MIS PROBLEMAS CON LAS MUJERRES

Hay momentos en los cuales tu profesión se vuelve una incomodidad para el normal desarrollo de tu vida personal (y no me refiero al momento en que una chica adorable decide comentarte sus problemas de golondrinos axilares en la discoteca cuando le dicen que eres médico).
A veces es en la cola del supermercado, otras en el banco, en el ascensor, o incluso en bodas, reuniones sociales varias y saraos lúdico-festivos, surge la temida conversación: Vaya-mierda-de-sanidad-tenemos.
Generalmente la conversación va tomando un cariz cada vez más truculento, escabroso y agresivo, especialmente si los contertulios en cuestión ignoran que eres médico.
Doce de la mañana; supermercado Mercadona. Víctor Bárcenas aprovecha el saliente de guardia para hacer la compra semanal. Ha estimado que con dos salchichones de los que él denomina "pata de borrico", dos litros de Hacendado-cola light, una bolsa de tranchetes, otra de bimbo sin corteza, una bolsa Maxi de patatas fritas y un kilo de tomates podrá seguir con su dieta mediterránea que ya le ha ofrecido unos resultados estupendos.
Delante de Víctor, doña Carmen, ochenta hermosos kilogramos con cincuenta y cinco primaveras enfundados en un vestido de los denominados "Bambos" con flores azules y grises. Junto a ella Candela Cortés, aún en pijama y chanclas; rodeada de tres churumbeles que se mueven en torno a ella como satélites. Un cuarto, el Yeremis cabalga la cadera derecha de Candela. Dos velotes verdes cuelgan de la nariz de Yeremis de forma ondulante...suben en la inspiración...bajan en la espiración. Cuando la madre se mueve los dos velotes verdes se mueven de uno a otro lado cual Péndulo de Foucault.
Junto a Candela y Carmen está Luisa. Luisa Jánforas, la más "lista" del barrio. Catedratica en la comparación de precios Mercadona-Lidl, especialista consumada en colarse en el médico con excusas variopintas y profesional en negociar el precio de las coquinas o de las bragas del mercadillo; Luisa, que además de presidenta de "el APA" y terror de profesores, tiene el récord de reclamaciones en el centro de salud, ha demandado al vecino por once centímetros de muro y está gestionando una Incapacidad por fibromialgia severa crónica incapacitante multifactorial idiopática.
-Oche Candela, al Yeremis te lo veo fatal. - dice Luisa poniendo cara de teniente Grissom.
-Bueno ya está bien, gracias a don Jorge, porque si no...el niño no lo cuenta, eso te lo juro por Santa Críspula. Porque si llega a ser por los médicos del seguro el Yeremis estaba más tieso que un garrote.
-Qué me vas a contar que yo no sepa, si yo le tengo una fe a don Jorge tremenda, porque siempre acierta con mi Paula María.
-Mi Yeremis es que se ha tirado una semana con una fiebre tremenda y una tos asisina. Pero una cosa horrible, que no se le bajaba la fiebre ni con el dalsy ni con ná de ná. El primer día por la tarde lo llevé a urgencias del centro de salud y la médica me dijo que era un virus. Pero digo yo que un virus...¿como lo sabe la médica que es un virus, acaso lo ha visto?.
-Di que sí...-apostilla doña Carmen.
-Así es que por la mañana cogí una cita para la pediatra. Y no te lo pierdas. ¿a que no sabes lo que me dijo?
-¿no te diría también que es un virus? -Luisa abre los ojos como platos.
- eso me dijo la tía.
-Pero qué poca vergüenza...claro como los médicos se protegen entre ellos. Normal.
-Entonces yo cogí al Yeremis y por la tarde me lo llevé a urgencias del hospital. Tres horas esperando, pero tres horas de reloj eh. Había un médico jovencito, la verdad es que fue amable, pero el pobre no daba abasto con tanto niño. Yo le dije que al niño yo no me lo llevaba hasta saber qué tenía.
-Muy bien Candela, a esta gente hay que ponerle las cosas claras.
-Total, que al final le hizo una radiografía y un análisis. Yo le dije que mi Yeremis estaba pa antibiótico, pero el médico no lo tenía claro creo yo. Al final le puso la Amosilina , aunque yo le dije que a mi Yeremis la Amosilina no le hace nada.
-Sí, es que ésa la receten porque es más barata,pero es leche frita. Y no se dice Amosilina, es Amorsiciclina -espeta Luisa
-Al final, alguien me dijo que el pediatra del hospital no era ni siquiera pediatra, que era como un médico que está haciendo la especialidad o algo así.
-Un MIR -le dice Luisa la sabionda -¿no has visto la serie en la tele? esa de jovencitos que están todo el día dale-que-te-pego-a-la-zambomba.
-Me suena algo. Yo lo que hice fue irme al hospital materno infantil, allí sí que hay pediatras buenos. Me lo vio un pediatra, pero resulta que tenía el ordenador conectado y se veia que la pediatra decía que era un virus, así es que el tío ya no se podía bajar del burro. Ni un miserable análisis de orina le hizo.
-¡Vaya panda! Eso ya no es ser médico ni ser nada. Esto lo arreglaba mi Antonio en dos tardes -Luisa está en Nivel 5 de indignación.
Víctor observa impasible. La cajera espera a las tres señoras que están centradas en su conversación.
-Y al final, ¿qué remedio me quedó? - dice Candela.
-Lo tuviste que llevar a don Jorge, claro.
-Normal. Toda la vida pagando seguro para esto...-y entonces surge la frase.
-Vaya vergüenza de médicos del seguro -dice Luisa.
-¿y qué te dijo don Jorge? -doña Carmen está expectante.
-¿Qué me va a decir?. La Verdad. Porque don Jorge es el Levangelio,nunca miente. Me dijo lo que yo imaginaba, el Yeremis tenía una bronquitis, es más, ¡casi principio de neumonía...!
-Por Dios, por Dios. Y los otros venga decirte virus virus virus...¡dónde va a llegar este país!
-Por suerte don Jorge le recetó el Ceclón, Mucosal, Actithion Antistílico, Romilán y el inmunoferión. Y a los tres días empezó a mejorar.
-Es que don Jorge es mano de Santo...¡tiene un atino!
-Sí pero los cien euros que me cobró no me los devuelve el seguro.
En ese mismo instante el Yeremis realiza una gran inspiración...y en todo el supermercado suena un tremendo estornudo...aaaaatchhhíííísssssss!. Las dos velas de moco verde salen proyectadas directamente e impactan en la cara de un anonadado Víctor Bárcenas.
-¡Uy...vaya con el nene...mira como has puesto a este chico!
-No se preocupe señora, (en ese momento se imagina cogiendo a la santa madre de Yeremis y eyectándola contra la pared. ¡¡Cataplof!!)...no ha sido nada.
-No se preocupe por los mocos, ya estuve en el pediatra y me dijo que era un simple virus, que no contagia ni nada...-dice Candela sonriente.
PS: en recuerdo de la guardia de pediatría más horrible entre lo horrible...¡sobreviví!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajajajaj...este Víctor es la bomba!!!

Anónimo dijo...

im-presionante. jajajajja

Anónimo dijo...

muy pero que muy bueno jaja