ERRECUATRO

Ella está a punto de acabar su periodo de MIR...al fin es R4. Han sido cuatro años increíbles. Ha sufrido, ha llorado en la soledad de sus guardias eternas, ha pasado noches sin dormir y ha trabajado como jamás pensó se podía trabajar, hasta que casi le dolía al alma. También ha disfrutado, ha conocido gente, ha aprendido a ser una buena Médica de Familia, ha encontrado el apoyo y el cariño de sus compañeros. Y sobre todo ha concebido a Andrea, una niña preciosa. Está convencida de que es la más guapa del mundo.
Casi diez años esperando, y ya es Residente de cuarto año, y cuando se es R4 en un hospital los Residentes pequeños te miran con una mezcla entre admiración y cariño. Los adjuntos por su parte no paran de preguntarte:
-¿Bueno, y ya te queda poco, no?, ¿dónde vas a trabajar al acabar? ¿lo tienes claro?...
Apenas faltan unas semanas y Ella saldrá al mercado laboral como una excelente Médica de Familia, a una nueva vida, por ahora todo son dudas e ilusión. De hecho ya habló con la directora del centro y posiblemente firme un contrato de sustituciones. Nada del otro mundo, pero para ir empezando no está mal.
Lleva varias noches durmiendo regular, con la crisis la cosa no está clara, no sabe si le firmarán el contrato. No importa demasiado, siempre saldrán adelante.
Hoy Ella está de guardia. Empezó a trabajar a las 8 de la mañana y sigue trabajando. Supone que serán más de 60 los pacientes vistos. Cada uno con su problema, con su enfermedad, con su historia. Incluso recuerda alguna discusión con un paciente por algo administrativo.
Está preocupada, quizás aquel hombre le ponga una reclamación por no plegarse a sus exigencias.
-Bueno, no pasa nada -piensa Ella- en las guardias siempre llegan las 8 de la mañana y me iré a dormir.
Ella sabe que se irá, pero no dormirá, porque sus salientes de guardia los dedica a intentar dormitar en el sofá mientras la pequeña salta sobre su espalda intentando jugar a juegos inventados.
-¡Jo, ahora no te duermas, vamos a jugar a pintar nubes!!!.
Además hace unos minutos la llamó Andrea y le dijo que se le había caído un diente, así que mañana esperaba el regalo del Ratón Pérez. A veces le da vértigo ver como se está convirtiendo en toda una mujercita.
Además en dos semanas tienen la fiesta de despedida de Residentes, y en Mayo irá a un Congreso de Residentes, su último congreso, y....
Tocan a la puerta, parece que alguien la necesita. Ella dirige sus ojos al ordenador para ver el nombre y los antecedentes del siguiente paciente.
-Pase, siéntese por favor -dice mientras fija la vista en la pantalla.
Ella levanta la cabeza. El paciente no se ha sentado, se ha acercado a su silla. Ella lo mira a los ojos y descubre una mirada feroz, una cara de alguien que le suena, una sonrisa siniestra que es una mueca horrible...

-¡toma, esto para que te enteres...!!
-...pero -Ella apenas puede distinguir algo negro que se mueve frente a su cara.
Oye el primer disparo, y le viene a la mente que quizás alguien cerró una puerta de golpe...los otro cuatro disparos no los oye.
Unas horas más tarde los informativos de todo el país vomitan la noticia: "Una joven doctora en estado crítico tras haber sido tiroteada mientras trabajaba".
Mientras es trasladada, la mente de Ella viaja hasta una habitación a oscuras donde ve la cara de una niña que sonríe en sueños esperando el regalo del ratón Pérez por la mañana. La sonrisa de un niño mientras duerme es quizás una de las cosas más bonitas sobre la tierra. Ella cree que se ha quedado dormida, una vez más en esas guardias eternas, poco a poco se apaga.
Horas más tarde miles de compañeros en todo el país contendrán la respiración, aguantarán un nudo que se atenaza a su estómago, algunos rezarán sabiendo imposible el milagro. En un último gesto, ya sin vida, los órganos de Ella, víctima de la sinrazón, y la locura humana son donados para que otra persona, otro ser humano pueda continuar en el camino.
Ni siquiera te conocí, pero te daré lo único que creo que se me da medio bien, las palabras, te doy mis palabras.
Ni hoy, ni mañana, ni nunca el Ratón Pérez volverá a la almohada de Andrea, tampoco volverás a casa para jugar a pintar nubes con cara de sueño. Ni hoy ni mañana ni nunca deberíamos olvidarte. Hasta siempre Errecuatro.
Es triste que las soledades, las locuras, los complejos, los traumas, las violencias siempre acaben destrozando a los más indefensos. Debe estar enferma una sociedad donde a una chica de treinta años le descerrajan cuatro tiros en la cabeza por desempeñar la labor más noble que puede desempeñar el ser humano: cuidar, acompañar, aconsejar, comunicar, curar...

10 comentarios:

Laura dijo...

Mi lágrima contigo que pude ser yo.

egavilan dijo...

Una obra de arte, Salva.
Gracias

Juana dijo...

La sin razón no tiene nombre, lo siento.
Gracias

FERNANDO GARCIA dijo...

Es impresionante y muy bonito lo que has escrito Salva.
Muchas gracias

Raquel dijo...

Ella es todos nosotros y un dolor sordo, vacío silencioso...

Gracias por traducirlo en palabras Salva, gracias

Anónimo dijo...

Yo también soy R4. Yo también tengo pequeños esperando en casa mi saliente de guardia. Yo me siento ella. Y mi tristeza es infinita.

Juana dijo...

Si podéis y queréis leer esto, es otro pequeño homenaje:

http://burbujatransparente.blogspot.com/2009/03/vidas-cruzadas.html

Anónimo dijo...

..gracias

Anónimo dijo...

Esto no se debe olvidar, todos somos ella.

Anónimo dijo...

hola colegas!!mi nombre es lorena soy de argentina, y al leer esta nota, me doy cuenta que la violencia, y la locura lamentablemte esta globalizada, la violencia diaria en nuestro pais ya es parte de la rutina.
les mando un abrazo!!!!