FISICA Y QUIMICA

Aquella madrugada Beatriz se sintió el ser más indefenso sobre la tierra. Era una de esas madrugadas frías y secas de su tierra, una de esas noches en las que el tiempo parece morir presa de la escarcha inmóvil.
Un escalofrío ya familiar recorrió todo su cuerpo al despertar. Las tres de la madrugada y, una vez más, el mismo pensamiento que martilleaba su cerebro implacable desde hacía días. ¿Por qué?.
Una sensación en extremo desagradable, despertar en la madrugada y sentir que el sueño te ha abandonado y que un pensamiento intruso se impone al resto. ¿Por qué?
En doscientos veintitrés días dinamitaron su alma.
Beatriz Luengo, 37 años. Era la profesora de filosofía más brillante de la facultad. Todo un futuro profesional por delante. Sus grandes ojos negros y su escultural figura hacían además que Beatriz fuese el codiciado y secreto objeto del deseo tanto de profesores como de alumnos.
Una tarde de Mayo conoció a Javier. Aproximadamente de su edad, quizás algún año menor, Javier Mesta era un conocido abogado de éxito en la ciudad. Compañero de Beatriz en el gimnasio, se habían cruzado miradas en varias ocasiones, hasta que finalmente coincidieron en una fiesta de Pili Gracias, amiga común de ambos. Lo que comenzó con unas risas continuó con la clásica historia de chico-conoce-chica, y tres semanas más tarde Beatriz flotaba en una nube que la transportaría durante los siguientes doscientos dos días.
Sin duda había conocido a su media naranja. Aunque siempre dijo que eso eran cuentos de adolescente, Beatriz estaba convencida de que Javier lo era. "Mi media naranja", solía decir, mientras su sonrisa reflejaba la mezcla más perfecta entre ilusión y pasión. Ideal como compañero de risas, de paseos, de charlas interminables, compartían absolutamente todo.
Beatriz se sabía una mujer culta, había leído muchísismo acerca de sentimientos, filosofía, psicología. Incluso había llegado a bromear con aquella frase de Severo Ochoa "el amor es física y química, además es una enfermedad que se cura con los años". Ahora comprobaba que había algo más que física y química...mucho más que física y química.
Y una tarde de invierno, Javier simplemente no apareció más. "Bea, lo siento, pero lo nuestro no va, no le veo futuro. Cuídate y sé feliz". Una simple nota en la nevera zanjaba doscientas noches de amor. Frases manidas, usadas mil veces, falsas disculpas. Puñaladas gramaticales que la desgarraron como el rayo parte un árbol. Lo siento, cuidate, sé-feliz...palabras que se repitieron una y otra vez en su cabeza durante semanas.

Supuso que la historia de la humanidad estaba plagada de historias como la suya, de errores, de traiciones, de desamores. Supuso que la tierra se hallaba plagada de seres como ella, desheredados del amor, expulsados de un tren a patadas sin derecho a nada. Imaginó que ese acero helado que cada mañana la partía en dos era algo normal. Pero cuánto le dolió sólo lo supo ella.
Y cada noche se despertaba mirando el hueco destinado a Javier, sintiendo cómo un frío pedernal rajaba sus entrañas, notando cómo en su cabeza pugnaba el odio, el despecho, y la absoluta certeza de que venderia hasta su alma por compartir su otro lado de la cama con "su media naranja".
Mil veces intentó racionalizar sus sentimientos. Mil noches tragándose su propia hiel, mil días aprendiendo a no odiarse. Hasta conseguirlo.
Beatriz Luengo volvió a encotrarse con Javier Mesta. Fue varios años más tarde. El abogado de éxito seguía teniendo cierto atractivo, seguía vistiendo con una elegancia impoluta, seguía con esa mirada felina que enamoró a Beatriz...Era una fiesta de fin de año, cinco minutos antes de la medianoche. Beatriz se acercó a Javier entre la multitud hasta quedar a tan solo unos centímetros.
-Javier... -dijo Beatriz Luengo
El abogado giró su cabeza...
Pero esta historia no es cierta. No existen profesoras de filosofía tan guapas, ni abogados de éxito tan cobardes, ni traiciones tan certeras, ni noches de desgarro y soledad. No existen lágrimas desesperadas ni amores brujos. Total, el amor es pura física y química...¿verdad?.

