VICIO Y OFICIO

El concepto de culpa: la Culpa. En mi opinión es uno de los inventos más perversos, desagradables, inútiles y tóxicos que hemos heredado en nuestra educación privilegiadamente occidental católica-apostólica-romana.
Existen culturas en las que este sentimiento no existe, pero las grandes religiones monoteístas han hecho de esta sensación casi el eje de su forma de actuar y convencer.
La base de la culpa en mi opinión es verdaderamente maquiavélica: Si no cumples con determinados preceptos (diseñados por un grupo de Iluminados), serás castigado, ya sea aquí en vida, o en el Más Allá. Por ello el simple hecho de incumplir hace que te sientas culpable, pues anticipas el castigo. Para más inri nuestra sagrada religión (queramos o no nos han educado en la moral cristiana) nos dice muy clarito cuando debemos tener este sentimiento terrible y culposo: cuando pecamos. El Pecado, que consiste en infringir las leyes de Dios, nos llevará a la Culpa y al Castigo.
¿Y cuando pecamos? ¿sólo pecamos cuando hacemos el mal? ¿sólo pecamos si hacemos daño al prójimo?. Nooo, eso sería demasiado fácil!
Pecamos cuando incumplimos las leyes que nos han marcado a fuego desde la infancia: Lujuria (instinto carnal, derecho a disfrutar el sexo), Gula (instinto oral, derecho a alimentarnos), Avaricia (instinto de propiedad, derecho a querer lo que es nuestro) , Pereza (instinto corporal, derecho al descanso), Ira(instinto animal, derecho a enfadarnos si algo nos ofende), Envidia (instinto un poco hijoputilla) y Soberbia ( derecho a autovalorarnos) son los siete pecados capitales, los siete Vicios que nos han marcado como Lo TABÚ. Queramos o no queramos, casi siempre que realizamos alguno de estos pecados, sentiremos Culpa, pues eso mamamos desde la infancia, sobre todo si no hemos sido capaces de reconocerlo. Vale, ya sé que tú que me lees dirás que no, que tú estás por encima de ello. Quizás te engañas, pues somos hijos de lo que hemos aprendido. Un ejemplo: ¿serías capaz de salir desnuda/o a la calle sin ningún pudor?
Queda una solución, que nos ofrecen los Iluminados: A los practicantes (que no a los enfermeros) les queda la confesión, el propósito de enmienda, y el rezo de varios padrenuestros para hacer borrón y cuenta nueva.
El resto de la humanidad, se queda con varias opciones:
1.-Te vuelves neurótico al percibir unos sentimientos desagradables ante actos agradables como puede ser la gula, o la lujuria (que debería más bien considerarse virtud (bueno eso ya son opiniones muy personales).
2.-Asumes irás al infierno por vicioso y pasas de todo.
3.-Te decides a seguir otras normas morales, renuncias a credos y te decides a vivir intentando no dañar, y conviviendo con la Culpa o el Remordimiento como mejor puedas.
Desde estas líneas me confesaré, ya que no soy asiduo a otro tipo de confesionarios como bastante amante de los placeres terrenales, tales como la gula, me confieso ciertamente perezoso; por no hablar de la lujuria, que sería motivo de otro post. También un poco avaro o envidioso según los días, e iracundo cuando me levanto de la siesta.
Y tú te preguntarás...¿y por qué Salva suelta todo este tremendo rollo a los cuatro vientos?
Simplemente porque me molesta sentir una sensación de Culpa en determinados momentos en los que, sin hacer daño a nadie, te limitas a ser Feliz.

CULPAS

El concepto de culpa: la culpa. En mi opinión es uno de los sentimientos más desagradables, inútiles y tóxicos que podemos tener.

Existen culturas en las que este sentimiento no existe, pero las grandes religiones monoteísatas han hecho de esta sensación casi el eje de su forma de actuar.

La base de la culpa: Si no cumples con determinados preceptos, serás castigado. Por ello el simple hecho de incumplir hace que te sientas culpable, pues anticipas el castigo. T para más inri nuestra sagrada religión (queramos o no nos han educado en la moral cristiana) nos dice muy clarito cuando debemos tener este sentimiento inútil: cuando pecamos. El Pecado, que consiste en infringir las leyes cristianas, nos llevará a la Culpa y al Castigo.

