PARA NO OLVIDAR...

Invierno de dos mil nueve...
Florencio se siente extraño en esta mañana de jueves. Hace frío y al mirar en el almanaque de pared (obsequio de Caja Rural) descubre que esa misma noche es nochevieja. Con la lentitud que dan los setenta y cuatro años (recién cumplidos), se prepara el descafeinado con pan y aceite; las migas de bacalao y el vasito de Casera blanca. En la radio (Sanyo) suena la SER, son las noticias de las diez. Florencio sonríe entre dientes (pocos dientes), y barrunta algunas palabras comentando el último escándalo político. Su mano derecha tiembla al elevar la cuchara a la boca, el descafeinado resbala por su barba canosa; resbala y cae sobre el pijama que otrora fue gris perla.
-Es precioso -le dijo Aurora hace apenas tres años- con este pijama vas a parecer el mismo Alfonso Doce.
Aurora descansa en su nicho, con su mármol grisperla y sus flores (dos con cincuenta la docena en la tienda de los chinos).
Años de felicidad junto a aquella mujer del pelo azabache y los ojos de fuego.
Florencio suspira...
Dos pasos al frente, tres a la derecha. Florencio recorre su habitación y se asoma a la ventana. Fuera llueve sobre sobre la calle desierta y gris. Florencio baja la cabeza y observa la mancha del café.
Recuerda sus mañanas hace apenas cinco años cuando aún era un poeta de relumbrón. Uno de esos a los que invitaban a los programas tan sesudos de La2, uno de los pocos que aún vendía libros de poesía en un país de prisas electrónicas y soledades asfixiadas con lexatines.
Florencio sonríe...
Se sienta en su cama y mira el techo. Una mancha de humedad le recuerda uno de aquellos dibujos que pintaba su hija Fátima y su Pedro con apenas cinco años. Entre risas y peleas infantiles; entre fingidos enojos, entre tardes de estudio y chimenea pasaron unos años felices. Hoy Fátima trabaja en Bilbao. Es abogada. Pedro es piloto de Iberia.
Florencio recuerda...
El anciano vuelve a la cama. Está fría. Se acuesta y se hace un ovillo recordando, entonces empieza a llorar por su juventud perdida; por Aurora y sus pijamas, por sus libros olvidados, por sus hijos que no le visitan hace meses, porque nadie le quitará su mancha, porque nadie oirá su llanto, ni siquiera nadie le hablará, aunque tan sólo sea para decirle lo tonto que es. Luego lo piensa mejor y sonríe. Al menos le quedan los recuerdos felices de unos años únicos, un refugio de paz en su mente al recordar tiempos mejores.
Una vez más, como cada día desde hace trece meses ha vuelto a llorar, una vez más se ha empañado las gafas, una vez más ha vuelto a girarse sobre su brazo derecho buscando el cuerpo tibio de Aurora. En su lugar, sobre la almohada, la mano del anciano encuentra un papel arrugado. Intrigado, Florencio se incorpora, prende la luz de la mesilla y se ajusta las gafas.
Florencio lee una hoja mil veces leída...
"Verano de dos mil seis:
Soy Florencio Rández, tengo sesenta y dos años. Soy conductor de autobuses de la línea Logroño a Zaragoza desde hace treinta y dos años. Apenas sé leer ni escribir, pues de niño ni eso me enseñaron. Soy soltero, aunque a los quince años tuve una novia, Aurora. Aurora era la chica más guapa del barrio. Nunca la olvidaré. Un verano sus padres la mandaron a servir a Madrid y nunca más supe de ella. No tuve hijos. Hace unos meses me han diagnosticado Alzheimer, y desde hace una semana estoy ingresado en esta residencia. Me han dicho que todo lo olvidaré. Escribo esta carta para mí mismo, para nunca olvidar. Soy Florencio Rández y no quiero olvidar".
Esa mañana de Diciembre, un anciano se levanta de su cama, abre la ventana y arroja un papel al viento.
Florencio ha decidido vivir en su nueva vida, los recuerdos de la demencia...

DEDICADO A...

A Carmen que ayer rezaba frente al televisor con los siete décimos de lotería sobre la mesa camilla esperando el milagro de los niños de San Ildefonso, a Luis que cada mañana encuentra un nuevo motivo para luchar. A Manuela que esta noche cenará en soledad su pan migado en leche esperando la llamada de sus hijos desde Oslo.
A Pedro que paseará su soledad de cocaína y don Simón por las afueras de Granada. A Marco que no para de corretear por los pasillos de la planta de pediatría esperando la llegada de Papá Noel.
A todos los que hoy estamos trabajando, a los que nos tomaremos una copa y unos langostinos brindando con la mente puesta en los nuestros.
A mí, que cada noche, al despedirme de mi princesita, cierro la puerta de su habitación simplemente para oírla decir "¡¡papiiiii no cierres la puerta despistado!!". A ti que me lees y nunca te atreviste a escribirme, a la enfermera que nunca me saluda en el ascensor y a la desconocida que me paró en un pasillo para decirme que me leía.
A Pedro, que esta noche conocerá a Marta, y a Blas que reirá junto a sus hermanos y cantará villancicos, ocultándoles que hace dos meses que no puede pagar la hipoteca.
A mi chica porque a veces me pregunto cómo es posible que aguante mis rarezas, y porque con ella el tiempo va a otra velocidad.
A mis compañeros de trabajo, porque de ellos he aprendido a Ser Médico.
A Cándido, que ayer me encontró tras una semana buscándome por los pasillos para regalarme una caja de bombones por haber tratado a su mujer que falleció hace dos meses.
Al aparcacoches de mi hospital que cada mañana me mira huraño.
Y al perro del vecino, al presentador de la tele, al que se rasca la nariz en el semáforo. Al tímido y al loco. Al músico ambulante, al payaso y al poeta.
A mi madre, que ayer me dijo que lloraba leyéndome...
A todos y cada uno de los que este año os habéis cruzado en mi vida, a todos los que habéis conseguido que éste sea un año especial…gracias y Feliz Navidad.

AVATAR VS. MARIO VIÑUELA

Hace unos días fui a ver Avatar (3D). Seguramente será la película del mes, del año, de la década... Seguramente será analizada por sesudos cinéfilos, cineastas y cinetóntilos. Llegarán los culturillas diciendo que no les gusta, los romanticones diciendo que es bella, los ideólogos diciendo que es una "americanada". A mí me gustó. Y me gustó mucho. He estado pensando la causa de que me gustara:
¿El argumento? No es un argumento novedoso. Al contrario, es una historia mil veces contada.
¿El mensaje? No está mal, con el punto del encuentro de civilizaciones, el medio ambiente, la ecología...quizás demasiado políticamente correcta; pero para una super producción, vale (tampoco le podemos pedir a estas producciónes que sean reservoir dogs)
Y después de mucho pensarlo, descubrí lo que me gustó: Se trata de un sueño. Al acabar las dos horas y media me sentí como si hubiera estado soñando despierto, como si realmente me hubiera transportado miles de años luz a aquel mundo fantástico. Seguramente sería el efecto lisérgico de la animación 3D, pero disfruté de la peli exactamente igual que cuando tenía 11 años y veía el cine como algo realmente mágico. Por eso me gustó, porque me transportó, porque cambió el hecho de ver una peli por la experiencia de vivir el cine.
Pero ( y siempre debe haber un pero) no me llegó a tocar esa fibra especial que me gusta tocar, ese segundo de magia que te dan algunas pelis (y no estoy pensando en Condemor ni en supersalidos, dos grandes obras de la filmografía de culto). Fue una especie de orgasmo prolongado y dulce de dos horas y media de duración sin el clímax final que tanto me gusta.
En cambio he descubierto a alguien que sí tiene esa capacidad, ese bisturí sentimental.
A veces me gusta navegar la red de forma anárquica, mirando fotos, vídeos, blogs o leyendo vidas ajenas; hace unos días encontré a Mario Viñuela, y descubrí sus cortometrajes.
Un corto es el equivalente a un relato. Poco tiempo, poco espacio, poco presupuesto. Y mucho que contar, por eso me gustan ambos.
En una mañana de esas de frío y lluvia me ví sus cortos y todos me emocionaron. Pero entre todos me quedo con uno muy muy especial. Uno que me llegó exactamente al sitio donde me gusta recibir los impactos emocionales, uno de esos que cuando acaba te quedas varios minutos como tonto, mirando una pantalla en blanco. Y pensando...
Por eso si hoy tuviera que elegir entre Viñuela y Cameron sin duda me quedaría con quien, en una mañana de invierno y cielos grises, consiguió arrancarme una vez más algo de mí. Aquí tienes el vídeo:

HOY NO PENSABA ESCRIBIR, PERO...

