HOY NO PENSABA ESCRIBIR, PERO...

Es cierto, hoy no tenía previsto escribir en mi blog.
Muchos de mis personajes y situaciones son ficticias. Hoy no.
Iba a ser uno de esos días de mini-vacaciones que normalmente no pasan a la historia de mi vida. Había decidido dedicar la mañana a hacer algo de deporte, revisar el correo (creo que últimamente reviso demasiado mi correo) y pelearme por enésima vez con mi banco, que aficiona a sisarme unos euros de vez en cuando, y que suele devolverme tras la correspondiente reclamación.
Una mañana cualquiera de un mes de Diciembre atípicamente soleado. Durante el viaje a la sucursal decidí usar la carretera de la playa. Me encanta viajar por esa carretera junto a las olas, dando palmaditas al volante al son de la música y cantando (tratando de hacerlo al menos) las canciones a todo volumen (además han sacado una canción del Pavo Real de El Puma versión electrónica-poligonera realmente genial).
Decidido, hoy no tocaba escribir en mi blog. Definitivamente, una mañana perfecta adornada con la cercanía de la Navidad. Las calles decoradas, la música, el sol, la playa. Perfecto.
Entro a la sucursal con la idea de salir lo antes posible. Apenas hay gente en las colas, pero aún hay menos gente en las ventanillas. Un enorme árbol de navidad súper fashion anuncia las bondades de mi banco. Sólo una ventanilla abierta, cuatro personas en la cola.
El mero hecho de esperar, desencadena en mí un irrefrenable odio hacia la persona que está delante. Y por supuesto hacia la cajera. Sé que es absurdo, pero no lo puedo evitar. Siempre siento antipatía hacia la persona que hay delante de mí (especialmente cuando empieza a hablar por teléfono a voces, se rasca la oreja con una llave o insiste en sacar bolillas de sus fosas nasales).
Una chica paga un recibo de la luz (cinco minutos de trámite). En segundo lugar una señora de avanzada edad espera para sacar algo de dinero (es que yo lo del cajero no me fío –dice); y justo delante de mí un hombre de unos cincuenta años con un arrugado papel en la mano.
El hombre debe trabajar el campo, pues tiene las manos sembradas de negros callos agrietados. Delgado, con la piel quemada por el sol y su tez extremadamente morena, con incipientes signos de queratosis actínica en la frente (siempre termino diagnosticando a la gente) contrasta con unos ojos claros, una nariz recta y una mirada firme. Pienso que en su juventud habrá sido bastante atractivo. La ropa es limpia, pero gastada por mil usos, y por la roída zapatilla asoma un trozo de calcetín.
El hombre no para de leer una y otra vez el papel arrugado; yo intento leerlo disimuladamente en la distancia, pero nada. Siento curiosidad.
Al fin llega su turno.
-Buenos días. Señorita, venía por esta carta.
-A ver, démela –la chica de la ventanilla levanta los ojos de su pantalla mirando al hombre por encima de sus gafas de Tous –esto es una notificación de un descubierto.
-Un descubierto, ¿eso es que la cuenta se quedó en números rojos? –la voz del hombre parece temblar.
-Sí, más o menos –la voz de la chica suena impersonal, aséptica- son treinta euros de la reclamación del descubierto más los intereses diarios.
-Pero, no puede ser, ¿puede que haya habido un error?
-A ver, voy a mirar –la chica resopla mientras teclea ágil.
-Hágame usted el favor señorita.
Click, click, click…
-El subsidio por desempleo se le acabó el mes pasado.La cuenta está en descubierto, se han devuelto dos recibos y las letras de la hipoteca están pendientes.
-Señorita, pero esto tendrá un arreglo…
-Ese no es mi problema señor, usted firmó lo que firmó.
-Pero… -entonces el hombre de piel quemada empieza a llorar. Jamás había visto a un hombre llorando ante una chica de apenas treinta años.
En ese momento otro trabajador del banco se acerca a la chica y le recuerda que la cena de navidad ha cambiado de hora.
-Vale, allí estaré sin falta Pedro.
-Ponte guapa, que luego tendremos copas.
-Y tú también bombón, ¡Jajaja!
Pedro se aleja hojeando las páginas de un diario deportivo que titula en su portada: Tragedia por la lesión del central del Real Madrid, cinco meses de baja.
La cajera vuelve nuevamente su cara al hombre del papel arrugado, de la cara arrugada, de la vida arrugada.
-Señor este problema debe arreglarlo usted, no es mi responsabilidad; si quiere le cojo una cita con el director y lo hablan, ahora no puede estar atrasando a otros clientes.
-Pero yo ahora no tengo trabajo, no encuentro nada. Nada. ¿No podríamos apañarlo de alguna manera? Mire, tengo mujer y dos hijos… –el acento malagueño del hombre me hace trizas.
-Le repito que ése es su problema señor –la voz suena como un cuchillo. Atípico silencio en la gran sala.
La cola es ya de cinco personas, todas atentas a la ventanilla. Un hombre de cincuenta años llora y aprieta los puños frente a un metacrilato y un cartel que reza Feliz Navidad.
-Por Dios, por Dios…
-Señor, le insisto en que…
El hombre de pronto se gira sobre sus talones, nos mira, baja la cabeza y abandona la sucursal.
Los cinco clientes que aguardábamos nos miramos sin saber qué decirnos. Cinco desconocidos con una misma sensación difícil de describir. Tres de los cinco abandonamos la sucursal. Dos se quedaron. No cruzamos ni una palabra.
Al salir a la calle me cruzo con el hombre del papel arrugado, habla por teléfono…
-Sí, no te preocupes, ya lo arreglé todo… nada un problemilla de ordenadores, ya sabes, estos del banco…yo también os quiero…
Hoy no era un día para escribir en mi blog, era un día de calles decoradas, mantecados, villancicos y tragedias futbolísticas; se ha convertido en la mañana del hombre del papel arrugado. Y si no lo escribo reviento.
PS: Creo que es inmoral lo que está sucediendo.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