¿Y cuando pecamos? ¿sólo pecamos cuando hacemos el mal? ¿sólo pecamos si hacemos daño al prójimo?. Nooo! Pecamos cuando incumplimos las leyes que nos han marcado a fuego desde la infancia: Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, ira, Envidia y Soberbia son los siete pecados capitales, los siete Vicios que nos han marcado.

Queramos o no queramos, casi siempre que realizamos alguno de estos pecados, sentiremos Culpa, pues eso mamamos desde la infancia, sobre todo si no hemos sido capaces de reconocerlo.

Eso sí, a los practicantes (que no a los enfermeros) les queda la confesión, el propósito de enmienda, y el rezo de varios padrenuestros para hacer borrón y cuenta nueva.

El resto de la humanidad, se queda con varias opciones:

1.-Te vuelves neurótico al percibir unos sentimientos desagradables ante actos agradables como puede ser la gula.

2.-Asumes irás al infierno por vicioso y pasas de todo.

3.-Te decides a seguir otras normas morales, renuncias a credos y te decides a vivir intentando no dañar


Ojo: otro con politicos y corrupcion

VIOLETE

Érase una vez una niña. La llamaremos Violete aunque no fuera ese su nombre, pues es un nombre bonito, que suena a rosas y jardines parisinos. Violete vivía con su padre, camionero de profesión. No llegó a conocer a su madre, que murió poco después del nacimiento de Violete. Llamaremos Celine a la madre, pues es un nombre que suena a tardes de chocolate con galletas, y no contaremos que huyó con su jefe en una fría mañana de febrero mientras Violete soñaba en ese limbo mágico de la primera infancia.
Violete no tuvo más hermanos, pero el día de su séptimo cumpleaños su padre (de nombre le pondremos Theodor, pues suena a hombre bueno tal y como era Theo) le regaló un precioso perro, un cachorro de golden retriever.
-Mira Violete, este perro es como el del anuncio que tanto de gusta –le dijo Theo observando los ojos de la niña, cada movimientos de su cara, cada gesto.
-¡Qué chulo, un perrito! –Violete saltaba sobre los muelles de su cama haciendo peligrar el ajado somier.
A partir de ese día Violete y Lula, pues finalmente resultó ser perrita, únicamente se separaban para ir al cole. Theo casi siempre estaba viajando, así es que ellas iban juntas a pasear, juntas al parque, y los fines de semana salían con Theo al centro comercial y al zoo.
-Papá, guárdale un trozo de hamburguesa a Lula, porfa. No me importa darle un trozo de la mía.
-Violete, ya te he dicho un millón de veces que los perros no comen hamburguesas del Mc Donalds, venga no insistas.
-Porfa, porfa, porfa.
-Bueno, deja un trozo, que yo se lo daré luego cuando lleguemos a casa –mentía Theo, que arrojaba el trocito de carne a la basura en cuando Violete se dormía camino de casa.
Para Lula era el último beso de cada noche, y el primero de cada mañana. Conforme pasaron los meses Violete fue creciendo, y a Lula contaba sus problemas en el cole, junto a ella estudiaba, sobre su pelo lloró la primera vez que suspendió de manera injusta y a la gran oreja de Lula contó que odiaba a Samara, la niña repelente de pelos rizados y ojos azules que le dijo que ella era Violete la chiflada.
Una mañana de Diciembre, cuando estaba cercana la Navidad y Violete acababa de cumplir los diez años, al levantarse de su cama descubrió que Lula no estaba.
Violete inicialmente no le dio importancia, la llamó pensando que se habría escondido. Pero Lula no acudió. La buscó sin cesar por toda la casa, pero Lula no aparecía. Juana, la chica que se encargaba de darle el desayuno y llevarla al cole le dijo que ella no la había visto. Y Violete se fue triste como jamás había estado, aunque con la seguridad de que Lula aparecería. Ya había ocurrido antes, y siempre aparecía.
Esta vez no fue así. Al volver del cole la niña arrojó su mochila junto a la entrada y corrió a su dormitorio. Lula no estaba. La llamó, la buscó en todos los huecos, en todos los recovecos de la casa. Nada.
Esa misma noche, al volver a casa, Theo le explicó a su hija que posiblemente Lula no volvería.
Y Violete lloró. Y Violete gritó a su padre que la vida era injusta con ella. Que le había quitado a su madre, que no tenía hermanos y que ahora le quitaba a Lula.
