CINCO SEGUNDOS

Y como estamos en verano, y en estas fechas (tan entrañables, jejeje) las teles reponen las series (Chanquete ha muertoooo...) los programas de cámara oculta, vídeos de primera con niños dándose ceporretazos (mis favoritos) vuelven a hacer furor y Ramón García volverá con su vaquilla, hoy voy a dedicarme a halagarme a mí mismo. Total, pensándolo bien, el blog es mío y como tal, incluso puedo colgar alguna que otra chorrada o post de autobombo.
Con este relato gané un concurso, fue el concurso de relatos de amor de la cadena Ser en Málaga. Vale, es verdad que suena un poco ñoñi, pero así son las cosas. Además...¿quién ha dicho que no tenemos derecho a sentirnos un poco tontorrones en estas fechas, de dejarnos ir, de dejarnos llevar, de cantar a todo pulmón las canciones maquineras (over the rainboooooooow! zum, zum zum) de la radio mientras conducimos (un amigo me tachó de friki por hacerlo, ¿soy el único?). En definititiva, en este verano tórrido (me encanta la palabra tórrido, suena así como a amores desgarrados) plagado de gripes A y cuernos al sol (perdón quería decir cuerpos), os dejo mi relato: cinco segundos...
...Cinco segundos, hoy sólo pido al destino eso, cinco segundos a su lado. Por ellos daría mi alma.
Aquella noche de viernes se parecía a otras tantas; cena, charlas, risas y local de copas con los amigos. Esa noche mi instinto de cazador de bellezas estaba en pleno despliegue, y cuando eso pasaba no solía irme solo a la cama.
Bailes, humo y copas...
La noche llegaba a su ecuador entre la niebla de los cigarrillos, más risas, más copas.
La vi apenas a dos metros de donde nos encontrábamos. -Quizás demasiado bajita -pensé-. Quizás demasiado delgada. Pero al girar su cabeza aquellos ojos me atraparon. Aquella mirada me traspasó como el rayo que destroza un junco, y noté como mi alma estallaba en mitad de toda aquella gente.
Más baile, más humo, más copas...
Pensé en recurrir a mis habituales armas de seducción, pero todas me parecieron inútiles. me dí cuenta de que me hallaba completamente desarmado ante aquellos ojos.
No la perdí de vista, pues desde ese instante supe que no podía perder la oportunidad, y en cuanto puede me acerqué a ella. Sólo miradas, y la conversación fluyó sola, sin prisas, sin miedos, como si nos conociéramos de siempre.
Su nombre: Adrienne, me trajo sabores de mares embravecidos y acantilados imposibles. Estudiaba derecho, y en pocos días volvería a París, su ciudad de origen. Hablaba un castellano horrible, pero encantador. Tras un rato, me supe presa de aquellos ojos desnudos, y estaba decidido a no dejar escapar aquella oportunidad, por ello le pedí su teléfono, y lo anoté en una servilleta de papel.
El resto de la noche voló...más bailes, más humo, más copas...y aquellos ojos.
Nos despedimos con las primeras luces del alba. Apenas me atreví a rozar sus labios, apenas sentí su perfume. Un adiós, hasta pronto, te llamaré, llámame, una última mirada...
No la volví a ver hasta ayer. Todo aquello que os cuento sucedió una noche de verano de 1965, hace cuarenta y tres años. Desgraciadamente perdí el papel con su número de teléfono.
Desde entonces, y por motivos de trabajo, he vuelto hasta en seis ocasiones a París. Y siempre dediqué una tarde a buscarla. Visité bares, teatros, cines. Incluso una mañana visité los Juzgados de la Madelaine buscando su cara. Nada.
Ayer la ví en una estrecha calleja de Montmartre. iba de la mano de otro hombre. Para el resto del mundo, dos ancianos paseando. Para mí algo más que una noche de copas, humo y baile…
Me acerque de frente y me fui aproximando a aquella pareja que caminaba con paso cansino. No pude evitar volver a perderme en sus ojos, hasta que al fin quedamos a apenas un metro de distancia. Nos miramos.
-Pourquoi? -me dijo-. Y siguieron andando.
Cinco segundos, le pido al destino sólo cinco segundos para explicarle a Adrienne lo que pasó, para decirle que siempre fui suyo. Por ello daría mi alma.

Salva
Playas de Nerja

1 comentario:

Juana dijo...

5 segundos ..... yo pido unos minutos ..... solo eso .... unos minutos.