Es cierto, hoy no tenía previsto escribir en mi blog.
Muchos de mis personajes y situaciones son ficticias. Hoy no.
Iba a ser uno de esos días de mini-vacaciones que normalmente no pasan a la historia de mi vida. Había decidido dedicar la mañana a hacer algo de deporte, revisar el correo (creo que últimamente reviso demasiado mi correo) y pelearme por enésima vez con mi banco, que aficiona a sisarme unos euros de vez en cuando, y que suele devolverme tras la correspondiente reclamación.
Una mañana cualquiera de un mes de Diciembre atípicamente soleado. Durante el viaje a la sucursal decidí usar la carretera de la playa. Me encanta viajar por esa carretera junto a las olas, dando palmaditas al volante al son de la música y cantando (tratando de hacerlo al menos) las canciones a todo volumen (además han sacado una canción del Pavo Real de El Puma versión electrónica-poligonera realmente genial).
Decidido, hoy no tocaba escribir en mi blog. Definitivamente, una mañana perfecta adornada con la cercanía de la Navidad. Las calles decoradas, la música, el sol, la playa. Perfecto.
Entro a la sucursal con la idea de salir lo antes posible. Apenas hay gente en las colas, pero aún hay menos gente en las ventanillas. Un enorme árbol de navidad súper fashion anuncia las bondades de mi banco. Sólo una ventanilla abierta, cuatro personas en la cola.
El mero hecho de esperar, desencadena en mí un irrefrenable odio hacia la persona que está delante. Y por supuesto hacia la cajera. Sé que es absurdo, pero no lo puedo evitar. Siempre siento antipatía hacia la persona que hay delante de mí (especialmente cuando empieza a hablar por teléfono a voces, se rasca la oreja con una llave o insiste en sacar bolillas de sus fosas nasales).
Una chica paga un recibo de la luz (cinco minutos de trámite). En segundo lugar una señora de avanzada edad espera para sacar algo de dinero (es que yo lo del cajero no me fío –dice); y justo delante de mí un hombre de unos cincuenta años con un arrugado papel en la mano.
El hombre debe trabajar el campo, pues tiene las manos sembradas de negros callos agrietados. Delgado, con la piel quemada por el sol y su tez extremadamente morena, con incipientes signos de queratosis actínica en la frente (siempre termino diagnosticando a la gente) contrasta con unos ojos claros, una nariz recta y una mirada firme. Pienso que en su juventud habrá sido bastante atractivo. La ropa es limpia, pero gastada por mil usos, y por la roída zapatilla asoma un trozo de calcetín.
El hombre no para de leer una y otra vez el papel arrugado; yo intento leerlo disimuladamente en la distancia, pero nada. Siento curiosidad.
Al fin llega su turno.
-Buenos días. Señorita, venía por esta carta.
-A ver, démela –la chica de la ventanilla levanta los ojos de su pantalla mirando al hombre por encima de sus gafas de Tous –esto es una notificación de un descubierto.
-Un descubierto, ¿eso es que la cuenta se quedó en números rojos? –la voz del hombre parece temblar.
-Sí, más o menos –la voz de la chica suena impersonal, aséptica- son treinta euros de la reclamación del descubierto más los intereses diarios.
-Pero, no puede ser, ¿puede que haya habido un error?
-A ver, voy a mirar –la chica resopla mientras teclea ágil.
-Hágame usted el favor señorita.
Click, click, click…
-El subsidio por desempleo se le acabó el mes pasado.La cuenta está en descubierto, se han devuelto dos recibos y las letras de la hipoteca están pendientes.
-Señorita, pero esto tendrá un arreglo…
-Ese no es mi problema señor, usted firmó lo que firmó.
-Pero… -entonces el hombre de piel quemada empieza a llorar. Jamás había visto a un hombre llorando ante una chica de apenas treinta años.
En ese momento otro trabajador del banco se acerca a la chica y le recuerda que la cena de navidad ha cambiado de hora.
-Vale, allí estaré sin falta Pedro.
-Ponte guapa, que luego tendremos copas.
-Y tú también bombón, ¡Jajaja!
Pedro se aleja hojeando las páginas de un diario deportivo que titula en su portada: Tragedia por la lesión del central del Real Madrid, cinco meses de baja.
La cajera vuelve nuevamente su cara al hombre del papel arrugado, de la cara arrugada, de la vida arrugada.
-Señor este problema debe arreglarlo usted, no es mi responsabilidad; si quiere le cojo una cita con el director y lo hablan, ahora no puede estar atrasando a otros clientes.
-Pero yo ahora no tengo trabajo, no encuentro nada. Nada. ¿No podríamos apañarlo de alguna manera? Mire, tengo mujer y dos hijos… –el acento malagueño del hombre me hace trizas.
-Le repito que ése es su problema señor –la voz suena como un cuchillo. Atípico silencio en la gran sala.
La cola es ya de cinco personas, todas atentas a la ventanilla. Un hombre de cincuenta años llora y aprieta los puños frente a un metacrilato y un cartel que reza Feliz Navidad.
-Por Dios, por Dios…
-Señor, le insisto en que…
El hombre de pronto se gira sobre sus talones, nos mira, baja la cabeza y abandona la sucursal.
Los cinco clientes que aguardábamos nos miramos sin saber qué decirnos. Cinco desconocidos con una misma sensación difícil de describir. Tres de los cinco abandonamos la sucursal. Dos se quedaron. No cruzamos ni una palabra.
Al salir a la calle me cruzo con el hombre del papel arrugado, habla por teléfono…
-Sí, no te preocupes, ya lo arreglé todo… nada un problemilla de ordenadores, ya sabes, estos del banco…yo también os quiero…
Hoy no era un día para escribir en mi blog, era un día de calles decoradas, mantecados, villancicos y tragedias futbolísticas; se ha convertido en la mañana del hombre del papel arrugado. Y si no lo escribo reviento.
PS: Creo que es inmoral lo que está sucediendo.

TRADICIONES

Las odio. Desde que era adolescente lo he tenido muy claro. En aquel entonces me dijeron que era la rebeldía propia de mi edad; que eso se pasaría, que ya empezarían a gustarme, a añorarlas , a respetarlas. Y sobre todo, a conservarlas. Las tradiciones.
Y es que no entiendo por qué el mero hecho de ser "tradicional" o "una tradición" es un plus de valor para algo, una especie de garantía de que ese algo es intocable, respetable, venerable...
En mi (seguro equivocada) opinión, debería existir otro parámetro para estimar si algo es beneficioso o no que el simple calificativo de "es que es una tradición".
Y como no puedo salir a la calle a gritarlo (hasta que no sea tradicional el hecho de hacerlo), lo gritaré aquí, pues para eso es mío el post:
Estoy HARTO de que me digan que en el colegio se debe dar religión porque es una tradición de años, de que se mantengan fiestas en las que se torturan a los animales porque son tradicionales, de salir al campo y encontrarme gente armada con escopetas y disparando alegremente a cincuenta metros de mí, porque eso de cazar es una tradición, de tener que asistir a tradicionales y venerables bodas por la iglesia, bautizos, comuniones y funerales, sabiendo que el noventa por ciento de los asistentes no vuelve a pisar una iglesia el resto del año, de que mis impuestos sirvan para financiar una organización privada, tal y como es la iglesia católica, que no paguen impuestos y que encima me digan cómo organizar nuestras leyes civiles porque hay que respetarlos, son la tradición cristiana de nuestro país, que la jefatura del Estado sea heredada de padres a hijos como quien hereda una colección de sellos (tradición española).
Y sobre todo estoy harto de que cada año, cuando voy a montar el Belén la gallina es más grande que las ovejas, tengo tres vacas y ningún burro, un general romano que siempre se cae, el río de papel de aluminio me sale cutrísimo, la virgen es casi el doble de tamaño que San José, el caganet no sé donde colocarlo, pues me parece un poco escatológico (ahhhh, es que es una tradición catalana).
Es en definitiva un Macro-Belén que he ido acumulando a lo largo de años sin orden ni concierto.
Aunque si me pongo a reflexionar: es divertido mi Belén de figuritas cutres. Lo adoro. cada año lo monto con Penélope. Ella a sus siete (recién cumplidos) años no se da cuenta de los tamaños descompensados, de que las figuras son de plástico, ni del papel de aluminio, ni de la vaca-burro, ni de que los camellos son más pequeños que los reyes, ni de que el ángel en realidad es una figurita del señor de los anillos, de que los siete enanitos de Blancanieves no pintan nada en un Belén. El día que se de cuenta de todo ello, quizás pida que compremos uno de esos tan finos y de diseño que venden en El Corte Inglés. Ese día dejaremos de montarlo pues se habrá perdido la ilusión.
En definitiva, estamos cerca de Navidad...y me encanta. Es cierto, quizás estoy lleno de contradicciones, pero dejadme disfrutarlas.