-Te comparé otro perro, princesa…
-¡No quiero "otro" perro, quiero a Mi Lula!
-No puede ser, no puede ser cariño –Theo se acababa dar cuenta de su error, pero no había marcha atrás.
Esa noche Violete gritó hasta que Theo se enfadó, por primera vez en años, y le ordenó callar y dormir.
Esa noche fue triste para Violete, y esas Navidades fueron las más tristes de su vida. Esa noche Theo mordió su almohada para evitar que su hija oyera sus sollozos; pero no había marcha atrás.
Violete creció. Pasaron meses, pasaron años, y el dolor se fue haciendo cada día más leve, más llevadero, más lejano. Aunque Violete jamás pudo olvidarse de Lula, su perrita de pelos blancos. Hasta que llegó la adolescencia, y la tormenta vital, junto a la premura de los primeros amores, hizo que aquella Navidad de 1991 quedara en una anécdota que Violete solía recordar con nostalgia.
Theo murió en Noviembre de 2008, cuando Violete tenía veintiocho, años en una de esas mañanas absurdas de hielo y bruma. Un frenazo a destiempo acabó con su vida y la de tres jóvenes que estaban en el lugar erróneo y el momento equivocado.
Violete en ese tiempo había acabado la carrera y vivía con Andreas, un joven enfermero al que adoraba.
La muerte de Theo fue como si arrancaran una parte de su cuerpo. Aquel camionero de cuerpo rudo y barriga enorme era el ser más adorable que jamás conoció. Sabía que Andreas la amaba, pero sabía que Theo hubiera dado todo por ella sin dudarlo un segundo.
Y si triste fue la muerte del camionero, más triste fue su entierro. Una mañana de Noviembre, un cementerio del sur de Francia cubierto por la nieve. Un cura arrastra su sotana sobre la escarcha, el sepulturero acaba su enésimo cigarrillo y cuatro personas trasladan el pesado féretro hasta la tumba. Son sus cuatro compañeros de trabajo. Junto a Violete, la tía Valerie, hermana de Theo, Andreas…y un hombre desconocido por todos.
Es un hombre de unos sesenta años, la edad de Theo, aunque él es delgado, de nariz afilada y pelo plateado. Le falta la mano derecha, y cojea levemente de la pierna derecha.
Al acabar la monótona letanía del cura, se acerca a la pareja de novios.
-¿Tu eres Violete? –la mira fijamente. Los ojos de Germain, pues así llamaremos al hombre del pelo gris, son de un azul intenso.
-Sí, soy Violete, ¿y usted como lo sabe? –ella nota cómo tiembla el labio inferior del desconocido.
-Imaginé que vendrías. Creo que deberías acompañarme, tengo algo que quizás te interese, seguidme.
Mientras caminan hasta el vehículo de Germain, les va contando una historia.
-Theodor y yo somos amigos desde la infancia. En Junio de 1981 mi mujer, sufrió un accidente en la fábrica de carnes donde trabajábamos... Intenté salvarla, pero no pude. Debieron amputarme esta mano y casi pierdo la pierna. No estábamos asegurados, eran otros tiempos. Lo perdimos todo. Todo…Estuve once meses ingresado y jamás olvidare una mañana de diciembre. Llegó Theo y simplemente me dijo algo que jamás olvidaré. Me había ayudado económicamente cuanto pudo, pero no podía más porque apenas llegabais a fin de mes, pero me entregó algo. Me dijo que en su casa ya había cumplido su función, que quería que la cumpliera en la mía –entonces el hombre de pelo blanco grita algo… -¡Ninette, ven tráenos la caja!
Del vehículo sale una joven de apenas treinta años, porta una caja de cartón. Con lentitud se acerca a Violete.
-¿Tú eres Violete?
-Sí.
-Toma, salvó mi infancia, pero te pertenece a ti. Gracias.
Violete abre la caja. Allí está su viejo peluche del pelo blanco. Pone la caja en el suelo, se arrodilla y coge a Su Lula, la que recibía el último beso de cada noche, y el primero de cada mañana, a la que contaba sus problemas en el cole, junto a la que estudiaba, sobre cuyo pelo lloró la primera vez que suspendió y a cuya oreja que odiaba a Samara, la niña repelente de pelos rizados y ojos azules que le dijo que ella era Violete la chiflada, con la que iba a pasear, con la que compartía los fines de semana de centro comercial, zoo y Mc Donalds, junto a Theo. Junto a un Theo que nunca volvería.
Violete se sienta en el suelo y abraza a Lula. Entonces empieza a nevar…
Dedicado a Lula.