escalofriante...

Anna dijo...

Créeme, sé cómo se siente el hombre arrugado, y espero que todo se le solucione pronto.
Hay demasiada inmoralidad, sí.

Besos!!

Anónimo dijo...

cierto..a veces nos encontramos episodios realmente humanos donde menos lo esperamos. Por cierto bonita música

Soraya SMolero dijo...

Siempre consigues llegarme al corazón, no sé como lo haces, pero nunca acabo de leer una historia tuya sin hacerme muchas preguntas, nunca me quedo indiferente. No dejes de escribir por favor. Haga la especialidad que haga espero seguir conservando mi humanidad de la misma manera que lo haces tú. Ójala la loteria de este año les toque a los que más lo necesitan.
Un abrazo.

Dr. Bonis dijo...

Drama personal y social, y lo peor es que cada vez hay y habrá más.

Pero habrá que preguntarse quién es el artífice (¿culpable?) de tu historia. Y sobre todo ¿quién va a tener que pagar los platos rotos? ¿hay que pagarlos?.

Lo fácil, claro, es culpar a los inmorales del banco.

Pero lo cierto es que ese señor del papel arrugado hace unos años firmó otro papel (una hipoteca). Y lo firmó porque quería vivir en una casa en propiedad, porque alquilar es tirar el dinero, y por qué no decirlo... porque siempre suben y en unos años lo vendes y te sacas unos milloncejos. ¡fíjate cariño que el hijo de la manoli que trabaja en la gasolinera se compró un piso hace 2 años y ahora lo ha vendido y vive en un chalet!.

El señor del papel arrugado es un irresponsable, y probablemente ha vivido por encima de sus posibilidades durante los últimos 5 años. Claro que entonces no se preguntaba nada, el trabajo duraba para siempre, un encofrador ganaba más que un arquitecto (gracias a los cobros en negro) y además el director del banco era "amigo suyo".

Fíjate si será un mentiroso y un irresponsable que oculta a su familia la bancarrota familiar.

Los que trabajan en el banco no son gente de fiar. Pero el hombre del papel arrugado tampoco desde luego.

salva dijo...

