INGEBORG

Ingeborg se ha despertado con otra crisis de asma. A sus 86 años no es la primera vez que le pasa. Delgada hasta no poder más, con el pelo blanco y los ojos azules y vivaces, Ingeborg vive en España hace años aunque apenas habla el idioma de estas gentes del sur, por lo general alegres y parlanchinas (aunque nota cierta hostilidad a veces:"joder con estos alemanes, pues si quieren que les atendamos, que aprendan español"). Con su edad es difícil aprender cosas. Incluso le cuesta recordar qué cenó anoche, aunque nunca olvida aquellos dos años en Auschwitz, nunca olvidará aquello. Allí conoció a Karl.
Hace tres años que murió Karl, su esposo. Aún recuerda aquella tarde de Abril cuando esparció sus cenizas al viento de ese mar azul de los españoles (Auf vieder sehen mein Mann). Ingeborg adora este país de tardes cálidas, sonrisas amables y playas tranquilas. Ahora vive sola y cada tarde pasea por la playa su diminuto cuerpo, se sienta en la arena y allí lee a Hermann Hesse mientras fuma cigarrillos sin filtro.
Desde hace unos días la visitan Iulia y Therese, Su nieta y su hija. La pequeña Iulia, de 18 años pasa horas sentada junto a su abuela, preguntándole cosas sobre su juventud, sus amores, sus aventuras en la Austria ocupada, sus vivencias. La abuela siempre protesta, se enoja y se niega a contarle todo lo que sabe. Pero hoy ha decidido que mañana le contará cómo conoció a Karl en el infierno de un campo de concentración, como se enamoró y cómo únicamente el amor por aquel judío de ojos melosos hizo que siguiera con vida. La historia de amor más bella jamás contada.
Pero esta noche, sus bronquios se han vuelto a cerrar. Se ha despertado y ha notado que la cosa viene peor. Apenas puede avisar a su hija.
-Theresa, bitte rufst der Arzt an !!!
Una hora más tarde, una ambulancia entra iluminando la zona de urgencias del hospital.
Los portones de atrás vomitan una camilla a toda prisa, donde una anciana delgada y pálida se aferra a una mascarilla. Miradas de horror entre los pacientes, menos graves, que aguardan su turnos y ven cómo una camilla vuela destino al área de pacientes críticos.
La entrada en críticos es terrible. Ingeborg flota en una nebulosa blanca. Apenas percibe cómo se mueven a su alrededor personas con batas blancas y pijamas verdes. Oye voces extranjeras, ruidos lejanos.
03.45:-Paciente de 86 años, alemana. Asmática mal controlada y fumadora. Viene con un broncoespasmo que no mejora ni para atrás. le pusimos corticoides, aerosoles, oxigeno y adrenalina, pero no va...la saturación no ha subido de 80 -dice el médico de la ambulancia a la médica del hospital.
-Joder, la pobre viene lista -dice alguien mientras los auxiliares desnudan a Ingeborg, las enfermeras le cogen una nueva vía venosa y alguien mete una mano en su boca y le saca la prótesis. Una residente rellena los vales de analíticas, alguien llama a radiología. El médico que habla alemán se acerca.
03.55: Ingeborg recuerda a Karl y sus tardes de azul y gris mirando el mar de los españoles. De pronto se acuerda de Iulia. Mañana le había prometido una historia muy especial. Su historia...
No siente dolor, sólo miedo...y curiosidad.
04.25: Iulia y Therese llegan al hospital. Un médico las espera. Ellas no entienden español. Tienen suerte. El médico que habla alemán les explica que la situación es muy mala, Ingeborg posiblemente fallecerá. Iulia se siente como dentro de una de esas series de médicos y hospitales. En las pelis siempre ganan los buenos. Abuela vivirá. No tiene dudas. Ambas pasan a la zona de observación de graves y observan a la anciana sumergida entre cables, mascarillas y sondas.
-No importa -piensa la joven nieta -seguro que la abuela sale adelante, siempre lo ha hecho.
04.55: La frecuencia cardiaca de la paciente en la cama 7 está bajando: 72, 58, 52...el médico que habla alemán se acerca y coge la mano derecha de Ingeborg. Con una mano suave cierra los ojos de la paciente. Susurra algo en el oído de la anciana... -Ruhe, Ingeborg. Alles ist gut.
04.57: Ingeborg siente menos miedo, Karl ha cogido su mano, y le ha dicho que todo irá bien...ahora sólo siente curiosidad, avanza por un pasillo descalza.
05.01: La frecuencia cardiaca de la paciente de la cama 7 es de 45, 38, 30...entra en fibrilación ventricular durante quince segundos...
05.05: El médico que habla alemán sale a la zona de familiares. Ha sucedido lo que se esperaba. Eso no estaba en los planes, la abuela Ingeborg no se debía morir, no podía morir. -La abuela Ingeborg es invencible -piensa Iulia -seguro que hay un error.
El médico que habla alemán acompaña a hija y nieta a la cama 7. Ya no hay cables, no hay sondas, no hay monitores. Sólo el cuerpo enjuto, pálido y la sonrisa plácida de una anciana de pelo blanco que ha muerto en paz.
Iulia entonces se derrumba, se aferra a su abuela y la besa sin consuelo. En la fría noche de la zona de observación se oye un llanto amargo. Una enfermera se asoma, y luego vuelve a su silla para seguir leyendo.
Therese, más entera que su hija, mira al médico. Le pide algo con la mirada.
El médico que habla alemán sabe que no es muy científico lo que va a hacer, pero él nunca se ha jactado de ser demasiado ortodoxo; se dirige a la ventana más cercana a la cama 7 y la abre para que el alma de Ingeborg vuele libre tal y como dictan sus costumbres. -Grasiass -balbucea Therese reconociendo el gesto amable del médico.
Minutos más tarde Iulia y Therese abandonan el área de observación abrazadas. Ingeborg no podrá contarle a su nieta que su madre se llama Therese en honor a una enfermera que la cuidó durante su estancia en Auschwitz. Que Karl era un chico judío de ojos melosos que le pasaba un mendrugo de pan cada noche entre las alambradas del campo del que se enamoró perdidamente, que la estrella de tela amarilla con el número 3968 del cajón de la mesita de noche deberá guardarla Iulia, sus hijos y los hijos de sus hijos, para nunca olvidar; que jamás dejó de ser una indefensa chica de ojos azules a pesar de parecer una vieja gruñona que no paraba de fumar, que...que la quería con toda su alma aunque jamás se lo había dicho.
05.30: El médico que habla alemán rellena el parte de defunción. Una camilla traslada un pequeño cuerpo amortajado por los fríos pasillos del hospital con destino al mortuorio. No queda nada en la camilla, el alma de Ingeborg escapó por la ventana junto a la cama 7, el resto es cosa de médicos...