AMIGOS DE VERDAD

Frase del mes:
"Yo, amigos de verdad, los puedo contar con los dedos de una mano" -decía una amiga hace unos días.
Es una frase que suelo oír de forma relativamente frecuente, y además con cierto orgullo por parte de quien la dice.
Otra frase manida y muy usada: "Es que los amigos de verdad son los que están en los momentos difíciles".
Son frases, conceptos que vamos aprendiendo y que se van integrando en nuestras neuronas hasta llegar a creernos que son frases inventadas por nosotros.
Y yo me pregunto: ¿es una suerte el tener pocos amigos pero buenos? (otras frase rácana y manipulada), ¿Es realmente necesario pasar un mal momento para valorar un amigo?
Si lo analizas , es bastante egoísta el considerar amigos o buenos amigos sólo a aquellos que te pueden ayudar cuando lo necesitas, o tú a ellos, en una especie de relación simbiótica como la concha y el cangrejo.
Estas frases, estos conceptos son frutos de la tacañería emocional y sentimental en la que vivimos.
Igual que hace algunos meses pedía besos, creía ( y creo) que es bueno besarse, tocarse o enamorarse sin miedo, hoy me niego a loar la pobreza intelectual del que renuncia a la amistad.
Yo tengo un concepto: Amigo mío (o amiga, claro), es aquella persona cos la que me siento a gusto, con la que comparto cosas. Amigo es aquel ser humano que te puede ofrecer su casa para quedarte a dormir, su hombro para llorar, su mirada para sonreír, o que simplemente te desea que seas feliz, personas con las que puedes compartir emociones y sentimientos (pasiones ya entramos en el cenagoso terreno de si es posible mezclar amor y amistad, pero eso es motivo de otro post)
Yo me siento orgulloso y contento de tener muchos, muchísimos amigos, de considerarlos como tal y de quererlos como tal, y creo que todos deberíamos tener amigos, y considerar la amistad como algo que nos enriquece, nos llena y nos expande en lugar de como un escaso y avaro bien que guardamos con celo bajo el colchón oxidado y mohoso.
A todos vosotros y vosotras, gracias por serlo.
He dicho.