DON ANSELMO

Anselmo Liendres del Real, tutor de Víctor Bárcenas. A sus 58 años es considerado por sí mismo una eminencia mundial en la Medicina de Familia, basándose en el hecho de que un día memorizó los 206 huesos del cuerpo humano y además se conoce los 31 nombres comerciales de la amoxicilina.
Hijo de una familia acomodada de Jerez (la familia Liendres es conocida por criar caballos de raza), el señorito Anselmo acudió a los mejores colegios sevillanos desde su más tierna infancia (lo de tierna es por su cara mofletuda y su adiposa cintura). Los planes de doña Faustina Liendres estaban muy claros: Anselmito debería promocionar para obispo, gobernador civil, comandante de la marina, juez de paz, registrador de la propiedad...o médico. Finalmente Anselmito se decantó por la medicina para desespero familiar, con el firme convencimiento de que se forraría en pocos años poniendo la pantalla y cobrando las visitas a quinientas pesetas, sumado a la convicción absoluta de que vería infinidad de damas en ropas íntimas (craso error por supuesto).
Lo que no entraban en los planes del bachiller Liendres era que su meteórica carrera debería pasar por catorce años de Universidad. Fueron necesarias varias remesas de jamones 5-jotas para convencer a determinados profesores de la idoneidad de Anselmito como Galeno. Mención aparte la gestión que tuvo que hacer don Máximo Liendres, padre del iterfecto, para que un descarado joven profesor de Patología General venido de Suiza llamado
Peter Bissel, incorruptible y empeñado en suspender a su criatura fuese expulsado por rojo gracias a una oportuna conversación entre don Máximo y el Ilustrísimo señor decano don Gumersindo Polo en los prolegómenos propios de la entrada al burdel de calle Banderola, pero eso es motivo de otro post.
Entre 1982 y 1998, Anselmo descubrió que no se podía hacer rico practicando la medicina, pues nadie pagaba por sus servicios, así es que debió coger plaza en el seguro, donde aprendió cuatro grandes aforismos médicos, con los que solventaba el 97% de sus visitas:
aforismo 1: "Usted tiene el corazón más grande que la caja" .
aforismo 2: "Usted sufre de artrosis reumática".
aforismo 3:"Su hija necesita buscarse un novio y casarse" .
aforismo 4: "Le voy a pedir una analítica completita, pero completita, hasta con la velocidad y todo".
En caso de fallo de los aforismos previos, (3 % de los pacientes), siempre quedaba el plan B: "Con este papelito, se va a ir a las urgencias del hospital, pero pitando".
En 1999 decidió hacerse cargo de la formación de Residentes, pues su extremada sapiencia no debía caer en saco roto (aparte de saber que un residente le aliviaría el duro trabajo como médico de Familia).
Don Anselmo, idolatrado y respetado por su cupo, inveterado recetador de neobrufenes en sobre, convencido de que su preciada masa neuronal derivaba genealógicamente de sangre Borbona, o al menos Beltraneja, se acaba de pedir un permiso de 4 días para escrutar en los libros de registro civil su arbol genealógico, dejando a Víctor a cargo de la consulta.
Mientras el residente Bárcenas explora a un paciente de ochenta y tres años con una uña encarnada mezcla entre mejillón gallego y espolón de águila imperial, don Anselmo comprueba con horror que en realidad es descendiente de una familia de ladrones de ganado que hicieron fortuna robando caballos en el sur de Portugal. Un secreto más que callar hasta el resto de sus días.
Víctor sigue pensando que le encanta su profesión, porque así lo siente...además sigue pensando que debe llamar a Sandra...algún día.

TRES SEGUNDOS

Vemos una película y nos emocionamos.
Oimos canciones que nos llegan a conmover.
Muchas flores e insectos están en peligro de extinción,y nos indigna.
Las ballenas y las focas pueden desaparecer,y nos movilizamos.
Nos emocionamos incluso viendo una puesta de sol o ver caer la lluvia.
Un niño muere en el mundo cada tres segundos de hambre y falta de alimentos. Piénsalo bien.
Un, dos, tres...cada tres segundos. Es espeluznante. Nadie se mueve.
Nuestro mundo se acojona porque suben las hipotecas, porque no nos podremos comprar esa moto que queríamos, porque "con la crisis" no iremos de viaje a Nueva York.
Un, dos, tres...ellos no entienden de nuestras crisis, simplemente se mueren para siempre.
A veces pienso que soy un poco bipolar (¿quién no lo es haciendo Medicina de Familia?), otras que soy una mezcla entre romántico del siglo XIX, estoico griego y un poco Schopenhauer por supuesto. Otras veces, simplemente me considero un caradura (y quién nacido a orilas del Méditerráneo no lo es un poco...). De todas formas, si alguna vez dejo de creer que es necesario luchar contra lo injusto, te autorizo a que me escupas a la cara. Un, dos tres...no lo olvides.

CONSULTA DE TARDE. MBE

Consulta de tarde. Los pacientes de la consulta de tarde del cupo de Víctor Bárcenas son diferentes. Aparte de los pacientes dados de baja ( ignora la causa de que les venga mejor venir por la tarde a coger el parte de baja, por supuesto no es porque estén trabajando por la mañana en negro, jamás se le ocurriría pensar así de sus pacientes/usuarios/clientes...), vienen otro tipo de pacientes; aquellos que piensan que el médico por la tarde tiene más tiempo para atenderles. Se trata de un efecto psicológico. Cuando llegan ven los pasillos semivacíos y suponen que el médico está aburrido, por ello se sientan y empiezan a contar sus penas, desgranando historias una tras otra. Esta tarde Víctor asistió demudado a una conferencia magistral de doña Francisca acerca de las diferencias entre comprar en Carrefour y Eroski, toda una delicia de conversación...
El residente Bárcenas acaba de hacer un curso de cuatro días acerca de la gestión de recursos y otro de Medicina Basada en la Evidencia (MBE). Hoy está dispuesto a poner en práctica cuanto ha aprendido. Última paciente de la tarde. Mujer de cuarenta y dos años. Acude para solicitar la ambulancia para trasladar a su madre de ochenta y siete años, que por otra parte está en cama desde hace cinco, porque le han dicho que el DNI lo tiene caducado. Necesita una ambulancia que la traslade a comisaría. De paso necesita un pase para hacerse una densitometría, que en la tele han dicho que es importantíiiiisimo hacerse una, además de una mamografía.
Esta es la suya. Sin duda en esta ocasión va a desplegar sus dotes de gestor de recursos y gran conocedor de la MBE.
-Señora, mire usted, está científicamente probado que una mamografía a su edad no tiene ninguna rentabilidad diagnostica, el valor predictivo positivo, así como múltiples estudios lo avalan. No digamos la última revisión Cochrane, donde se hace un detallado estudio que...
-Oiga joven, ¿usted es médico?, yo creía que era el ayudante de don Anselmo...
-Pues sí señora, soy médico, y a propósito de la rentabilidad de la densitometría le diré que...
-Mire usted joven, yo llevo treinta años pagando el seguro, así es que creo que me merezco una mamografía. Y digo yo, que usted no va a saber más que el médico de la tele. Vamos, digo yo...¿puedo hablar con don Anselmo?.
En se mismo instante entra don Anselmo Liendres, cátedro de la Medicina de Familia, y experto em cirugías varias. Don Anselmo simpre creyó que las siglas MBE aludían a Muy Buen Entrecot.
-¡Doña Amalia qué alegría verla por aquí!. por cierto, ese Ribera del Duero del 96, exquisito.
-Buenas tardes don Anselmo -sonrisa triunfal de doña Amalia Repiso -estaba discutiendo con SU AYUDANTE la necesidad de hacerme una mamografía y una densitometría de los huesos.
-No se preocupe doña Amalia, eso está hecho en un periquete. Por favor Víctor,¿ le puedes ir rellenando las peticiones?.
Una vez más Víctor Bárcenas es el residente Bárcenas. Algún día aplicará todas esas cosas que aprendió sobre Medicina Basada en Evidencias y gestión equitativa de recursos. Algún día...