YAQUETU

A pesar de que Víctor Bárcenas acabará su periodo como residente en apenas dos meses, aún es El Residente en su centro de salud. Eso tiene sus pros y sus contras...
-Contra-1: Lo consideran una especie de experto en investigación, motivo por el cual muchos médicos del centro le plantean continuamente propuestas de lo más peregrinas: "Oye Víctor, que he pensado que podíamos hacer algo de investigación sobre el cáncer". En realidad la idea es: Víctor, no tengo ni pajolera idea de investigar (tampoco intención de aprender), pero eso del cáncer parece que mola, ¿qué tal si te partes los cuernos un par de meses, descubres algo y firmamos los dos un artículo toguapo?.
-Contra-2: Interrumpen tu consulta para preguntarte cómo se hace para que movistar te de un teléfono por los puntos (pero uno de esos con camara y tal...), o para que les expliques cómo abrirse una cuenta de correo electrónico. "Oye, puedes venir un momento, ya que tú eres residente igual me puedes mirar la impresora, se me ha atascado". Víctor se pregunta: ¿acaso tiene cara de desatascaimpresoras?, ¿Ser residente implica conocimientos profundos en mecánica de impresoras?. Parece que sí.
-Contra 3: Cuando hay una sesión que presentar a última hora y no hay quién la haga, la opción es llamar al Residente, que seguro que la hace rápido. "oye ya que tú eres residente, seguro que tienes por ahí alguna sesión para dar sobre la fosforilación de las glucoproteínas por el citocromo P450". En cambio cuando hay que quitar alguna sesión para poner otra, se quita la del residente, total, ya la preparará otro día. "oye, ya que tu eres el residente, podías aplazar la sesión (que llevas 3 semanas preparando) para dentro de 3 meses? Es que viene un neumólogo a explicar algo del soplitón Turbuhaler plus . Ignoran que dentro de 3 meses será verano y Víctor no será El residente. Es igual.

-Contra-4: Puesto que trabajas en innumerables servicios (Unidad docente, hospital, urgencias de Atención Primaria, Emergencias 061, consulta de Primaria), todo el mundo piensa que estás en situación de escaqueo permanente, a lo que añadir una constante sombra de duda sobre tus salientes de guardia. "¿Otra vez estás saliente?".

De todas formas, Víctor está contento con su situación en el staff del centro a pesar de que esta mañana ya lleva 3 trabajitos finos: ya que tú eres residente, ¿me explicas esta factura de la luz?, Oye Víctor, ¿me ayudas a mover a este paciente?, toma las llaves de mi coche, si viene alguien protestando, hazme el favor de moverlo porfi plis ( la pijisima de Marí Puri, cuya mayor habilidad estriba en echarle 50 céntimos a la máquina del café).

...y sigue para bingo.

