INFERNO-2

Segunda guardia en emergencias 061. Víctor Bárcenas está deseoso de que “pase algo”. El residente hace guardias de emergencias esperando que pase algo interesante, movidillo, algo...
-A ver si tienes suerte Víctor, y ves algo interesante -le dice el médico de emergencias.
Si embargo el día vuelve a ser aburrido. Hasta las siete de la tarde.
Accidente de tráfico en la nacional N-340. Un turismo arrollado por un camión. Hay atrapados.
Tras cinco minutos de tumbos en la parte trasera de la ambulancia, un mareo atroz y ruido de sirenas, se acercan a la zona del accidente.
Un atasco los kilómetros previos les anuncia que la cosa va a ser gorda. Varios coches de policía, bomberos y guardia civil iluminan el asfalto brillante. Cae una lluvia fina. Víctor observa la cara demacrada de los jóvenes guardias civiles. Un bombero vomita en la cuneta.
-Ponte el Equipo de Protección Individual, aquí va a haber lío y no hagas algo si no tienes la completa seguridad de que lo sabes hacer -le dice la enfermera.
Victor detecta un tic nervioso en la ceja del Técnico de ambulancias. Se acercan al amasijo de hierros. Junto al turismo Víctor observa una pierna amputada, con su zapatilla aún perfectamente anudada. Dos personas de mediana edad aún atrapados en los asientos delanteros. No tienen pulso, no respiran, no hay actividad eléctrica, a otra cosa...
En los asientos de atrás hay dos personas: una adolescente y un niño de unos doce años. El niño no para de repetir
-¿qué ha pasado?, ¿están muertos?...-Parece que está bien, al menos respira bien, pulso correcto, tensiones buenas, satura a 98%, vamos a por la chica...
Aparenta unos diecisiete años permanece inmóvil y consciente. Extremadamente pálida, pero también parece estar bien. Víctor respira aliviado.
-¿Cómo te llamas chica?, ¿estás bien? -pregunta el médico mientras van tomándole las constantes.
-Soy Marta, sacad antes a mi hermano, creo que estoy bien, ¿mis padres como están?
-¡Joder! -dice la enfermera.
Víctor se acerca con curiosidad, y no puede evitar una corriente de terror absoluto. La chica permanece consciente, pero al moverla detectan que tiene el tórax abierto en dos como si fuera un libro terrorífico. Pone los ojos en blanco y pierde el conocimiento. Víctor piensa que estas cosas sólo pasan en el cine gore, no en la vida real. Esto es la vida real, y esto está pasando.
Víctor flota entre la lluvia, las luces, las sirenas, la sangre.
La chica recobra el conocimiento un segundo, los mira como suplicándoles que haga algo, ojos que se salen de sus órbitas agarrándose a un soplo de vida. La joven agarra la mano del médico, y deja de respirar, no sin antes pedir socorro.
-Qué ha pasado? –repite el niño desde su camilla mientras entra a la ambulancia.
El residente Bárcenas, el médico Bárcenas, un vez llegan al hospital busca un sitio donde vomitar su miedo.
La vuelta a la base se hace en silencio. La ambulancia avanza cansina entre la lluvia y el tráfico. Ninguno de los cuatro ocupantes habla, todos están intentando asimilar lo que acaban de vivir. El ser humano jamás acaba de digerir la muerte de una persona joven. Silencio, lluvia y tráfico denso.
-Bueno gente, esto es lo que hay –dice el técnico de ambulancias.
Víctor imagina que el infierno no puede ser peor a lo que acaba de vivir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tu bog.escribo desde Argentina. Gracias por hacerme unas veces reír, otras emocionarme. Gracias