EL FILO DE LA NAVAJA

Ocho de la mañana de un lunes cualquiera. Una ciudad cualquiera. Un verano cualquiera. Una parada de autobús...la número 15. Una chica de diecinueve años espera sentada. El rimmel de ojos corrido, la cara de sueño y la palidez de los noctámbulos indican que Yeni vuelve de una noche de fiesta.
Una mujer de mediana edad pasea un perro salchicha con cara de cerdito (el perro, no la dueña). Mira a la joven:
-Ya va siendo hora de irte a casa, ¡vaya juventud! -le reprocha indignada-esto no pasaba cuando yo era joven.
-Oiga, vayase a la mierda, se-ño-ra -responde Yeni mientras enciende temblorosa su enésimo cigarrillo.
La señora-de-mediana-edad se aleja indignada lanzando epítetos variados acerca de los jóvenes de hoy en día y su poca vergüenza. Menos mal que aún quedan hombres educados...los de su generación.
Yenifer Fernández, La Yeni. Hace tres años que sale con el Isra, uno de los chicos del barrio. Es cierto que no es el más guapo, y no trabaja demasiado. Pasa casi todo el día en el taller del Pollo tuneando su seat León. Siempre la trató bien, aunque es un poco chulo, muy fiestero y le gusta hacerse el duro. Pero Yeni sabe que es buena persona. El día de los enamorados de este año él le regaló una noche romántica en un hotel junto a la playa. La Yeni también va de dura, con su ropa provocativa, su mirada directa, su caminar sensual y sus maquillajes excesivos, pero realmente sueña con montar su propia peluquería. En realidad su sueño sería ser cantante en conciertos de música House, pero su inglés se limita a beiby, tunait y tugueder, y sólo con esas tres palabras es difícil componer muchas canciones. Aunque también presume de come-hombres la Yeni sólo ha estado con dos chicos aparte del Isra (vale, tembién se besó con un chico guapísimo una tarde de Feria, pero fueron apenas cinco segundos, y estaba borrachísima).
El verano está saliendo genial. Con el dinero que han ahorrado trabajando, ella de cajera y el Isra como vigilante nocturno, han decidido pasarse uno de esos veranos-de-fiesta que han soñado durante el invierno aburrido y gris.
Aunque no gusta de reconocerlo, Yenifer piensa mucho en la suerte que tiene. Es joven, sana, alegre, ama a un chico, y tiene a las mejores amigas del mundo, la Vane y la Devo. Aunque los pijos del centro las tachan de Chonis por sus ropas sus risas y su música, a ellas le importa un pimiento, y se limitan a llamarlos cabezas-de-melón. Una vez le dijo su madre que la juventud era como caminar por el filo de una navaja...es emocionante, único, divertido y sin poder darte la vuelta. Pero si vas demasiado rápido, te cortas. Si pierdes el equilibrio, te cortas. Si alguien te empuja, te cortas. Si caes sobre el filo, éste de partirá en dos...sin marcha atrás.
La pasada noche fue una de las mejores. Habían decidido ir a una macrofiesta en el polígono, cerca de la playa. La idea era ver amanecer junto a la arena y luego darse un bañito y para casa. La fiesta estaba saliendo genial. El Isra, el Pollo, la Vane, La Devo y la Yeni, todos en el Seat León tuneado, con la música electrónica vibrando en sus cuerpos llegaron después del botellón y pronto se integraron en la mente colectiva que suponen las fiestas Rave.
Habían bailado, habían bebido (quizás un poco de más), el Pollo les había pasado alguna pasti, y el Isra se había pasado como de costumbre. La Yeni no come pastillas. Han discutido; entonces el Isra y el Pollo se han puesto a bailar por su cuenta un poco "desfasados". Volverán en unos minutos y le pedirá perdón. Siempre pasa.
-¿Vamos a mirar la luna mientras vienen estos capullos? -le dice la Vane.
-Venga, ¡ámonos! -La Yeni adora mirar la luna.
En la puerta de la Fiesta se amontona la gente. Unos a la espera de entrar, otros saliendo para su casa, a vomitar, comprar pastis o simplemente a respirar un poco. Entre el gentío, la Yeni nota que la Vane se le ha perdido momentáneamente, mira atrás. Entonces una mano la agarra del brazo.
Es tal la sorpresa, que no tiene tiempo ni de sentir miedo, ni de gritar, ni de...la Yeni es arrastrada entre la gente hasta la oscuridad cercana de la orilla.
Es un hombre de 47 años, el que la abofetea, el que la arroja a la arena. Es un hombre mayor el que le levanta la falda y le arranca el tanguita del Minnie y Mickey, su favorito. Yenifer nota una barriga grasienta y peluda contra su abdomen. La chica nota como la barba raspa su cara, e intenta apartarse, entonces recibe otra bofetada, y nota el aliento podrido mezcla de tabaco negro con cerveza buscando su boca. El hombre mayor manosea cada centímetro de la piel de Yenifer, inmovilizando a la chica con su cuerpo rechoncho y absurdamente deforme. Yeni no puede ni siquiera llorar. El hombre separa sus piernas y la penetra con una brutalidad ni siquiera propia de un animal, con la brutalidad de un monstruo. Fueron no más de treinta segundos los que aquel ser siniestro estuvo dentro del cuerpo de Yenifer, durante ese eterno y cruel medio minuto la Yeni, Yenifer Fernández, sólo pensó en su madre, en que quería volver a esas tardes de primavera en las que su madre le preparaba un bollito con Tulipán y chorizo Revilla.
-¡Mamá...! -solloza la chica.
-¡Calla puta...! -escupe el monstruo mientras saca de ella su pene pringoso y flácido -entonces la abofetea nuevamente -como digas algo de esto, te mato zorrita. Si en el fondo seguro que te ha gustado.
Cinco minutos más tarde, la Yeni camina por la playa. Ha mandado un sms a su gente "m voy a-ksa-n-txi", y ha decidido caminar hasta la parada de autobús más próxima, acompañada por las olas y la luna.
De pronto se da cuenta de que alguien la ha empujado en el filo de la navaja haciéndola caer y partiéndola en dos, sin marcha atrás. De que un cerdo inmundo y asqueroso ha machacado su juventud casi antes de que empezara...
Se sienta en la parada del bus, y enciende un cigarrillo. Fuma y llora sin parar. Llora y fuma. Y piensa...miedo, asco, odio, náuseas...
Y entonces ve cómo una señora mayor se acerca y la mira por encima del hombro, con aires de superioridad...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

terrible, brutal, tremendo y extraordinariamente escrito...real

Deneb dijo...

Una vez más consigues plasmar con cordura y gran sensibilidad una realidad despiadada y brutal. Me haces viajar al alma de cada personaje...Herida y anónima Yeni

Maria... dijo...

Que bien escribes!!! Me ha encantado dentro de lo triste y desgarrador de la historia. Estas cosas pasan por desgracia..
Me gusta mucho tu blog
Si te parece me apunto
Un abrazo
Maria

Anónimo dijo...

que triste y que real, se esfumó la magia, la Yeny me recuerda a la rosa del Principito, aparentemente duras y tan frágiles..

Anónimo dijo...

Con pa piel de gallina y sin palabras de que esta realidad se siga repitiendo. ..