AMOR Y DOLOR...JODIDA MEZCLA

Ella era una de las enfermeras que pasaron por urgencias cuando apenas éramos erreunos. Una chica delgada y casi siempre con una sonrisa para aquellos jóvenes médicos recién acabados que no acababan de creerse que eso de Ser Médicos ya iba en serio.
Él, enfermero del hospital que conocieron a lo largo de las rotaciones. Uno más, quizás más alegre, quizás más dispuesto a ayudar.
Los jóvenes residentes, en esos primeros meses de trabajo apenas pudieron retener sus caras, ni siquiera sus nombres, sólamente lo justo para saludarse por los pasillos o sonreirse en el ascensor.
Y un día ambos desaparecieron de las urgencias. Y los jóvenes residentes siguieron en la larga trinchera sembrada de noches de dolor.
Algún día oí que una chica estaba mal. Había sido enfermera de urgencias, al igual que su marido.
-Pues no recuerdo -comentaba entre cafés y donuts.
-Sí hombre, una chica delgada, así morenita que casi siempre sonreía... -dice Lorena.
-Pues no caigo. Yo es que para las caras soy fatal. ¿Otro donut? -y la vida sigue.
Me dijeron sus nombres y creí recordar sus caras. Nada más...
Pero un hospital es como un pequeño pueblo, donde todos se terminan conociendo. Donde, de una u otra forma, se terminan compartiendo vidas ajenas y propias.
Pasaron meses, pasaron años y acabé la residencia, incluso empecé a trabajar como adjunto de urgencias.
De vez en cuando, junto al olivo de los cigarrillos o en las negras noches de cafés y risas, alguien recordaba que la situación de la chica no era buena, que la cosa estaba bien jodida. Siempre había un silencio. Unos segundos eternos, entonces unos aprovechaban para dar una larga calada, otros un sorbo de café, otros miraban al suelo. Al final alguien bromeaba acerca de un paciente latoso, y la vida seguía.
La vi hace apenas dos semanas. A pesar de la palidez y la extrema delgadez la recordé al instante como una de aquellas enfermeras que me ayudaron cuando empezaba, pero no me sentí con la fuerza ni con la confianza de saludarla. Hablaban con el cirujano apenas en un susurro. Minutos más tarde desfilaba por el largo pasillo por el cual jamás debería desfilar una chica de apenas treinta años y madre de dos niños. Él recibía los abrazos y besos de sus compañeros y marchaba tras ella
Pocos días más tarde dijeron que la cosa no tenía arreglo. Ese día la pausa bajo el olivo de los cigarrillos fue más larga. Nadie se atrevió a romperla.
Pero la vida siguió como sigue la vida en los hospitales, entre quejas por los usuarios a deshoras, jornadas de duro trabajo, discusiones o risas mezcladas...hasta hace apenas unos minutos.
Y en este mismo momento, a las cinco de la madrugada y seis minutos, con esa sensación de desasosiego que produce el saberse responsable de unas urgencias, con un cosquilleo en el estómago que te hace dudar entre el hambre y el miedo. Cuando pienso que me apetecería volver a fumar, descubro algo que me hiela la sangre.
Descubro que siempre, absolutamente siempre la realidad supera a la ficción. A lo largo de estos últimos doce meses he intentado describir el Dolor, el Amor y la Magia. Manolo y Esperanza vivieron el Amor, el Dolor y la Magia como salidos de uno de esos relatos imposibles...
-Salva, deja de inventarte historias
-Salva, aquí tienes material para un post.
-Salva, a ver si me dedicas algo.
-Salva ¿en serio piensas todo lo que dices?
-Salva, ¿eres Víctor Bárcenas?
Descubrir que todas las emociones del mundo han sido reflejadas en un blog, en el que aquel enfermero de mirada cálida y sonrisa amable ha desgranado miedos, esperanzas, inquietudes y llantos. Un diario del Amor y del Dolor, una bajada a los infiernos. Me invade una sensación de vértigo y de desgarro, al ver lo cerca que estamos de rozar el abismo.
Hacía tiempo que no sentía un nudo en la garganta como esta noche.
Jamás en mi vida leí unas verdades tan certeras,unos sentimientos tan fuertes, una injusticia tan grande:
Extracto 1
Hace ya más de dos años, le diagnosticaron a mi mujer un cancer de cuello de útero. Desde entonces, nada es igual. Momentos de dolor, de esperanza, momentos crueles y momentos maravillosos e inolvidables se mezclan y conforman desde ese día nuestra vida cotidiana.
Extracto 2:
Tengo miedo. A veces es un miedo sordo, contínuo; un compañero de viaje íntimo y desolador, del que no puedes escapar. A veces es un miedo agudo, inmediato, ansioso, que te aplasta y te consume.Al principio fue el miedo a la muerte de mi mujer, a la horfandad de mis hijos; luego, miedo al dolor y al sufrimiento innecesario, inútil. Miedo al dolor inmediato de las pruebas. Miedo a las secuelas, al avance del cáncer, miedo a la incertidumbre. Miedo a las recaídas, a las recidivas.Y ahora tengo miedo, un miedo tremendo a no estar a la altura, a no ser capaz de soportar la presión, a no poder adaptarme a los cambios; miedo a huir. A intentar escapar. Miedo de despertarme un día pensando que ésta no es mi vida; que no me la merezco...Que si ella no puede por qué yo no...El miedo se subió conmigo en el coche el primer día, y desde entonces me acompaña, más o menos visible, pero siempre presente. A veces es un miedo compartido, y a veces es un miedo en solitario, oculto, como una suerte de onanismo, involuntario, pero puntual y cierto.
Extracto 2: Se despidió de sus hijos, los besó por última vez con los ojos llenos de lágrimas, pero ocultandoles una vez más su dolor y su destino, y los dejó marchar. Se despidió de sus amigas, de sus compañeros y me dijo "...ya está todo el pescado vendido..."
De mí no se despidió; los dos sabíamos que no hacía falta... En estos tres últimos años nos hablamos y nos quisimos por toda una eternidad.
-...Y después de esto...¿qué queda?
-Nada
-Carpe Diem -me dijeron anoche.
-Quizás ni eso -respondí.
Un abrazo Compañero