DOS AÑOS SIN FUMAR

Hoy hace dos años que dejé de fumar. Otras veces lo había conseguido, pero siempre recaí. Esta vez no. De todas formas, creo que no me convertí al anti-tabaquismo, tampoco me convertí en un talibán antifumadores. Comprendo que el fumar es un placer y que hay gente que disfruta con ello, otra que no puede dejarlo, otra que no quiere, casi todos tienen mi simpatía. Es el juego de la vida. Tampoco me molesta que la gente fume a mi lado, debo ser alguien atípico en ese sentido.
De hecho considero que el hecho de fumar sigue teniendo cierto atractivo. La pose en el fumar de determinadas mujeres sigue diciendo mucho de ellas...y de ellos. De todas formas espero seguir sin hacerlo. La causa me la reservo...

PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO, SUBJUNTIVO.

Acabo de llegar a casa tras quinientos cincuenta y dos kilómetros de carretera. Me gusta recorrer grandes distancias en soledad
He ido rememorando canciones de mi infancia, de mi primera adolescencia. Son esas canciones que dejamos años aparcadas en la memoria, y de pronto un día: Zas! vuelven y eres capaz de cantarlas de un tirón, como si acabaras de cantarlas hace diez minutos. Y al recordarlas evocas sonidos, olores, colores y sensaciones tiempo atrás olvidadas.
Recordé a aquella profesora de aspecto bohemio que se confesaba comunista y enamorada de París, siempre con sus canciones y sus ilusiones. Siempre con su bufanda a cuadros y su gorro "a la francesa". Siempre empeñada en enseñarnos algo más que el pretérito pluscuamperfecto.
-Bon jour mes amis! -repetía cada mañana regalándonos su sonrisa.
-Bon jour Lola -decíamos al unísono los púberes mientras se terminaban de despertar unos, se estrujaban unos insolentes barrillos otros, o pensaban en aquel chico de segundo B tan moderno las más.
Lola, la de francés; ella nos enseñó que el alma se compone de tres partes: pasión, sentimiento y emoción, siempre en continuo movimiento emociones, sentimientos. Pasión...siempre buscando un equilibrio, y siempre en tensión. Esa es la gracia del asunto, la gracia de la vida. Sin pasiones, sin sentimientos, sin emociones no seríamos diferentes a un simple boniato. Entonces no comprendíamos, cegados por la premura hormonal de los quince años, bloqueados ante la lejana posibilidad de quedarnos a solas con aquella chica, de poder llegar a besarla furtivamente...de plantearnos la posibilidad de llegar a algo más ni hablamos...
Lola, la de francés, nos dio clases en primero y segundo de BUP. El tercer año la esperábamos con la frase preparada: -Bon jour Lola.
Apareció un señor alto y con cara de bonachón.
-Hola, soy Carlos Trigueros, vuestro profesor. Dolores Vieza no vendrá este año. Se ha ido a Francia.
Allí mismo nos comimos nuestro saludo, cinco minutos más tarde nadie recordaba a Lola, la de francés. Yo siempre la recordé. La imaginé dejando todo atrás y volando detrás de sus sueños, de sus pasiones, en busca de sus verbos parisinos. Nunca volví a verla.

Terminé el viaje recordando sus canciones, y que hoy adquieren un significado que entonces no tenían...

Dis, pourquoi les hommes pleurent
Quand ils se retrouvent seuls ?
Dis, pourquoi les hommes meurent
De savoir qu'ils sont trop seuls ?

Dis-moi pourquoi tu reviens
Les yeux rougis par le chagrin ?
Je ne peux imaginer
Que tu aies appris à pleurer

Dis-moi qui a réussi
À changer à ce point ta vie ?
Apprends-moi le nom de celle
Qui t'a enfin coupé les ailes

Dis, pourquoi les hommes pleurent
En se cachant comme des enfants ?
Apprends-moi pourquoi j'ai peur
De te voir pleurer maintenant

-Bon jour Lola, merci beaucoup.

SHMUEL Y BRUNO...PIJAMAS A RAYAS

"La inocencia de los colores, sabores y olores de la niñez desaparecen en la oscuridad de la razón", con esta frase empieza una de las mejores películas que ví en los últimos años. El niño con el pijama de rayas es una película para reflexionar.Tierna y a la vez tremendamente dura. Shmuel y Bruno, dos niños separados por las alambradas de la locura humana. Una locura incomprensible pero real.
Y tremendo final: La película acaba con el plano frontal de una puerta. Treinta segundos en los que te quedas mirando esa puerta, rodeado de un silencio absoluto, terrible, sobrecogedor, en una sala en la que cien personas no se atreven a mover un músculo, todas esperando que pase algo, lo que sea,pero que pase algo más que nos devuelva la ilusión en el ser humano. Treinta segundos donde te preguntas si es posible tanta locura, tanta injusticia. Es posible.
Fundido a negro. Fin. Sigue el silencio en la sala, nadie se mueve.
Absurdo, pero anoche soñé con estos niños con los pijamas de rayas.