DOLOR-1

!Maldita sea!...
Siempre pensé que al cumplir determinada edad ya no me pasaría lo que me sucedía de niño o de adolescente, que las cosas que te pasaban con 15 años no te pasan con trentaitantos. Desafortunadamente me equivocaba, los hechos me dan la razón.
En este mismo instante me siento absolutamente perdido, sin saber como reaccionar, cómo actuar. Algo que empezó como una simple necesidad, como algo cotidiano, una de esas cosas que haces sabiendo que andas seguro, que no te dañarás, que eres más listo que nadie porque con treintaitantos no te pasaría lo que te pasaba con quince años, me ha terminado dañando.
Y lo que inicialmente fue como algo placentero ha acabado siendo doloroso, quizás una de las sensaciones más dolorosas que he sufrido en mi vida. No me arrepiento de nada, pues hay cosas que debes hacer, así es la vida.
He pensado que la culpa quizás sea mía, que no debí haber sido tan precipitado ni impulsivo en mis actos. Pero ya es tarde, en estas situaciones de nada vale culparse o culpar al resto del mundo.
La sensación de opresión, es tan enorme que ni siquiera el llanto la libera.
Lo reconozco, incluso he llegado a pensar que a partir de ahora el sexo ya no volverá a ser lo mismo. Ignoro si será irremediable, pero estoy absolutamente seguro de que pasará tiempo antes de volver a sentir lo que sentí con ella en esas noches eternas.
Quizás quede algo machista, sin duda es machista este sentimiento, pero estoy seguro que esto no le hubiera pasado a una mujer, pues ellas actúan de una manera distinta en este terreno tan peligroso.
Dicen que el dolor es mejor liberarlo, hablarlo con alguien, pedir ayuda. La verdad es dura de reconocer, pero no tengo ningún amigo en el mundo a quien pueda expresar este dolor, y creo que nadie, sino yo mismo, puede acabar con este sufrimiento, con este abismo en el que yo mismo me metí.
Lo he pensado mucho, y he decidido que, puesto que este blog es mi particular valle de lágrimas, en él expresaré mi dolor, en él abriré mis esperanzas y temores, quizás alguien me ayude como quien ayuda al naufrago a la deriva, ojalá.
Pero no será hoy...a lo largo del día de mañana o quizás el jueves, expresaré a los cuatro vientos la causa de este dolor tan profundo; mientras tanto...gracias por estar ahí. The dream is over.
En el post de abajo, la solución...

DOLOR-2. LA CAUSA

Hoy lo reconozco: La causa del tremendo dolor del que hablé en el post anterior era que, después de hacer un pis, me la atrapé con la cremallera( cosa tremendamente dolorosa y que por cierto no me sucedía hace más de 20 años).
Te invito a que lo leas de nuevo, lo verás todo de otra forma. Me gusta jugar con sensaciones, con sentimientos, con palabras.
En esta vida todo depende de la lente que utilicemos para leer la realidad.
Gracias por tu sonrisa. Sin duda la sonrisa es una de las cosas más mágicas que pude encontrar.

Hagan juego

Algún día alguien me debería decir que no es bueno soñar.
Algún día alguien con luces me debería aconsejar que no es recomendable exponer mi alma al mundo, pues nada gano con ello.
De hecho un día alguien con dos dedos de frente me dijo que es mejor jugar con las cartas marcadas, y que yo siempre perdería porque juego con las cartas bocaarriba.
Agún día me partirán la cara por decir lo que pienso.
Algún día alguien debería decirme que me debo dedicar a pagar la hipoteca y dejarme de estas tonterías (vida trabajar-comer-dormir es vida ideal...pagar, pagar, pagar)
De hecho un día alguien sensato me dijo Salva, dedícate a lo tuyo, que el resto del mundo nunca te defenderá.
Algún día alguien me exigirá: Salva a ver cuando sientas la cabeza y dejas "esto"
Algún día alguien me explicará que el mundo no es color de rosa, que las mañanas no son para respirarlas, que las flores no nacieron para ser admiradas. Esa misma persona me dibujará un mundo plagado de grises, de silencios y de flores marchitas.
Alguien debería avisarme de que no mire a la luna ni adore a las estrellas.
Alguien, más razonable sin duda que yo debería aconsejarme que deje de mirar a los ojos de la gente.
Algún día alguien deberá decirme que deje de sonreir, que la vida no es para eso, que deje de disfrutar, de saltar, de cantar, de bailar, de Vivir.
Algún día alguien me dirá que deje de buscar momentos de magia en mi vida.
Por supuesto que ya alguien me dijo que no acaricie la mano a mis pacientes, total, son usuarios/clientes y a la más mínima nos demandarán.
El día que deje de soñar, de buscar, de bailar, de tocar, de besar y vivir, de cantar y saltar, el día que deje de ser ese tontorrón que siempre juega con las cartas bocaarriba, ese día empezaré a envejecer.

El día siguiente moriré.