CABALLOS...

Furia: 2 años. Fue comprado cuando apenas tenía dos meses. Es una caballo blanco, de raza árabe. Lo compró Sebastián Robledo como regalo de cumpleaños de su hija Andrea hace 2 años y medio. Andrea quería un poni. A los pocos meses Furia se convirtió en un gran caballo blanco, poderoso y enorme...olvidado en una de las cuadras de Bodegas Robledal. Una infección en el cuello acabó de sentenciarlo.
Bethesda, 5 años y siete meses. Yegua negra de raza española. Pura raza, comprada al precio de 250.000 euros por Luís Planas, gerente de Telefonía Glam International.
-Un capricho, que de paso es una inversión, la yegua tiene futuro -dijo a sus amigos.
Bethesda fue criada entre algodones, alimentada con los mejores piensos, criada y educada por los mejores criadores del país. Cada fin de semana paseaba a los hijos de Don Luís. El resto de la semana entrenaba. En 2008 ganó la medalla de Oro Nacional de Doma Clásica. Su precio se estimaba en un millón de euros hace seis meses. Un mal tropiezo en una tarde de verano acabó con su pata trasera rota en cinco fragmentos. Ese mismo día fue sentenciada.
Fuego es un caballo pinto, blanco y con grades manchas negras. En agosto cumplió 5 años. Aunque todos sabemos que los caballos no piensan, Fuego aún recuerda las tardes en el campo astur donde se crió. En Abril de 2005 fue adquirido por Luciano Santisteban, propietario de Contrucciones Hermanos Santisteban SL. Recuerda sus primeros años en el prado, los fines de semana junto a su dueño, y las agradables tardes del sur. Hace siete meses que no sale de un establo de ocho metros cuadrados. Nadie limpia su cuadra y hace once días que nadie se acuerda de darle comida. Construcciones Santisteban SL quebró hace ocho meses, Luciano tiene problemas más importantes que acordarse de un saco de pulgas. La crisis fue la sentencia de Fuego.
Bandida es una yegua zaína de siete años. Criada junto a otros caballos en las cuadras de Bodegas Del Pinar. Es la yegua favorita de Borja, primogénito de la familia; un joven de veintitrés años dedicado básicamente a la ingesta de cocaína, los coches caros, la equitación, las mulatas y los buenos vinos. Adora a Bandida, y juntos recorren los interminables viñedos cada tarde. Por la mañana se preparan para la gran competición de salto en las Olimpiadas. Bandida ha sido preseleccionada en los Campeonatos Nacionales. Una mañana el hijo de Don Alfredo del Pinar, completamente borracho, atropelló a Bandida, partiéndole sus cuartos delanteros. Nunca volvió a cabalgar. En una semana un espléndido pura sangre había susituído a la yegua coja. Una borrachera fue su sentencia.
Furia, Bethesda, Fuego y Bandida están sentenciados. Nadie los quiere. Nadie...
Una mañana de Septiembre cada uno de ellos es recogido del sitio donde agonizan y trasladados a una granja para caballos abandonados. Allí llegan arrastrándose, cojeando, y con la mirada en el suelo como jamás un caballo debe andar.
Su destino más habitual habría sido el matadero, donde 20.000 voltios los convertirían en carne para perros. Pero han tenido suerte.
Los cuatro caballos, junto a otros muchos, son almacenados en El Refugio, donde un grupo de voluntarios los cuida a duras penas. Sin ayudas económicas el Refugio apenas da para un poco de paja, agua y pan duro.
Allí conocieron a Althusser, un enorme caballo Holstein alemán de 25 años. Sus antepasados llegaron a España hace más de 70 años con motivo de una guerra entre hombres. Desde entonces se dedicaban al toreo. Cada tarde les tapaban los ojos y recibían con orgullo y aplomo los golpes enérgicos de un toro enfurecido que sólo buscaba un culpable a su dolor. Una enfermedad en los cascos había hecho de Althusser un caballo inútil y también sentenciado. Él les habló a los recién llegados de tierras lejanas. Tierras donde el hombre convivía con el caballo, no sólo lo utilizaba. También lo cuidaban cuando enfermaba. Pero eso era lejos, muy lejos. Ellos estaban en el sur, y allí morirían como lo que eran...animales.
Finales de septiembre de 2009: Un camión de transporte de animales parte de una granja del Sur, dirección Norte. Allí viajan Furia, Bethesda, Fuego, Bandida, Bollycao y Althusser. Destino: Holanda. Finalidad: Curar, tratar y buscar familias de acogida a seis caballos que estaban sentenciados en nuestro pais. Os deseo Suerte.
Tres días más tarde, creo que si no somos capaces de hacernos cargo de nuestras propias miserias, si esos seis caballos (animal olímpico) tuvieron que salir de aquí para tener una vida digna, no debemos considerarnos un país moderno, vanguardista, avanzado, progresista y merecedor de albergar unos Juegos Olímpicos.
(...A propósito de una noticia publicada hace unos días en la prensa)