AMANECER EXTRAÑO

Esta mañana me he sentido extraño, raro, como ausente. La verdad es que anoche me acosté como como siempre, pero parece haber ocurrido algo, pues me he sentido irreal.

Cada mañana al levantarme repito los mismos tres gestos: salgo a la terraza a respirar, pongo el café y enciendo la radio.

Esta mañana el amanecer me resultó más oscuro, el café más amargo, incluso no llegué a conocer la voz del locutor que hablaba en la radio.

Parada del autobús que me lleva al trabajo. Normalmente siempre somos los mismos los que esperamos. Menos esta mañana. Otras caras de sueño, otras miradas. Incluso creo que ellos me miran como un intruso en su rutinaria estancia en la parada del 8.

Una vez en el autobús me siento extrañamente solo, como en una película, como fuera de lugar.

En mi mente se agolpan síntomas y síndromes mil veces estudiados:

-Deterioro cognitivo, primero síntomas de demencia tipo Alzheimer: ¿realmente recuerdo qué cené anoche? ...Repita esta frase: en un trigal había cinco perros.

-Esquizofrenia paranoide: ¿realmente me están mirando los que me rodean? ¿qué pensarán de mí?

-brote psicótico por abuso de estupefacientes: ¿se puede considerar el hecho de ver Gran Hermano un abuso de estupefacientes? En otro caso descarto la posibilidad.

-Shock postraumático: nueve tardes en un mes en la Unidad Docente de cursos, cinco guardias (dos de ellas de 24 horas y tres de 17), cuatro días de congreso, un viaje a Sevilla, otro a Madrid, cinco saliente-de-guardias, un trabajo de investigación, podrían producirlo, pero eso es el planning de noviembre y estamos en octubre.

-Neurosis conversiva: Entre Harrison y Freud me tienen frito, pero no creo que sea para tanto...

Mis diagnósticos diferenciales no llegan a más..el autobús para frente al centro de salud. Me dirijo a la puerta. Está cerrada.

Mierda, otra vez me equivoqué al poner el despertador ...

FOCALIDAD NEUROLÓGICA

El otoño ha llegado con fuerza, con mala uva a este Sur tan árido que a veces me duele. Hoy no me encuentro con ganas de escribir, quizás me faltan las fuerzas, quizás me falta el ánimo.
Hay días en que no estás para nada, hay días para depositarlos en la papelera. Quizás hoy sea uno de ellos...quizás no.
Pienso y escribo: La mejor forma de predecir el futuro es inventarlo. Invéntate tu futuro, diseña tu destino...vuela.
Disquisición hecha entre las 10.30 y 10.45 mientras cae la de Dios es Cristo sobre mi consulta en forma de lluvia implacable y truenos castigadores. Minutos más tarde hace acto de presencia (con media hora de retraso, ejem ejem...) un paciente y su señora, octogenarios ambos. Me cuenta la señora que el marido está muy decaído ultimamente, con poca fuerza, que se le quedan las manos dormidas.
Lo que me faltaba, con la depre que tengo hoy y me toca exploración neurológica. Lo siguiente qué será ¿crisis hemorroidal?.
-Póngase en pie -le digo.
-Cierre los ojos.

-Levante los brazos
-Haga fuerza sobre mano elevando los hombros. No así no , mas fuerte, eso es.
-Apriéteme la mano. No así tan fuerte no hombre! .
-Eleve las cejas .
-Sonría. Muy bien.
-Enséñeme los dientes.
-No puedo doctor -responde
-Ajá, focalidad neurológica. La pillé...es que una buena exploración neurológica siempre acaba encontrando el más mínimo deterioro neurológico, ya me lo dijo aquel internista tan "simpático" -¿no me puede enseñar los dientes? ¿no tiene fuerza en los labios? ¿se le desvía la boca?, ¿se la cae la sopa al comer?. Usted va a tener una parálisis facial central caballero.
-No, es que me dejé los dientes en la mesita de noche, si quiere verlos mando a mi mujer a que se los traiga.
Vale, el abuelo acaba de alegrarme la mañana, y creo que el resto de la semana. Me gusta la Medicina de Familia ( y Comunitaria).
Fragmento del diario de Víctor Bárcenas, escrito sobre un papel de recetas y posteriormente arrojado a la papelera.

SANDRA...SANDRA

-¡Doctora, doctora, venga rápido por Dios!!!
El familiar de un paciente en la zona de observación grita con la cara desencajada a la doctora. Ella se levanta de un salto y corre hacia el paciente. Ya la ha liado de nuevo. Un paciente pendiente de pasar a camas. Seguramente se ha parado (léase muerto en lenguaje coloquial).
-Lo sabía, lo tenía que haber pasado antes –piensa la doctora mientras una especie de calambre recorre su cuerpo imaginando el Cohíba que le va a caer (léase purazo en lenguaje coloquial). Se acerca…
-¡Doctora, que a mi padre se le está acabando el suero!
El miedo más grande de los pacientes no es el infarto, la trombosis, la gangrena ni la muerte súbita. El que se le acabe el suero y le entre aire en las venas, lo cual provocará que muera entre grandes sufrimientos, lleno de aire el cerebro por culpa de la enfermera que se fue a fumarse un cigarrillo es un pánico superior a todos. Ignoran que es imposible que suceda. La doctora Sandra Rupérez respira (se da cuenta que lleva diez segundos sin respirar). Sandra.
Sandra…la residente mayor de
Víctor Bárcenas.
Dos años antes…
Sandra Rupérez es hija de uno de los abogados más reputados de la ciudad (Victor siempre supo que lo de reputado sólo podía ser por dos cosas: o bien era por las tremendas putadas que se gastaba en los juicios, o bien por su afición a las meretrices y casas de alterne. Victor se inclinaba más bien por lo segundo dada la pinta de sátiro que se gastaba el muy melón).
Desde que la vio el primer día Víctor supo que aquella chica le gustaba. Guapa hasta no poder más, como decía Víctor, era lo más antitético a él y a la vez lo más parecido.