PEDIATRA

Consulta de pediatría: A pesar de que el paciente/ usuario/ cliente siempre que va al pediatra imagina que a su hijo lo ve un pediatra (tiene cierta lógica, ¿no?), en muchas ocasiones es un médico de familia haciendo labores pediatrísticas. Ítem más, en muchas ocasiones es un residente el que cumple dicha misión, especialmente en los hospitales.
Esta mañana Víctor Bárcenas pasa consulta de pediatría. Una mujer de unos 40 años entra en consulta con su bebé de pocos meses en brazos.
La señora se sienta y lo mira con aire de desconfianza.
-Dígame señora -pregunta Víctor.
-He venido porque don Rogelio me dijo que viniera, resulta que el niño no me coge peso -dice la mujer con tono desanimado.
Víctor mira la pantalla del ordenador, donde su pediatra ha escrito: "Lactante de 2 meses con lactancia materna. La madre acude refiriendo que no coge peso. Pido analítica y la cito en 3 semanas para control"
Esta es la oportunidad que necesitaba Víctor para demostrar sus dotes de experto conocedor de la lactancia. Precisamente acaba de volver de un congreso sobre nutrición infantil (su tutor está empezando a hartarse de un residente tan congresil por cierto). Así es que va a desplegar su profusión de conocimientos.
Según un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, el 30% de los casos de retraso en el desarrollo ponderal (que así llaman a los niños canijos), se deben a un déficit en la secreción láctea. O sea, que el niño chupa y chupa, pero no saca ni gota.
Víctor Bárcenas. Residente por derecho, se levanta flemático y le dice a la señora:
-Si no le importa, deje a Luciíta en el carrito.
La señora obedece...
-Ahora levántese, ábrase la camisa y quítese el sujetador por favor.
La señora obedece a las órdenes del doctor. Víctor acaba de descubrir que, efectivamente, los estudios del New England tenían razón.
Víctor palpa las mamas de la mujer y detecta que, a pesar de ser de un tamaño importante, la mayoría del mismo no es tejido glandular, sin apenas leche.
-Señora, ya he detectado el problema. Su hija no crece porque sus pechos, a pesar de ser tan grandes, no tienen suficiente leche.
-No creo que sea por eso porque...
-Oiga señora, se lo digo porque acabo de venir de un congreso, precisamente sobre ese tema, así es que puede estar segura que YO sé más del tema que SU pediatra.
-es que... -replica la mujer.
-Bueno señora, ¿no me irá usted a decir que sabe más que yo? Que sepa que eso es así. Le voy a recetar una leche de bote y verá como la niña crece más rápido que una lechuga.
-Es que yo soy la abuela, le iba a decir que la madre no pudo venir -dice la mujer azorada.
-Bien, puede usted ponerse el sujetador -Víctor, primero desea que el suelo se lo trague, luego toma nota mental: En pediatría siempre preguntar quien carajo es la persona que trae al niño a consulta.

DATOS en Medicina Familiar Y COMUNITARIA

Gran Dato: En África mueren cada día 6.000 personas víctimas del SIDA (más de 2 millones al año, 22 millones de seres humanos en 10 años) En muchos países la supervivencia media de la población ha bajado de 50 a 30 años a causa del SIDA.
Pequeño Dato: Owene es un niño de Uganda, tiene 14 años, huérfano de padre y madre a causa del SIDA. Está libre de enfermedad (¿milagro?).

Gran Dato: La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la ONU-Sida, recomiendan el preservativo como la medida más eficaz para parar la epidemia de SIDA.
Pequeño Dato: En el poblado de Owene unos hombres vestidos de blanco le dieron una caja con condones y le explicaron cómo hacer para no acabar muerto como sus padres.

Gran Dato:
La Iglesia Católica expresa su satisfacción porque en el siglo XX ha conseguido 140 millones de nuevos fieles en África.
Pequeño Dato: Owene va todos los domingos a la iglesia de su poblado donde un hombre blanco le habla de un mundo mejor, del cielo, del bien y el mal. Es fresquita y limpia. Le gusta oír las palabras del hombre blanco.

Gran dato:
En marzo de 2009 el Papa visita Camerún, y sus palabras, sin duda premeditadas, llegan a todo el continente negro: "El Papa rechaza públicamente el preservativo como medio de combatir el SIDA, diciendo que incluso aumenta el problema".
Pequeño dato: Owene arroja al río al caja de condones malditos, no quiere arder en el fuego toda la eternidad.

Gran dato:
El año 2108 el Papa Juan Pablo IV pide perdón por los errores de la iglesia, igual que hizo su antecesor Juan Pablo I en 1997. Fundamentalmente se refiere al hecho de haber permitido lo que se llamó el Segundo Holocausto, en el que murieron 84 millones de personas en África mientras la Iglesia seguía insistiendo en que no se usara el preservativo.
Pequeño Dato: Los descendientes de Owene no verán publicada la encíclica de Juan Pablo IV. De hecho Owene no tuvo descendientes. Murió el 15 de Abril de 2014 víctima del SIDA en un hospital de Kampala rodeado de moscas.Tenía 19 años.
Qué pena de mundo. Insisto ¿Nos estamos volviendo todos locos o qué pasa?. Amén.