MADRID 2016

...Y mañana explicaré por qué Madrid y España no se merecían la Olimpiada 2016.
Partiré de unas premisas.
1.- Los españoles queríamos que Madrid fuese la sede de las Olimpiadas porque sería un orgullo, no sólo para Madrid, sino para el resto del país.
2.-Dicho orgullo patrio no sólo sería por los ingresos televisivos y publicitarios que reportan unos Juegos Olimpicos, sino por el reconocimiento mundial de que somos un país que nos merecemos este honor.
3.-Asumimos que este reconocimiento presupone que el resto del mundo mundial nos verá como lo que creemos ser: Un país moderno, civilizado, vanguardista y avanzado.
Eso mismo creía yo hace 2 días mientras el Presidente del COI leía "Río de Janeiro". Me llevé una desilusión.
Veinticuatro horas más tarde veía algo que me hizo cambiar de opinión...pero eso es motivo de otro post. El post de mañana...

LA DERIVACIÓN

-Ring ring
-Hospital regional San Bartolomé, dígame...
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, ¿me pone con el área de observación?
-Un segundo...
-Tuuuut, tuuuut!
-Sí, aquí área de observación, dígame.
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, os llamo porque os voy a derivar un paciente de 42 años con un traumatismo craneoencefálico. En el TAC aparece un hematoma epidural, una fractura de esfenoides, y focos contusivos cerebrales en la zona frontal. Tiene un Glasgow de 15 y sin focalidad.
-Ah, pero ¿has hablado con el neurocirujano?
-Pues...no.
-Pues llámalo y ya nos cuentas...
-Piiii, Piiii!
-Hospital regional San Bartolomé, dígame...
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, ¿me pone con el neurocirujano?.
-Un segundo no cuelgue... Tuuuu, tuuuuut!
-Sí, aquí neurocirugía.
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, ¿me pone con el neurocirujano?
-Lo siento, esto es neurocirugía, el neurocirujano está localizado, debes llamarlo al móvil.
-Piiiiii, piiiii!
-Hospital regional San Bartolomé, dígame...
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, ¿me pone con el neurocirujano, pero no con el servicio de neurocirugía, sino con el neurocirujano.
-Ya le puse antes...
-Perdone pero me puso con el servicio de neurocirugía, NO con el neurocirujano de guardia.
-¿Insinua que no sé realizar mi trabajo?
-En absoluto señora, si fuese tan amable, ¿me pasa con el neurocirujano?
-Un segundo no cuelgue...
Tuuuu, tuuuuut!
-Sí...dígame
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, os llamo porque os voy a derivar un paciente de 42 años con un traumatismo craneoencefálico. En el TAC aparece un hematoma epidural, una fractura de esfenoides, y focos contusivos cerebrales en la zona frontal. Tiene un Glasgow de 15 y sin focalidad.
-ah, vale, y ¿has hablado con el otorrino?. las fracturas de esfenoides son de otorrino.
-Pues...no.
-Pues llámalo y ya nos cuentas...
-Piiii, Piiii!
-Hospital regional San Bartolomé, dígame...

