PACIENTES
MI FILOSOFÍA DE BOLSILLO
Si tu respuesta fue sí, he encontrado la felicidad, soy feliz plenamente, etecé, etecé, pues muy buenas noches, puedes ir cerrando esta ventanita y darte una vuelta por tu vida.
En mi opinión, el ser humano basa su existencia en dos pilares: La búsqueda y la comunicación
La búsqueda: La búsqueda de emociones, de sensaciones, la búsqueda de mejores condiciones de vida, de personas, de situaciones, de sabores, de placeres. Y la sensación de "felicidad plena", de sentirse satisfecho y plenamente feliz, impide el seguir buscando, impide ese movimiento.
Y la comunicación. Quizás derivada de lo primero, las personas sobre todo somos eso, comunicación; conversación ,palabras, gestos, sonrisas, miradas, caricias, o besos (de sexo ya ni hablamos). La persona plenamente feliz no necesita conocer nuevas personas, entablar nuevas relaciones, conocer, ver...
A veces pienso que elegí mi trabajo porque me da la posibilidad de comunicarme permanentemente con la gente...y lo disfruto.
Por ello al final de mi reflexión me di cuenta de que lo único que necesito para sentirme bien es tener salud. El resto simplemente es cuestión de tener la capacidad para buscar y comunicarse.
Quizás al final del camino, cuando eche la vista atrás descubriré que fui feliz en mi búsqueda, en mi encuentro con la gente. Tengos mis momentos favoritos. Al igual que mi boli de la suerte, tengo mis momentos de suerte. Son esos instantes, a veces fugaces, en los que te sientes el ser más afortunado sobre la tierra, en los que acaricias el final de la búsqueda, y que yo denomino momentos mágicos...los momentos de felicidad que van salpicando mi existencia, mi búsqueda, mi camino...my way
Cuando descubro que el otoño se acerca por los cielos rojizos en mis mañanas azules.
Cuando respiro la sal de tu sal
Y cuando el sueño me arrebata meciéndome en tus curvas.
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GINECOLOGÍA DE PUERTAS PARA ADENTRO
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MI ABUELA ESTÁ MALA DEL CORAZÓN...
Esta historia es absolutamente cierta y me hace replantearme cientos de cosas. Ignoro cuánta gente habrá por ahí "con el corazón más grande que la caja", personas "malas de la circulación", con "Tensión nerviosa", con "los nervios cogidos al estómago", con "el colon irritado", con "faringitis crónica de por vida". Matrículas que algún día adjudicamos a pacientes convirtiéndolos en enfermos, y lo que es más triste: para siempre. Supongo que en el fondo mi abuela tuvo la suerte (y el poco dinero, claro...), o la inteligencia, de no seguir indagando en su "patología cardiaca" a base de visitas a, especialistas, médicos de pago, y cátedros en cirugías varias, que la hubieran "salvado" a base de betabloqueantes, diuréticos, calcioantagonistas, digoxinas, y que sin duda la habrían llevado a la caja de pino hace años.
Ahora, al llegar a casa, me planteo si esa sonrisa de mi abuela al indicarme el lugar dónde guarda sus pastillas para el corazón era algo más que una sonrisa cómplice... ¿Nos estamos equivocando al pensar siempre que somos más listos que nuestros pacientes? Cada día estoy más convencido.
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QUIERO BESOS
Pero la alarma social se ha creado. La realidad científica (que nadie en el mundo de la medicina discute), es que el virus H1N1 está entre nosotros, y pasará de largo como otro virus cualquiera afectando a varios millones de españolitos/as. Pero hay alarma social. Eso implica que la admnistración invierta cientos de millones de euros en crear comisiones, subcomisiones, secretarías, protocolos, procesos, guías de actuación y miles de documentos de cientos de páginas cada uno (que casi nadie se lee), para evitar (con más pena que gloria) la avalancha de griposos tipo A a los hospitales (no vayan a contratar más médicos para acortar las listas de espera, eso no). Entretanto, alguien que diseñó una molecula de Tamifú (Oseltanavir), que no vendía hace un año ni una pastilla, está haciendo el negocio del siglo (curioso)
Y para colmar el vaso mediático esta mañana me he despertado con unos consejos del ministerio a la población (tambien se ha dado este consejo en el ministerio de sanidad egipcio), que los informativos difunden como una bomba incendiaria: evitar saludarnos socialmente dándonos la mano o dándonos un par de besos (bueno de sexo ya ni hablamos...). Y en este mismo momento yo me planto...
Me niego a dejar de saludar como me plazca a quien me plazca o apetezca, menos aún por miedo a la famosa gripe. De seguir así llegaremos a ver a cada paciente con mascarilla, desde detrás de un cristal de aislamiento, veremos gente con mascarilla en calles, en bares, miedo en la población...miedo.
La sociedad occidental, nuestra-sociedad-occidental, se ha cagado de miedo ante la amenaza de una simple gripe (tos, moco y fiebre, pero dicen la tele que es una Pandemia...uf!!). Mientras tanto nos importa un pimiento epidemias como el SIDA, como la malaria que mata a millones de críos, la fiebre amarilla, la filariosis, el dengue o el cólera que los mata a millones en los países pobres. Allí caen como moscas, pero nos importa más nuestros mocos que sus vidas. Es así.
Por eso mismo, en este mismo punto solicito al conductor de esta locura que pare, porque yo me bajo.


