SEGURINES

Víctor Bárcenas, residente de cuarto año, El Residente con mayúsculas, pues en su centro de salud no hay otro (al menos como él), está a punto de acabar su periodo de residencia en mitad de la crisis económica más salvaje. Si hace un año dudaba entre seguir en primaria, coger hospital o hacer urgencias hoy duda que lo contraten aunque sea de celador con derecho a merienda.
De todas formas Víctor siempre ve la botella medio llena, por ello esta mañana se dedicó a su afición preferida, la recolección de frases en su entorno, frases de pacientes, de compañeros, de personas, frases...
08.30 de la mañana. Doña Angustias 62 años, acude por tercera vez esta semana:

-Entonces ¿este chico le va a sustituír a usted don Anselmo?. -el gran temor de los pacientes es que ese jovencito está ahí para sustituir en breve a su médico -es que la semana pasada estaba Él SOLO.
-No, está aquí aprendiendo conmigo, pero no se preocupe, que YO NO ME VOY-responde el cátedro de la medicina familiar que es su tutor hinchándose cual palomo en celo.
-vale, pues entonces me receta si me hace usté el favor estas "cosillas", dice la señora sacando uno tras otro hasta quince cartoncillos con colores atractivos y nombres sonoros.
Víctor vuelve a cometer el error del mes:
-¿Y estas pastillas para qué las toma?...Meeeck...error. Don Anselmo mira severamente a su residente metomentodo con cara de ¿pero-a-ti-que-leches-te-importa-eso?
-Pues el caso es que yo retengo líquidos, ¿sabe? y tengo "tensión nerviosa", que me lo tiene dicho don Honorato Valcárcel, el catedrático de la Universidad. El caso es que tuve que ir de pago porque nadie atinaba con lo mío...eso fue en el año setenta, desde entonces le tengo mucha fe al Segurín y a don Honorato.
-Don Anselmo no escucha, simplemente firma una detrás de otra las recetas que escupe la impresora, pero doña Angustias ya es un vendaval imparable...
-...Es que don Honorato me recetó el Segurín para orinar y el Lesatil para los nervios. pero con el Segurín me subió el azúcar así es que me puso las pastillas gordas de Dialbén dos al dia, y ahi fue cuando empecé con los dolores de barriga, que me mejoran con el Almás y el Losén. El Plosar es para la depresión nerviosa que tengo por lo de mi marido, de todas formas con tantos nervios me ha dado por comer, y si a eso le juntamos que sigo reteniendo líquidos (Victor piensa que lo que retiene doña Angustias son los chorizos que se clava de dos en dos), pues don Honorato me ha tenido que poner el Bloskiu y Zaratón porque el colesterol de sale por las orejas casi.
También tengo las cervicales fatal , con un dolor que me sale desde aqui (se señala el cuello), y me baja para abajo (bajar para arriba es imposible piensa Víctor) hasta la puuuunta de los dedos. Por eso tomo el Arcosia y esta cremilla de Carmaté por las noches.Por cierto, don Anselmo, ¿cree usted que puedo tener un sindrome del Túnel Mariano? Mi vecina dice que casi seguro que sí...tenía los mismos dolores que yo, la operaron de las dos manos...y sigue con los mismos dolores, pero está muy contenta. Yo creo que me debería mandar al médico de huesos a ver qué me dice.
La otras cinco recetas son de Clamosí por si me resfrío, las pastillas que hierven pa los dolores de la migraña, el nubrofén, pero que sea nubrofén del bueno, en sobrecillos, que este chaval se equivocó la semana pasada y me dio otro. Lo otro es una crema para los hongos en mis partes y una crema para las varices. No sé con seguridad cual es cada una así es que voy alternando cada dos días.
-Perfecto. Aqui tiene todo doña Angustias -dice con Anselmo con una amplia sonrisa -y saludos a su santo marido, en unas semanas recibirá la carta para el traumatólogo, el medico de huesos se llama traumatólogo. -Don Anselmo se da cuenta de que es un fuera de serie en lo que a educación sanitaria en la población respecta.
Víctor acompaña a la puerta a doña Angustias, que sigue recelando del joven, y lo mira de reojo, y en un descuido de don Anselmo le dice:
-Y que sepa, jovencito que eso de cambiarme las recetas los días que no está don Anselmo no le va a servir de nada, pues de tonta no tengo un pelo ¿qué le parece a usted, que va a heredar el consultorio o qué?.
-Buenos días señora, y saludos a don Honorato.

3 comentarios:

Elena Serrano dijo...

¡Muy bueno...!...

Al menos se conocía los nombres de cada "pastilla" que tomaba... Lo más divertido es cuando comienzan a hacer referencia a los variados colores y tamaños... ¡cómo si de una adivinaza se tratase...!!..

¡Enhorabuena por el blog!

Anónimo dijo...

Eres un monstruo...!!
Besos
Gemma

Raquel dijo...

Bravo!!!!!

Como sigas así nos haces una novela antes de que acabe el R4!! (y yo la quiero con dedicatoria!!!!)

Gracias por describirnos el día a día con ese punto de humor cínico-ácido y profundidad. Exquisito!