-Hola, soy...
-Ya sé quien eres...eres Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, dime...
-¿me pones con el otorrino?
-No cuelgues
Piiii, piiiii!!
-Dígame
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, os llamo porque os voy a derivar un paciente de 42 años con un traumatismo craneoencefálico. En el TAC aparece un hematoma epidural, una fractura de esfenoides, y focos contusivos cerebrales en la zona frontal. Tiene un Glasgow de 15 y sin focalidad.
-Uhm...esfenoides, ¿del ala mayor del esfenoides?
-Sí
-Eso es del maxilofacial, a ver cuando os enteráis...brrrrr!
clock!
Ring ring!
-Hospital regional San Bartolomé, dígame señor Bárcenas...
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, me pone con el maxilofacial.

-Un momento no cuelgue
Tuuuuit tuuuuut tuuuuut tuuuuuut!
-Sí, dígame?
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, os llamo porque os voy a derivar un paciente de 42 años con un traumatismo craneoencefálico. En el TAC aparece un hematoma epidural, una fractura de esfenoides (ALA MAYOR!!!!), y focos contusivos cerebrales en la zona frontal. Tiene un Glasgow de 15 y sin focalidad.
-Vale, pero eso, por lo que mí compete no es de ingreso. Coméntalo con el neurocirujano y si acaso que me ponga mañana una interconsulta.
-Ah, vale, gracias. clock!
-Ring ring
-Hospital regional San Bartolomé, dígame...

-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, ¿me pone con el Neurocirujano!!!!
-No cuelgues
Tuuuut Tuuut
-Aquí neurocirujano
-Hola, soy el de antes!!, Ya he hablado con maxilofacial y otorrino. Por su parte creen que es de ingreso en neurocirugía.
-¡claro, qué jeta!, bueno, venga, mándalo a cargo de neurocirugía...
-Gracias...
clock
-Ring ring
-Hospital regional San Bartolomé, dígame...
-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, ¿me pone con el área de observación?
-Un segundo...
-Tuuuut, tuuuut!
-Sí, dígame.

-Hola, mi nombre es Víctor Bárcenas, médico del Hospital comarcal de Medialdea, os llamo porque os voy a derivar un paciente de 42 años con un traumatismo craneoencefálico. En el TAC aparece un hematoma epidural, una fractura de esfenoides (ALA MAYOR!!!!), y focos contusivos cerebrales en la zona frontal. Tiene un Glasgow de 15 y sin focalidad. He llamado al Otorrino, que me ha derivado al maxilofacial. El maxilofacial está informado. Ambos opinan que es de ingreso en neurocirugía. He hablado con el neurocirujano, el cual, a pesar de estar de guardia localizada, va a ir a valorar al paciente, así es que lo voy a derivar en unos minutos. es más, ya he llamado a la ambulancia, me duele la oreja derecha de tanto hablar y mi consulta está echando humo, pues llevo más de media hora al teléfono así es que el paciente va para allá sí o sí, porque estoy hasta los...
-Perdón, ¿cómo me ha dicho que se llama usted?
-Bárcenas, Víctor Bárcenas...!!!!
-Lo siento, yo soy una celadora y de lo que me ha contado usted no entiendo un pimiento, si quiere le busco a un médico...
Y seguimos para bingo
PS: vaya mañanita!