La típica niña pija, familia bien de la clase alta de la ciudad. Educada en un ambiente opusino, su infancia estaba plagada de mañanas en colegios de monjitas, faldas tableadas y jerseys azulmarino. Tardes tocando el piano en el té con pastas de las amigas de mamá, juegos con los primos Carlos Alfonso y Merceditas. Y fines de semana haciendo ejercicios espirituales entre personajes de mirada torcida.
Todos tenían asumido que Sandrita estudiaría derecho o económicas, y posiblemente se casaría con algún chico bien que conocería en la facultad (Cayetano, el hijo de don Lorenzo Medina otro reputado juez sería ideaaaaaal).
Pero Sandra creció…
A los diecisiete decidió que estudiaría medicina para irse con las monjitas del sagrado corazón a predicar en tierras africanas.
-Mira hija, eso de las monjitas está muy bien, pero tú… tú te mereces otra cosa. Te hemos hecho reserva de matrícula en Económicas en Navarra –le dijo una tarde su padre, apodado secretamente por Víctor el melón opusino.
Pero Sandra se mantuvo en sus trece. Es más, al acabar la carrera decidió que no cogería cardiología ni endocrinología ni dermatología como querían sus papis, especialidades de rancio abolengo y nombres bien largos. Cogería Medicina de Familia.
-¡¡¡Con dos cojones…!!! –le dijo guiñándole un ojo su profesor de bioquímica Peter Bissel, un vetusto profesor, médico de relumbrón en los años 60, suizo enamorado de España y relegado a los sótanos de la universidad por las altas instancias políticas hace más de 30 años por haber participado en las revueltas estudiantiles, eso es motivo de otro post.
Peter Bissel también fue el gran aliado de Víctor durante sus años de facultad, en los que pasaron tardes enteras delante de un café y un tablero de ajedrez hablando de lo humano y lo divino, de los peones y los alfiles de la vida, de los reyes y reinas. De las torres.
Fue Bissel quien los presentó una tarde de enero en el café del teatro. Víctor gustaba de dejarse caer de vez en cuando por allí. Acababa de llegar de Granada el día después de examinarse del MIR y le apetecía castigarse un poco con los amigos. Casualmente se encontró a Bissel y le estaba contando lo que todo el mundo cree único y superinteresante: su peripecia en el examen MIR. Ignoraba que era la misma cantaleta que Bissel había oído mil veces a sus exalumnos, aunque prestaba educada atención.
-¡Profesor Bissel!! –la voz de Sandra irrumpió como un rayo en la conversación ex alumno-profesor (no ex profesor, pues nuestros profesores los sentimos como tales de por vida, aunque dejemos de ser sus alumnos).
Sandra Rupérez. Sin duda los años de educación neocatecumenal dejaron en ella marca. Tenia el aspecto de niña bien, cara angelical y aspecto de no haber roto jamás un plato.
-La persona que jamás te haría daño…o que te haría tanto daño que te jodería el resto de la vida –pensó Víctor.
Venía fumando. Al darse cuenta de este detalle Víctor se supo perdido. No sabía por qué , pero una chica tan adorable que fumara con aquella pose era algo irresistible. Supuso que Freud tendría mucho que decir al respecto, pero el pobre se hallaba criando malvas longtime ago.
-Bueno, voy a depositar unos troncos en el aserradero –era la forma que tenía Bissel de decir que iba al wc , expresión aprendida durante su estancia en Canadá siguiendo a una adorable francesita que lo abandonó por un leñador alsaciano.
Se quedaron solos. Miradas.
-Joder, joder joder, ésta me ha trincado – al menos el preMIR Bárcenas era sincero consigo mismo. Estaba atrapado en aquellos ojos…

