Una historia llena de peros....

Hoy voy a contar una de mis historias de amor… No me gusta hablar de historias de amor/odio, pues considero que no se debería odiar a quien algún día amaste. Pero todos los fumadores, de una u otra manera, hemos adorado y a la vez odiado a esta sustancia: el tabaco.
Vale, es tóxica. Es verdad que huele fatal, que provoca innumerables enfermedades y que es ciertamente asquerosilla a veces, pero…siempre hay un pero en las historias de amor. Pero es genial fumarse un cigarrillo cuando estás estresado, cuando te acabas de pelear con alguien, cuando estás de fiesta o simplemente cuando estás sentado en la playa mirando las olas.
Mi decisión de dejar el tabaco se basó fundamentalmente en una serie de factores, entre ellos la estética, la ética, el amor y la salud (eso será motivo de otro post). Fue una historia de amor que, aunque me duela reconocerlo, aún dura.
Lo dejé previamente en al menos cinco ocasiones y siempre caí de la misma forma, por fases, igual que las fases lunares:
Fase 1: Lostoy-dejando. Duración variable, entre 3 semanas y 18 meses. Te obsesionas en decirle a todo el mundo que no fumas. Las conversaciones con los amigos acaban girando en torno al tabaco y a lo contento que estás de no fumar (mentira podrida por supuesto). Sueñas un par de veces a la semana que fumas. Es una especie de sueño erótico, de esos en los que te despiertas con una mezcla de añoranza, culpabilidad y felicidad. Es relativamente fácil superar esta fase, pues te reconoces como fumador.
Fase 2: Por-uno-no-pasa-ná: Puesto que lo dejaste, no te importa probar uno. Un cigarrillo coincidiendo con una fiesta, bronca o momento agradable. Total, por uno no pasa nada, además ya lo he dejado. Pillas un colocón tal que dices: no vuelvo a fumar…qué asco de tabaco. Tres horas más tarde te has fumado cinco. Dos días más tarde vuelves a fumar como hacía tiempo no fumabas.
Fase 3: Yo-no-fumo. Fumas a diario, pero en la intimidad. Mejor dicho fumas cuando nadie te ve. Compras los cigarrillos sueltos o bien los pides para no comprar el paquete entero. Como si fumar de prestado fuera fumar-pero-no-cuenta. Corres el riesgo de convertierte en un gorrón y que la gente huya de los fumaderos a tu llegada (fumadero zona del trabajo donde se reúne la gente a fumar).
Fase 4: Soy-una-rata-almizclera: Terminas fumando en plan drogadicto. Fumas en los servicios, en los huecos entre paciente y paciente, en los huecos de las escaleras, en los sitios más insospechados. Hueles a tabaco, pero oficialmente sigues sin fumar. Inicialmente creí que yo era una especie de friki por fumar a escondidas. Realmente era el miedo, o la vergüenza de reconocer que no había sido capaz de dejarlo. Es una etapa muy frecuente. Luego lo he hablado con otra gente y resulta que a casi todos los fumadores les ha pasado y siempre nos negamos a reconocer esta etapa tan ruinosa.
Fase 5: A-tomar-por-saco: Ya nos han pillado tantas veces, que nos declaramos oficialmente fumadores, nos compramos el paquete y nos lo ventilamos alegremente, siempre con cierto sentimiento de culpa, pero (siempre los peros)…es tan agradable!
Finalmente, te quedan los parches de nicotina, los libros de autoayuda, los trucos caseros, pensar en lo que te ahorras, conocer alguien que se ha muerto de cáncer, el Champix, el Zyntabac, los chicles de nicotina, y la voluntad.
Yo no usé nada de eso, bueno usé la voluntad. Eso fue un mes de Octubre de 2006. Desde entonces han pasado más de dos años y hasta ahora sigo sin fumar. Apenas lo recuerdo una vez al mes, pero…hoy no fumaré. Mañana no lo sé, pero quería compartir mi experiencia por si a alguien ayuda.
PS: A veces me gustaría fumarme un cigarrillo, pero también me gustaría cobrar sin trabajar. Quizás es cuestión de elegir, como tantas cosas en nuestra vida
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NEGRO

Apuró el último trago de ron con una sonrisa forzada. Las tres de la mañana era una hora horrible para pensar, sobre todo si mojas tus tranquilizantes en alcohol.
Fuera, la Luna se refleja en la gigantesca piscina del jardín. Siempre adoró a la Luna. Siempre...
En el enorme salón a oscuras, un solo cuerpo desnudo. El suyo. Abre la gran puerta corredera y sale al jardín. Frescor...y césped bajo sus pies. Piensa en todo lo que lleva recorrido, en los años de lucha. Piensa en los tiempos de éxitos y risas. Y se da cuenta de que todo ha pasado, de que ya no es quien era aunque lo intente; de que todo pasó. Y precisamente se ha dado cuenta hace apenas unas horas. Precisamente unos días antes de empezar una nueva vida, de empezar una nueva etapa en su profesión, un resurgir de las cenizas. Precisamente hoy...se da cuenta de que no le quedan fuerzas en su alma destrozada.
Ha oído antiguos discos de Van Morrison y Tom Waits y ha descubierto que está solo frente al mundo. Previamente abrió la tapa de su móvil y estuvo repasando los cientos de teléfonos de su agenda. Ninguno de ellos entenderían que él los llamara y simplemete les dijeraa: "ven que estoy sólo".
Acudirían algunos de ellos, forzados, interesados, o peor aún, movidos por el morbo vital que nos alimenta.
Por eso ha decidido volar. Y vuela mezclando unos somníferos con alcohol y algunas setas alucinógenas que guardaba en la mesita de noche.
Y entonces sale de su cuerpo, y las pesadillas de hienas apestosas pasan a ser mariposas de colores, y el dolor se convierte en risa, y el pudor en sensualidad de todo a cien. Se desnuda y baila bajo la luna, que ahora nota más cerca que nunca. Él lo sabe igual que todos. Baila mejor que nadie en el mundo.
Y entonces llega ese momento en el cual se encuentra al borde del acantilado de la vida. Ese momento de lucidez estúpida que te acude cuando tus neuronas se colapsan por el alcohol y las drogas. Y decide ceder, decide entregarlo todo y tomar las últimas quince cápsulas de Rohipnol.
Sonríe pensando en lo que deja. Sonríe porque sabe que nada deja...
Se sienta sobre el césped, besa a la madre tierra y se va durmiendo...
En un último gesto de supervivencia, y sin saber la causa, marca el número de la única persona que cree que podrá salvarle...55.5..5..6...6.....3.....6............2...
-Hello?.
-Hello doc, me encuentro muy mal, por favor ven.........a casa....-y cuelga.
Siete minutos más tarde Michael Jackson entra en parada respiratoria y fallece mientras su alma sueña volver a bailar de esa manera que nadie ha logrado imitar.
Descansa en PAZ.