PUNTO DE INFLEXIÓN

Me he criado en un pueblo. Eso tiene sus inconvenientes, lo reconozco. La primera vez que fui al cine tenía 12 años, y la primera vez que me subí a las escaleras mecánicas del Corte Inglés me pareció la experiencia más alucinante jamás imaginada (aparte de un invento gilipollesco). También tiene sus ventajas, como conocer el nombre de determinados pájaros, degustar las frutas y verduras que nadie de la ciudad prueba, o subirte a una morera y hartarte de moras (o sea ponerse morado). Mi abuelo, célebre cazador de conejos silvestres con hurón y conocedor de plantas que curaban también me enseñó muchas cosas, entre ellas algo de agricultura para ceporros. Lástima que luego, siempre que lo intento me sale un verdadero churro (a las zanahorias con forma de espiral o los calabacines gigantes incomestibles me remito, sin hablar de los tomates gastroenteríticos de hace 2 años). Sabemos que cuando plantas algo, sobre cien semillas, siempre brota alguna. Si la cuidas bien y la riegas adecuadamente, crecerán muchas y buenas plantas. Si la dejas al albur, crecerán cuando menos lo esperas ( y más te joda), y nacerán asilvestradas y sin frutos.
Hace 6 días mataron a una médica de apenas 30 años (otros dicen una médico, eso es motivo de otro post...) mientras trabajaba.
Este lunes seguramente muchos médicos han notado cierto calambre al darle la espalda a su paciente para mirar una radiografía, han sentido una punzada antes de decir que no se puede recetar tal medicamento o dar cual baja laboral. Sin duda el miércoles pasado hubo un punto de inflexión en muchos médicos.
Desde hace años vemos titulares culpando a los médicos de desgracias múltiples. Mi amado diario de Patricia dedica horas al tema: "mi vida arruinada por un error médico", proliferan asociaciones de defensa del paciente víctima de errores médicos (¿defensa contra nuestro ataque?), hablar pestes de los médicos y de las urgencias es algo habitual (y aplaudido generalmente) mientras se espera el turno del pescadero...Son semillas que van sembrándose en la mentalidad colectiva, semillas que crean esa desconfianza, esa sensación de que el médico es un extraño que está enfrente, no a nuestro lado. Llegados a este punto, cualquier desquiciado le pega 4 tiros a una médica. Siempre hay una semilla que termina brotando. Aquí Albert Camus podría decir algo si no se hubiera roto la crisma hace más de 30 años.
A muchos nos han amenazado verbalmente (eso ya es rutina), a muchos los han agredido fisicamente, es normal ver guardias de seguridad en hospitales. Nunca pensamos que nos matarán.
Quizás terminarán poniendo detectores de metales en los hospitales. Lo más importante es que en el momento en que se pierde la confianza mutua en la relacion medico paciente, nuestra labor de sanadores pasa simplemente a ser un mero trámite burocrático.
Por eso deseo con toda mi alma que esa semilla que el miércoles brotó sea yerma, que la gente tenga un mínimo de cordura, de sensatez, de Inteligencia.
Decía una amigo que una parte del problema es que, aunque la tecnología es del siglo XXI, la mentalidad de muchos sigue anclada en el Neolítico. Yo creo que ni siquiera el hombre primitivo asesinaba a sus sanadores, ni siquiera las hienas muerden la mano de quien las cura. Quizás nos estamos volviendo todos locos.

ERRECUATRO

Ella está a punto de acabar su periodo de MIR...al fin es R4. Han sido cuatro años increíbles. Ha sufrido, ha llorado en la soledad de sus guardias eternas, ha pasado noches sin dormir y ha trabajado como jamás pensó se podía trabajar, hasta que casi le dolía al alma. También ha disfrutado, ha conocido gente, ha aprendido a ser una buena Médica de Familia, ha encontrado el apoyo y el cariño de sus compañeros. Y sobre todo ha concebido a Andrea, una niña preciosa. Está convencida de que es la más guapa del mundo.
Casi diez años esperando, y ya es Residente de cuarto año, y cuando se es R4 en un hospital los Residentes pequeños te miran con una mezcla entre admiración y cariño. Los adjuntos por su parte no paran de preguntarte:
-¿Bueno, y ya te queda poco, no?, ¿dónde vas a trabajar al acabar? ¿lo tienes claro?...
Apenas faltan unas semanas y Ella saldrá al mercado laboral como una excelente Médica de Familia, a una nueva vida, por ahora todo son dudas e ilusión. De hecho ya habló con la directora del centro y posiblemente firme un contrato de sustituciones. Nada del otro mundo, pero para ir empezando no está mal.
Lleva varias noches durmiendo regular, con la crisis la cosa no está clara, no sabe si le firmarán el contrato. No importa demasiado, siempre saldrán adelante.
Hoy Ella está de guardia. Empezó a trabajar a las 8 de la mañana y sigue trabajando. Supone que serán más de 60 los pacientes vistos. Cada uno con su problema, con su enfermedad, con su historia. Incluso recuerda alguna discusión con un paciente por algo administrativo.
Está preocupada, quizás aquel hombre le ponga una reclamación por no plegarse a sus exigencias.
-Bueno, no pasa nada -piensa Ella- en las guardias siempre llegan las 8 de la mañana y me iré a dormir.
Ella sabe que se irá, pero no dormirá, porque sus salientes de guardia los dedica a intentar dormitar en el sofá mientras la pequeña salta sobre su espalda intentando jugar a juegos inventados.
-¡Jo, ahora no te duermas, vamos a jugar a pintar nubes!!!.
Además hace unos minutos la llamó Andrea y le dijo que se le había caído un diente, así que mañana esperaba el regalo del Ratón Pérez. A veces le da vértigo ver como se está convirtiendo en toda una mujercita.
Además en dos semanas tienen la fiesta de despedida de Residentes, y en Mayo irá a un Congreso de Residentes, su último congreso, y....
Tocan a la puerta, parece que alguien la necesita. Ella dirige sus ojos al ordenador para ver el nombre y los antecedentes del siguiente paciente.
-Pase, siéntese por favor -dice mientras fija la vista en la pantalla.
Ella levanta la cabeza. El paciente no se ha sentado, se ha acercado a su silla. Ella lo mira a los ojos y descubre una mirada feroz, una cara de alguien que le suena, una sonrisa siniestra que es una mueca horrible...