CUESTION DE SEXO

Por fin viernes…previo a un puente ocioso. El Residente de cuarto año Bárcenas tiene el primer fin de semana libre desde hace 2 meses.
Un aviso a domicilio a las dos y media es el regalo que esperaba. Los avisos domiciliarios son una experiencia única, una especie de caja de sorpresas en la vida profesional de Víctor. En su reputada opinión existen dos grandes inventos del maligno: el colonoscopio rígido y los avisos domiciliarios. Tras acabar la consulta a demanda se dirige, maletín en mano, hacia un destino aún desconocido.
Mientras camina oye música en su Ipod regalo de una semi-novia. Bárcenas clasifica sus relaciones con las mujeres en 6 grados: conocida, amiga, rollete, amigaespecial, seminovia, novia y Anne Hataway. Una vez que una chica sube de categoría no se puede bajar a categoría inferior, Por ello una seminovia no puede pasar a ser conocida sin más ni una novia puede pasar a ser rollete, por más que Víctor lo deseara en ocasiones, sobre todo en lo que a su exnovia Sandra concernía, pero eso es motivo de otro post.
Mientras se encuentra en estas profundas disquisiciones mentales oye en el informativo que un estudio ha descubierto que el español medio piensa en sexo una 187 veces al día. Eso termina de desatar sus alarmas mentales. De esta aterradora noticia extrae tres conclusiones palpables en apenas diez milisegundos:
1.-La ciencia está fatal. Pensar que hay científicos que se dedican a estudiar el número de veces que el “español medio” piensa en sexo, con el consiguiente número de encuestas, gasto de dinero, tiempo y trabajo, le pone de buen humor. Seguro que el equipo de científicos son unos cachondos mentales, y eso es bueno. Siempre que haya gente tan imbécil como para financiar dichos proyectos (y por lo visto haberlos haylos).
2.-Su abstinencia sexual de más de tres meses le hacían sospechar que se estaba convirtiendo en una especie de eunuco, lo que Bárcenas denomina MMB, médico monje benedictino. El hecho de que la semana pasada hubiera pasado más tiempo leyendo el New England Journal of Medicine ( on line con contraseñas pirateadas por internet of course) que chateando con sus amigas-con-posibilidades-de-ascender le estaban confirmando este hecho terrible, y eso lo ponía de mal humor.
3.-El hecho de que publicaran estudios tan estrafalarios como el anterior le hacía pensar que su proyecto de estudio “Efectos del uso de la bufanda sobre la incidencia de cuadros catarrales en adultos” no era tan descabellado, y tenía un hueco reservado en los vetustos anaqueles del British Medical Journal. Eso mejoraba su humor.
Dos sensaciones positivas, una negativaa…buen rollo. Victor es un optimista nato.
Se acerca al domicilio. A las dos y media de la tarde los pasillos de los edificios son una mezcla horrible de olores a guisotes, fritangas y sopas variadas, que se conjuran para unirse en una amalgama apestosa...Victor sabe que las amas de casa esperan la llegada del médico a domicilio para destapar sus ollas y esparcir olores varios por el edificio. Tercero Efe, sin ascensor…Ding, dong!!! Tras los correspondientes dos minutos de tensa espera, se abre la puerta. De entre los pies de la mujer (por supuesto en bata de guatiné) que abre la puerta, surge un perro diminuto ladrando a toda pastilla y se lanza sobre la pernera del Monje Benedictino Bárcenas. Se trata de Fifu, el adorado caniche de doña Dolores, adquirido por la módica cantidad de 100 eurazos al portero Frasco Lupiáñez, antes de que éste ingresara en prisión por vender copias piratas de las canciones de Concha Piquer. En ese momento el residente de cuarto año Victor Bárcenas, cual delantero centro, concentra su fuerza, su voluntad y sus frustraciones en aquel manojo de pelos y pulgas con la apariencia de simio enano, y le propina una patada que proyecta al can todo lo largo del pasillo estrellándolo contra la puerta del Tercero Jota.
-Señora, lo siento mucho, es que el perro me ha mordido… -intenta excusarse balbucenado.
-¡Oiga, mi Fifu no hace nada, sólo ladra porque me quiere mucho!! ven cariño...¿te ha hecho daño este médico malo? Vaya médico será usted que va por ahí agrediendo animales inocentes. Además yo he llamado a don Anselmo, no a usted, así es que…¡buenas tardes!...portazo en las narices del residente.
Don Anselmo, tutor de Víctor (también motivo de otro post), un médico tradicional, de los de bigote, barrigón y más clásico que una columna jónica está de baja por una indigestión de langostinos, centollos y crustáceos diversos fruto de una opípara cena abonada por Laboratorios Wanger dos noches atrás.
Victor mira la puerta que queda a apenas 2 centimetros de su cara. Piensa en llamar a la puerta nuevamente y…no, mejor lo deja. No quiere ser él quien abra los titulares del noticiero del sábado.
Da media vuelta, sonríe el pensar en el interesante estudio acerca de las costumbres sexuales de los españoles…esta tarde debería llamar a Sandra.

MENSAJE EN LA CAVERNA

Me vuelvo a sentar sobre la arena cálida de un octubre absurdo como ninguno, una mañana irisada de azules y naranjas azotando el horizonte marino.
Hace miles de años, los que me antecedieron en estas tierras dejaron su mensaje en paredes de piedra, en sus cavernas.
Cavernas platónicas las mías, adorables cavernas de ideas y mitos arruinadas por el cabroncete de Aristóteles.
Hoy dejo mi mensaje en la red, flotando en esta especie de realidad ajena, impalpable, invisible. Este es mi mensaje al futuro, ésta es la desnudez de mi alma frente al público aterrado.
Mensaje dirigido a ti, aunque sé que no lo leerás hoy. Ni mañana, pero lo leerás pues para ti lo compuse... mensaje al futuro.
No soy amigo de consejos, pero a ti te los voy a dar. En primer lugar porque me apetece, porque puedo…y porque debo.
Quizás nos distanciemos con el tiempo, quizás nos separemos en el espacio. Intentaré comprenderlo, activaré mis defensas, esas con las que intento vadear las avalanchas de mi vida, igual que tú sortearás tus obstáculos por ti misma.

Quiero que viajes, que viajes mucho, que conozcas, que disfrutes. Quiero que vivas, porque te quiero libre, quiero que sientas, que ames, que ames a corazón abierto.
Y quiero que siempre sigas tu camino, que dudes si es necesario,pero nunca tengas miedo a equivocarte, pues siempre podrás resucitar…siempre.
Enamórate sin miedo, pues temer al amor es cosa de almas cobardes y vidas mezquinas.
Te cruzarás con la mentira, el odio, el rencor y la maldad, y los conocerás al instante, por su mirada pérfida y negra, por su estilo repugnante, por su miedo a mirar a los ojos, y con tu mirada sincera derribarás sus muros infames.
Y llorarás. Llorarás como yo he llorado, no tengas la más mínima duda de que llorarás. Pero siempre superarás la pena con una sonrisa, eso tampoco lo dudes, porque jamás estarás sola…jamás.
Eres parte de mí, siempre lo serás, y eso te da una ventaja. La ventaja de que serás capaz de disfrutar cada momento de tu vida, de superar los problemas, de ver la vida de otra manera que el resto de personas, de mirar a los ojos sin miedo, de resucitar de tus cenizas.
Hoy no lo sabes, pero a veces, en el silencio de la noche observo tu sueño pausado, tu sonrisa plácida, y entonces te beso y acaricio tu pelo. Tú te remueves, y entonces me gustaría despertarte y darte millones de besos.
Yo sigo mi camino, igual que tu seguirás el tuyo. Y seguro que algún día ya no estaré, pero siempre tendrás estas letras que escribí en una playa que considero mía (iluso de mi). Estas letras que labré para ti…una a una igual que el hombre primitivo dejó su mensaje en las cavernas hoy te dejo mi mensaje en el viento…suerte en la vida amor.
Para Penélope.

