Una historia llena de peros....

Hoy voy a contar una de mis historias de amor… No me gusta hablar de historias de amor/odio, pues considero que no se debería odiar a quien algún día amaste. Pero todos los fumadores, de una u otra manera, hemos adorado y a la vez odiado a esta sustancia: el tabaco.
Vale, es tóxica. Es verdad que huele fatal, que provoca innumerables enfermedades y que es ciertamente asquerosilla a veces, pero…siempre hay un pero en las historias de amor. Pero es genial fumarse un cigarrillo cuando estás estresado, cuando te acabas de pelear con alguien, cuando estás de fiesta o simplemente cuando estás sentado en la playa mirando las olas.
Mi decisión de dejar el tabaco se basó fundamentalmente en una serie de factores, entre ellos la estética, la ética, el amor y la salud (eso será motivo de otro post). Fue una historia de amor que, aunque me duela reconocerlo, aún dura.
Lo dejé previamente en al menos cinco ocasiones y siempre caí de la misma forma, por fases, igual que las fases lunares:
Fase 1: Lostoy-dejando. Duración variable, entre 3 semanas y 18 meses. Te obsesionas en decirle a todo el mundo que no fumas. Las conversaciones con los amigos acaban girando en torno al tabaco y a lo contento que estás de no fumar (mentira podrida por supuesto). Sueñas un par de veces a la semana que fumas. Es una especie de sueño erótico, de esos en los que te despiertas con una mezcla de añoranza, culpabilidad y felicidad. Es relativamente fácil superar esta fase, pues te reconoces como fumador.
Fase 2: Por-uno-no-pasa-ná: Puesto que lo dejaste, no te importa probar uno. Un cigarrillo coincidiendo con una fiesta, bronca o momento agradable. Total, por uno no pasa nada, además ya lo he dejado. Pillas un colocón tal que dices: no vuelvo a fumar…qué asco de tabaco. Tres horas más tarde te has fumado cinco. Dos días más tarde vuelves a fumar como hacía tiempo no fumabas.
Fase 3: Yo-no-fumo. Fumas a diario, pero en la intimidad. Mejor dicho fumas cuando nadie te ve. Compras los cigarrillos sueltos o bien los pides para no comprar el paquete entero. Como si fumar de prestado fuera fumar-pero-no-cuenta. Corres el riesgo de convertierte en un gorrón y que la gente huya de los fumaderos a tu llegada (fumadero zona del trabajo donde se reúne la gente a fumar).
Fase 4: Soy-una-rata-almizclera: Terminas fumando en plan drogadicto. Fumas en los servicios, en los huecos entre paciente y paciente, en los huecos de las escaleras, en los sitios más insospechados. Hueles a tabaco, pero oficialmente sigues sin fumar. Inicialmente creí que yo era una especie de friki por fumar a escondidas. Realmente era el miedo, o la vergüenza de reconocer que no había sido capaz de dejarlo. Es una etapa muy frecuente. Luego lo he hablado con otra gente y resulta que a casi todos los fumadores les ha pasado y siempre nos negamos a reconocer esta etapa tan ruinosa.
Fase 5: A-tomar-por-saco: Ya nos han pillado tantas veces, que nos declaramos oficialmente fumadores, nos compramos el paquete y nos lo ventilamos alegremente, siempre con cierto sentimiento de culpa, pero (siempre los peros)…es tan agradable!
Finalmente, te quedan los parches de nicotina, los libros de autoayuda, los trucos caseros, pensar en lo que te ahorras, conocer alguien que se ha muerto de cáncer, el Champix, el Zyntabac, los chicles de nicotina, y la voluntad.
Yo no usé nada de eso, bueno usé la voluntad. Eso fue un mes de Octubre de 2006. Desde entonces han pasado más de dos años y hasta ahora sigo sin fumar. Apenas lo recuerdo una vez al mes, pero…hoy no fumaré. Mañana no lo sé, pero quería compartir mi experiencia por si a alguien ayuda.
PS: A veces me gustaría fumarme un cigarrillo, pero también me gustaría cobrar sin trabajar. Quizás es cuestión de elegir, como tantas cosas en nuestra vida
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5 comentarios:

Miguel Angel dijo...

Ser fumador es como ser católico... una vez te bautizan lo eres para siempre. Pues con el tabaco igual, se puede ser fumador practicante o no practicante... pero se es fumador para toda la vida una vez lo has sido.
Así que si te fumas un cigarrico te costará un día, una semana, un mes o un año... pero terminarás fumándote todo.
Así que yo soy fumador no practicante y hago por no fumar el primer cigarrillo desde hace 7 años.
Que la fuerza te acompañe.

Anónimo dijo...

uy! me veo retratado a mí misma!

Nacho Palomar dijo...

Yo hago 1 mes el día 2..

Ya lo dejé año y medio una vez y volví por una tontería.. y luego lo he dejado muchas veces varios días, tú lo sabes.

El problema, como dices, es que fumar, es un placer!. Y a mi personalmente sí que me relaja, y me siento mejor, y convierte mis problemas en menores, y me da seguridad.. porque fumar me gusta! lo disfruto.. pero no sólo algunos cigarros del día, qué coño! yo disfruto todos y cada uno de los cigarros del día!! así es y así será siempre.

Pero no me compensa fumar, aunque me joda.. por muchas razones, por dinero, salud, olor, color de dientes, trato social.. etc..

en fin, que me fumaba un cigarro ahora mismo!
Gracias por tu post!

Juana dijo...

¡Ánimo! creo que el tabaco es como una pasión, hay que dejarlo sin mirar atrás .... ¡uf! y aunque vuelva la sensación .... dejarla pasar, a veces ¡es difícil!
Nunca he tenido el tabaco como adicción, pero os entiendo ...... muy bien.

Anónimo dijo...

Yo deje de fumar hace años,por salud,y esporadicamente me apetece fumar,si estoy con fumadores,y me fumo un fortunita....espero no reengancharme al vicio.reconozco que es una droga social,como una caña.