El hombre del pelo blanco sigue sentado en la silla de madera. Arqueado sobre su espalda y doblado ante ochenta años de vida, espera el parte de la dos en radio-nacional.
El resto de este relato ha pasado a publicarse en el libro Miles de Piedras Pequeñas , lo puedes adquirir en http://www.bubok.com/libros/16712/Miles-de-Piedras-Pequenas o bien pidiéndolo directamente al autor:megasalva@hotmail.com
El resto de este relato ha pasado a publicarse en el libro Miles de Piedras Pequeñas , lo puedes adquirir en http://www.bubok.com/libros/16712/Miles-de-Piedras-Pequenas o bien pidiéndolo directamente al autor:megasalva@hotmail.com



3 comentarios:
soy del sur también y leyendo tu post me sentí orgulloso de serlo. Gracias!
¡Gracias! No llegó a los ochenta, pero era como tú recuerdas y su vida fue la que te contó.(El otro Salvador Pendón)
Por fortuna, yo tambien soy de Sur.
Leyendo esta entrada de tu bloc uno no puede por menos que emocionarse.
Mi padre, que ya sobrepasa los setenta, tiene tambien el pelo blanco, aun mantiene su costumbre de escuchar en su pequeña radio el parte y hace uso de palabras como hogaño( ayer, sin ir mas lejos, la utilizo cuando conversaba conmigo).
Gracias, pues con tu relato me has recordado a tu abuelo, al que no conoci, o tal vez si, ya que alguien se ocupo de contarme pasajes de su vida, sus costumbres( se que miraba cada noche al cielo antes de acostarse)pero hay algo que desconocia:el motivo por el que no comia calabaza. No me perdono haberla cocinado y creo que a partir de hoy yo tampoco volvere a comerla.
Salud, Salva.
Publicar un comentario en la entrada