PSICO

Ring, ring...!!
-¿Dígame...?
-Aquí la Policía Local, ¿Hablo con el médico de Cerdenilla?
-No, yo sólo soy el resid...perdón, sí soy el Médico de Familia de Cerdenilla, bueno el sustituto, me llamo Bárcenas, Víctor Bárcenas.
-Mire le llamamos por Irene Suances, es paciente suya, ¿verdad?.
-Bueno, seguramente, porque soy el único médico del pueblo, pero, yo es que soy el sustit...-intenta excusarse el joven médico.
-Mire, esto es una urgencia. La Irene tiene una de sus crisis y está montando un lío tremendo. Parece que ha pegado a los niños y ahora quiere suicidarse. Tiene que venir inmediatamente.
-Pero es que...tengo gente en consulta, ¿no pueden llamar a una ambulancia? -dice Víctor que a punto está de decir ¿no pueden llamar a un médico de urgencias?. Él es el Médico de Urgencias. En Cerdenilla Él es El Médico.
-Mire -dice el policía- yo ya lo he llamao, haga usté lo que quiera, es su responsabilidá, ahora si la Irene se mata, luego no me venga con historias dostó.
Cinco minutos más tarde Víctor se presenta, maletín en mano acompañado de Alicia, la enfermera recién licenciada (este contrato en Cerdenilla siempre se lo dan a los recién acabados) y un celador conductor con más miedo que vergüenza.
En la puerta de la casa, una vivienda social con más años que las pirámides de Giza, los espera una pareja de la guardia civil y un policía municipal. Una anciana de luto llora junto a un Seat Panda rojo. Una vecina consuela a la anciana. Dos niños con mocos sentados en la acera. Uno de ellos tiene el ojo morado. Dos de la tarde y veinticinco minutos, cuarenta grados a la sombra. Bienvenidos a Cerdenilla de la Sierra.
-Es la Irene, otra vez se le ha ido la perola -le dice el poli local, al cual inmediatamente Víctor bautiza como Colombo por su aspecto estrambochulesco.
-Sí, entre, entre y verá el cipote que tiene montado -dice uno de los dos guardiaciviles (en los pueblos no se dice guardias civiles, sino guardiaciviles, Vïctor ignora la causa). Ambos miembros de la Benemérita tienen un extraordinario parecido con Pepe Gotera y Otilio.
Víctor intenta recordar todo lo aprendido en cuatro años de residencia y seis de carrera. Inmediatamente se da cuenta de que lo ha olvidado todo (le vienen a la cabeza cursos, fármacos, apuntes, clases, consejos...¿Haloperidol, Largactil, Sinogan, Tranxilium, Valium? ¿qué dosis, cómo, cuando? ¿Hay que llamar al juez?. Víctor oye su propio corazón...pum, pum, pum!!!
Se da cuenta de que todo el mundo lo mira, incluído el correspondiente coro de curiosos, vecinos y un par de turistas con pinta de alemanes (por las sandalias con calcetines son alemanes, cordobeses u holandeses) que no paran de hacer fotos...
-Usté dirá dostó -dice Pepe Gotera.
-Yo voy llamando al alcalde por si acaso -interrumpe Colombo.
-¡Si, y al cura y al maestro, no te jode, y si la cosa se anima, también llamamos a la banda municipal para que toque Paquito el Chocolatero! -piensa Víctor.
-Bueno Alicia, Jose -dice dirigiéndose a sus compañeros -vamos al ataque.
Entran en la casa. Silencio. Un pasillo con puertas cerradas a los lados. Un pasillo que recuerda a Víctor a los pasillos que a veces aparecen en los sueños. Al final, el salón. Huele a tabaco, huele a cerveza, huele a cocaína fumada, huele a polvo acumulado, huele a orina, huele a psicosis.
En el televisor el programa de Ana Rosa a todo volumen. Un canario muerto en una jaula, y varios gatos pululando por la habitación. En el sofá...Irene. La Irene
Irene, 37 años. Diagnosticada de esquizofrenia paranoide, vive sola con su madre, su pareja y sus dos hijos. Vive sola porque su enfermedad la aísla del mundo.
-Hola, soy Víctor, el médico...
-Tú lo que eres es un cabrón hijo de puta. ¿vienes a ingresarme?
-Vengo a hablar contigo, ¿podemos? - Víctor empieza a recordar algunas cosas de lo que aprendió en aquellos cursos tan "inútiles".
-No, no podemos, porque eres un médico cabrón. El otro médico me violaba casi todas las semanas, y además se quería quedar con mi casa. Los hombres sois todos igual de hijoputas...
De pronto por las escaleras a la espalda de Víctor suena un estrépito y algo enorme cae escaleras abajo, Víctor vuelve la cabeza aterrado, justo a tiempo de apartarse. Un hombre ha caído rodando por las escaleras.
-¡Joder qué susto! -grita el celador -¿y éste quien es?
