Médico de FAMILIA

Rufino Trespuentes, de 84 años, entra a consulta cojeando, aferrado a su bastón de madera de olivo. Entra con la pausa que sólo la artrosis y la vejez dan al ser humano. Víctor Bárcenas lo conoce hace tres años.
El resto de este relato ha pasado a publicarse en el libro Miles de Piedras Pequeñas , lo puedes adquirir en
http://www.bubok.com/libros/16712/Miles-de-Piedras-Pequenas o bien pidiéndolo directamente al autor:megasalva@hotmail.com

4 comentarios:

Juana dijo...

¡Uf! Que bonito, humanidad, contacto, eso es lo que necesitamos cada día. Lo olvidamos con demasiada frecuencia.

Miguel Angel dijo...

Qué de mocos me haces soltar...
Gracias.

Mar dijo...

se me saltaron las lagrimas.Gracias

Soraya SMolero dijo...

Una entrada preciosa sobre la más humana de las especialidades de la medicina. Enhorabuena.