PRINCIPIO ACTIVO Y ACTIVO POR PRINCIPIO

Este post lo iba a escribir ayer, pero dos cosas me indujeron a no hacerlo:
1.-Llevaba cuatro guardias seguidas en 7 días, con lo cual mi mente únicamente se centraba en pensamientos relacionados con comer chocolate, doritos y otras cosas inmorales.
2.-Tenía fiebre, tos y estornudaba cada 30 segundos. Incluso llegué a pensar que padecía la gripe porcina esta que tanto mola ahora.
Hoy estoy mejor, así es que expongo mi idea.
Hay cosas que se deben explicar como si fuese a oírlo un niño de seis años, y ésta es una de ellas. Voy por partes, como diría mi carnicera:
a.-Existen medicamentos que, áun llevando exactamente la misma composición, tienen diverso precio (a veces casi 3 veces más caro). Si el médico receta por principio activo, el farmaceutico le deberá al paciente el medicamento con el precio normalmente más barato (o precio de referencia que es casi igual), hablamos a veces de diferencias de hasta 30 euros por receta.
b.-Existen organismos del gobierno que deben controlar que eso sea así, aunque puede existir un margen por ley entre ambos medicamentos (20%), está comprobado que en la práctica llevan casi exactamente la misma cantidad (0.5% de margen).
c.-El médico sin embargo tiene el poder de decidir si su paciente se lleva a casa el medicamento caro o el barato. Puede recetarle el medicamento por principio activo, el genérico, o poner el nombre comercial que al médico le venga en gana.
d.-El paciente está en su derecho de pedir explicaciones al médico de la causa de que a unos pacientes se le recete el medicamento más caro y a otros el más barato.
-¿acaso no somos todos iguales?, ¿más caro equivale a más efectivo? ¿es mi dolor de cabeza menos importante que el de otro?, ¿recibe usted becas, inscripciones a congresos, cenas o viajes por recetar determinados medicamentos?, ¿saben los laboratorios qué medico receta su medicamento y quién lo hace por principio activo? -puede preguntar el usuario.
Por su puesto la respuesta a todas las preguntas es NO, ¿verdad...?
e.-Existen muchos médicos (muchiiiisimos), que siguen pensando que los medicamentos recetados por principio activo (más baratos), son peores (me han llegado a decir compañeros que determinados omeprazoles genéricos traen las cápsulas vacías...!!!). ¿quién ha divulgado esos bulos? Por su parte la administración también presiona a los médicos para que receten los medicamentos más baratos (lógico), primando económicamente a aquellos médicos que mejor recetan por principio activo.
f.-En mi opinión, un médico que estima que no es igual el medicamento caro y el barato, en caso de recetar lo medicamentos más baratos a unos y los caros a otros pacientes, está cometiendo un acto claramente de mala práctica al discriminar a los pacientes en función de unos criterios espúreos.
g.-En mi caso esa disquisición no existe. Puesto que no creo que los medicamentos caros sean mejores, siempre receto por principio activo.
h.-No entiendo por qué la administración deja al albur de los médicos que decidan estas cosas. Si la administración se compromete a que son exactamente iguales, debería ser consecuente y pagar exclusivamente los medicamentos con precio inferior. Estamos en una crisis salvaje y seguimos tirando el dinero...lo flipo.
Lo peor de todo es que creo que esto lo entiende hasta un niño de cinco años, pero parece que a nadie le afecte.

En definitiva, el refrán de "tienes más peligro que un niño con una bomba" lo podemos cambiar por "tienes más peligro que un médico con un boli".
Y ahora, me voy a seguir con mis viruses tosigeros.