Un tipo de unos cuarenta años, esquelético, con barba de una semana y una camiseta llena de lamparones (estuve en Benidorm y me acordé de ti) se levanta y recoge con toda la dignidad del mundo un porro de marihuana que se le había caído durante el aterrizaje. Sus pupilas mióticas lo delatan. Está colocadísimo. Alejo Tálides en estado puro.
-Es el cerdo de mi novio. Quiero denunciarlo, doctor porque también me viola.
Víctor vuelve a recordar que en casos así, si empieza a razonar con la paciente, casi seguro que logrará convencerlo. Es su discurso, su paranoia, su vida.
-¡Oye, calla la boca zorra! -dice el hombre malencarado señalándola con el dedo - ¡estás loca! Y como no te lleven al manicomio el que te voy a matar voy a ser yo - Inmediatamente empieza a vomitar en el suelo.
-Dios mío, esto no me está pasando, esto no está pasando -piensa Víctor -esto es un sueño, tiene que serlo.
Entonces el Joven Médico de Familia se da cuenta de que, o se pone manos a la obra, o esto acabará realmente mal. Coge a Alejo del brazo y lo saca a la puerta.
-Oyeme, comotellames, coge la calle abajo y no vuelvas por aquí en un tiempo si no quieres que le diga a los civiles lo que acabas de decir. Andando!
Entra en la casa. La mujer lo mira con los ojos inyectados en dolor y rabia.
-¿Por qué ostias has echado a mi novio? -le grita.
Víctor la mira a los ojos. Entonces vueve a recordar aquellas tardes de cursos "ínservibles"... nunca mires a los ojos a un psicótico.
Mirando a Irene a la barbilla tal como le enseñaron le explica tranquilamente que tiene dos opciones, o se deja medicar, o tendrán que usar la fuerza. No hay alternativas. Ya no hay negociaciones.
-¡Y tu puta madre! -le grita mientras fuma sin parar.
Víctor lo sabe. Aunque su impulso es coger a Irene del cuello y estrangularla, no sería lo que se dice muy profesional...pum-pum, pum-pum!
El equipo médico sale a la calle. Víctor habla con Colombo, con Pepe Gotera y con Otilio. Y con el alcalde, que ya ha llegado y que por cierto es primo hermano de la Irene.
Los niños lloran en la calle. El llanto de un niño ante la injusticia es quizás una de las cosas más dolorosas sobre la Tierra. Irene los odia, su padre los ignora, su abuela los cuída. Su abuela carga con todo...
Cinco minutos más tarde inmovilizan a Irene entre los policías.
Una ampolla de Haloperidol y un Tranxilium 50. Víctor lo ha recordado, aún no sabe cómo.
Irene empieza a atontarse con una risa bobalicona, y poco a poco se sume en su sueño tóxico.
Cuatro de la tarde cincuenta minutos. La ambulancia vuelve de la unidad de agudos y deja al médico junto a la casa donde había aparcado su coche.
Calle principal de Cerdenilla de la Sierra, Seat Panda rojo y dos niños sentados en la acera. Víctor se acerca y se sienta junto a ellos.
-¿Médico, qué le pasa a nuestra mamá? Los niños del cole dicen que está loca.
El joven médico no tiene palabras. Les sonríe y les da un caramelo a cada uno...
-¿Me veis a mí, que soy el Médico del pueblo? -les dice
Ellos asienten limpiandose los mocos con la mano.
-Pues cuando era pequeño, en el cole los niños me decían que estaba tonto. Los niños del cole suelen decir muchas mentiras.
Los niños sonríen
-¿Tienes más caramelos?
-Mañana os traeré algunos más -les promete.
Víctor se levanta. Se da cuenta de que tiene la bata sucia. Cerdenilla de la Sierra, son las cinco de la tarde y tres minutos, veinticinco grados a la sombra. Dos niños sonríen pensando en los caramelos de mañana, Irene duerme, Alejo pide otra ginebra fiada, una anciana de negro dice adiós con un gesto triste y agradecido al médico de familia que se aleja con el maletín en una mano y un puñado de ilusiones en la otra. Le encanta su trabajo.
PS-1: ¡Vaya mañanita!
PS-2: Reitera su compromiso: jamás criticar a los Médicos de Primaria.

SEMANA DE PREMIOS

Bueno, realmente sé que no es muy elegante alardear de premios, pero la verdad, tampoco creo que sea demasiado malo.

Esta semana he ganado un concurso de relatos, cosa que no suele ser muy frecuente. El relato con el que gané fue el llamado Magdalena.

Por otra parte, me publicaron un artículo de opinión en una revista, la reviste e-ras:
Inmigrantes y nativos digitales ( http://www.opinionras.com/index.php?q=node/1044 ) Por cierto en la foto me sacan con cara de terrorista, pero en fin...

