CASPA

Víctor Bárcenas respira cinco veces delante de la pantalla del ordenador. Ha llegado quince minutos tarde a consulta gracias a una oportuna fiesta la pasada noche. Una de esas ocasiones en las que quedó para tomar una cervecita y lo liaron. Victor no suele ser de los que usan la típica excusa: “no puedo quedar porque tengo guardia”, así es que siempre se lía. Si al vino con las tapas le añade unos generosos gintonics y unos ojos que le secuestraron allá por las tres de la madrugada, a las ocho y media Víctor no es persona.
La decimoquinta paciente de la mañana, Víctor no tiene estómago, en su epigastrio se aloja una manada de gatos rabiosos. Aún no desayunó y entra en su consulta una señora de 45 años, regordeta y con cara que Víctor no sabría definir entre ansioso-depresiva, fibromiálgica o simplemente “estoy-de-los-nervios-fatal”. Freud daría una versión menos descafeinada del asunto…Algún día escribirá un tratado acerca de las causas de que determinadas mujeres a partir de la boda se dediquen a acumular grasa en sitios diversos, pelarse cortito y tomar fluoxetina.
-Vengo a por una cita para el Dermatólogo para mi niño.
-Buenos días, siéntese – Víctor se da cuenta de que mucha gente ya viene al médico como el que pide en la ventanilla del banco cincuenta euros o el que compra unas morcillas en el Mercadona -cuénteme señora.
-El caso es que mi niño tiene como una caspilla en la cara…quiero que me lo vea el médico de la piel.
-Uy, qué cosa más rara…¿hace mucho tiempo que la tiene?, ¿le pica o le duele?, ¿Le ha puesto algún tratamiento? -Víctor pone cara de Iker Jiménez a punto de descubrir el definitivo nexo entre los faraones egipcios y extraterrestres de la constelación de Sirio. Le divierte poner esa cara intrigada de científico a punto de descubrir algo interesantísimo. Así desarma a más de un paciente.
-Pue se caso es que…sí, le he puesto una cremilla , pero no mejora.
-¿Una crema?, muy bien hecho señora, ¿y quién se lo recetó?.
-Bueno, pues era una crema que me dio la vecina porque a su hijo le fue muy bien.
-Ahhh..perfecto, bien bien…pero no ha mejorado, ¿no es así?.
-Eso es, por eso es mejor que lo vea el de la piel -dice la señora sonriente.
Víctor se imagina tecleando la derivación a dermatología:
“Paciente de 19 años sin antecedentes de interés que presenta caspilla en la cara hace algún tiempecillo. Ha iniciado tratamiento tópico con una cremilla (o pomadita) de nombre desconocido, prescrita por la vecina ( 5º Izquierda), a cuyo hijo le fue muy bien para unos picores que tuvo, sin mejoría evidente. Remito para valoración y tratamiento.Un saludo.”
No, eso no va a colar. Víctor sonríe.
-Lo siento, su hijo tiene que venir a que lo vea, igual es una caspa grave.
-Oiga, es que mi niño está en l´universidá y no va a perder un día para esto.
Tras una negociación ardua que dejaría en ridículo las negociaciones de la ONU sobre el conflicto en oriente medio, Victor logra aplazar el conflicto…y al fin logra huir a la máquina de cafés donde sofocar los arañazos de sus felinos gástricos.
Por el pasillo se encuentra a la señora gordita que lo para y le enseña una caja de color verde.
-Oiga, esta es la crema que le estoy poniendo al niño, ¿se la sigo poniendo hasta que la vea usted?
Victor lee las grandes letras en negro sobre verde: "Pomada antihemorroidal Wanger".
Víctor pone los ojos en blanco. Tocado y hundido.

2 comentarios:

Juana dijo...

jajajaja Si es que os pasa cada cosa, mejor que os lo toméis con humor jajajaja
Por cierto escribe sobre lo que dices que vas a escribir jajajaja ¡a que me ha quedado bien! jajaja

Temas pendientes:
-Tantra (este tema me gusta especialmente, es que he leido mucho maestro tibetanos y me hace gracia la idea que tenemos los Occidentales de esto)
-Señoras que engordan después de casarse.

Nota: Es broma, escribe de lo que te plazca.

rqgb dijo...

Salva gracias, gracias de verdad, por la sonrisa de cada día...