AVATAR VS. MARIO VIÑUELA

Hace unos días fui a ver Avatar (3D). Seguramente será la película del mes, del año, de la década... Seguramente será analizada por sesudos cinéfilos, cineastas y cinetóntilos. Llegarán los culturillas diciendo que no les gusta, los romanticones diciendo que es bella, los ideólogos diciendo que es una "americanada". A mí me gustó. Y me gustó mucho. He estado pensando la causa de que me gustara:
¿El argumento? No es un argumento novedoso. Al contrario, es una historia mil veces contada.
¿El mensaje? No está mal, con el punto del encuentro de civilizaciones, el medio ambiente, la ecología...quizás demasiado políticamente correcta; pero para una super producción, vale (tampoco le podemos pedir a estas producciónes que sean reservoir dogs)
Y después de mucho pensarlo, descubrí lo que me gustó: Se trata de un sueño. Al acabar las dos horas y media me sentí como si hubiera estado soñando despierto, como si realmente me hubiera transportado miles de años luz a aquel mundo fantástico. Seguramente sería el efecto lisérgico de la animación 3D, pero disfruté de la peli exactamente igual que cuando tenía 11 años y veía el cine como algo realmente mágico. Por eso me gustó, porque me transportó, porque cambió el hecho de ver una peli por la experiencia de vivir el cine.
Pero ( y siempre debe haber un pero) no me llegó a tocar esa fibra especial que me gusta tocar, ese segundo de magia que te dan algunas pelis (y no estoy pensando en Condemor ni en supersalidos, dos grandes obras de la filmografía de culto). Fue una especie de orgasmo prolongado y dulce de dos horas y media de duración sin el clímax final que tanto me gusta.
En cambio he descubierto a alguien que sí tiene esa capacidad, ese bisturí sentimental.
A veces me gusta navegar la red de forma anárquica, mirando fotos, vídeos, blogs o leyendo vidas ajenas; hace unos días encontré a Mario Viñuela, y descubrí sus cortometrajes.
Un corto es el equivalente a un relato. Poco tiempo, poco espacio, poco presupuesto. Y mucho que contar, por eso me gustan ambos.
En una mañana de esas de frío y lluvia me ví sus cortos y todos me emocionaron. Pero entre todos me quedo con uno muy muy especial. Uno que me llegó exactamente al sitio donde me gusta recibir los impactos emocionales, uno de esos que cuando acaba te quedas varios minutos como tonto, mirando una pantalla en blanco. Y pensando...
Por eso si hoy tuviera que elegir entre Viñuela y Cameron sin duda me quedaría con quien, en una mañana de invierno y cielos grises, consiguió arrancarme una vez más algo de mí. Aquí tienes el vídeo:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estremecedor el video.Me gusta.

Anónimo dijo...

He llegado aquí a través de la sección de Avatar del Facebook... y después de ver el coro "Inevitable" solo puedo decir: no lo he entendido... o de otra forma, no me h emocionado, lo que cuenta es uper plano y no hay ninguna emoción...

Vale, es una separación y duele pero el guión es muy flojo (y no critico la dirección, que me pareció muy correcta para el tipo de historia...)

La idea podría estar mejor desarrollada (un guionista que usa una experiencia pasada y que parece que la supera rápidamente) y darle un poco de atractivo al corto...

Le doy un 2 de 5 por el trabajo del equipo artístico y técnico...