LA ENTREVISTA

Hace siete día recibí un mail extraño. Se trataba de una solicitud para hacerme una entrevista por parte de El Mundo.
Mi primera impresión al leer el remitente (elmundo.es) fue la de mandar el correo a la carpeta de no deseados, imaginándome que sería uno de esos spam que tan graciosamente inundan cada día mi buzón (publicidad de agencias de viajes, de tiendas online, de gente pidiéndome el número de cuenta desde Nigeria para ingresarme dinero negro, de supuestos bancos pidiéndome mi número de tarjeta...).
Pero me decidí a abrirlo, aún a riesgo de coger un virus (total, uno más tampoco era tan grave).
Me solicitaban simplemente mi número de teléfono para entrevistarme. Firmado:Una redactora de El Mundo.
Nuevamente me lo pensé dos veces: Salva, no te metas en problemas OTRA VEZ. Salva, que los periodistas ya sabes como son...Salva, que te pones a hablar y sueltas todo. Pero yo sé que si no hablo reviento.
Tras cinco minutos dándole vueltas a la pelota, tecleé: "Mi número es el 647........., puedes llamarme el viernes".
El viernes me llamaron y fue más de una hora donde hablé de lo humano y lo divino de la Medicina de Familia, de mi pasión por esta especialidad, de cuáles eran las causas para que los nuevos residentes no cogieran Medicina de Familia, de mis causas, de mis razones y mis pasiones profesionales. De lo que habían supuesto para mí estos cuatro años. De mi blog.
Tras más de una hora de conversación imagino que la periodista habrá tomado nota de lo que haya creído más oportuno. Ahora simplemente espero su resumen, su visión de mi mundo. Ignoro si fui capaz de mostrarle tan sólo una ínfima parte de lo bonito que es mi trabajo, de lo importante y gratificante que es ser Médico de Personas, de la pena de ver cómo algunos maltratan esta especialidad.
De todas formas, no me arrepiento. Nunca escondí mi voz, y nada hará que esconda mis ideas, mis sentimientos o mis pensamientos. Hasta ahora me fue bien y así pienso seguir. El día que calle por miedo a perder un contrato habré dejado de ser yo.

FELICIDAD

Quizás este post sea algo farragoso...
La Felicidad. Gran palabra. Y gran dificultad...y gran error. Estoy convencido de que el estado eterno de felicidad es complicado de tener, muy complicado (bueno si exceptuamos a la felicidad ñoñi con sabor a empalagosa mermelada de fresas). Y en la inmensa mayoría de las ocasiones se trata tan sólo de una postura forzada ante la vida, un autoengaño o una obligación. El sentirse feliz como pauta de vida es algo tan absurdo como el pasearse por la calle con un antifaz veneciano, aunque mucho más frecuente.
Algo más frecuente es encontrar personas infelices las 24 horas del día, personas atrapadas por una coraza (aquella coraza neurótica de Freud) que las mantiene atadas a más absoluta miseria. Hoy os contaré una historia. Es la historia de un hombre que quería ser feliz.
Marcelo Cienfuegos siempre vivió con un objetivo: encontrar la felicidad. Había leído mucho acerca de ella, había oído incluso de personas que la habían encontrado, de personas que vivían instaladas en ella, de otras que la habían perdido para siempre.
Alguien le dijo un día que la felicidad se disfrutaba únicamente en el útero materno, pero él no recordaba ese periodo de vida amniótica (y casi anfibia). También le dijeron que sólo los niños son felices, pero Marcelo no recordaba una infancia especialmente flotando en felicidad, así que decidió esperar. Con quince años le dijeron que encontraría la felicidad al encontrar el amor. Marcelo encontró el amor. Encontró amores apasionados, amores de fuego, amores eternos, amores que le dieron mucha alegría. Pero no lograba sentir la Felicidad, ese estado ideal y fantasioso. También le hablaron de la religión como forma de sublimar sus sentimientos y conseguir el estado anhelado. Pero tampoco la religión le aportó el éxtasis (claro, él tampoco nunca se consideró Santa Teresa de Jesús ni San Juan de la Cruz).
Finalmente, una tarde de primavera decidió que la felicidad consistía en pequeños momentos, pequeños flashes que salpicarían su vida. Y se dio cuenta de que la mayoría de esos instantes estaban relacionados con los sentidos. La capacidad de sentir (oido, olfato, gusto, tacto, vista...). Y así fue encontrando momentos de felicidad suprema, coleccionando instantes mágicos. Disfrutando la lluvia en la cara, una conversación, una mirada, un roce, un sabor, un color...
Una noche al fin descubrió algo sorprendente: existía una actividad que mezclaba todos y cada uno de los sentidos: El Baile. Es el baile, la única actividad humana donde se disfrutan todos y cada uno de nuestros sentidos. Todos a la vez: La vista, el oído, el tacto, el olfato, y...faltaba el gusto.
Esa misma noche comprendió que existía otra actividad que igualmente mezclaba todos y cada uno de los sentidos, incluído el gusto. Y todo ello compartido con otra persona: El sexo. Claro, que eso no es políticamente correcto, quizás Marcelo ni lo pensó. Era la sensualidad, el disfrute de los sentidos a través del conocimiento de la otra persona y el disfrute mutuo. Si además existe el amor, entonces ya es la leche.
Quizás algún día debiéramos preguntarnos la causa de que una sociedad castre de esta manera, convierta en tabú algo tan natural... sexo, sentidos, sensualidad, felicidad...convirtiéndolos en pecado, culpa, castigo, infelicidad.
Finalmente, tras muchos años de búsqueda Marcelo llegó a la conclusión de que quizás fue realmente feliz mientras buscaba la forma de serlo...y murió feliz como una lombriz.