NUEVE DE DICIEMBRE

Este no ha sido su mejor año. Hace menos de veinte meses la empresa contaba con casi cien trabajadores, la facturación mensual crecía de forma espectacular y todos los datos eran positivos. Pero un día empezaron los números rojos, las facturas sin pagar, los pagarés sin fondos, las pólizas vencidas...los despidos.
Quedan diez trabajadores; una secretaria, el viejo conserje en espera de jubilación, un comercial, tres redactores, dos técnicos de imprenta, un informático y el jefe. Blas Maluenda es uno de los cuatro periodistas que quedan en plantilla.
El Globo llegó a ser el quinto periódico del país con más de cien mil ejemplares diarios. Hoy la tirada apenas llega a mil seiscientos. Se devuelve la mitad. Hoy El Globo es un cadáver en negro sobre blanco.
Blas vive con Andrea, una chica alemana que conoció durante una cumbre de jefes de estado en Colonia. Ella es diseñadora y tampoco encuentra trabajo. Se dedica a cuidar a Cris, al que ellos llaman el gnomo de ojos azules. Su hijo de siete años.
Hace dos semanas Blas ha recibido una llamada. A Blanca, su hermana menor le han diagnosticado algo en un pecho. Entrará en quirófano a principios de Enero.
Hace diez días se ha reunido con Alberto, el jefe de redacción. Su escaso sueldo de mil doscientos euros se reducirá a media jornada (si te conviene, es lo que hay): seiscientos treinta míseros euros mensuales.
No ha querido decirlo aún en casa, pero hace dos meses que no puede hacer frente a la hipoteca. Ha logrado convencer a Andrea de que no necesitan conexión a internet; de que no son necesarias las soñadas vacaciones mágicas en Paris y que el Ford Ká es un coche genial. Ha conseguido convencer a Cris de que no necesita una Nintendo, y de que este año mejor no se sacan el abono para ver al Atleti. Renunciar a sus tardes de Atleti, bufanda, bocata y Cris de la mano ha sido lo peor. Pero no había otra opción.
Nueve de diciembre de 2009: Blas no puede más. Esta tarde llueve. Han vuelto a multarle por aparcar mal, se olvidó el paraguas y al pagar en la gasolinera la tarjeta se ha negado (falta de saldo) a dar más de sí (no se preocupe señor, será cosa de la banda magnética -le dijo la cajera apenada al ver su mirada de desesperación).
Mojado hasta los huesos, y con frío hasta el alma, Blas decide subir a pie los treinta y dos escalones hasta su (mientras la hipoteca aguante) apartamento. Unos segundos antes de entrar se sienta en el escalón número diecinueve. Apoya los codos en las rodillas, cierra los ojos. Y llora.
Llora por Cris y por Andrea. Llora porque va a perder su vivienda y su empleo. Llora por Blanca y su cáncer, por sus ilusiones arrojadas a la basura, por su vida atrapada entre números rojos. Llora porque no encuentra salida. Y lo peor de todo; llora porque se apiada de sí mismo. Y no le quedan fuerzas.
Con un gesto mecánico Blas se limpia las lágrimas (espera que las gafas disimulen sus ojos enrojecidos), se levanta y sube los trece escalones hasta casa.
Con dolor, con infinita nostalgia gira la llave. Clek, cleck...
Y el calor de su casa lo arropa, lo envuelve. Por el final del pasillo viene Cris corriendo con los brazos abiertos y una sonrisa enorme...
-Papá...¡¡hoy es el día, hoy es el día!! Mami dice que hoy es...
-¿El día? -responde Blas con mezcla entre sorpresa y miedo a haber olvidado algo importante.
-Sí, mamá dice que hoy es nueve de diciembre, hoy es el día -responde el niño mientras salta a los brazos de Blas.
Entonces Blas recuerda, y sonríe. Se aparta una última lágrima y besa la mejilla del niño sonriente.
-Es cierto...¡vamos Cris, vamos corre!
Entonces padre e hijo bajan al garaje de donde sacan dos cajas de cartón llenas de polvo y unas bolsas.
-Yo subo las cajas y tú llevas las bolsas -dice Blas.
Quince minutos más tarde Blas y Cris empiezan a montar el árbol. Blas se encarga de ensamblar las piezas, mientras Cris le acerca una a una las bolas.
-¡No, no..esa bola gorda ponla más a la derecha...allí -grita Cris entusiasmado.
Blas sonríe mientras obedece con simulado enfado las órdenes del niño.
-No sé no sé...no lo veo claro.
Después de dos horas, padre e hijo han logrado montar el árbol más feo de la historia. Un árbol sintético con bolas azules y blancas pasadas de moda, envuelto por metros y metros de tira navideña dorada, manzanas rojas, una estrella rota y una bola verde con la inscripción Feliz 1998.
-Está perfecto -dice Blas.
-¿verdad que sí ? Yo creo que este año ha salido más bonito que nunca -reponde el niño mientras salta nuevamente a los brazos del padre.
-De hecho, creo que sin duda es un de los mejores árboles de Navidad que he visto en mi vida.
Entonces entra Andrea y le sonríe, se acerca a Blas y a Cris y los besa con ternura. Los tres se cogen de la mano, se sientan frente a un árbol de resina y mil colores, cierran los ojos y se abrazan. Blas decide en ese mismo instante que no se rendirá, y sonríe.
Casi un año más tarde; Siete de de Diciembre de dos mil diez: Blas, Andrea y Cris pasean las calles de París. Hace frío.
Esa primavera se inció la recuperación de El Globo gracias a una exclusiva de su reportero Blas Maluenda. En tres meses han multiplicado por diez la tirada, el periódico es ahora el número tres ventas, con ciento cinco trabajadores. Blas ha sido ascendido a jefe de redacción. El tumor de su hermana finalmente fue un simple quiste y el ford Ká ha pasado a mejor vida. En ese momento los tres pasan junto a un gigantesco y espléndido árbol de navidad. Blas lo mira, cierra los ojos y sonríe.
-Papi, recuerda que faltan dos días para el árbol -le dice Cris.

LA CONSULTA AZUL

-Joder tío, la verdad es que me has desilusionado -me decía una amiga hace unos días, después de varios años sin vernos- no me esperaba que te "quedaras en urgencias".
-vaya, ¿tan raro te parece? -pregunté.
-No sé -me dijo- te imaginaba más como Médico de Familia en una consulta de Atención Primaria y esas cosas...en urgencias como que no resolvéis nada, sólo ponéis parches.
Tres días más tarde, cinco de la madrugada.
Arrastro mis pasos ( mis zuecos demasiado gastados, mi pijama verde demasiado manchado, mi cuerpo demasiado cansado) por un pasillo infinito. Entro a una consulta sin ventanas donde me espera alguien. Es mi enésima visita al rincón de las lágrimas azules. La consulta sin número, sin nombre.
En el rincón de las lágrimas azules nunca debes pararte demasiado. Allí no hay tiempo para nada más que para sobrevivir (que no es poco).
En el rincón de las lágrimas azules deberás mirar a la cara a alguien que realmente necesita tu ayuda, y tratar de convencerle de que tú eres su tabla de salvación, aunque sabes que no es así.
Deberás afrontar ese segundo de infinita tristeza en el que comunicar a una hija que su padre no volverá a casa.
Es el rincón de las lágrimas azules un sitio reservado para aquellos que deben estar ahí sin horas, sin desalientos y sin dolor.
Es el sitio donde te verás cara a cara con tu destino, con tus miedos y tus fantasmas.
El sitio donde no podrás mentir, porque sólo hay sitio para las tres verdades y tres preguntas a las que jamás podrás responder... cuándo, cómo y sobre todo: Por qué.
El rincón de la lágrimas azules, de las miradas y las caricias.
Quizás debamos poner algunos parches, soldar algunas fisuras, cerrar algunos errores del sistema, pero sin duda hacemos una asistencia Humana como en pocos sitios se puede hacer.
Y una vez saldada la visita, me acuerdo de mi amiga y le respondo, por cierto con cierto retraso:
-Soy Médico de Familia en Urgencias hospitalarias porque me gusta, porque disfruto con ello y porque es una profesión que, a mis treinta-y-demasiados, consigue erizarme el vello cada vez que logro, o al menos intento, aliviar el dolor de un ser humano.
Y estoy plenamente convencido de que somos los Médicos de Familia los profesionales mejor preparados para esta labor, a pesar de que muchos, quizás demasiados, se empeñen en decidir que nuestro ámbito de trabajo debe ser exclusivamente la Atención Primaria.
Dixit


EL SECRETO DE SUS OJOS

Son las dos de la madrugada. Hace frío. No es el frío de las noches de Diciembre de una infancia plagada de claroscuros. Es la frialdad que te da el tener la absoluta certeza de estar solo frente al mundo.
Entonces decides parar tu viejo Renault Clío, salir al arcén y encender el penúltimo cigarrillo de la noche. Algún día te deberías plantear que tu relación con el tabaco no es leal.
La primera calada ilumina la noche, y en ese medio segundo un millón de sensaciones colapsa tu mente. Es uno de esos momentos en los que lo sucedido en las última semana se concentra en un suspiro. Starlux de pasiones, cápsula de amor contra la locura.
Y en ese instante recuerdas imágenes, músicas, olores, sonidos y voces. Tienes la inmensa fortuna de percibir que esas mil sensaciones se están grabando en tu mente. Para siempre.
Hacía algún tiempo que conocías a Leire. Era una más de las chicas que conocías. Hasta que dejó de serlo. Hasta que una cita para ver a Ricardo Darín acabó en una mirada interminable, en una confesión. Y finalmente en un beso eterno.
Los días siguientes tu vida fue arrasada por un tornado de sensaciones. Descubriste nuevos colores, nuevos sabores, nuevas miradas y nuevas risas.
En apenas diez días tu mundo giró, y decidiste que Leire era la persona con quien querías compartir tu vida.
Tres días más tarde los besos furtivos acabaron en caricias. Y esta misma noche quedasteis para cenar.
Habéis paseado y habéis hecho el amor en este mismo Renault Clío que ahora te acompaña. Hace de eso apenas una hora. Igual que cuando eras adolescente. Amor con prisas y pasión eterna.
Y entonces, un nuevo giro en tu noria.
-Leire, quiero decirte algo –susurraste a su oído, decidido a apostar fuerte.
-No, no lo digas –entonces te ha mirado muy fijamente –quiero que olvides esta noche, que olvides esta semana. Nada de esto ha sucedido.
-Pero…
Hubieras rogado, hubieras llorado, hubieras suplicado; pero sabes que el amor no se mendiga, se conquista.
Ahora te sienta junto al arcén y apuras el cigarrillo. Sabes que aquellas músicas, aquellos olores, aquellos sabores, aquellas miradas de los últimos quince días, te acompañarán el resto de sus días. Sabes que nunca podrás volver a percibir ese aroma de Ralph Lauren sin sentir una punzada de dolor.
Con tranquilidad apagas el Marlboro, recuerdas El Secreto de sus Ojos, sonríes y sigues.