16 de Junio del 2009
Por Salvador Pendón Fernández. Autor del blog "Miles de piedras pequeñas"
Inmigrantes y nativos digitales
Estimado/a lector/a, me atrevo a hacerte una pregunta: ¿cuántos correos electrónicos has recibido y enviado en la última semana? Seguramente diréis ¿miles, cientos, decenas…?
Se estima que un joven de menos de 16 años recibe una media de 2-3 correos electrónicos a la semana, y posiblemente en unos años se trate de un instrumento de comunicación obsoleto.
Los que hoy tenemos más de 25 años debemos asumir este fenómeno: siempre seremos inmigrantes del mundo digital, ya hablemos de web 2.0, 3.0 o sucesivas. Igual que el inmigrante que tras treinta años mantiene su acento natal, siempre nos será difícil seguir el ritmo de cambio de la red.
El concepto de Internet como fuente exclusivamente de datos más o menos exactos y mail ha quedado atrás.
La web 2.0 es una forma nueva de trabajar, en la que son los propios internautas los que van configurando esa enorme net, y este fenómeno está cambiando radicalmente nuestra forma de trabajar en la red con la interactividad global, determinada por una serie de nuevas herramientas virtuales:
-Las redes sociales, chats y entornos virtuales como Second Life no son ya un entretenimiento para adolescentes, son una verdadera forma de vivir en conexión, de intercambiar información pública y privada, de hacer negocios y de trabajar.
-El trabajo on line, con entornos tipo Wiki, o el trabajo con firma electrónica hace que trabajar con personas e instituciones lejanas a nosotros pueda ser ágil.
-Los blogs como herramienta de comunicación e interacción, en la cual millones de personas vuelcan sus experiencias vitales y profesionales compartiéndolas con el resto del mundo están determinando una nueva forma de compartir.
En mi opinión, todos estos fenómenos están configurando una nueva forma de funcionar en la mente de los más jóvenes, y ellos serán los futuros usuarios del sistema sanitario a la vez que nuestros compañeros en muchos casos.
-Una nueva generación con capacidades nuevas como la realización simultánea de tareas, necesidad y capacidad de vivir continuamente conectados a la red mediante dispositivos portátiles, tener múltiples personalidades en caso de necesidad u ocio.

-Personas que no entenderán que sea necesario esperar para acceder a la información o a los servicios. En definitiva estamos asistiendo a una desaparición progresiva de los límites virtual/real.
Estos fenómenos, determinados sin duda por la web 2.0 y sucesoras, hará que la sociedad demande nuevos profesionales en la medicina:
-Nos encontraremos pacientes altamente informados, en muchas ocasiones con más conocimientos acerca de su enfermedad incluso que su médico, que demandarán la capacidad poder incluso gestionar su enfermedad de forma semiautónoma (posiblemente tendremos diabéticos, pacientes anticoagulados y otros pacientes crónicos con un nivel de información incluso superior al nuestro para gestionar su patología, y hemos de ser conscientes de ello).
-Demanda por parte del paciente de poder acceder a la comunicación online con su médico.
-La telemedicina se impondrá como forma rutinaria en la gestión de la consulta diaria.
-Existencia de doctores online y segunda opinión médica online, fenómeno que ya está emergiendo en otros países.
-Demanda por parte del usuario de horarios más flexibles en la atención.
-Historias clínicas online que dejarán desfasadas las costosas y poco operativas historias digitales que hoy están desarrollando los sistemas sanitarios públicos de forma parcial.
-Perfeccionamiento en la formas de trabajo en equipos virtuales, congresos y formación online y grupos de trabajo salvando amenazas como la falta de contacto cara a cara.
Y lo más importante: Nuevos retos y cambios que ni siquiera somos capaces de imaginar.
Es por ello que me gustaría dar un consejo a los que hoy nos enfrentamos a los próximos treinta años de medicina en España: debemos asumir que los integrantes de nuestra generación y previas siempre seremos inmigrantes digitales, y como tales deberemos estar alertas a unos cambios, a veces demasiado rápidos para nosotros, pero así se mueve el organismo vivo en el que nos movemos: la sociedad.