-¡toma, esto para que te enteres...!!
-...pero -Ella apenas puede distinguir algo negro que se mueve frente a su cara.
Oye el primer disparo, y le viene a la mente que quizás alguien cerró una puerta de golpe...los otro cuatro disparos no los oye.
Unas horas más tarde los informativos de todo el país vomitan la noticia: "Una joven doctora en estado crítico tras haber sido tiroteada mientras trabajaba".
Mientras es trasladada, la mente de Ella viaja hasta una habitación a oscuras donde ve la cara de una niña que sonríe en sueños esperando el regalo del ratón Pérez por la mañana. La sonrisa de un niño mientras duerme es quizás una de las cosas más bonitas sobre la tierra. Ella cree que se ha quedado dormida, una vez más en esas guardias eternas, poco a poco se apaga.
Horas más tarde miles de compañeros en todo el país contendrán la respiración, aguantarán un nudo que se atenaza a su estómago, algunos rezarán sabiendo imposible el milagro. En un último gesto, ya sin vida, los órganos de Ella, víctima de la sinrazón, y la locura humana son donados para que otra persona, otro ser humano pueda continuar en el camino.
Ni siquiera te conocí, pero te daré lo único que creo que se me da medio bien, las palabras, te doy mis palabras.
Ni hoy, ni mañana, ni nunca el Ratón Pérez volverá a la almohada de Andrea, tampoco volverás a casa para jugar a pintar nubes con cara de sueño. Ni hoy ni mañana ni nunca deberíamos olvidarte. Hasta siempre Errecuatro.
Es triste que las soledades, las locuras, los complejos, los traumas, las violencias siempre acaben destrozando a los más indefensos. Debe estar enferma una sociedad donde a una chica de treinta años le descerrajan cuatro tiros en la cabeza por desempeñar la labor más noble que puede desempeñar el ser humano: cuidar, acompañar, aconsejar, comunicar, curar...

MATEO

En mi guardia de centro de salud, me dedico a filosofar sobre sabiduría médica.
Ante todo, declaración de intenciones: No me gustan las series de médicos. Verlas es algo que me parece absurdo. Todo el día viendo pacientes y ponerse a ver una peli de médicos no me parece lógico, mucho menos apetecible. Menos aún ponerme a darle vueltas a la neurona haciendo diagnósticos diferenciales en House (por cierto paradigma de dios-médico-hijoputa que jamás me gustaría ser). De todas formas, a veces veo algún capítulo de alguna serie de médicos. En el fondo , es la imagen que el resto del universo tendrá de nosotros (gracias a estas series todo el mundo sabe que en los hospitales los médicos, que son una especie de penes con patas, no paran de echar polvetes en el cuarto de las escobas y que en cuanto una enfermera entra al almacén de las medicinas, inmediatamente entra un médico detrás y se pegan el lote). En la serie MIR (sic transit), los residentes de medicina interna operaban a corazón abierto, como tiene que ser que para eso son residentes. También es lógico que la gente piense que en Hospital central los ambulancieros entran como Pedro por su casa, a toda pastilla directos al quirófano (¡¡¡¡varón de 32 años, encontrado en la vía pública, parece sufrir un ataque de cuernos...necesito más adrenalina!!!). En fin, tampoco es plan de pedirle peras al olmo.

El pasado domingo ví una serie nueva: Doctor Mateo:reputado cirujano que le coge manía a la sangre (operando una fibrilación ventricular...), así que decide irse a un pueblo a hacer de médico de familia. Claro, como de médico de familia puede hacer cualquier matao, pensarán los de la tele... (no vaya a ser que el público se entere de que Medicina de Familia es una Especialidad igual que neurocirugía, leches!!!). El argumento del capítulo es éste: Hombre de mediana edad que conoce a mujer de mediana edad, se enamoran y deciden vivir juntos. De pronto el tal Dr. Mateo, le descubre una enfermedad terminal al enamorado galán, el cual decide marchar solo por no dañar a su novia. Éste es más o menos el diálogo:
-En los análisis ha salido algo mal -dice el médico.
-¿Es grave doctor?
-Bastante, bastante...-dice el médico en mitad de una verbena de pueblo.
-¿Cuanto me queda? -la pregunta del millón.
-Como máximo un año -responde el doctor con un par de huevos.
-¡Maldita sea! -dice el hombre con rabia.
-Es una endocarditis, no hay arreglo.
El otro coge el barco y se va a morirse por ahi. Y 2 o 3 millones de personas llorando a lágrima viva...
Por cierto, y esto lo sabe hasta un estudiante de medicina: la endocarditis no se diagnostica con una analítica de sangre, un feria de pueblo no es el lugar para hablar con el paciente de sus enfermedades, la endocarditis tiene un tratamiento y no es una enfermedad de la que hoy en día se muera nadie, ningún médico hoy en día le dice a un paciente que le queda un año de vida.
No pido que contraten a un médico para hacer los guiones pero, joder, al menos que miren la wikipedia.