MIS PROBLEMAS CON LAS MUJERRES

Hay momentos en los cuales tu profesión se vuelve una incomodidad para el normal desarrollo de tu vida personal (y no me refiero al momento en que una chica adorable decide comentarte sus problemas de golondrinos axilares en la discoteca cuando le dicen que eres médico).
A veces es en la cola del supermercado, otras en el banco, en el ascensor, o incluso en bodas, reuniones sociales varias y saraos lúdico-festivos, surge la temida conversación: Vaya-mierda-de-sanidad-tenemos.
Generalmente la conversación va tomando un cariz cada vez más truculento, escabroso y agresivo, especialmente si los contertulios en cuestión ignoran que eres médico.
Doce de la mañana; supermercado Mercadona. Víctor Bárcenas aprovecha el saliente de guardia para hacer la compra semanal. Ha estimado que con dos salchichones de los que él denomina "pata de borrico", dos litros de Hacendado-cola light, una bolsa de tranchetes, otra de bimbo sin corteza, una bolsa Maxi de patatas fritas y un kilo de tomates podrá seguir con su dieta mediterránea que ya le ha ofrecido unos resultados estupendos.
Delante de Víctor, doña Carmen, ochenta hermosos kilogramos con cincuenta y cinco primaveras enfundados en un vestido de los denominados "Bambos" con flores azules y grises. Junto a ella Candela Cortés, aún en pijama y chanclas; rodeada de tres churumbeles que se mueven en torno a ella como satélites. Un cuarto, el Yeremis cabalga la cadera derecha de Candela. Dos velotes verdes cuelgan de la nariz de Yeremis de forma ondulante...suben en la inspiración...bajan en la espiración. Cuando la madre se mueve los dos velotes verdes se mueven de uno a otro lado cual Péndulo de Foucault.
Junto a Candela y Carmen está Luisa. Luisa Jánforas, la más "lista" del barrio. Catedratica en la comparación de precios Mercadona-Lidl, especialista consumada en colarse en el médico con excusas variopintas y profesional en negociar el precio de las coquinas o de las bragas del mercadillo; Luisa, que además de presidenta de "el APA" y terror de profesores, tiene el récord de reclamaciones en el centro de salud, ha demandado al vecino por once centímetros de muro y está gestionando una Incapacidad por fibromialgia severa crónica incapacitante multifactorial idiopática.
-Oche Candela, al Yeremis te lo veo fatal. - dice Luisa poniendo cara de teniente Grissom.
-Bueno ya está bien, gracias a don Jorge, porque si no...el niño no lo cuenta, eso te lo juro por Santa Críspula. Porque si llega a ser por los médicos del seguro el Yeremis estaba más tieso que un garrote.
-Qué me vas a contar que yo no sepa, si yo le tengo una fe a don Jorge tremenda, porque siempre acierta con mi Paula María.
-Mi Yeremis es que se ha tirado una semana con una fiebre tremenda y una tos asisina. Pero una cosa horrible, que no se le bajaba la fiebre ni con el dalsy ni con ná de ná. El primer día por la tarde lo llevé a urgencias del centro de salud y la médica me dijo que era un virus. Pero digo yo que un virus...¿como lo sabe la médica que es un virus, acaso lo ha visto?.
-Di que sí...-apostilla doña Carmen.
-Así es que por la mañana cogí una cita para la pediatra. Y no te lo pierdas. ¿a que no sabes lo que me dijo?
-¿no te diría también que es un virus? -Luisa abre los ojos como platos.
- eso me dijo la tía.
-Pero qué poca vergüenza...claro como los médicos se protegen entre ellos. Normal.
-Entonces yo cogí al Yeremis y por la tarde me lo llevé a urgencias del hospital. Tres horas esperando, pero tres horas de reloj eh. Había un médico jovencito, la verdad es que fue amable, pero el pobre no daba abasto con tanto niño. Yo le dije que al niño yo no me lo llevaba hasta saber qué tenía.
-Muy bien Candela, a esta gente hay que ponerle las cosas claras.
-Total, que al final le hizo una radiografía y un análisis. Yo le dije que mi Yeremis estaba pa antibiótico, pero el médico no lo tenía claro creo yo. Al final le puso la Amosilina , aunque yo le dije que a mi Yeremis la Amosilina no le hace nada.
-Sí, es que ésa la receten porque es más barata,pero es leche frita. Y no se dice Amosilina, es Amorsiciclina -espeta Luisa
-Al final, alguien me dijo que el pediatra del hospital no era ni siquiera pediatra, que era como un médico que está haciendo la especialidad o algo así.
-Un MIR -le dice Luisa la sabionda -¿no has visto la serie en la tele? esa de jovencitos que están todo el día dale-que-te-pego-a-la-zambomba.
-Me suena algo. Yo lo que hice fue irme al hospital materno infantil, allí sí que hay pediatras buenos. Me lo vio un pediatra, pero resulta que tenía el ordenador conectado y se veia que la pediatra decía que era un virus, así es que el tío ya no se podía bajar del burro. Ni un miserable análisis de orina le hizo.
-¡Vaya panda! Eso ya no es ser médico ni ser nada. Esto lo arreglaba mi Antonio en dos tardes -Luisa está en Nivel 5 de indignación.
Víctor observa impasible. La cajera espera a las tres señoras que están centradas en su conversación.
-Y al final, ¿qué remedio me quedó? - dice Candela.
-Lo tuviste que llevar a don Jorge, claro.
-Normal. Toda la vida pagando seguro para esto...-y entonces surge la frase.
-Vaya vergüenza de médicos del seguro -dice Luisa.
-¿y qué te dijo don Jorge? -doña Carmen está expectante.
-¿Qué me va a decir?. La Verdad. Porque don Jorge es el Levangelio,nunca miente. Me dijo lo que yo imaginaba, el Yeremis tenía una bronquitis, es más, ¡casi principio de neumonía...!
-Por Dios, por Dios. Y los otros venga decirte virus virus virus...¡dónde va a llegar este país!
-Por suerte don Jorge le recetó el Ceclón, Mucosal, Actithion Antistílico, Romilán y el inmunoferión. Y a los tres días empezó a mejorar.
-Es que don Jorge es mano de Santo...¡tiene un atino!
-Sí pero los cien euros que me cobró no me los devuelve el seguro.
En ese mismo instante el Yeremis realiza una gran inspiración...y en todo el supermercado suena un tremendo estornudo...aaaaatchhhíííísssssss!. Las dos velas de moco verde salen proyectadas directamente e impactan en la cara de un anonadado Víctor Bárcenas.
-¡Uy...vaya con el nene...mira como has puesto a este chico!
-No se preocupe señora, (en ese momento se imagina cogiendo a la santa madre de Yeremis y eyectándola contra la pared. ¡¡Cataplof!!)...no ha sido nada.
-No se preocupe por los mocos, ya estuve en el pediatra y me dijo que era un simple virus, que no contagia ni nada...-dice Candela sonriente.
PS: en recuerdo de la guardia de pediatría más horrible entre lo horrible...¡sobreviví!

GRIPE A: ¿LA VACUNA?

Siempre he dicho que los españoles tenemos, de forma genética, posiblemente heredada del hombre de Atapuerca, una serie de características que no podemos (ni queremos)ocultar:
1.-Capacidad Futboril: Seríamos unos seleccionadores nacionales perfectos. También estamos perfectamente capacitados para entrenar al Madrid o al Barça.
2.-Capacidad Mediquil: Tenemos unos conocimientos profundos e innatos acerca de anatomía, fisiopatología y medicina que hace que el conserje del colegio pueda asesorar al taxista acerca de sus síntomas, o que la señora del quinto A nos pueda dar una de sus "pastillitas pa los nervios" en caso de necesidad. Ni que decir tiene que el español pura raza sabe con total exactitud cuándo necesita una ecografía, analítica completa o una derivación médica.
3.-Capacidad Gestionástica: Estamos totalmente preparados para presidir el gobierno de la nación, pues todos y cada uno de nosotros sabemos cómo en apenas unos meses acabaríamos con el paro, con la crisis, con el terrorismo, etc...En el caso de los médicos, le añadimos un nuevo gen. En el brazo corto del cromosoma 15 tenemos el gen ministril, que nos capacita para gestionar con la punta del dedo el ministerio de sanidad o consejería de Salud de nuestra comunidad. Las enfermeras tienen un gen similar, pero en el cromosomoa 3.
Evidentemente, todas estas características ya las tenemos asumidas desde la infancia, con lo cual las estructuras sociales van más o menos "tirando". Pero (un pero mas en nuestra vida...) aparece algo nuevo. Es la Gripe A.
Cuando aparece un nuevo evento en mitad de nuestra consolidada (y nunca bien ponderada estructura génica-mental), tenemos tres opciones: Intentamos cambiarla, nos adaptamos a ella, o escondemos la cabeza debajo del ala esperando que pase el temporal.
En este caso, ante la Gripe A, los españoles de a pie solamente activamos dos de nuestras capacidades extrasensoriales:
1.-Capacidad Futboril: no la ponemos en marcha, pues es una capacidad que se reactiva ante la lectura del Diario Marca, que sólo habla de la Gripe en caso de que Messi esté en la cama con 38 (grados centígrados).
2.-Capacidad Mediquil: Los españoles (incluídos muchos sanitarios) rápidamente han hecho sus consideraciones fisiopatológicas y etiológicas, de tal forma que según mi panadera se trata de un virus que ha salido de un laboratorio para vender más fármacos, Las estanterías del Mercadona se atiborran de desinfectante hidroalcohólico y las urgencias se saturan en busca de gente que ha decidido que quieren que se les haga "la prueba de la gripe".
Pero la característica genética que más se ha puesto en juego en este evento griposil ha sido la número tres. A pesar de múltiples consejos, consensos, protocolos y discusiones a todos los niveles mundiales sobre el tema, me da la impresión de que cada cual ha hecho lo que le ha dicho su instinto. Y sobre todo, como no, los médicos. Afortunadamente el virus era más bien de medio pelo. Cierto es que la temida pandemia-epidemia o como queramos llamarla no parece que vaya a ser el cataclismo (ese para el 2012). Sin embargo se ha logrado crear una vacuna. Imagino, y quiero suponer, que el control y supervisión de la misma ha llevado todos los controles nacionales e internacionales. Pero (nuevo pero…), muchos médicos, y muchas enfermeras somos más chulos que nadie. Por ello decidimos proclamar a los cuatro vientos que no nos sale del pirindolo vacunarnos.
Se propaga una cadena de correos electrónicos entre todos los médicos del país y principales medios de comunicación donde una doctora (ignoro exactamente su formación) deja claro que la vacuna es una especie de improvisado veneno (ver carta), una monja benedictina del monasterio de Montserrat recibe millones de visitas explicando el evento, y todos la aplauden a rabiar (el video no tiene desperdicio). Miles de correos dejando claro que la gripe A es un negocio, y cientos de médicos, tanto a nivel privado como profesional o en blogs, proclaman a los cuatro vientos que no se vacunarán. Sindicatos de enfermería animando a no vacunarse como medida de presión. Locura.
Por ello, yo también haciendo uso de mi cromosoma salvaje me pregunto:
1.-Si las autoridades sanitarias hubieran decidido no fabricar la vacuna, ¿hubiéramos protestado?...nooooo que vaaaaa.
2.-Los que alardean y animan a no vacunarse, ¿son conscientes de que los sanitarios somos un referente para millones de personas y nuestra palabra llega a ellas?
3.-Si las autoridades hubieran decidido que los sanitarios no hubieran sido vacunados, estas mismas personas ¿pondrían el grito en el cielo?... nooooo que vaaaaa.
4.-Quienes están haciendo, en mi opinión de forma irresponsable, este llamamiento ¿tienen de verdad todos los argumentos científicos, médicos y técnicos para hacer este alarde?
5.-Los sanitarios que dudan y reprueban de forma pública acerca de esta vacuna y el negocio en torno a la Gripe A, ¿se han planteado las formas en que se hicieron los estudios de efectividad de la vacuna del papiloma humano, o como se consiguen autorizaciones para comercializar determinados ARA-II, estatinas o antidiabéticos orales? ¿Se plantean el negocio en torno al SIDA en África? ¿Se plantean el negocio en torno a otros temas como la obesidad, la diabetes, la depresión (serotonina contra el desamor) o las Dislipemias (escándalo de los omega 3)?
En definitiva, tengo la impresión de que se está creando una corriente de opinión que roza la leyenda urbana, y que me llega a recordar aquel evento de Ricky Martin, el perro y el paté. Todos somos conocedores del tema pero nadie conoce las pruebas.