COLORES

No me considero machista (en absoluto), pero debo reconocer que diferencias entre hombres y mujeres, haberlas haylas (vale, ahórrate el chiste fácil). Por regla general prefiero las conversaciones con mujeres (vale, te puedes ahorrar nuevamente el chiste fácil), pues las considero más inteligentes que nosotros, pero a veces no puede ser.
Que conste que las conversaciones eternas sobre la alineación o no de tal jugador, el fichaje del Albacete o los difusores de la Fórmula Uno me parecen insoportables (tengo grabaciones impresionantes). Sin embargo hay temas femeninos que también me derrotan, por ejemplo hablar de lápices de uñas, de ropa o de las enfermedades de los bebés (tema de otro post es el calvario de los médicos que cuando salimos a tomar copas los amigos no paran de consultarnos sus enfermedades, me han llegado a enseñar un golondrino en una discoteca, y no es broma). Pero hay una situación que es la top entre las tops. La más odiada para la mayoría de los hombres. Salir a comprar ropa con su pareja (observa si no las caras de los hombres en una tienda de ropa femenina) Kübler-Ross definió los 5 estados de la persona que va a morir. Esta es la experiencia de Israel Gucílides Percejo, el Isra; y su novia Yenifer Candelaria Lastrizo Castros, la Yeni en un triste sábado de rebajas.
Son las cinco fases de la agonía

Fase 1: Negación: El chico intenta futilmente soltar la excusa. Cree que se va a salvar de un agradable día de compra de ropa.Iluso él que niega la realidad:
-lo siento, no te puedo acompañar de compras, pues he quedado con el Charli y el Pingu.
-Claro, siempre tienes algo más importante que hacer que acompañarme -apostilla la Yeni -Yo creía que te importaba algo más que tus amigotes. ¿qué habéis quedado, para hacer un concurso de pedos?
El Isra acaba cediendo, con la esperanza eterna: sábado sabadete...
Empiezan la jornada con un vestido rojo:
-Ese no te va mucho -dice el Isra.
-¿Insinuas que estoy gorda?-mirada felina- claro, nada de lo que me gusta a mí te gusta a tí. Seguro que si fuese la Yessi te encantaba. Anda tráeme la talla L.
El Isra no se siente cómodo buscando buscando tallas en una tienda de ropa de mujer.

Fase 2: Ira: tras dos horas dando tumbos por 8 tiendas y dos centros comerciales, la Yeni propone coger el coche y visitar un nuevo centro comercial.
-Es que en el Zara de ese centro comercial tienen más cosas cari -dice ella con cara melosa.
-¡Joder Yeni, que no puede ser, que los Zaras son todos iguales, además tengo hambre!
-Vale, ya te estás enfadando. Isra, contigo no puedo ir a ninguna parte. Vete a tu casa y ya llamo yo a la Vane -amenaza la Yeni.

Fase 3:Negociación: Ante la posibilidad de haber hecho el lelo toda la mañana y perderse el prometido sábado-sabadete, el Isra recula...
-Vaaaale cari, vamos a ese nuevo Zara, pero a las 3 comemos una hamburguesa.
-No sé, no sé...ya he llamado a la Vane y viene pacá...
-Bueno, pues si quieres luego vamos al Cortinglés -El Isra más que negociar está quemando las naves.