Estimado dr. Bonis:
En absoluto desacuerdo...y te aseguro que conozco el tema de primerísima mano. En primer lugar el hombre arrugado no tiene por qué ser un obrero de la construcción. También puede ser un agricultor, un pescador, un maestro, un informatico...
Por otra parte, en ningún momento critico al banco por dar una hipoteca, critico la falta de sensibilidad, de tacto y de humanidad de la cajera.
Más a más; si analizamos el tema de la construcción (que repito, conozco de primerísima mano); los trabajadores de la construcción no con culpables de NADA. Han tenido muy buenas condicines laborales porque el mercado inmobiliario ha sido una burbuja donde los que se han forrado han sido bancos y promotores. Han trabajado en negro porque es lo que había. Han firmado hipotecas porque tenían derecho a una vivienda, porque los banco les ofrecían buenas condiciones y porque se fiaron de una clase política que les ofrecía una supuesta estabilidad y bonanza ecoómica. Era una época de auge económico ¿Acaso los médicos no trabajan en negro cuando se les ofrece? ¿Acaso los médicos no se compran casas y firman hipotecas aún teniendo contratos en precario de mes a mes? ¿qué pasaría si nos dejaran de contrarar durante años? En absoluto son culpables de nada los trabajadores de la situación.
La culpa del boom inmobiliario no ha sido de los trabajadores, que deben sobrevivir día a día, ha sido de un sistema que ha fomentado la especulación. Es cierto que mucha gente ha vivido por encima de sus posibilidades, pero simplemente porque se les ha pagado unos sueldos altos,y se les han ofrecido buenas condiciones de compra. ¿Quizás algún obrero ha "especulado" vendiendo su piso de sesenta metros y comprando una casa digna?, pero infinitamente más han especulado promotores fabricando casas a cinco y vendiéndolas a cincuenta, bancos comprando promociones enteras y vendiendolas al doble, especuladores con terrenos, políticos reclificando terrenos pos millones de euros, grandes propietarios,etc..
Eso sí, cuando las cosas han venido mal, el gobierno ha inyectado miles de millones a los bancos (¿también irresponsables?), que estaban en la bancarrota y a las administraciones autonómicas que están al borde de la quiebra.
Así es que hoy habrá que tachar de irresponsables también al médico con contrato precario que se compra un Audi (los hay?), al arquitecto de 29 años que se compra un piso sin tener siquiera un trabajo fijo, al maestro que se casa y se va a Thailandia sin tener un trabajo, al comercial que se endeuda para comprar un piso con un contrato comercial de 1500 euros, la enfermera sustituta que se casa y se gasta 10.000 euros en la boda, etc...y de todos estos conozco casos.
Por último, la mentira del hombre arrugado a su familia; cada persona tiene una forma de organizar su familia, de evitar dolores innecesarios, y es fácil tachar de irresponsable a alguien que quizás hablaba con una hija a la que simplemente quería tranquilizar.
Es por tanto fácil juzgar a vuelapluma y culpabilizar a la víctima. Yo sólo expuse unos hechos que sucedieron una mañana de diciembre.
Por favor no perdamos el norte haciendole el juego a los que hace años nos engañaron diciéndonos que todo el monte era orégano y hoy nos engañan diciéndonos que la culpa de que no fuese todo orégano es nuestra por creerlo, así que nosotros debemos pagar el pato, meintras los poderosos salvan su lindo culo.
Un abrazo.
PS: perdón por enrollarme tanto, pero hay cosas que me enervan el dedo.

Anónimo dijo...

creo que salva tiene razón. Alexis

Dr. Bonis dijo...

Vamos por pasos,

> Han firmado hipotecas porque tenían derecho a una vivienda

Falacia. En España no existe el derecho a una vivienda en propiedad, tampoco el derecho a firmar una hipoteca (y menos el deber). Existe el derecho a disfrutar de una vivienda digna, pero no el derecho a su propiedad. El derecho a tener una vivienda en propiedad no existe ni en los paises comunistas (donde la propiedad es del estado).

> porque los banco les ofrecían buenas condiciones

Otra falacia consecuencia de la incultura financiera generalizada. Los bancos no "ofrecen hipotecas", los bancos venden hipotecas. No te prestan dinero ni te dan "buenas condiciones". Te venden dinero del futuro y te cobran un precio por ello. ESE ES SU NEGOCIO. Si tu has recibido ese dinero del futuro tendrás que pagar el precio pactado. Igualito que cuando compras un iPod, que también lo tienes que pagar.

> porque se fiaron de una clase política que les ofrecía una supuesta estabilidad y bonanza ecoómica.

Mira que yo no soy amigo de la clase política. Pero no he visto yo a ningún político obligar a punta de pistola a la gente a hipotecarse. La decisión de hipotecarse es individual (y no es la única salida, existe el alquiler).

> infinitamente más han especulado promotores fabricando casas a cinco y vendiéndolas a cincuenta

A tu discurso demagógico le falta un pequeño detalle: para que haya una venta tiene que haber un vendedor... y un comprador. Tan culpable es el que vendía a 50 como el que compraba a 50 (pensado que podría vender a 60, o lo que es peor, creyendo que realmente valía 50). Y esas no han sido las inmobiliarias sino los curritos de a pie "más listos que nadie".