En mi opinión (casi seguro equivocada), es irresponsable el hacer pública campaña contra la vacuna de la gripe A. Si hay argumentos de peso para dudar de su eficacia en humanos, toxicidad, forma de probarla, habría que irse al juzgado de guardia y denunciarlo en lugar de ir en plan “valiente” con eso de “pues que se vacune la ministra, porque a mí no me la pega”.
Es lícito que el sanitario opte por no vacunarse, igual que es lícito que fume, pero hacer alarde público de ello es otro cantar, pues la nuestra es una opinión cualificada lo queramos o no. ¿Calificaríamos de irresponsable en salud pública un médico que escribiera públicamente el tabaco es saludable? Aquí alguien está jugando con cartas marcadas.
Por cierto, ahora que me doy cuenta: como un español más he hecho un uso desaforado de mi cromosoma gestionástico. Qué desastre....

CUENTOS

-"Érase una vez un reino poblado de hadas y brujas, ogros y sirenas. Un reino donde los guerreros valientes luchaban contra los dragones y casi siempre ganaban, donde los sapos se convertían en príncipes y las brujas volaban en escobas. Era el reino de Zataplás..."
La mujer del pelo rojo empezaba cada noche de esta forma a contar sus cuentos a Luna, la niña de ojos grandes.
A lo largo de muchas noches la mujer del pelo rojo contó las aventuras y desventuras de todos y cada uno de los habitantes de Zataplás. Las andanzas de aquel conde, el conde Ramiro de Cantiluz, que se aventuró a subir a la Montaña Helada; la leyenda del Viento Dorado, un viento que convertía en oro las naranjas, o los viajes de Silam en busca del libro secreto de la Sabiduría. Los ojos de Luna brillaban en la oscuridad de la habitación mientras la mujer del pelo rojo desgranaba las historias cada noche.
Así pasaron las noches, los meses y los años. Así pasaron las dos vidas.
Una noche Luna dijo a la mujer del pelo rojo que ya no quería oír sus cuentos porque ya era mayor para cuentos de niñas. Esa noche Luna explicó que ya no creía en brujas ni princesas, en ogros ni en sirenas. Que no creía en el reino de Zataplás.
Esa noche la mujer del pelo rojo no dijo nada. Se limitó a besar la frente de Luna como sólo las madres saben hacer, cerrando los ojos y aspirando el olor del pelo infantil para impregnarse del alma de Luna.
Meses más tarde aquella niña que no podía dormirse sin oír los cuentos de Zataplás había olvidado todos y cada uno de los cuentos, tal y como manda la adolescencia.
Años después, en una helada noche de noviembre, una mujer de ojos grandes y expresivos mira la luna que tilila tras la ventana. Luego baja la mirada y la dirige a la cama donde una niña de pelo rojo y ojos inquietos la observa expectante. Luna respira, se aparta una lágrima recordando aquellas noches olvidadas. Y entonces empieza...
-"Érase una vez un reino poblado de hadas y brujas, ogros y sirenas. Un reino donde los guerreros valientes luchaban contra los dragones y casi siempre ganaban, donde los sapos se convertían en príncipes y las brujas volaban en escobas. Era el reino de Zataplás..."

LA LLAMADA

10 horas 53 minutos.
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días al habla Amelia Deisy Cardoso, comercial 4.538 de Movifone. Hace dieciocho meses que usted es nuestro cliente, por ello es que queremos hacerle una oferta que...
-Perdone, pero estoy trabajando.
-Ah..pues le vuelvo a llamar ahorita, en cuanto usted me diga.
-Hasta la tres estaré trabajando, muchas gracias...click!
15 horas y 3 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días al habla Amelia Deisy Cardoso, comercial 4.538 de Movifone, la llamo tal y como quedamos esta mañana...
-Perdone, pero aún estoy trabajando y además...
-Le llamo más tarde si no le importa señor. Click.
-15 horas y 32 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Víctor Bárcenas?
-Perdone, pero yo soy Bárcenas, pero Juan. Víctor falleció ayer mismo. Voy a su entierro. Por cierto, me podría ayudar? Tengo un grave problema.
-Dígame señor...
-Es que estoy sentado en el wc y acabo de percatarme de que no hay papel higiénico, si le doy la dirección de mi empresa, podría usted venir y...
-Ah disculpe...click.
16 horas y 35 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Wilson Pereira, le llamo de Seguros Santa Catalina, para informarle de nuestra última oferta...
-Perdón, en este mismo momento me acaban de abducir los extraterrestres, estoy camino de Andrómeda, llámame más tarde...click.
16 horas y 56 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame?
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Wilson Pereira de Seg...
-¿Guau, guau!, Grr...Guau! click.
18 horas y 37 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Vos sos el Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Laurinda Milquiades, es para informarle de que le ha tocado un premio.
-¿Ah sí?. ¿Y eso como ha sido?.
-Le hemos elegido entre más de cinco mil personas. Para recogerlo simplemente deberá asistir a una de nuestras presentaciones comerciales. Sin compromiso alguno.
- Uhmmm síííí, así mi amor, no pares!
-Perdón, señor Bárcenas, ?¿es usted?
-Uy sí cariño sigue así, sigue hablándome...uhmmmm. Estoy a punto de....
-click.
19 horas y 13 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Amelia Deisy Cardoso nuevamente, comercial 4.538 de Movifone...
-Señorita, ¿ha pensado alguna vez encontrar la luz de Cristo? Podemos concertar una charla para hablar del pecado y la Divina Bondad.
-Perdón, pero estoy trabajando, sólo quería informarle de nuestra promoción.
-¡No se deje tentar por el diablo señorita, y repita conmigo: ¡Alabado! ¡Alabado!
-click.
19 horas y 47 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días ¿le importaría responder a unas preguntas acerca de sus gustos a la hora de comprar un secador de pelo?
-Perdone señorita, pero yo soy un ladrón; estoy robando en la casa y ha sonado el teléfono. Por cierto, ¿sabe usted como sacar un piano de cola por el hueco de la escalera?
-click.
20 horas y 25 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Amelia Deisy Cardoso nuevamente, comercial 4.538 de Movifone
-Hombre Amelia, qué gusto de oírte. ¿Cómo te va?
-Muy bien señor, me gustaría informarle acerca de...
-glaspuktnakis puntilasgur
-¿disculpe?
-Clatarpurgis dalmaticius...¡Gálata! ¡Gálata!
-Señor, ¿se encuentra bien?
-Congertis Furtunales ¡Gálata, Gálata!
-click.
21 horas y 16 minutos:
-¡Ring, ring...!
Víctor está harto, así es que decide dejar el teléfono sonando sin cogerlo, sin mirarlo. Finalmente opta por apargarlo.
Al otro lado de la línea, Sandra decide que es tonta por llamar a Víctor para quedar a cenar, ya que el muy cerdo ni siquiera le ha descolgado el teléfono.

JUAN GARCÍA...Y COMPAÑÍA.