SFUMATO

A veces hay cosas que haces en momentos de tu vida y se quedan aparcadas en un rincón de tu mente, en una esquina de tu recorrido vital. Yo las llamo notas al margen de la vida, letras pequeñas en tu libro vital. Son instantes, episodios, vivencias y experiencias que, quién sabe por qué, se van quedando en la orilla, olvidadas mientras vamos luchando en el día a día de nuestra existencia, viviendo nuevas cosas. Y así vamos dejando atrás sitios que visitamos, amores que amamos, personas que conocimos, emociones que sentimos, pasiones que deseamos. Y aquél sentimiento que un día ocupaba el cien por cien de nuestra mente se va alejando. Vamos difuminándolo como hizo Da Vinci con su Gioconda (por otro lado, cuando la ví en el Louvre me desilusionó bastante), vamos superponiendo capas de pintura hasta olvidar.
Pero hay algo curioso: Por más olvidados que tengamos los sentimientos, arrojados a las playas del olvido más lejano, existen resortes que, en décimas de segundo, nos traen la vivencia al presente. Un olor, una música, un sonido, una voz, unos ojos, una luz, un sueño, y vuelven todos y cada uno de esos sentimientos con todos sus matices, sus colores, sus olores...y sus dolores. La canción que oyes de Suzanne Vega (si tienes altavoces) es uno de esos resortes para mí...
Los que escribimos tenemos cierta ventaja: usamos la escritura como bisturí. Con ella diseccionamos y analizamos nuestras pasiones, con ella compartimos y también con ella nos conocemos a nosotros mismos.
Escribo desde que tengo recuerdos. En mi infancia incluso llegué a escribir una mini-novela de misterio y un relato sobre la vuelta al mundo de un aventuero en busca de unas flores misteriosas para convertir en humana a una sirena de la que se había enamorado.
Más tarde, ya de adolescente, seguía escribiendo por puro placer (también gané algún concurso de relatos en el instituto). Conservo mi Olivetti Lettera 42 de teclas blancas y letras en negro. Le faltaban las letras a y p. Con mi primer sueldo, dando clases de verano a niños con asignaturas pendientes (o eso creía yo, realmente se trataba de ser una especie de vigilante de niños que saltaban por las mesas, me escupían y constantemente huían de clase), gané veintiséis mil pesetas y las invertí íntegramente en comprarme una máquina de escribir nueva. Olivetti Eléctric Max Power, tenía dos tipos diferentes de letra, y además un típex automático. Con ella pasaba tardes enteras "pasando a máquina" todos mis escritos.
Hasta que llegó la medicina. Con la facultad, las clases, las salidas y entradas... la nueva Olivetti pasó al desván dando paso al ordenador, los poemas fueron cambiados por apuntes, las historias en papel quedaron en un cajón. Y poco a poco mi vida fue cargándose de nuevas capas de pintura, aquellas vivencias quedaron bajo la arena, se esfumaron de mi mente y Salva siguió viviendo nuevas aventurillas...hasta hace unos días.
Supongo que a todos nos pasa. A veces me digo: voy a ponerme a tirar cosas inservibles. Entonces empiezo a abrir cajas polvorientas de cartón. Descubro la metralleta que me regaló mi tío hace mil años, aquella que era la única del barrio que hacía ratatá (eso lo hacían todas), pero la mía además de ratatá hacía fiuuuu! y lanzaba un destello luminoso con lo cual me dejaba a los otros niños patitiesos. No puedo tirarla a la basura. Ni mi colección de cromos, ni mis notas del cole, ni mis libretas de colegial. Ni una especie de cucharita de plástico que me regaló una chica cuya cara ni siquiera recuerdo y con la que me reía por ser la persona que más rebañaba una tarrina de helado. Está científcamente comprobado que aunque la apures mil veces, siempre queda una rendija de la tarrina con algo de helado.
Finalmente siempre acabo releyendo mis cuadernos escolares y guardándolo todo después de haber comprobado que la metralleta sigue funcionando correctamente... ratatá-fiuuuu.
Hace unos días, dediqué nuevamente una mañana a revolver papelajos. Me fijé en una caja que hacía años que no abría. Y debajo de unos libros de Naturaleza y Sociedad...dentro de una carpeta amarilla, tal y como los abandoné hace años, ¡estaban mis relatos!. Cogí la carpeta con una mezcla de veneración, miedo e ilusión y al abrirla tuve la sensación de que volvía a ser aquel chico de quince años que, sentado en la alfombra de su dormitorio, escribía sólo porque le gustaba.
Me pasé toda una mañana leyendo. Me redescubrí en mi adolescencia y me dí cuenta de que algunas cosas no han cambiado. Finalmente me senté en el suelo frío y húmedo para pensar. Entonces me sentí orgulloso de haber sido aquel chico tímido, y quizás no muy convencional, de quince años que escribía poemas por las noches y luego los pasaba a máquina en su Olivetti Lettera 42. A él, que era yo, está dedicado este post.
Voy a poner dos de los poemas, ambos escritos hace mucho, mucho tiempo.


PENSAMIENTOS NOCHE DE VERANO

Medianoche, silencio
alguien anda por la calle
¿o son mis pensamientos?

Un lejano quejido se oye
en el sonoro silencio
un sonoro quejido
¿o son mis pensamientos?

Un gato negro en la noche
cruza mi ventana riendo
la noche como un gato negro
¿o son mis pensamientos?

TÚ (NOCHES DE DISCOTECA)
Ansias de volar
deseos de tenerte
y luego...
dejarme morir

Dejarme llevar por tu voz
mirarte
y ver tu danza ritual
y mirar al cielo mientras todo se hunde.

Gritar, romper mi garganta
Y escapar contigo...

AMBIENTES

Pienso en el perfume de la dama de noche, una de mis flores preferidas, un olor dulce que me arrulla en las noches de agostos infinitos. Rememoro el aroma de la tierra mojada tras una tormenta de verano. El olor a madera quemada en las noches de san Juan. El olor a hierba, a deseo, a mar verdeazulado.
La sensación de respirar aire fresco cuando llegas a la cumbre de una montaña helada, el olor de la piel tras la ducha.
En definitiva, intento recordar todos y cada uno de los olores que me gustan mientras le digo a un señor de unos 32 años, cuyo coeficiente intelectual está cercano al de un apio, que se quite la camisa para explorarlo. De las axilas del individuo, de entre el matojo de pelos enredados que más bien parecen alambres, sale una especie de hedor espeso, casi visible, mezcla de cebolleta recalentada y sardinas en aceite que me hace suponer que este señor debajo del sobaco lo que tiene en realidad es un arma bacteriológica. Realmente no creo que sea para tanto, a lo mejor simplemente se ha muerto un ratón entre tanta pelambre y el buen hombre no se dio cuenta.
-Vale, y ahora respire -le digo, con la más absoluta seguridad de que va a toser directamente a mi cara Además también se confirma mi sospecha: tengo esta mañana la extraordinaria suerte de que ha desayunado pan con aceite...y ajo.
Cinco minutos y media botella de ambientador más tarde, sonrío, respiro (superficialmente por si queda en el ambiente algún germen sobaquil), y sigo...

