consulta 2

Víctor Bárcenas suele llegar a su hora a consulta. A pesar de ser la persona más impuntual que conoce, siempre llega un par de minutos antes al trabajo.
Hoy tocan veinticuatro horas de consultas en policlínica...bingo!.
-Consulta 2, lo siento pero te ha tocado -le dice la enfermera. La consulta 2 tiene fama de ser la de la mala suerte, pero Víctor no suele creer en esas leyendas urbanas (así le va)
Son las 9 de la mañana de un sábado cualquiera, y apenas hay pacientes en el área de urgencias.
Tras los correspondientes saludos y consabidos besitos (muack, muack...cuanto tiempo, se dicen, pero si no nos vemos hace un día), cada uno a su consulta, a su zulo, a su universo, un microhábitat con su flora y su fauna, sus olores y sus sabores, durante las próximas veinticuatro horas.
-crrreeekk -la puerta lo saluda con un chirrido.
Víctor se sienta frente a la pantalla de su ordenador. La médica de antes se ha ido dejando abierto el programa informático.
Antes de sentarse, recoge una lata de coca-cola (light) medio vacía, y un botellín de agua de la mesa.
Junto a la impresora recoge dos volantes de radiología y uno de analítica a medio rellenar, varios folletos publicitarios de los laboratorios una botella de agua de litro y medio y una pila (alcalina of course).
Del cajón de su mesa extrae cuidadosamente un bollicao mordido, un libro a sodokus y una lata de fanta vacía (de limón).

Del otro cajón saca un lubricante urológico(empezado y chorreante por supuesto), un plátano de color negro, un periódico de hace dos semanas y un bote de fluorisceína.
Del suelo recoge un boli (que no escribe) y un post-it en el cual se lee: Anemia micr...se ve que quien lo escribió sufrió un ataque de pánico antes de acabar el diagnóstico.

A Víctor le gusta empezar la consulta en un sitio limpio, ordenado y agradable. A pesar de ser la persona más desordenada del mundo, su consulta siempre está todo ordenada y limpia, a veces cree que es un poco obsesivo con ese tema (todos tenemos alguna neurosis más o menos oculta, que diría Freud...). Cinco minutos más tarde y después de cambiar la sábana arrugada a la camilla va a llamar al primer paciente, y entonces...
-Oye Víctor, que hay noticias -le dice un adjunto mayor- resulta que no estás en la consulta 2. Ha habido un error. Vas a observación.
Víctor mira el techo y respira tres veces seguidas.
-Vale, ya voy enterándome del rollo...-dice el joven médico pensando en las, al menos, cinco botellas de agua mineral medio vacías y etiquetadas con rotulador negro (Paqui, Pepi, Manolo, Luís, Lola...), que lo esperan sobre la mesa de observación para ser arrojadas a la basura.
Ya son veintitrés horas y diecisiete minutos para el final de la guardia...

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