Juan García, 35 años. Albañil; Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Mientras se toma un café con los amigos alardea de que ha conseguido ahorrarse quinientos eurazos al no facturar el IVA de su último trabajo. "Es que aquí hay que espabilarse macho".
Amalia López, 42 años profesora: Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizada. Acaba de volver de la cita con su gestor, que le ha conseguido una devolución de hacienda de 675, 42 euros gracias a "colar de rondón" unas deducciones por vivienda en un piso que tiene alquilado de "estrangis" a unos estudiantes de Orgasmus. Recomienda a su amiga Paula que haga lo mismo. "Es un chollazo mari Pili".
Roberto Minguel 31 años. Ingeniero; Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Mientras se toma el quinto ron con cola alardea de la capacidad que tiene de conducir pasado de copas. "Es que a mí el alcohol apenas me afecta para conducir". Quince minutos más tarde se salta un semáforo en rojo. Su tasa de alcoholemia triplica la permitida.
Petra Suánez, Médico; Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizada. Comenta con sus compañeras de trabajo que la chica hondureña se pasa de la raya. Ahora le pide los sábados libres, y encima le ha insinuado que la asegure. "Como se ponga tonta pongo a la Capichua esta en la puta calle".
Luís Gómez, 27 años. Desempleado Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Cobra el desempleo mientras trabaja en negro haciendo chapuzas. "Señora, de esto no le puedo dar factura, porque si se lo hago por lo legal le debo cobrar el doble...".
Amalia Cardinal, 37 años. Ama de Casa. Clienta de Luís Gómez. Entiende perfectamente, y agaradece en sobremanera que el trabajo vaya sin factura. "Vale, mucho mejor así, prefiero ahorrarme 32 euros".
Pedro Rando, 21 años, estudiante. Opina que los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Es dueño de un dogo argentino sin papeles. "Es que yo lo tengo muy bien domesticado, este no es peligroso". En enero de 2009 destroza la cara a un niño de siete años.
Pepe Antúnez, 42 años. Camarero. Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Lleva 9 meses de baja por una lumbociática. Hace cuatro meses que no le duele, pero en verano "va a trabajar Rita la cantaora".
Germán Dávalos, 64 años. Jubilado. Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Lleva dos años sin pagar luz ni Canal Plus gracias a un enganche ilegal que le hizo su hijo. "Es que la cosa está mu malita".
José Mértades, 52 años. Agricultor; Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. En su finca trabajan tres congoleños de sol a sol. Catorce horas de trabajo por veintisiete euros. "Es que con la mierda que pagan en la Corrida, es lo que hay". El Mitsubishi Montero le costó 52.000 euros. Y mola.
Y hay más, mucho mucho más...Quizás lo más grave no sea hacerlo, lo más peligroso socialmente es que somos capaces de alardear de ello. Y está aceptado.
Víctor Bárcenas, 32 años. Médico. Su única ilegalidad fue tratar de colar a su abuela en la declaración del IRPF del 2008. Lo pillaron y le cascaron seiscientos eurazos de multa. Otra vez pegó un chicle debajo de una mesa y también lo pillaron. Desde entonces trata de hacer las cosas bien.
Quizás el día en que dejemos de ser el país de Rinconete y Cortadillo podamos empezar a exigirles algo a los políticos. Hasta entonces, no entiendo por qué creemos que los políticos, van a ser diferentes a nosotros. ¿Acaso son extraterrestres?.

TAQUICARDIA SUPRA...¿Y QUÉ MÁS?

Han pasado varios meses (pocos) desde que Víctor Bárcenas acabara su periodo como Residente. Casi sin darse cuenta ha pasado a Adjunto.
La Medicina sigue siendo una profesión que se aprende de persona a persona. En pleno siglo XXI la información por internet, los cursos, los masters, los congresos y los libros parecen ser la mejor forma de formarse; sin embargo el contacto de médico a médico, la relación personal mestro-aprendiz sigue siendo la base de la formación. Víctor se da ahora cuenta de que su palabra llega a los residentes más pequeños a veces como una especie de doctrina evangélico-enciclopédica. Alguna vez observa al residente tomando notas al albur de una explicación aparentemente banal e improvisada acerca de los criterios clínicos de sepsis, del mejor antibiótico para una celulitis o una pauta de amiodarona. Es la mayor responsabilidad del que enseña: el error, pues éste se puede llegar a perpetuar durante generaciones.
Los laboratorios farmacéuticos lo saben muy bien , por eso siguen colocados justo en mitad del perol, inyectando sus comentarios, opiniones (y falsedades), justo donde más duele al sistema (y dónde es más rentable), en mitad de la trinchera. Curioso es que el sistema permita que un individuo entre a tu consulta a contarte (y venderte) cuentos chinos con el pretexto de que te trae información "científica". Pero eso será motivo de otro post.
Los congresos, conferencias y cursos son necesarios, pero Víctor está convencido de que el noventa por ciento de su práctica médica la aprendió de sus compañeros mayores. Afortunadamente tuvo unos extraordinaios maestros.
Hace unas semanas ha diseñado una nueva técnica de aprendizaje. Él las llama las "cápsulas clínicas". Convencido de que trabajar en la madrugada es para cualquier ser humano algo duro, árido, y a veces trágico, Víctor convoca unas sesiones clínicas especiales. Se imparten a las tres de la madrugada y duran cinco minutos. En ellas reúne a los residentes que aún queden con ganas y fuerzas, y reflexionan de forma improvisada e informal acerca de algún tema muy concreto en relación con alguno de los pacientes ingresados. Con ellos debate la anamnesis realizada, la exploración, las pruebas complementarias, el juicio clínico y el plan de tratamiento. Finalmente se toman un café. El objetivo es que se den cuenta de que eres igual de médico a las seis de la tarde que a las cinco de la madrugada. Analizan las historias clínicas porque los médicos son esclavos de sus hechos, de sus palabras y (especialmente) de sus escritos.
Hoy el paciente es un hombre de cuarenta y seis años. Acude por palpitaciones y dolor torácico. No tiene antecedentes de interés y las palpitaciones lo despertaron hace una hora.
El paciente ha sido valorado en la entrada, se le ha hecho un electro y ha pasado a la zona de observación. El residente que recibe al paciente consulta con el Adjunto. Son las tres de la madrugada, la cosa está tranquila y Víctor decide convocar una sesión de cápsula clínica.
Quedan cuatro residentes en pie, que se acercan a la camilla donde un hombre de mediana edad los observa desde detrás de su mascarilla. Parece intranquilo, asustado quizás. Su tórax está surcado por cables de monitorización, y en la pantalla del monitor saltan los consabidos complejos en verde sobre negro...pip,pip,pip...193 latidos por minuto. Pip,pip,pip...
-Hola Pedro -el médico saluda al paciente, al que ya conoce por haberlo entrevistado unos minutos antes -estos doctores son médicos del hospital. Vamos a estudiar un poco su caso si no le importa. ¿sigue con dolor?
-Ahora no, pero parece que el corazón se me quiera salir por la boca -dice el asustado paciente.
Víctor explica a los residentes los antecedentes, el motivo de consulta, la exploración y las pruebas de que dispone.
-La radiografía de tórax es normal, la analítica también, y éste es el electro -les dice entregando la tira de papel a cuadritos a una de las residentes.
La joven, residente de primer año, coge el papel como si le quemara los dedos y observa...
-A ver, frecuencia...193. Ritmo: son unos complejos estrechos, rítmicos... ¿no? y...uhmm, ehhh...jo, es que los electros no se me dan "demasiado bien". Tengo que empollármelos de nuevo.
-Os dejo tres minutos, voy a por café y vuelvo -les dice, consciente de que se sentirán más libres sin su presencia.
Cinco minutos más tarde.
-¿Bueno, tenéis algo?
-Bueno, creemos (el creemos suena a "somos una piña", así es que cuidadín) que es una taquicardia supra.
-¿y...? -les pregunta.
-y...¿qué? -responde la residente.
-¿algo más?
-pues, que yo sepa...eso una taquicardia supra...supraventricular.
-No hay plan de tratamiento. Un juicio clínico sin plan de tratamiento es como si te vas a la ducha con Anne Hathaway y te limitas a darle jabón, parece que falta algo (quitarle el jabón, claro). Y aunque no lo creáis vuestras historias clínicas en los próximos cuatro años las leerá mucha, mucha gente. Incluído algún juez. De ellas dependerá gran parte de vuestra reputación.
-Vale, vale...
-¿El tratamiento son...maniobras vagales? -dice Alicia.
-Y si fallan adenosina -replica Luisa animada
-Las dosis ya no nos acordamos, al menos yo.
-Vale, ahora casi lo tenemos -dice Víctor -¿cuales son las maniobras vagales?
-Maniobras vagales, lo del Valsalva, el masaje del seno carotídeo y eso -dice Alicia con la valentía de quien sabe que está acertando.
-¿Sabéis hacerlo?
Los residentes se miran con cara de "mejor-no-digo-que-sí-porque-como-lo-diga me-tocará-hacerlo-y-la-cagaré".
Víctor se acerca a la cabecera del paciente.
-Buscamos la carótida aquí, justo delante del músculo esternocleidomastoideo, esperamos un segundo a notar cómo late...apretamos con suavidad, mientras observamos el monitor...
En ese momento, mientras el médico masajea el cuello del paciente, el monitor dibuja una línea recta durante apenas un segundo, y salta de nuevo la espícula verde. Esta vez a sesenta latidos por minutos.
-¿Mejor, Pedro?
-Se me han quitado las pulsaciones.
-¡Joder! -dice Julia, una residente de primer año.
-Bueno pues ésta fue la cápsula clínica de hoy, ahora me piro.
Víctor se aleja, sabedor de que ha impresionado a los jovenes igual que a él lo impresionaron unos años antes, pues el simple hecho de curar con tus propias manos sigue siendo algo impresionante, mágico, que lleva al médico al origen de su propia profesión de sanador.
A sus espaldas oye los comentarios de los residentes satisfechos.
En realidad es la primera vez que Víctor ha conseguido revertir una taquicardia supraventricular con esta maniobra de masaje del seno carotídeo. Realmente le hubiera gustado gritar yupiiii! y saltar por la sala de observación. Pero claro, ahora su puesto le impone dar la sensación de seguridad propia del maestro, así es que se aleja por el pasillo con paso sereno...

VIDAS CRUZADAS, Y VIDAS TRABADAS.

