESAYUNO

Víctor Bárcenas acaba su turno de guardia. Tras la noche de trabajo, en la cafetería se cruzan desayunos de los que salen con los que entran a trabajar. Allí se comenta la última anécdota de la guardia, o el enésimo cotilleo del hospital. Los hospitales a veces son como grandes pueblos, con sus cotillas, sus curas, sus graciosillos, sus borrachos, sus penas, y sus glorias.
Dentro de unos minutos sentirá el clic de sus pupilas al acomodarse al sol de la mañana. Disfruta al sentir ese momento en el que se siente todo un vampiro. Dentro de una hora estará durmiendo un sueño abrupto, en el que se mezclará el cansancio más absoluto con despertares sobresaltados en mitad de la mañana por culpa de un cerebro aún pasado de revoluciones que sigue pensando en pautas de Amiodarona y gasometrías incompatibles con la vida que se siguen agarrando a un hálito realmente mágico.
En la gran mesa de desayuno Víctor ha coincidido junto a Sandra, su exnovia. Las causas de su ruptura son desconocidas para todos, excepto para ellos.
Durante todo el desayuno la nota nerviosa, distante. No ha parado de hacer bolitas de papel. Víctor la mira a los ojos, pero ella evita su mirada.
A veces le gustaría levantarse y gritar delante de todo el mundo que la ama, que la quiere más que a nada en el mundo, pedirle que vuelva a su lado, comérsela a besos, decirle que...pero no. Sabe que estas cosas no tienen marcha atrás.
Víctor respira hondo recordando su piel de canela. Mil veces se ha arrepentido de haberlo jodido todo de aquella manera. Mil cosas le unen a Sandra. Sólo una cosa los separa.
-me gustaría que habláramos -dice ella a su oído.

Se miran a los ojos. El residente Bárcenas se teme lo peor, por ello racionaliza. Sabe que los días que sale de una guardia no debe involucrarse emocionalmente en nada con excepción de las pelis lacrimógenas. Para esta tarde ha preparado "Las salchichas peleonas tercera parte". Además hoy la noche promete. Ha descubierto un nuevo programa donde una tipa (presunta periodista) pregunta a cambio de cinco mil euros al concursante si sueña en acostarse con su cuñada o si es asiduo de determinados juguetes sexuales, luego ante la mirada horrorizada de su pareja, padres, hermanos y como no, unos pocos millones de morbosos televisivos una voz en off le dice: Eso es...Verdad. Audiencia garantizada Como diría ese ídolo de masas que es el bicho:¡tócate los cojones Mariloli!.
Bárcenas se limita a despedirse de Sandra con dos tímidos besos que le saben a hiel.
-Otro día quizás, hoy no estoy para nada -dice Víctor.
Hoy le espera un jueves de hierro...mierda!

2 comentarios:

Alv dijo...

los días de saliente de guardia está prohibido: ir de compras (si no quieres gastarte una millonada en una camisa x el simple hecho de "me la merezco"), ir al banco a hacer alguna transanción (con la pinta de empanao, te pueden timar sin problemas), ver pelis q supongan un mínimo esfuerzo mental y por supuesto, rayarse con temas amorosos...

salva dijo...

tienes razón. Yo personalmente los salientes me dedico a dormitar, flotar como en nuba nube y atiborrarme de sustancias ricas en azúcares, creo que es algo instintivo.