> Así es que hoy habrá que tachar de irresponsables también al médico con contrato precario que se compra un Audi (los hay?), al arquitecto de 29 años que se compra un piso sin tener siquiera un trabajo fijo, al maestro que se casa y se va a Thailandia sin tener un trabajo, al comercial que se endeuda para comprar un piso con un contrato comercial de 1500 euros, la enfermera sustituta que se casa y se gasta 10.000 euros en la boda, etc...y de todos estos conozco casos.

Hacer el tonto no es irresponsable. Ni siquiera significa ser tonto. Irresponsable es tomar una decisión idiota y luego pretender que la responsabilidad de tu decisión no es tuya... que "me engañaron", que "soy una víctima", que "yo no sabía".

Yo también conozco casos de gente que no ha tomado la idiota decisión de comprar un montón de ladrillos a precios desorbitados hipotecándose durante 40 años y pensando que siempre siempre iba a tener trabajo.

Gente que ha vivido de alquiler, sin coche (o con coche de segunda mano). Gente prudente que ha ido guardando parte de su salario para "las vacas flacas". Gente que trata de no vivir por encima de sus posibilidades sino más bien un poco por debajo.

> Es por tanto fácil juzgar a vuelapluma y culpabilizar a la víctima.

No señor. Lo fácil es tomar una decisión idiota y luego pretender que eres una víctima y no asumir la responsabilidad de tus acciones.

> Por favor no perdamos el norte haciendole el juego a los que hace años nos engañaron diciéndonos que todo el monte era orégano

Habla por tí y la panda de irresponsables. A mí no me engañaron, no me compré ningún piso, ni siquiera he tenido nunca un coche. Y ya peino canas. Eso sí, nunca he comprado dinero del futuro a un banco.

> así que nosotros debemos pagar el pato

Aquí el único que tiene que pagar es el que compró dinero del futuro para disfrutar de un lujo (vivienda en propiedad y coche). Igualito igualito que el que se compra un iPod. ¿o ahora resulta que vamos a tener que pagarles el iPod los que nunca nos hemos comprado uno?.

¿que no mola tanto lo de no ser el dueño de una casa?... yo tampoco lo soy y no voy de víctima.

salva dijo...

Estimado Bonis:
No voy a entrar en polémicas inútiles acerca del origen, culpables o víctimas de la crisis, para eso están los analistas, o los tertulianos de la radio. Esta discusión me suena a rancia y mil veces oida en tertulias, así es que la doy por cerrada. Quedó bien claro donde están las posiciones ideológicas de cada cual.
Mi post es simplemente el relato de algo que sucedió,que viví y que conté; que cada cual saque sus conclusiones.
Simplemente asegurarte que mi discurso ni es demagógico ni falaz.
Un saludo y gracias por tus interesantes aportaciones.

Dr. Bonis dijo...

> Esta discusión me suena a rancia y mil veces oida en tertulias

Ok Salva, cerrada queda. Pero no la consideres rancia.

Esta discusión tiene un trasfondo que creo es muy importante: el concepto de consumidor responsable.

Puesto que vivimos en un sistema político-económico capitalista en el que por desgracia eres lo que consumes es fundamental al menos dotar al ciudadana-consumidor de herramientas y conocimientos para que no sea un analfabeto financiero. Y sobre todo se tiene que fomentar el consumo responsable (y no fomentar el sobrendeudamiento que es lo que hace el rescate de los bancos, precisamente de los que lo hacen mal, o el rescate de los sobrehipotecados, que son precisamente los que lo han hecho mal).

Por hacer un simil sanitario, sería un poco como el empoderamiento del paciente. Si vas a dar poder de decisión al paciente (o poder para firmar una hipoteca) tienes que asegurarte de que el paciente comprende los riesgos de sus decisiones y los asume (que tiene cultura financiera en el caso de las hipotecas).

Pero ya sabes que siempre habrá pacientes que por mucha educación sanitaria que les des seguirán fumando y llevando una vida sedentaria. ¡Pero al menos que no culpen de sus ictus a los que no fuman y hacen deporte!.

Anónimo dijo...

Siempre tienes las palabras adecuadas para conmovernos con realidades que a veces nos tocan de forma tangencial, pero están allí, con respecto a los comentarios sobre la responsabilidad de firmar un crédito para financiar la compra de una casa, la generalidad lo hacen con los dineros justitos por que el pagar alquiler suele salir tanto o mas caro que la hipoteca, el drama se desecadena cuando pierdes ese trabajo que te va a permitir amortizar esa letra o el pago del alquiler y la consecuencia es el embargo o el desahucio, pero los hay tan felices que consiguen comer langostinos no solo en navidad...