Fase 4: depresión: No es posible...
Ha llegado la Vane. El Isra se da cuenta de que existe otra dimensión en el mundo perceptivo. Ignoraba la existencia del rosa palo, el blanco roto, el color carne,el calabaza o el color champán. ¿Existiría también el color negro depre? Israel Gucílides Percejo, el Isra, lleva 7 horas visitando tiendas. Unas 25 tiendas de ropa, de ellas cuatro eran de Zara y tres de Mango. En lugar de hamburguesa han tomado una salchicha y un café con leche.

Fase 5: aceptación...vade retro satanás...
La Vane ha tomado el timón de la situación. Ha decidido que la Yeni se compre una faldita amarillo pollo (¡¡existe el amarillo pollo!!!). El Isra está agónico, claudicante.
-¿te mola este amarillo cari? -dice la Yeni alegre y feliz como una lombriz.
La verdad es que la falda no le queda nada mal, así que el Isra decide hacer un último esfuerzo de sinceridad:
-Me gusta cari, estás tó guapa con esa faldilla-dice con una sonrisa amigable.
-¡Claro, me dices eso porque estás harto de dar vueltas. Lo que quieres es que me compre lo que sea ya para irte con tus compañeros pedorretas no?. Pues vete. ya me ha dado dolor de cabeza, así es que yo y la Vane nos vamos a mi casa, puedes hacer lo que quieras. ¡Egoista!
Son las diez y cinco minutos. Las agotadas dependientas de Mango expulsan gentilmente a tres jóvenes de sus instalaciones. La Yeni, la Vane y el Isra. Han comprado un par de calcetines rosa (rosa palo of course) en doce horas de excursión.
Montan al Seat León tó tuneado y salen chirriando ruedas del centro comercial con destino a la casa de la Yeni.

Mi libro

...y después de varios meses lo he decidido: Publicaré en papel mis reflexiones. Igual a alguien interesan. Igual no. Alguien dijo que el silencio es quizás más bello que las palabras.
Para mí una de las cosas que nos diferencia de una remolacha son las palabras, y quizás las mías a alguien puedan gustar.
Miles de piedras pequeñas será el título. Me gusta.

ACTIMELÍZATE

Flipo a veces. Comprendo que es normal que los expertos intenten vender sus productos, que intenten explicar a la población conceptos difíciles (para otro día dejaré el marketing de los delegados farmacéuticos)
Lo del anuncio de Actimel ya sí que es para nota. Susana Griso vestida de un blanco inmaculado (y subtitulada como periodista y madre, ejem...), hablando de "las defensas" con un gráfico en 3D, nos explica cómo el intestino tiene una serie de agujeros (¡¡my good, mi colon plagado de agujeros como un queso gruyère!!!) por donde entran bacterias con forma de estrellas malignas. Pero ahí está Actimel, que rellena los agujeros (con dos cojones), y las bacterias salen pitando leches. Para colmo, dice que esto no es magia, pues es ciencia, así lo confirma la Universidad de Navarra (¿esa es la del Opus?. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César que dijo Jesús, pero eso no importa. Igual algún día viene alguien y desaloja a los mercaderes del templo).
El Lactobacillus casei existe, y se ingiere diariamente en gran número de alimentos, no es imprescindible el Actimel. Para colmo, ante cierto correo en cadena (por cierto totalmente falso) criticando a este fantástico producto, incluso el CSIC ha sacado un comunicado (interesante que el CSIC no tiene otras cosas más importantes que dilucidar).
Un estudio publicado por la revista Nature ha mostrado que el consumo de lácteos con esta bacteria modula la composición y actividad metabólica de la flora bacteriana, pero no influye en el sistema inmunológico de los consumidores (ver artículo)
Niños bien gorditos, con el colesterol disparado a los 15 años, con el paladar acostumbrado desde los dos años a los sabores químicos (realmente las fresas saben a lo que sabe el actimel de fresa?). No importa, el niño tendrá los agujeros del intestino bien tapaditos y cagará como un león.
De todas formas, te recomiendo tomar un Actimel cada mañana, pues he comprobado que si no te lo tomas, llegas al trabajo borroso y en blanco y negro.