Bueno, ya solté mi parrafada de médico-listillo, me voy a seguir con mi ardua labor asistencial, pues al parecer tengo un paciente de nacionalidad marroquí que me solicita un "Lerén". Quizás algún lector de mi blog me eche una mano, pues no tengo ni idea de que será...quizás el doctor Mateo me pueda ayudar

MY WAY

Tarde, es muy tarde... demasiado tarde quizás.
Camina por la calle urbana sin saber adonde dirigir sus pasos. No son las calles de pueblo con sus viejos y saludos amables, son calles de pisadas anónimas y asfalto negro. A veces le apetece hacerlo. Simplemente se deja llevar entre la multitud, entre escaparates desalmados; sintiendo como palpitan a su alrededor las vidas a retazos.
Es una de esas tardes de domingo que tanto detesta, y mientras camina le vienen a la mente frases de desgarro, canciones que algún día mojó en amargas noches de ginebra...

Yo no quiero un amor civilizado
con recibos y escenas de sofá...

Alguien le dijo un día que los buscadores de sueños siempre están buscando, nunca tienen bastante; bueno, es simplemente la opinión de alguien...


Yo no quiero domingos por la tarde
yo no quiero columpio en el jardin
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Sus pasos perdidos le conducen hasta la estación de autobuses. Quizás una estación de autobuses un domingo por la tarde es el sitio más triste y gris sobre la tierra. Alguien prepara sus cartones para dormir, unos chicos fuman porros junto a los andenes, una pareja se despide junto al andén número 7, una señora mayor dormita en un banco metálico.
Se para y enciende un cigarrillo. Había dejado de fumar hace varios años...hasta hace quince segundos. La primera calada lo marea, le daña la garganta, y siente ese vértigo que sólo da el saberse perdido. Un olor fritanga de calamares y bacon le trae sensaciones de adolescencias perdidas.
Una chica lo mira desde el asiento de su autobús. La mira con la impudicia que da el saber que es la primera vez que se cruzan dos vidas, y que nunca se volverán a cruzar. Se miran...Sonrisa de él. Sonríe ella. Un adiós con la mano, un saludo a alguien que jamás conocerá, un beso al aire.
Nuevamente en la calle mira arriba en busca de nubes y la luna es tan redonda que duele.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste
yo no quiero contigo ni sin ti
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Anota en su cuaderno de bitácora, ese cuadernillo que casi siempre lleva encima, por aquello de que cuando menos lo espera le viene una idea, unas frases acerca del amor, el calor y el dolor, acerca del olvido.
Se promete que jamás volverá a pisar una estación de autobuses un domingo por la tarde.

INFERNO-2

Segunda guardia en emergencias 061. Víctor Bárcenas está deseoso de que “pase algo”. El residente hace guardias de emergencias esperando que pase algo interesante, movidillo, algo...
-A ver si tienes suerte Víctor, y ves algo interesante -le dice el médico de emergencias.
Si embargo el día vuelve a ser aburrido. Hasta las siete de la tarde.
Accidente de tráfico en la nacional N-340. Un turismo arrollado por un camión. Hay atrapados.
Tras cinco minutos de tumbos en la parte trasera de la ambulancia, un mareo atroz y ruido de sirenas, se acercan a la zona del accidente.
Un atasco los kilómetros previos les anuncia que la cosa va a ser gorda. Varios coches de policía, bomberos y guardia civil iluminan el asfalto brillante. Cae una lluvia fina. Víctor observa la cara demacrada de los jóvenes guardias civiles. Un bombero vomita en la cuneta.
-Ponte el Equipo de Protección Individual, aquí va a haber lío y no hagas algo si no tienes la completa seguridad de que lo sabes hacer -le dice la enfermera.
Victor detecta un tic nervioso en la ceja del Técnico de ambulancias. Se acercan al amasijo de hierros. Junto al turismo Víctor observa una pierna amputada, con su zapatilla aún perfectamente anudada. Dos personas de mediana edad aún atrapados en los asientos delanteros. No tienen pulso, no respiran, no hay actividad eléctrica, a otra cosa...
En los asientos de atrás hay dos personas: una adolescente y un niño de unos doce años. El niño no para de repetir
-¿qué ha pasado?, ¿están muertos?...-Parece que está bien, al menos respira bien, pulso correcto, tensiones buenas, satura a 98%, vamos a por la chica...
Aparenta unos diecisiete años permanece inmóvil y consciente. Extremadamente pálida, pero también parece estar bien. Víctor respira aliviado.
-¿Cómo te llamas chica?, ¿estás bien? -pregunta el médico mientras van tomándole las constantes.
-Soy Marta, sacad antes a mi hermano, creo que estoy bien, ¿mis padres como están?
-¡Joder! -dice la enfermera.
Víctor se acerca con curiosidad, y no puede evitar una corriente de terror absoluto. La chica permanece consciente, pero al moverla detectan que tiene el tórax abierto en dos como si fuera un libro terrorífico. Pone los ojos en blanco y pierde el conocimiento. Víctor piensa que estas cosas sólo pasan en el cine gore, no en la vida real. Esto es la vida real, y esto está pasando.
Víctor flota entre la lluvia, las luces, las sirenas, la sangre.
La chica recobra el conocimiento un segundo, los mira como suplicándoles que haga algo, ojos que se salen de sus órbitas agarrándose a un soplo de vida. La joven agarra la mano del médico, y deja de respirar, no sin antes pedir socorro.
-Qué ha pasado? –repite el niño desde su camilla mientras entra a la ambulancia.
El residente Bárcenas, el médico Bárcenas, un vez llegan al hospital busca un sitio donde vomitar su miedo.
La vuelta a la base se hace en silencio. La ambulancia avanza cansina entre la lluvia y el tráfico. Ninguno de los cuatro ocupantes habla, todos están intentando asimilar lo que acaban de vivir. El ser humano jamás acaba de digerir la muerte de una persona joven. Silencio, lluvia y tráfico denso.
-Bueno gente, esto es lo que hay –dice el técnico de ambulancias.
Víctor imagina que el infierno no puede ser peor a lo que acaba de vivir.