LUCIANA

Luciana Críspides, 43 años. Es profesora de literatura en un colegio de secundaria y su vida es la más aburrida del mundo. Soltera y sin compromiso, como le gusta calificarse, Luciana cada día, de lunes a viernes repite la misma rutina. La ducha, el café, las clases, el café que le sirve Antonio con media tostada y aceite (la mejor del mundo) y la charla con los compañeros, el cupón de la once que le vende Pedro (tan sólo una vez le tocaron cien euros), y nuevamente las clases. El coche, la casa, el almuerzo, la siesta de media horita, la merienda, la tele, un paseo por la playa, un poco de gimnasia, cena, revisa el correo, la ducha, un poco de lectura en la cama y a dormir. Así durante más de quince años en que consiguió "su plaza". Algún sábado ha salido a tomar café con amigas, y luego un pacharán con mucho hielo o un baileys en el café teatro. Algún domingo de cine y poco más. Luciana a veces piensa que se está marchitando, y el director del colegio, Pablo Centinel le suele decir que debe animarse y salir más, que debe "socializarse" que se dice ahora. Pero Luciana es tímida y se ha acostumbrado a su día a día...hasta hace unos meses.
15 de abril, diez de la noche. Luciana revisa su correo (normalmente acúmulo de Spam, publicidad y temas administrativos) y encuentra algo: correo de "Gracián", asunto: "Hola Luciana".
-Sin duda se trata de una broma -piensa- o publicidad del Eroski, estos publicistas ya inventan cualquier cosa...
Click...
-Hola Luciana. Soy Gracián. Bueno, en realidad no es ese mi nombre, pero quiero que sepas que te conozco y te admiro. Últimamente te noto más triste. Anímate y disfruta de la vida. Te lo dice alguien que puede decirlo.
-Hola Gracián. ¿Quién eres? ¿Me conoces? ¿Eres un profesor del colegio?, espero que no seas un alumno con ganas de bromas, porque te la vas a ganar.
Luciana se pregunta cómo han conseguido su e-mail. Recuerda que lo colgó en la web del instituto, e inmediatamente se arrepiente. ¿sería un psicópata?, ¿Un salido?. Esa noche Luciana no durmió bien.
Los días siguientes intentó indagar entre sus compañeros, de forma sutil y sin querer preguntar directamente sobre le tema, pero no sacó nada.
Una semana más tarde, tras seis días sin recibir nada, correo de Gracián. Click...
-Hola Luciana, en un archivo adjunto de mando unos poemas que compuse hace tiempo. Usas Chanel 5... sosfisticado aunque anticuado. Prueba L´eau d´Issey, creo que te gustará.
-Insisto, ¿quién eres?, ¿de qué me conoces?, me niego a seguir este absurdo juego. Un saludo. Adiós.
Luciana no se pudo resistir a abrir el archivo adjunto, aún sabiendo que se arriesgaba a que fuera un virus. Lo que descubrió la dejó atónita.
En apenas diez páginas Gracián desarrollaba unos poemas de una belleza extrema. Jamás había leído algo tan perfecto, una palabras que le dijeran tanto, que le sugirieran sensaciones tan extraordinarias, que la emocionaran de aquella manera tan peculiar. Gracián era alguien extraordinario. Al cabo de unos minutos se limpió una lágrima de la cara y volvió a escribir (previamente copió y pegó unos poemas en la tabla de búsqueda de Google temiendo que fuera una copia de algún autor desconocido por ella, pero no fue así).
-Hola Gracián. He leído los poemas...sin duda eres Fernando. Oye, no sabía de tus habilidades, y de tu timidez. Mañana lo hablamos. Un abrazo. Luciana.
Pero al día siguiente Fernando, el otro profesor de literatura del instituto lo negó todo. Apenas había escrito algún ensayo sobre literatura romántica, pero poco más. Luciana estaba sorprendida, y a la vez algo estaba cambiando en su vida...ella lo llamó el enigma.
Tres días más tarde...
-Hola Gracián...¿estás ahí?...He releído mil veces tus poemas y cada día encuentro algo nuevo. Creo que podrías, que deberías publicar algo. Me gustaría conocerte, ¿es eso posible? Un abrazo. Luciana.
-Hola Luciana. Me alegró tu mail y me alegró que te gustasen mis poemas. Te mando algún cuento que también he escrito en forma de archivo adjunto. Te noté más ilusionada desde hace unos días. Tu presencia es más cálida, pero insisto: L´eau d´Issey, cómpralo.
Luciana se dio cuenta de que le temblaba el dedo al hacer el doble click que abría el archivo con el cuento, que algo se removía en la boca de su estómago...El cuento era simplemente sublime, algo que jamás imaginó. El relato más maravilloso que había leído nunca. Tenía que conocer a Gracián como fuese. Antes de irse a la cama tecleó...
-Gracias, mil gracias por compartirte. Un Beso. Luciana.
El siguiente fin de semana Luciana compró el perfume sugerido por el misterioso Gracián.