¿DONDE ESTÁ ANTONIO MACHADO?


Hay gente que piensa que las cosas que a veces me suceden no le suceden a nadie. Yo a veces también lo pienso. Lo que cuento a continuación me ha sucedido en las pasadas doce horas, el relato de doce horas propias de Lewis Carrol.

20.35 horas: Aeropuerto del Prat. Tengo un vuelo Barcelona-Mallorca-Málaga. Por motivos ajenos a mí, el vuelo se retrasa, y me hacen un papelito llamado FIM, de ahora en adelante llamado “el papelito”, especie de ticket para cambiarte de vuelo cuando hay un retraso, donde me derivan para Barcelona-Madrid-Málaga con Iberia.
-Dese prisa que no llega –me dice el empleado de Spanair –corra corra… -A correr.
Terminal 4. Pont aeri, a la carrera llego al mostrador de Iberia, me piden el DNI y….
-Oiga su DNI no coincide con el del FIM .-Aquí dice que usted se llama Antonio Machado.
-Bueno, en realidad ese es el nombre de la calle donde vivo, fíjese usted, que Antonio Machado ya se murió tiempo atrás –le digo.
-ejem…no sé no sé…-me dice mirándome por encima de las gafas como evaluando las posibilidades de que un terrorista se pusiera el nombre de Antonio Machado para actuar –bueno, pase.
El último hueco del avión es para mí…uffff! Lo logré. Iluso de mí.
22.00 horas: Llego a los mostradores de Iberia en Madrid. Una señora a la que calificaría de “madura” por no darle otro calificativo evolutivo me dice que vaya a facturación, de ahí me mandan a ventas, de ahí a información al cliente…22.55 horas..nuevamente a facturación.
Me dice el empleado de facturación, que no puede ser, que si no me llamo Antonio Machado no vuelo. Le digo que llame al supervisor, sigo manteniendo la pose educada.
El supervisor dice que nanai de la china, que el billete está OK, pero que en ese asiento, o vuela Antonio Machado o no vuela nadie… que llame a Spanair y lo arregle. Y me lo dice con la tranquilidad impúdica de quién mata una hormiga que le molesta.
Llamo a Spanair. Una chica muy amable me dice que espere…unos minutos al teléfono mientras mi corazón bombea adrenalina.
-¿Oiga señor? –chica profesional, su voz denota que me va a acuchillar con la eficiencia requerida –le comunico que no podemos hacer nada, pues nuestros mostradores cerraron a las 21.30.
-Oiga, señora – le digo –¿me está sugiriendo que me dejan tirado en el aeropuerto?, aunque en realidad le quería decir:¿ escuchame pedazo de cenutria, me estás insinuando que me quedo tirado como una colilla en esta puta terminal de los cojones?,
-Bueno, eso lo está diciendo usted –toda una profesional acostumbrada a dejar gente tirada como perros por esos pasillos desalmados –si quiere por la mañana puede poner una reclamación.
-A ver, usted no me entiende, estoy en la terminal 4 de Barajas porque ustedes, repito ustedes, me han mandado aquí, así que o me sacan de aquí o voy a estar poniendo reclamaciones hasta que le salgan papeles de colorines por las orejas.
-Muy bien señor, puede hacerlo mañana, en nombre de Spanair, buenas noches.
Una especie de zumbido en mis oidos, a mi alrededor la soledad de esos inmensos pasillos desangelados, limpiadoras somnolientas y viajeros de última hora con destinos trasatlánticos.
Pongo una reclamación en Iberia, otra en Spanair. Sé que no sirve para nada.
00.30 horas: me tumbo en un asiento metálico, no he cenado. Intento tragarme mi rabia a base de fiosofía Zen, y a dormitar.
06.05 horas: sigo dormitando, me duele todo; me levanto, y “papelito” en ristre me dirijo al mostrador de Spanair. Previamente debo coger un bus y cambiar a la terminal 2. Una chica con cara de “no-me-jodas-el -domingo-que-estoy .-de-resaca-y-encima-el-atleti-perdió-anoche” pone gesto de incredulidad ante mi relato.
-Un segundo, llamo al supervisor.
El supervisor me arregla un nuevo “papelito”, éste a mi nombre.
-Su vuelo sale a las 7.55 con Air Europa. (Spanir-Iberia-Aireuropa, ya sólo me queda Air-Senegal).
-Perdone, son las 7.15, no me va a dar tiempo. -le digo temeroso.
-Si, si no se preocupe, vaya al final a la derecha, mostradores de facturación 502 a 518. Corra,corra…
Nueva carrera por los pasillos, uf uf uf…:Mostradores 502 a 518: una cola de unas doscientas personas. Zuuuummm, otra vez el zumbido en los oidos. Me van a dejar en tierra de nuevo.
Me armo de valor y me planto delante de un mostrador, oigo voces a mis espaldas. Sí me he colado, me importa un rábano.
-Hola: oiga, tengo un vuelo a Málaga dentro de 30 minutos, no sé donde sale, estoy en este aeropuerto desde anoche, y no me voy a salir de aquí sin mi tarjeta de embarque. Si quiere llame al encargado, al supervisor, al de seguridad, a la policía, a la guardia civil o a la ministra de fomento, pero ya no puedo más.
La chica me dice, con ese aspecto profesional que indica que todo le resbala, y sin haberme oído.
-Señor, lo siento pero si usted no viaja a Fuerteventura no puedo hacer nada.
-Me da igual oigame, yo no me voy a ir sin mi ticket de embarque, gracias muy amable.
Coge el teléfono. Me digo que como venga un segurata me caigo con todo el equipo. Habla como en susurros con alguien, coge el “nuevo papelito”, teclea algo…clip clap clip clap..cruzo los dedos y:
-¿Señor, es usted don Antonio Machado?.
zuuuuuuuuummmmm!!!! No, no me lo puedo creer, no sé si llorar o reir.
-Un segundo señor –
7.25 horas: La operaria me acerca el ticket de embarque, ya a mi nombre. Lo cojo casi incrédulo, casi temblando, y salgo corriendo…puerta E75.
7.40: llego a la puerta de embarque y… el vuelo con destino a Málaga lleva un retraso de una hora cincuenta minutos…esto es Burkina Fasso.
7.55 horas, momento en que estoy escribiendo, sentado en el suelo, con el ordenador entre las piernas y con cara de sueño…el avión saldrá a las diez y diez.
Gracias a la escritura por ayudarme, aunque sé que no soy Antonio Machado, hoy compartimos algo más que nuestras ansias por comunicar sentimientos, compartimos billete de avión..
Respiro, sonrío…y sigo.