102

La tarde de viernes estaba siendo catastrófica para Víctor Bárcenas, residente de familia. Empezó la mañana recibiendo una carta certificada de hacienda. Ignoraba su contenido, y eso aumentaba exponencialmente el índice de ansiedad. Debería esperar al lunes para saber hasta dónde se la iba a meter el señor ministro de economía and company, aunque fijo que la clavada iba a ser dolorosa. Ya imaginaba que no debía haber intentado colar aquellas desgravaciones por alojar en su casa a su amigo Ernesto, en proceso de divorcio. En realidad fueron 3 meses en los que a su piso le faltaba sólo un cartel en la puerta, con neones indicando "picadero Ernesto, abierto 24 horas. Perdonen por el olor a pies".
Su gatito, llamado Señor Krosky (le iba a poner Rascafú, pero le sonaba así como demoniaco) padecía un cuadro entérico (es decir, que se iba de varillas, como dirían en su tierra, o sea que tenía una diarrea máxima). El pobre minino había tenido a bien no cagarse únicamente en el sofá. Había repartido hábilmente todos sus fétidos liquidillos por cama, pasillo, alfombra e....increíble, el gatuno ser se había hecho sus cosas exactamente encima del mp3 de Víctor.
Para colmo otra de sus costumbres le ha costado una pasta. Mientras hacía sus cosillas en el servicio, Víctor se dedica a revisar mensajes del móvil. Tiene la certeza de que son millones de personas las que han cambiado el leer la etiqueta del champú por revisar el teléfono móvil. En esto Carl Jung tendría mucho que decir sin duda. De hecho, no sería mala idea la de poner publicidad de vodafone en los wc públicos. En ese momento , suena el politono del mes (en este caso Vetusta Morla, hay que estar a la útima...), y el sobresalto es tal que el selulal (como diría su amigo Carlos Wilson Besteiro, célebre cazador nocturno de callos malayos) cae al único sitio donde no debe caer cuando estás sentado en la taza del wc...doscientos eurazos a tomar viento, y la agenda telefónica al limbo (no resultó efectivo el meter el móvil en el microondas a ver si así...).
Siete de la tarde. Víctor se sienta en su sofá (ya limpio). En la mesa del salón, un aviso de carta certificada y un amasijo de plástico derretido que hasta hace un rato era un teléfono móvil (selulal).
-Vaya asco de día -piensa.
Pone la tele, en busca de anestesiarse un poco con el diario de Patricia o con esos programas de corazón y cotilleos (igual se consuela descubriendo lo fea que es la duquesa de Alba). Mala suerte, para empezar el mando lleva varios día fallando; sin duda las pilas se están gastando. Como es costumbre universal, en lugar de cambiar las pilas, Víctor se dedica a apretar con fuerza los botones y agitar el mando en dirección a la tele , apuntando como si fuese a dispararle. Gesto inútil, lo que falta son baterías no puntería o fuerza, así es que no puede hacer zapping durante los anuncios. Víctor se va durmiendo en el sofá... suena un anuncio de Coca Cola. De pronto se fija en la patalla. Víctor se queda sorprendido, emocionado. Un minuto y medio dura la cosa. Un simple anuncio de Coca Cola acaba de arreglarle el día, acaba de proporcionarle el momento mágico que necesitaba.
Es absurdo, es del género tonto, pero Víctor piensa que el estado de felicidad absoluta sólo la tienen los necios o los que se engañan a sí mismos. Sin embargo, sí es posible recopilar pequeños momentos mágicos a lo largo del día, son como cápsulas de felicidad, que es lo que le da sentido a la vida, lo que se va a quedar en nuestra memoria.
Esta tarde de viernes, Víctor ha vivido uno de esos momentos, y el simple hecho de reconocerlo le da el momento de felicidad que necesitaba.
Y si pulsas en la foto, podrás ver el vídeo...