En estos últimos días ha muerto un niño en un hospital público. Una desgracia familiar y personal. Sin duda. Pocas horas más tarde se ha montado un circo mediático. Portadas de periódicos y telediarios, editoriales y periodistas indignados.
Los programas de corazón hablan de Belén Esteban y seguidamente conectan con la familia del bebé fallecido. La presidenta de la "Asociación de defensa de los pacientes" parece que más que pedir justicia pide venganza, exigiendo "que paguen" enfermeras, médicos y gerente (cada tres segundos muere un niño de hambre en el mundo, eso en cambio no importa).
El democrático reino de Marruecos fleta un avión militar para devolver los restos a su país (cientos de seres humanos, entre ellos decenas de niños mueren cada año en pateras que salen de las playas africanas impunemente, es igual eso ya no vende periódicos).
El político de turno, muy circunspecto dice que "la enfemera ha sido apartada del servicio y se han puesto los hechos en conocimiento del juez de guardia". 48 horas más tarde, una comisión determina que la enfermera "actuó por su cuenta y riesgo" (las comisiones para investigar a los políticos duran meses y meses, y nunca encuentran responsables, curioso) Un calambre recorre mi espalda al ver cómo la administración es capaz de dejar a los pies de los caballos a uno de sus trabajadores, mientras luego los políticos corruptos se defienden a capa y espada (uy qué raro por lo del caso Gürtell nadie es apartado de su puesto). El programa de Ana Rosa y otros similares dedican horas enteras a exhibir el dolor de las familias. En la tele veo una foto que le han hecho al bebé ya fallecido, para alimentar el morbo del público.
Un periodosta va detallando cómo "la piel del bebé fue escaldándose como si ardiera para posteriormente fallecer entre innumerables sufrimientos y con los ojos saliendo de sus órbitas", describiendo la muerte de niño con una profusión de detalles y un morbo que no roza la indecencia, sino que se zambulle en ella.
Finalmente, todo un país pide la cabeza de la enfermera...¡culpable, culpable !. Un programa en Prime time dedica un especial a los errores médicos y no paran de hablar de que "claro como se defienden entre ellos, nunca pasa nada"...¿pero qué ostias quieren, que nos quemen en plaza pública?.
Si vas conduciendo por la carretera, te equivocas de carril y atropellas a cinco peatones, un seguro cubre el daño, como máximo serán cinco líneas en un periódico provincial.
Nadie ha defendido a la enfermera, nadie se ha acordado de que es una PERSONA. Quizás se haya equivocado, es posible, que posiblemente no se sienta con ganas de volver a trabajar en su vida, es probable. Que se sentirá sola y acosada por todo un circo de periodistas, es seguro. Cada día en este país se equivoca mucha gente, muchísima. Yo el primero
Es normal y lógico que se abra una investigación, que se exijan responsabilidades y que los seguros cubran las reponsabilidades si hubo algún error profesional. No es justo que se ajusticie de esta forma a una persona por un error en su trabajo.
Sólo quiero que , aquellos que no sean sanitarios, se imaginen si disfrutarían en su trabajo, si serían capaces de trabajar, sabiendo que en cuanto tengan un error, serán portada en todo el país y tratados casi como un homicida. El resultado es muchos sanitarios quemados y practicando una medicina defensiva en lugar de curativa. Quizás es lo que la sociedad quiere.
Personalmente creo que es más homicida, y más noticiable el político que ha reducido los fondos para un proyecto de solidaridad en Kenia, que una enfermera que se ha equivocado. Pero claro, yo tengo una ideas más raras...
Por eso hoy daré yo también un paso adelante: YO TAMBIÉN ME EQUIVOCO.