TRES GUARDIAS EN CINCO DIAS


El residente Bárcenas abre la nevera. Tres de la tarde y quince minutos. Su situación vital está alcanzando lo que él denomina nivel 4.

En la nevera le queda medio limón, una coca-cola abierta (light of course), una mermelada megafashion de infausto recuerdo y un pimiento lleno de arrugas.

La reserva de calcetines está bajo mínimos y en el cajón de su ropa interior sólo queda un bóxer con elefantitos azules regalo de su madre y otro rojo pasión con las letras en dorado que dicen "comemelo todo", cuya procedencia ignora, y cuya pertenencia negaría ante un juez si hiciera falta. Afortunadamente no está entre sus planes compartir lecho en los próximos dos días con nadie, con lo cual tras la ducha procede a vestirse los gallumbos elefantinos y ponerse la primera camiseta que encuentra.

Tres guardias en cinco días también han acabado con su reserva emocional: Anoche se le saltaron las lágrimas mientras veía "las salchichas peleonas parte 3", y esta tarde ya ha planeado zamparse una bolsa de Cheetos mientras mira en la tele el diario de Patricia y derrama lagrimones del tamaño de higos maduros.

Lo dicho: nivel 4, y mañana acudirá nuevamente al centro de salud, donde lo espera "su cupo" inasequible al desaliento.

Se sienta en el sofá y empieza a divagar: piensa en la causa que le llevó a coger esta especialidad. Él siempre se consideró de letras; de hecho estuvo hasta última hora dudando entre hacer periodismo e historia. Sin embargo, por razones largas de explicar, terminó cogiendo medicina.

Tras varios años dando tumbos por la vida, en una conferencia conoció a un vetusto médico, de esos con barba blanca que lo ves y piensas: hola-abuelo-de-heidi.

Durante una opípara cena post-conferencia pagada por un laboratorio ( ¿acaso los laboratorios creen que con langostini, jamoncito y unos buenos centollos suben las ventas? -Víctor siempre pensó que a él no lo compraban con esas comilonas, iluso de él), el anciano profesor, con la boca rebosante de gambas, le dijo:

-Hijo, la medicina es cincuenta por ciento ciencia, veinte por ciento arte, veinte por ciento teatro y veinte por ciento magia (vale, eso hace ciento diez, pero así son las cosas...). Además a eso añádele que debes tener suerte si no, vas de culo. Ese día pensó que no se había equivocado realmente, lo suyo eran las letras (y la medicina).

Sin embargo esta tarde no está para filosofías. Se dedica a dormitar en el sofá con la mente en blanco, (mientras en la tele un chico le explica a su madre delante de varios millones de espectadores, que está loooooooocamente enamorado del carnicero) imaginandose en los verdes prados con el perro de heidi, las ovejitas, y el abuelo claro. A las diez de la noche se despierta con la boca pastosa, los pelos alborotados y los ojos hinchados. Huele algo raro...recuerda que no ha tirado la basura en cinco días. Coge la maloliente bolsa del cubo y se dirige a la calle. El ascensor empieza a bajar. Cinco, cuatro, tres, Clock...! Parada. En el ascensor entra la chica más encantadora que jamás vio en su vida, el pelo, rojo zanahoria y cortado a lo garçon una sonrisa de fresa y unos ojos irradiando alegría vital en los que al instante se pierde, cruzan una sonrisa, una mirada y ella sale sonriendo...en ese momento se ve en el espejo del ascensor con las manos anaranjadas por los Cheetos, con la bolsa de basura apestosa en la mano, los gallumbos elefantinos (se había olvidado ponerse algo más decente), los pelos arremolinados, los ojos hinchados, la camiseta con lamparones marronáceos, las pantuflas verdes, los calcetines a cuadros, el olor a basura...

Víctor Bárcenas, el residente Bárcenas sabe que acaba de dar una apariencia "inmejorable" ante aquella chica, que sin duda podría haber sido el amor de su vida ( los salientes de guardia hacen que Residente Bárcenas esté especialmente enamoradizo...).

Arroja la bolsa al contenedor, sube al apartamento, se acuesta y se duerme dudando si a la mañana siguiente deberán saltar todas sus alarmas vitales por haber llegado al nivel 5. Se jura que jamás volverá a hacer tres guardias en una semana...iluso de él.