Nunca supo cómo decirle que la amaba. Desde la primera mañana en que la vio supo que su destino estaba total y completamente en manos aquella mujer de ojos negros.
No era sólo esa forma de caminar tan desenvuelta, su mirada sincera o su risa blanca. Era todo. Cada movimiento, cada gesto, cada mirada, cada conversación a la hora del café, le provocaban esos sentimientos contrapuestos de las pasiones totales: atracción a la vez que dolor inmenso por lo inalcanzable.
Pero sabía que no podía ser.
Nunca supo si el ascensor de veintidós plantas del Boston Memorial Hospital era extraordinariamente rápido o si el tiempo volaba cuando compartían viaje a las alturas de aquel inmenso (y) complejo mundo que era el Memorial. Tampoco supo la causa de que cada mañana se cruzaran en varias ocasiones. Pero cada día se cruzaban a la misma hora en el mismo el ascensor de la cara Norte, el que conducía desde los aparcamientos al corazón del Memorial.
Sabía que su nombre era Claudia y que su apellido era algo así como Malosi o Caloni, un apellido italiano.
Alguna mañana cruzaban un comentario acerca del tiempo, de lo malo que estaba el café de la máquina, o del último programa del Show de Phill Anskett. Simplemente esos quince segundos (se fundían las miradas) de conversación le alegraban toda la mañana. El inglés de Claudia era deplorable, pero encantador.
Alguna vez leyó algo así como que la gente de sangre latina tenían esa forma de mirar, así es que trataba de no darle importancia. Pero no podía evitar la sensación de que Claudia le quería decir algo más con aquellos eternos ojos negros.
¿Sería muy atrevido invitarla a salir? ¿a tomar una copa? Llevaba más de diez años trabajando en el Memorial. Tenía una reputación, una familia, dos hijos. No podía tirarlo todo por la borda. Además aquello sería imposible. Realmente no hubiera dudado ni un segundo en dejarlo todo si supiera que tenía la más minima oportunidad...
Un día de Octubre se armó de valor. Bajó a la planta diecisiete y preguntó por Caludia, pero no supieron darle referencias. Finalmente encontró a alguien que le supo ayudar. Al parecer era una cirujana venida de Italia que estaba realizando una estancia formativa. Su nombre real era Claudia Marini, y partiría hacia su país el 2 de Noviembre.
El 2 de Noviembre de 2009 fue uno de los días con peor tráfico en la historia de Boston. A la lluvia torrencial se añadió un accidente en la Autopista J36, justo la que conduce al Memorial.
8.30 de la mañana: Llamada desde su Audi A3 al Hospital diciendo que se retrasaría y dando alguna excusa banal.
9.15 de la mañana: Ha tomado una decisión. Hoy hablaría con Claudia. Se la iba a jugar a una carta.
11.55 de la mañana: Aparca el coche en doble fila, ya es casi media mañana y no podía esperar la inmensa cola de vehículos que esperaban para entrar a los aparcamientos. La grúa se lo llevaría y con cien dólares,todo solucionado.
12.15 de la mañana: Entra a toda prisa en el Memorial. Sube al ascensor Este, el de la entrada principal. Pulsa el botón diecisiete.

Nunca supo cómo decirle que la amaba. Desde la primera mañana en que la vio supo que su destino estaba total y completamente en manos aquella mujer de ojos azules.
No era sólo esa forma de hablar, su mirada azul amortiguada por unas sofisticadas gafas de Prada, su sonrisa tímida. Era todo. Cada movimiento, cada gesto cada mirada, cada conversación a la hora del café, le provocaban esos sentimientos contrapuestos de las pasiones totales: atracción a la vez que dolor inmenso por lo inalcanzable.
Pero sabía que no podía ser.
Sabía que su nombre era Helen y que su apellido era Schneider.
Llevaba apenas dos meses trabajando en el Memorial Boston Hospital, y había hecho pocos amigos. Pero sin duda el mejor momento de la mañana lo tenia cada vez que subía a las alturas en el ultramoderno ascensor y se cruzaba con aquella mirada impresionante de Helen. Se las arregló para conocer los horarios de aquella secretaria de dirección de la planta veintiuno, la planta noble; y siempre lograba coincidir en la máquina del café . A veces se cruzaban una profunda mirada de apenas quince segundos, en los que Claudia trataba de decir con los ojos lo que no se atrevía a decir con palabras (...se fundían las miradas) o con gestos.
Alguna vez alguien le dijo que la gente de sangre germana tiene esa mirada extraña, como interrogante, pero que eso nada significaba. Sin embargo no podía evitar la sensación de que Helen le quería decir algo más con aquellos eternos ojos azules.
Cientos de veces estuvo tentada de invitarla a tomar algo. Absurdo. Una chica italiana, que apenas llevaba unos meses en ese país extrañamente puritano y liberal a la vez, no debía meterse en líos. Además estaba Gianpa. En Palermo la esperaba Gian Paolo, con el que se había casado apenas un año antes. Tenía una reputación, y no podía echarla por la borda. Un escándalo así provocaría que le suspendieran la beca. Además aquello sería imposible. Aunque en realidad no hubiera dudado ni un segundo en dejarlo todo si supiera que tenía la más minima oportunidad...
Día 2 de Noviembre.
8.30 de la mañana: Claudia Marini recoge sus pertenencias. Hoy no se ha cruzado con Helen. Lástima. Su último día de trabajo lo emplea en despedirse de los pocos amigos que ha hecho y firmar algunos papeles.
11.55 de la mañana: Claudia sube al ascensor de la cara Norte. Su último viaje. Destino sótano 4. Sin saber por qué, en lugar de pulsar el menos cuatro, Claudia pulsa el veintiuno. Acaba de tomar una decisión.
Sale del ascensor y recorre el gélido pasillo de la planta de dirección. Lo ha memorizado todo...oye cómo sus pasos van marcando su destino...clap, clap.
Las puertas se suceden a derecha e izquierda...quince, trece...
La mente de Claudia se nubla. Puerta nueve, puerta siete...toc toc!
La cirujana de ojos negros empuja la puerta...
-¿Es el despacho de Helen Scheneider? -ahora el mundo gira en un torbellino loco.
-Sí, pero hoy no está, el niño tuvo fiebre anoche -dice una correcta secretaria señalando la mesa de Helen. Junto a la pantalla del ordenador, la foto de Helen, Peter y los dos niños junto al Pato Donald. Navidades 2007. Disneyworld.
Claudia se da cuenta. Ha estado a punto de cometer un error fatal.
Gira sobre sus talones, recorre de nuevo el pasillo,
12.15 de la mañana: Claudia entra al ascensor de la cara Norte y pulsa. Planta menos 4.
A menos de cien metros Helen, cuyo corazón bombea a un ritmo casi atronador, sube en el ascensor de la cara Este.
Nunca más volverán a cruzarse. Nunca.

Miles de Piedras: El Libro



Amigos y amigas, porque así os considero a todos los que de una u otra forma me habéis acompañado en este último año, estos son los datos:
-Treinta mil visitas en algo más de un año.
-Cientos de comentarios vuestros dándole la sal definitiva a los posts.
-Visitas desde México (532), Portugal (421), Colombia (410) , Argentina (392), Chile (256), Perú (210), Estados Unidos (198), Venezuela (168),y así progresivamente visitantes desde Ecuador, Francia, Reino Unido, República Dominicana, Bolivia, Alemania, Canadá, Costa Rica, Brasil, Uruguay, Italia, Noruega (imagino que será mi amigo Rafa), Guatemala, El Salvador, Puerto Rico, Bélgica (Gracias a Dimitri y Natalia ), Panamá, República Checa, Paraguay, Holanda, Grecia, Suecia, Suiza, Polonia, Honduras, Finlandia, Turquía, Israel, Rusia, Austria, Australia (vale, fueron sólo 13 visitas de Australia, pero duraron casi una hora), India, Rumanía, Cuba, Marruecos, China, Nueva Zelanda, Irlanda, Eslovenia, Nicaragua, Aruba (ignoraba la existencia de este país), Croacia, Hungría, Dinamarca, Macedonia (¿cómo se puede llamar Macedonia un país? Es como si España se llamara Tutti Frutti), Tunez, Japón , Bulgaria, Ucrania, Emiratos Árabes Unidos (flipé el día que me visitaron de allí) y Antillas Holandesas (vale, sólo una visita desde este curioso país).
-Algún reconocimiento en forma de premio, publicaciones sueltas o citas. Un premio de relatos cortos y un reconocimiento como uno de los veinte mejores blogs sanitarios del país (el caso es que no creo que éste sea un blog sanitario, pero en fin) Hace unos días me decían que si pones "dolantina" en Google parace este blog en cuarto lugar, con un post dedicado a las enfermeras de oncología. Curioso.
-Alguna amenaza en forma de mensajes electrónicos en el que unos personajillos me calificaban Hijo Puta en uno de ellos y de Maricona en el otro (bueno eso será motivo de otro suculento post).
-Muchas emociones puestas en juego y sobre la mesa. Muchos sentimientos en negro sobre blanco, y muchos agradecimientos a quienes me ayudasteis en este camino.
En estos días, por fin, sale publicado un libro. Como diría la publicidad: Miles de Piedras Pequeñas: El Libro. Para 2011 Miles de Piedras Pequeñas: La película, jejeje...
La distriución va a ser complicada como no podía ser de otra manera, pero pretendo que todos los que tengáis interés en adquirir un ejemplar lo podáis tener (o sea comprar). Para ello vais a tener dos vías (lo siento pero en El Corte Inglés o fnac aún no está):
1.-Personalmente: Me lo pedís y simplemente os lo llevo en mano. Me lo podéis pedir en persona o a través de mail: megasalva@hotmail.com . Pienso llevarme un lote limitado al próximo congreso semFYC Barcelona, así es que ya podéis ir pidiendo. Esta opción es más barata pues te ahorras gastos de envío, además te lo dedico, cosa harto interesante, jejeje.
2.-Librería online: Actualmente lo podéis adquirir a través de Bubok, en formato papel o electrónico en la siguiente dirección http://www.bubok.es/libro/detalles/16712/Miles-de-Piedras-Pequenas Si optas por la opción papel, elige la forma economy de envío postal, es más barata.
Como podréis comprobar, algunos post han desaparecido del blog. Es porque han pasado al libro, que consta en total de más de 80 relatos e historias que creo merecen la pena.
Por último, quiero agradeceros a todos los que me habéis ayudado a hacer realidad este proyecto, haciendo realidad uno de mis sueños.