Intentó identificar si alguien se extrañaba, pero fueron muchos los que le comentaron que el nuevo perfume olía genial. También cambió su peinado, por algo más juvenil, con mechas rojas. Su atuendo también cambió. Con el mes de Mayo desapareció su falda por la rodilla y compró vestidos alegres que resaltaban su figura.
A la hora del desayuno y la tostada, en más de una ocasión Luciana era objeto de comentarios y los compañeros la felicitaban por haber rejuvenecido de aquella manera.
Click...
-Hola Luciana: Te felicito, el nuevo perfume te sienta genial, ya te lo dije. Por cierto también estás mucho más guapa con la ropa que compraste. Me alegro de que desterraras esas horribles faldas que te hacían parecer la señorita Rottenmeyer. Te mando más relatos.
Luciana cada día disfrutaba más con los relatos y poemas de aquella mente prodigiosa. Los correos se convirtieron en diarios, y la vida de Luciana dio un giro radical; había encontrado la Alegría. A veces llegaban a intercambiar hasta 15 correos en un día. Esperaba con ansias la llegada de la noche para releer a Gracián hasta altas horas. Luego pensaba en él, intentando averiguar quién sería. Tenía el convencimiento de que era el apuesto Fernando, el de literatura, aunque él lo había negado repetidamente.
Así pasaron dos meses. En Julio Luciana recibió el último mail. Click...
-Querida Luciana, voy a estar fuera unos días, y luego recibirás una sorpresa. Creo que debes conocerme.
El último mail...
Ella insistió, preguntándole qué sucedía, pero no obtuvo respuesta. Nada, la nada más absoluta.
Las semanas siguientes sólo podía pensar en El enigma de Gracián; apenas podía dormir ni comer, hasta llegó a provocarlo volviendo a usar el perfume de Chanel, volviendo a las faldas pasadas de moda, pero nada, Gracián había desaparecido.
Decidió pensar, analizar en qué se había equivocado, en qué había fallado, pero no encontró la respuesta.
Decidió estudiar a la gente que le rodeaba, con la gente que se relacionaba, pero nadie había cambiado su forma de actuar, de hablarle, de relacionarse con ella, nadie había desaparecido de su vida rutinaria, nada nuevo salvo algún nuevo comentario acerca del Chanel 5 (hecho por Fernando por cierto).
En un acto de sinceridad, Luciana le escribió un último correo donde le declaraba su amor, pero no hubo respuesta.
Pasaron los meses y Luciana no pudo olvidar. Cada noche releía los relatos y los poemas. Cada día encontraba nuevos mensajes, nuevas sensaciones en cada palabra, nuevas pasiones ocultas en unas líneas llenas de la más absoluta sinceridad...
Diez de enero, han pasado seis meses desde el último mail de Gracián.
Desayuno triste de invierno en el bar cercano al instituto. Como cada mañana, ha vuelto la rutina, la ducha, el café, las clases, el café con media tostada y aceite y charla con los compañeros, el cupón de la once...
-Oiga, tengo una carta para usted, señora. Pone su nombre pero hasta hoy no he sabido que usted es Luciana Críspides -le dice el vendedor de los cupones...
Entonces Luciana se da cuenta de todo. En ese momento, se rompe su alma, sus ojos se empañan de lágrimas y empieza a llorar desconsolada. El chico le da la carta. El chico del cupón ya no es Pedro el de los cupones, desde hace seis meses ya no es Pedro...el de los cupones.
"Querida Luciana. En efecto, yo soy Gracián. Igual no me recuerdas, pero hace quince años que nos saludamos cada mañana, que huelo tu perfume, que oigo tu voz y que escucho tus comentarios acerca de literatura, los comentarios de tus compañeros acerca de tu modo de vestir o de ser, que toco tu mano al darte el cambio. Por todo ello deposité en ti mi intimidad: mis versos. Imagínate, el libro quería que se llamara "Palabras para nadie", pero siempre fui tímido para expresarme ante otros. La próxima semana iré a Barcelona. Allí está, según me han contado, una de las mejores clínicas oftalmológicas del mundo. Me han prometido que pueden mejorar mi visión con una operación pionera. Espero que todo salga bien y recuperar la visión. Volveré y te entregaré en persona esta misma carta. En caso de que algo salga mal, la dejo a mi sustituto para que él te la entregue. Jamás te vi, pero quiero que sepas que te quiero".
Pedro Quiles fue el primer paciente operado en la Clínica Bartes, pionera en España en trasplantes de retina. Recuperó la visión y pudo ver durante dos días. Falleció el quince de Julio de 2015 a causa de un tromboembolismo pulmonar causado por el postoperatorio. Vio la luz, pero jamás vio a Luciana.
El 3 de Septiembre de 2016 se publicó el libro "Palabras para Nadie", escrito por Pedro Quiles y editado con los ahorrros de Luciana Críspides. Una humilde tirada de cien ejemplares. En siete meses se vendieron nueve ediciones y más de cien mil ejemplares. Fue declarado libro del año.
A veces ven más de nosotros las personas que menos ven, y a las que menos vemos, a ellos dedico mi post de hoy.