La industria alimentaria nos está metiendo todo tipo de porquerías, y lo peor no es eso, es que encima nos la venden disfrazadas de ciencia. Triste.
Y éste es el video:


Médico de FAMILIA

Rufino Trespuentes, de 84 años, entra a consulta cojeando, aferrado a su bastón de madera de olivo. Entra con la pausa que sólo la artrosis y la vejez dan al ser humano. Víctor Bárcenas lo conoce hace tres años.
Se sienta con dificultad y pone sus cartones sobre la mesa del médico. No suelta su libro de ajedrez.
-Buenos días, doctor, venía a por mis cosillas del mes. -Pero si ya le hice recetas hace tres días Rufino, además estas cremas no le van a ayudar demasiado con su artrosis.
-Bueno, la verdad, es que vengo a preguntarle una cosa que me pasa…-dice el anciano casi con miedo a que la gente en la sala de espera lo oiga – ¿me puedo tomar un vasillo de vino con las comidas?
-En absoluto Rufino, como se tome un vaso, el cristal le hará un daño tremendo en los intestinos –bromea Víctor. No puede evitar una simpatía infinita por Rufino- vamos a ver, escúcheme con las orejas Rufino: tiene usted 84 años, va todos los días al huerto, sólo toma unas pastillejas para la artrosis. No se asuste por tomarse un vinito con la comida. Le aseguro que no le pasará nada.
-La verdad es que el otro día fui de viaje con eso del Inserso, y me tome un poco, bueno, casi todo era Casera, pero la verdad es que me sentó muy bien. Me acordaba de cuando lo tomaba con mi Leonor que en paz descanse la pobre.
-Pues nada, a partir de ahora se toma un vinito todos los días y tan fresco.
La cara de Rufino se ilumina. Víctor se sorprende a veces de lo fácil que es hacer feliz a la gente (y lo fácil que es hacerla profundamente infeliz…).
-¿Le puedo decir otra cosa, si no es mucho pedir? –Rufino está cogiendo confianza. Víctor se teme lo peor. Imagina que ahora, una vez abierta la veda de los vicios, le pida la caja de Viagra.
-diga Rufino, diga.
-Se parece usted mucho a mi nieto. Es médico del corazón en Córdoba.
-¡Joder, tres años tratando a Rufino, el octogenario que cada día labra su huerto –piensa el joven médico- y resulta que es el abuelo de…claro, de Carlos Trespuentes, el famoso cardiólogo.
-Siempre me dice lo mismo mi nieto por teléfono, que me tome un vinito, que no pasa nada, pero prefería preguntárselo a usted.
-Enhorabuena Rufino, su nieto es una gran médico.-¿lo conoce? –la cara de Rufino se ilumina por segunda vez aquella mañana de Abril –de chico era listísimo. Hizo la especialidad en Santander en un hospital que se llama Valdiria creo, uno de los mejores de España.
-Es cierto Rufino, gran hospital.
-Pero es tan buen médico que un día lo llamaron del Hospital Reina Sofía y se vino. ¿Sabe que lo llamaron desde los Estados Unidos? Pero él prefiere Andalucía, siempre lo dice. Aunque hace más de 3 años que no lo veo, siempre está muy liado, es normal.
Víctor Bárcenas, casi médico de familia, nota que la consulta se está llenando de nostalgias, se levanta y apoya su mano en el hombro de Rufino. El anciano levanta la cabeza, se miran…tiene los ojos llenos de lágrimas.
-Bueno, me voy que usted tendrá prisa.
Rufino sale de consulta dejando el aire impregnado de emociones, se aleja cojeando, como siempre, con destino a su huerto. Pasará la mañana cuidando con esmero sus plantas de tomate y sus lechugas. A mediodía volverá a casa y comerá pan con queso y una sopa se sobre. Tomará una copa de vino con casera y allí recordará sus tardes de vino y rosas con Leonor (que en paz descansa).
Esa misma mañana Víctor marca un número de teléfono. Al otro lado de la línea alguien responde con tono neutro.
-Servicio de Cardiología, ¿dígame?
Tres semanas más tarde, como por sorpresa, Rufino Trespuentes recibe la visita de su nieto Carlos. Le acompañan todos sus hermanos y primos. La familia Trespuentes se reúne por primera vez desde hacía nueve años.
Aunque no acudió a la cita, en la mesa de Víctor Bárcenas descansa la invitación para la Fiesta sorpresa de Rufino, pensada, coordinada y organizada por su Médico de Familia.