DOLANTINA

Este relato ha pasado a publicarse en el libro Miles de Piedras Pequeñas , lo puedes adquirir en
http://www.bubok.com/libros/16712/Miles-de-Piedras-Pequenas
o bien pidiéndolo directamente al autor:
megasalva@hotmail.com

9 comentarios:

Rafa dijo...

Que razon tienes. Los heroes estan en la calle y nunca salen en los periodicos

Rafa

Anónimo dijo...

"Los héroes de verdad lloran a solas en los pasillos en noches de pena y dolantina sin derecho a que sus nombres sean recordados más que como la enfermera de noche"

Brillante. Es cierto. Hay personas impresionantes totalmente anonimas que apenas nadie sabe lo que realmente valen. En algunos casos solo algun observador agudo cercado, algun amigo, algun familiar. En otros ni eso. Nadie. Absolutamente nadie.

Juana dijo...

Beatriz seguramente también lo sabe. Estos héroes en realidad son ángeles, anónimos, callados, amables ...... esos que a uno le gustaría tener al lado cuando la cosa ..... no tiene arreglo, los he visto en urgencias, en la unidad de cuidados paliativos ... al lado de mi padre cuando estaba fatal.
A algunos los leo en blogs.
Gracias a todos ellos.

Anónimo dijo...

Hola Salva !
Soy enfermera de varios años de profesión . GRACIAS por hablar de estas emociones, de estos sentimientos , de esta REALIDAD.
Suerte i Besos a las Margas, las Beatrices i las enfermeras.
GACELA

Иú®iĂ dijo...

soy enfermera y me ha encantado tu post!! no sabes cuanto!
me encanta lo de "Los héroes de verdad lloran a solas en los pasillos" para mi los verdaderos heores son todas las Beatrices, todas las Margas....esas personas que a veces nos dan tanta feurza apra seguir haciendo nusetro trabajo cada día, auqneu a veces no podamos evitar sentarnos en las baldosas grises y llorar....

ana rosa dijo...

hola salva , desde aqui desde urgencias , del hospital de velez te damos las gracias por hacernos sentir heroes en silencio pocos medicos nos hacen sentir tan especiales muas

Anónimo dijo...

así es herioes anónimos, pero no dejeies de serlo nunca.
GRACIAS

Anónimo dijo...

No suelo llorar, pero reconozco que al leer esto las lágrimas se me cayeron sin poder evitarlo. La mayoría del tiempo no somos conscientes de lo que realmente es importante en esta vida.

luisa dijo...

Hola Salva, siento leerte con tantos meses de retraso. Soy médico en un servicio de urgencias de atención continuada en Guadalajara y la verdad es que me ha gustado mucho cómo describes la emociòn en el trabajo porque es algo que estamos perdiendo, tal vez por necesidad, no puedes sentir emociòn para cada caso que asistes, no puedes cruzar esa línea todo el tiempo y de hecho en mi entorno no veo que cruce la línea emocional nadie, así que cuando leo un relato así, una descripción tan limpia y tan sincera, se despierta en mi una preocupaciòn... ¿estaré perdiendo por culpa de mi trabajo la capacidad de sentir? No me refiero a sentir en mi vida particular, que lloro por una peli o por una frase de un amigo, por un detalle tonto de nostalgia... pero en mi trabajo tan sólo cruzo la línea de empatía si me esfuerzo por fijarme en algún detalle: cómo un hijo cuida de una madre anciana, como una esposa mira a un marido que ya perdió por el Alzheimer... pero si no me esfuerzo por ver esos mínimos detalles, trabajo con prisa, con exactitud y rigidez matemática y atiendo un millón de pacientes a la hora o asisto a domicilio a quien lo precise sin fijarme en nada más que a lo que voy... y sé que suena triste, pero la medicina se ha convertido en eso... paso también consulta como suplente entre mis guardias y los pacientes te pegan, te exigen, te chillan, te intentan engañar con las recetas y las bajas..... y claro, acabas por no sentir nada, nada, es increible cómo puedes estar delante del dolor o de la mala suerte vital y no sentir ni un ápice de emociòn.... por eso me sorprende tu relato, tan sincero, tan poco frecuente en mi entorno... y me hace ver que se puede vivir la medicina de muchas otras formas, puede que el punto correcto sea el punto medio. Un saludo.