COLORES

No me considero machista (en absoluto), pero debo reconocer que diferencias entre hombres y mujeres, haberlas haylas (vale, ahórrate el chiste fácil). Por regla general prefiero las conversaciones con mujeres (vale, te puedes ahorrar nuevamente el chiste fácil), pues las considero más inteligentes que nosotros, pero a veces no puede ser.
Que conste que las conversaciones eternas sobre la alineación o no de tal jugador, el fichaje del Albacete o los difusores de la Fórmula Uno me parecen insoportables (tengo grabaciones impresionantes). Sin embargo hay temas femeninos que también me derrotan, por ejemplo hablar de lápices de uñas, de ropa o de las enfermedades de los bebés (tema de otro post es el calvario de los médicos que cuando salimos a tomar copas los amigos no paran de consultarnos sus enfermedades, me han llegado a enseñar un golondrino en una discoteca, y no es broma). Pero hay una situación que es la top entre las tops. La más odiada para la mayoría de los hombres. Salir a comprar ropa con su pareja (observa si no las caras de los hombres en una tienda de ropa femenina) Kübler-Ross definió los 5 estados de la persona que va a morir. Esta es la experiencia de Israel Gucílides Percejo, el Isra; y su novia Yenifer Candelaria Lastrizo Castros, la Yeni en un triste sábado de rebajas.
Son las cinco fases de la agonía

Fase 1: Negación: El chico intenta futilmente soltar la excusa. Cree que se va a salvar de un agradable día de compra de ropa.Iluso él que niega la realidad:
-lo siento, no te puedo acompañar de compras, pues he quedado con el Charli y el Pingu.
-Claro, siempre tienes algo más importante que hacer que acompañarme -apostilla la Yeni -Yo creía que te importaba algo más que tus amigotes. ¿qué habéis quedado, para hacer un concurso de pedos?
El Isra acaba cediendo, con la esperanza eterna: sábado sabadete...
Empiezan la jornada con un vestido rojo:
-Ese no te va mucho -dice el Isra.
-¿Insinuas que estoy gorda?-mirada felina- claro, nada de lo que me gusta a mí te gusta a tí. Seguro que si fuese la Yessi te encantaba. Anda tráeme la talla L.
El Isra no se siente cómodo buscando buscando tallas en una tienda de ropa de mujer.

Fase 2: Ira: tras dos horas dando tumbos por 8 tiendas y dos centros comerciales, la Yeni propone coger el coche y visitar un nuevo centro comercial.
-Es que en el Zara de ese centro comercial tienen más cosas cari -dice ella con cara melosa.
-¡Joder Yeni, que no puede ser, que los Zaras son todos iguales, además tengo hambre!
-Vale, ya te estás enfadando. Isra, contigo no puedo ir a ninguna parte. Vete a tu casa y ya llamo yo a la Vane -amenaza la Yeni.

Fase 3:Negociación: Ante la posibilidad de haber hecho el lelo toda la mañana y perderse el prometido sábado-sabadete, el Isra recula...
-Vaaaale cari, vamos a ese nuevo Zara, pero a las 3 comemos una hamburguesa.
-No sé, no sé...ya he llamado a la Vane y viene pacá...
-Bueno, pues si quieres luego vamos al Cortinglés -El Isra más que negociar está quemando las naves.

Fase 4: depresión: No es posible...
Ha llegado la Vane. El Isra se da cuenta de que existe otra dimensión en el mundo perceptivo. Ignoraba la existencia del rosa palo, el blanco roto, el color carne,el calabaza o el color champán. ¿Existiría también el color negro depre? Israel Gucílides Percejo, el Isra, lleva 7 horas visitando tiendas. Unas 25 tiendas de ropa, de ellas cuatro eran de Zara y tres de Mango. En lugar de hamburguesa han tomado una salchicha y un café con leche.

Fase 5: aceptación...vade retro satanás...
La Vane ha tomado el timón de la situación. Ha decidido que la Yeni se compre una faldita amarillo pollo (¡¡existe el amarillo pollo!!!). El Isra está agónico, claudicante.
-¿te mola este amarillo cari? -dice la Yeni alegre y feliz como una lombriz.
La verdad es que la falda no le queda nada mal, así que el Isra decide hacer un último esfuerzo de sinceridad:
-Me gusta cari, estás tó guapa con esa faldilla-dice con una sonrisa amigable.
-¡Claro, me dices eso porque estás harto de dar vueltas. Lo que quieres es que me compre lo que sea ya para irte con tus compañeros pedorretas no?. Pues vete. ya me ha dado dolor de cabeza, así es que yo y la Vane nos vamos a mi casa, puedes hacer lo que quieras. ¡Egoista!
Son las diez y cinco minutos. Las agotadas dependientas de Mango expulsan gentilmente a tres jóvenes de sus instalaciones. La Yeni, la Vane y el Isra. Han comprado un par de calcetines rosa (rosa palo of course) en doce horas de excursión.
Montan al Seat León tó tuneado y salen chirriando ruedas del centro comercial con destino a la casa de la Yeni.

1 comentario:

Juana dijo...

Tengo amigas que cuando me dicen ¿te vienes de compras conmigo? siempre les digo ¿y yo que he hecho para merecer ese castigo? jajajaja