DESEOS...Y FANTASÍAS

Después de muchos años buscando, Maika a sus 42 años tenía muy claro que conocía el alma humana; que sabía cuáles eran los resortes de los sentimientos, de las ilusiones y los traumas.
Ya en la adolescencia decidió que lo que más le fascinaba en la vida era el conocimiento de las personas, de sus fantasías y de sus miedos. De sus ilusiones y deseos. Por ello estudió Filosofía, viajó a los confines del mundo en busca del conocimiento de otras culturas y otras realidades, de otras formas de vivir y de sentir. Había publicado dos libros, uno acerca de la psicología del crecimiento y otro sesudo volumen acerca de fantasías y sueños en las culturas orientales.
Su trabajo consistía en dar clases en la facultad de Psicología además de impartir múltiples conferencias por todo el país.
Había leído a todos los maestros de la Filosofía y la Psicología clínica. Los tratados de Psiquiatría solían ser su libro de cabecera en las noches de frío, y había llegado a entrevistarse con cientos, miles de personas, tanto enfermas como sanas, en busca del conocimiento.

Sin duda Maika había conseguido lo que se había propuesto: conocer la mente humana. Hasta tal punto llegó su interés que pasó todo el invierno de 2005 en uno de los mejores hospitales del mundo, el Hospital Monte Sinaí, donde junto a los mejores neurólogos y con ayuda de la más avanzada tecnología descubrió los mecanismos biológicos y fisiológicos de nuestro cerebro.

Satisfecha y contenta, Maika podía presumir de conocer todo lo que se podía conocer entorno a lo que ella denominaba la fábrica de sentimientos, el cerebro.

Este fin de semana lo tuvo libre gracias a un puente con motivo de la festividad de todos los Santos. Estos españoles siempre estaban buscando un hueco para hacer fiestas. Después de meditarlo largamente decidió dejar los libros y pasar unos días junto a su hermana Claudia y sus sobrinos Pablo y Alya de seis y ocho años respectivamente

El fin de semana pasó como otro cualquiera en casa de su hermana, en la que ella siempre sería la tía Maika, la seria, formal y modosita tía Maika, aquella que los miraba escondida tras sus gafas de pasta roja.

El sábado se acostó temprano, tal y como era su costumbre. Los niños se acostaron más tarde tras haber recorrido las calles con sus disfraces de zombies en busca de caramelos.

Maika no podía dormir, así que decidió espiar la conversación de los dos niños. Oír conversaciones ajenas, esa gran pasión...

-Pablo, ¿tú crees que es posible? -pregunta la niña a su hermano.

-Casi seguro que sí -responde Pablo.

-Eso sería perfecto. Sería la mejor cosa que puede suceder en el mundo mundial. Ojalá suceda.

-Ojalá...

Posteriormente la conversación derivó hacia la posibilidad de matar un vampiro con una estaca de madera o la causa de que fueran alérgicos al ajo. Maika se durmió con una sonrisa en la boca.

La mañana siguiente Maika no pudo aguantar su curiosidad.

-Alya, anoche oí que pedías un deseo a tu hermano -preguntó Maika.

-Sí. Es mi mayor deseo.

-¿Y cual es? -entonces Maika piensa en sus deseos, deseos de Bien para sí y para el prójimo, deseos de paz mundial, de que acaben las guerras o de que no haya hambre en el Mundo. Deseos de encontrar el amor, de tener trabajo, de tener dinero y salud. Deseos de ser buena persona, de ser querida y de ser valorada. Pensó en sus deseos de estar junto a su familia o de no perder a sus seres queridos.

-Mi deseo es que las calles sean de chocolate, que lluevan caramelos. Tener una varita mágica para poder congelar a todo el mundo. Ah y también tener un caballo con alas para ir volando al cole. Que la navidad dure más tiempo, que siempre sea verano y que la semana tenga dos sábados y dos domingos.

Entonces Maika se da cuenta de que aún le queda muchísimo por conocer del alma humana y de su funcionamiento, y piensa que el mundo funcionaría mejor si en lugar de perfeccionar y sublimar nuestros deseos y fantasías, conserváramos alguno de aquellos deseos infantiles arrojados a una polvorienta caja de cartón junto a los cromos de Dartacán y los tres mosqueperros.

Maika piensa que quizás sea conveniente empezar a olvidar una parte de lo aprendido para volver a recuperar los deseos olvidados en el desván de su mente. En ese mismo instante se da cuenta de que ha llegado la hora de desandar el camino si realmente quería conocer el alma humana.

PS: Realmente sería genial despertarte una mañana y descubrir que las calles son de chocolate y turrón...

Escrito tras una noche de trucos y tratos.

VICIO Y OFICIO

El concepto de culpa: la Culpa. En mi opinión es uno de los inventos más perversos, desagradables, inútiles y tóxicos que hemos heredado en nuestra educación privilegiadamente occidental católica-apostólica-romana.
Existen culturas en las que este sentimiento no existe, pero las grandes religiones monoteístas han hecho de esta sensación casi el eje de su forma de actuar y convencer.
La base de la culpa en mi opinión es verdaderamente maquiavélica: Si no cumples con determinados preceptos (diseñados por un grupo de Iluminados), serás castigado, ya sea aquí en vida, o en el Más Allá. Por ello el simple hecho de incumplir hace que te sientas culpable, pues anticipas el castigo. Para más inri nuestra sagrada religión (queramos o no nos han educado en la moral cristiana) nos dice muy clarito cuando debemos tener este sentimiento terrible y culposo: cuando pecamos. El Pecado, que consiste en infringir las leyes de Dios, nos llevará a la Culpa y al Castigo.
¿Y cuando pecamos? ¿sólo pecamos cuando hacemos el mal? ¿sólo pecamos si hacemos daño al prójimo?. Nooo, eso sería demasiado fácil!
Pecamos cuando incumplimos las leyes que nos han marcado a fuego desde la infancia: Lujuria (instinto carnal, derecho a disfrutar el sexo), Gula (instinto oral, derecho a alimentarnos), Avaricia (instinto de propiedad, derecho a querer lo que es nuestro) , Pereza (instinto corporal, derecho al descanso), Ira(instinto animal, derecho a enfadarnos si algo nos ofende), Envidia (instinto un poco hijoputilla) y Soberbia ( derecho a autovalorarnos) son los siete pecados capitales, los siete Vicios que nos han marcado como Lo TABÚ. Queramos o no queramos, casi siempre que realizamos alguno de estos pecados, sentiremos Culpa, pues eso mamamos desde la infancia, sobre todo si no hemos sido capaces de reconocerlo. Vale, ya sé que tú que me lees dirás que no, que tú estás por encima de ello. Quizás te engañas, pues somos hijos de lo que hemos aprendido. Un ejemplo: ¿serías capaz de salir desnuda/o a la calle sin ningún pudor?
Queda una solución, que nos ofrecen los Iluminados: A los practicantes (que no a los enfermeros) les queda la confesión, el propósito de enmienda, y el rezo de varios padrenuestros para hacer borrón y cuenta nueva.
El resto de la humanidad, se queda con varias opciones:
1.-Te vuelves neurótico al percibir unos sentimientos desagradables ante actos agradables como puede ser la gula, o la lujuria (que debería más bien considerarse virtud (bueno eso ya son opiniones muy personales).
2.-Asumes irás al infierno por vicioso y pasas de todo.
3.-Te decides a seguir otras normas morales, renuncias a credos y te decides a vivir intentando no dañar, y conviviendo con la Culpa o el Remordimiento como mejor puedas.
Desde estas líneas me confesaré, ya que no soy asiduo a otro tipo de confesionarios como bastante amante de los placeres terrenales, tales como la gula, me confieso ciertamente perezoso; por no hablar de la lujuria, que sería motivo de otro post. También un poco avaro o envidioso según los días, e iracundo cuando me levanto de la siesta.
Y tú te preguntarás...¿y por qué Salva suelta todo este tremendo rollo a los cuatro vientos?
Simplemente porque me molesta sentir una sensación de Culpa en determinados momentos en los que, sin hacer daño a nadie, te limitas a ser Feliz.

CULPAS

El concepto de culpa: la culpa. En mi opinión es uno de los sentimientos más desagradables, inútiles y tóxicos que podemos tener.

Existen culturas en las que este sentimiento no existe, pero las grandes religiones monoteísatas han hecho de esta sensación casi el eje de su forma de actuar.

La base de la culpa: Si no cumples con determinados preceptos, serás castigado. Por ello el simple hecho de incumplir hace que te sientas culpable, pues anticipas el castigo. T para más inri nuestra sagrada religión (queramos o no nos han educado en la moral cristiana) nos dice muy clarito cuando debemos tener este sentimiento inútil: cuando pecamos. El Pecado, que consiste en infringir las leyes cristianas, nos llevará a la Culpa y al Castigo.

¿Y cuando pecamos? ¿sólo pecamos cuando hacemos el mal? ¿sólo pecamos si hacemos daño al prójimo?. Nooo! Pecamos cuando incumplimos las leyes que nos han marcado a fuego desde la infancia: Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, ira, Envidia y Soberbia son los siete pecados capitales, los siete Vicios que nos han marcado.

Queramos o no queramos, casi siempre que realizamos alguno de estos pecados, sentiremos Culpa, pues eso mamamos desde la infancia, sobre todo si no hemos sido capaces de reconocerlo.

Eso sí, a los practicantes (que no a los enfermeros) les queda la confesión, el propósito de enmienda, y el rezo de varios padrenuestros para hacer borrón y cuenta nueva.

El resto de la humanidad, se queda con varias opciones:

1.-Te vuelves neurótico al percibir unos sentimientos desagradables ante actos agradables como puede ser la gula.

2.-Asumes irás al infierno por vicioso y pasas de todo.

3.-Te decides a seguir otras normas morales, renuncias a credos y te decides a vivir intentando no dañar


Ojo: otro con politicos y corrupcion