EL DENEÍ

Tengo una seria duda desde hace años. ¿Soy la única persona afectada del síndrome SPAC o hay más?.
Nota 1. SPAC es el síndrome del problema administrativo crónico, ya descrito a principios de siglos por el profesor Bissel.
Creo que, si hay alguien con este síndrome, yo al menos lo padezco en su grado de máxima severidad. Ignoro si la causa es mi apellido, poco "usual", que mi DNI tiene muchos 3, o simple azar. El primer antecedente fue en sexto de carrera. Cuando fui a presentarme a los exámenes resultó que no estaba matriculado. ¡habían perdido todo mi expediente y no figuraba en nada!. Poco faltó para no poder acabar en mi año, pero al final lo pude resolver (Aún recuerdo las mañanas eternas de pasillo: jeñorita, pofavó, arrégleme este papelillo...).
Mis problemas con la Junta de Andalucía, Seguridad Social, Yahoo (dos meses llamándolos para darme de baja en internet, aún les debo 30 euros que me reclaman de vez en cuando y no hay forma administrativa de pagarles), o Endesa también han sido sonados.
Hace apenas un año, Iberia me dejaba tirado toda una noche sin derecho a embarcar porque algún listillo había puesto en mi tarjeta de embarque que yo me llamaba Antonio Machado (Machado gate).Aún espero su respuesta a mi reclamación por cierto...
Pero lo de esta semana ha sido...ha sido.
La pasada semana decidí poner en orden algunos papeles, entre ellos mi declaración de Hacienda. Como soy un chico informatizado me dije: esto lo arreglo yo en dos patás, me descargo el programa por internet y me sale gratis. Tres días más tarde (y 15 horas pegado al ordenador) llegué a una conclusión: soy incapaz de realizar esa hazaña, así es que decidí coger cita y hacerlo en Hacienda.
El día de la cita acudí, como es de esperar, recién afeitado y adecentado, con más miedo que vergüenza. Absurdo, pues aparte de querer "colar" a mi abuela en la declaración de hace unos años, tema por el cual me cascaron 600 eurazos, no debo ni una multa de tráfico. Pero los de hacienda, como la guardia civil, a los españoles nos produce cierto pánico genético.
-¡Cendón, Salvador, mesa 21! -grita megafonía.
-Ya empezamos, fallando el apellido, mal vamos -pienso.
Me siento al borde se la silla casi sin querer molestar. Me faltaba tener la gorra en la mano y el garrote en la otra...
-Hola buenos días -digo al funcionario.
-Dígame su deneí -dice el administrativo, un señor calvo con gafas y cara de ser un prostático pertinaz al que inmediatamente bautizo como cara-huevo. Me mira por encima de sus mini-ridículas-gafitas.
Le digo el número, y teclea ágil...RONG, RONG, RONG...suena el ordenador.CLUNK!
Nota 2: Si el ordenador de un funcionario tarda más de 5 segundos en dar respuesta y hace ruidillos raros, tu vida se está empezando a complicar...
-A ver, déme el deneí pofavó -me dice, como sugiriendo que le he dado mal los números. Claro como soy medio tonto, pues no me lo sé.
Le doy el carnet y trago saliva...
click, click, click....Rong, Rong, Rong...CLUNCK!
Mirada de extrañeza de cara-huevo a su pantalla. Coge el teléfono.
-Juanito, ven por aquí un segundo, tengo un problemilla...
Pienso: mal rollo, me acabo de convertir en "un problemilla" para un funcionario de hacienda...pufff!
Acude presto otro señor, clon del anterior al que bautizo como cara-huevo-2, y se inclina sobre la pantalla.
Nota 3. Si un funcionario llama a otro para solucionarte un problma, casi seguro que el problema no será solucionado.
-Mira Juan -dice carahuevo-1 -lo que me sale al meter este número de Deneí...
Carahuevo-2 mira la pantalla y luego me mira a mi y me dice:
-¿Y usted no es José González Vázquez?.
-Pues no -le respondo.
-Qué raro -dice el improbo funcionario.
-Para mí es de lo más normal no llamarme Jose González -pienso y le digo -¿hay algún problema?.
-No, nada, un temilla informático -dice, y se dirige a su compañero -intenta corregirlo mediante un protocolo de corrección de datos, así, ahora aquí, luego pinchas este icono, y...
rong, rong, rong...CLUNCK!.
- Pues reinícicialo todo. Apaga el ordenador y lo enciendes de nuevo.
Yo pienso entonces: ya está el típico tío que no tiene ni puta idea de nada: apaga el ordenador y lo enciendes, a ver si suena la flauta...primo hermano de Bill Gates sin duda.
Quince minutos más tarde y tres CLUNCKS, carahuevo-1 me dice.
-Señor Tendón, resulta que alguien ha mecanizado su deneí con otro nombre, y no se puede cambiar, porque esto lo han hecho en Jaén. No se preocupe porque hay que mandar la corrección a Sevilla y en 24 horas, listo. Déjeme su teléfono y mañana a primera hora, lo llamo sin falta en cuanto esté arreglado.
Nota 4. Si un funcionario te dice que este "asuntillo pasa a Sevilla" en realidad te está diciendo: hasta ahora estabas jodido, ahora estás "definitivamente jodido".
Sigo esperando la llamada de carahuevo-1. Si algún seguidor de mi blog conoce a José González Vázquez, que me lo mande y yo me encargaré de liquidarlo como sea.
Gracias...CLUNCK!.

MUERTE INTERIOR

-Quería decirte que...
-No lo digas, mejor no lo digas...
-Pero es que...-entonces él pone su dedo índice sobre la boca de ella, acariciando sus labios e invitándola al silencio.
-Mira la luna, mira el cielo de estrellas, disfrutemos esta noche -le dice a ella.
-Pero es que tengo que decírtelo. Te quiero -ella rompe a llorar en silencio.
Él la mira. En la oscuridad sólo vislumbra el brillo de unos ojos
-¿te queda algún cigarrillo?-pide André
-Te he dicho que te amo André, que daría todo por ti...
-Ya te dije que mejor callaras.
André se levanta de la cama y se dirige al balcón. Enciende un cigarrillo mientras mira el mar a tan sólo unos pasos del hotel. Las olas susurran noches de pena infinita. La luna los mira perpleja.
-¿Qué me dices? -pregunta Anne.
-Lo siento Anne, lo siento en el alma, pero debes olvidar. Olvídalo todo, porque cuando salga por esa puerta no volveré.
Pasaron los meses y Anne ha logrado cicatrizar aquella noche eterna. Primero sintió una soledad de hielo, quemante , a aquellas semanas le siguieron días de miel ante la certeza de que André no merecía ser querido por ella. Después vino el desprecio por haber sido despojada de sus sentimientos de aquella forma, y arrojada al fango de olvido sin más. Finalmente quedó el regusto amargo cada vez que pensaba en aquel hombre que la hizo sentirse simplemente ridícula ante la vida. Pero logró cicatrizar, encontrar nuevos amores y Vivir la vida.
André no pudo olvidar, ha sido imposible borrar ni siquiera un instante. Cada mañana se maldice mil veces por haber dicho aquellas palabras, por haber decidido que aquello no era posible. Cada noche su alma muere un poco más mirando aquella luna que fue testigo de su decisión...
Y lo peor de todo es que sabe que ya es tarde.