MUERTE INTERIOR

-Quería decirte que...
-No lo digas, mejor no lo digas...
-Pero es que...-entonces él pone su dedo índice sobre la boca de ella, acariciando sus labios e invitándola al silencio.
-Mira la luna, mira el cielo de estrellas, disfrutemos esta noche -le dice a ella.
-Pero es que tengo que decírtelo. Te quiero -ella rompe a llorar en silencio.
Él la mira. En la oscuridad sólo vislumbra el brillo de unos ojos
-¿te queda algún cigarrillo?-pide André
-Te he dicho que te amo André, que daría todo por ti...
-Ya te dije que mejor callaras.
André se levanta de la cama y se dirige al balcón. Enciende un cigarrillo mientras mira el mar a tan sólo unos pasos del hotel. Las olas susurran noches de pena infinita. La luna los mira perpleja.
-¿Qué me dices? -pregunta Anne.
-Lo siento Anne, lo siento en el alma, pero debes olvidar. Olvídalo todo, porque cuando salga por esa puerta no volveré.
Pasaron los meses y Anne ha logrado cicatrizar aquella noche eterna. Primero sintió una soledad de hielo, quemante , a aquellas semanas le siguieron días de miel ante la certeza de que André no merecía ser querido por ella. Después vino el desprecio por haber sido despojada de sus sentimientos de aquella forma, y arrojada al fango de olvido sin más. Finalmente quedó el regusto amargo cada vez que pensaba en aquel hombre que la hizo sentirse simplemente ridícula ante la vida. Pero logró cicatrizar, encontrar nuevos amores y Vivir la vida.
André no pudo olvidar, ha sido imposible borrar ni siquiera un instante. Cada mañana se maldice mil veces por haber dicho aquellas palabras, por haber decidido que aquello no era posible. Cada noche su alma muere un poco más mirando aquella luna que fue testigo de su decisión...
Y lo peor de todo es que sabe que ya es tarde.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Simlpemente: desgarrador. Simplemente: genial.

Anónimo dijo...

!Qué bonito.¡

MUy buenos tus relatos cortos. Enhorabuena por el blog.