GRIPE A: ¿LA VACUNA?

Siempre he dicho que los españoles tenemos, de forma genética, posiblemente heredada del hombre de Atapuerca, una serie de características que no podemos (ni queremos)ocultar:
1.-Capacidad Futboril: Seríamos unos seleccionadores nacionales perfectos. También estamos perfectamente capacitados para entrenar al Madrid o al Barça.
2.-Capacidad Mediquil: Tenemos unos conocimientos profundos e innatos acerca de anatomía, fisiopatología y medicina que hace que el conserje del colegio pueda asesorar al taxista acerca de sus síntomas, o que la señora del quinto A nos pueda dar una de sus "pastillitas pa los nervios" en caso de necesidad. Ni que decir tiene que el español pura raza sabe con total exactitud cuándo necesita una ecografía, analítica completa o una derivación médica.
3.-Capacidad Gestionástica: Estamos totalmente preparados para presidir el gobierno de la nación, pues todos y cada uno de nosotros sabemos cómo en apenas unos meses acabaríamos con el paro, con la crisis, con el terrorismo, etc...En el caso de los médicos, le añadimos un nuevo gen. En el brazo corto del cromosoma 15 tenemos el gen ministril, que nos capacita para gestionar con la punta del dedo el ministerio de sanidad o consejería de Salud de nuestra comunidad. Las enfermeras tienen un gen similar, pero en el cromosomoa 3.
Evidentemente, todas estas características ya las tenemos asumidas desde la infancia, con lo cual las estructuras sociales van más o menos "tirando". Pero (un pero mas en nuestra vida...) aparece algo nuevo. Es la Gripe A.
Cuando aparece un nuevo evento en mitad de nuestra consolidada (y nunca bien ponderada estructura génica-mental), tenemos tres opciones: Intentamos cambiarla, nos adaptamos a ella, o escondemos la cabeza debajo del ala esperando que pase el temporal.
En este caso, ante la Gripe A, los españoles de a pie solamente activamos dos de nuestras capacidades extrasensoriales:
1.-Capacidad Futboril: no la ponemos en marcha, pues es una capacidad que se reactiva ante la lectura del Diario Marca, que sólo habla de la Gripe en caso de que Messi esté en la cama con 38 (grados centígrados).
2.-Capacidad Mediquil: Los españoles (incluídos muchos sanitarios) rápidamente han hecho sus consideraciones fisiopatológicas y etiológicas, de tal forma que según mi panadera se trata de un virus que ha salido de un laboratorio para vender más fármacos, Las estanterías del Mercadona se atiborran de desinfectante hidroalcohólico y las urgencias se saturan en busca de gente que ha decidido que quieren que se les haga "la prueba de la gripe".
Pero la característica genética que más se ha puesto en juego en este evento griposil ha sido la número tres. A pesar de múltiples consejos, consensos, protocolos y discusiones a todos los niveles mundiales sobre el tema, me da la impresión de que cada cual ha hecho lo que le ha dicho su instinto. Y sobre todo, como no, los médicos. Afortunadamente el virus era más bien de medio pelo. Cierto es que la temida pandemia-epidemia o como queramos llamarla no parece que vaya a ser el cataclismo (ese para el 2012). Sin embargo se ha logrado crear una vacuna. Imagino, y quiero suponer, que el control y supervisión de la misma ha llevado todos los controles nacionales e internacionales. Pero (nuevo pero…), muchos médicos, y muchas enfermeras somos más chulos que nadie. Por ello decidimos proclamar a los cuatro vientos que no nos sale del pirindolo vacunarnos.
Se propaga una cadena de correos electrónicos entre todos los médicos del país y principales medios de comunicación donde una doctora (ignoro exactamente su formación) deja claro que la vacuna es una especie de improvisado veneno (ver carta), una monja benedictina del monasterio de Montserrat recibe millones de visitas explicando el evento, y todos la aplauden a rabiar (el video no tiene desperdicio). Miles de correos dejando claro que la gripe A es un negocio, y cientos de médicos, tanto a nivel privado como profesional o en blogs, proclaman a los cuatro vientos que no se vacunarán. Sindicatos de enfermería animando a no vacunarse como medida de presión. Locura.
Por ello, yo también haciendo uso de mi cromosoma salvaje me pregunto:
1.-Si las autoridades sanitarias hubieran decidido no fabricar la vacuna, ¿hubiéramos protestado?...nooooo que vaaaaa.
2.-Los que alardean y animan a no vacunarse, ¿son conscientes de que los sanitarios somos un referente para millones de personas y nuestra palabra llega a ellas?
3.-Si las autoridades hubieran decidido que los sanitarios no hubieran sido vacunados, estas mismas personas ¿pondrían el grito en el cielo?... nooooo que vaaaaa.
4.-Quienes están haciendo, en mi opinión de forma irresponsable, este llamamiento ¿tienen de verdad todos los argumentos científicos, médicos y técnicos para hacer este alarde?
5.-Los sanitarios que dudan y reprueban de forma pública acerca de esta vacuna y el negocio en torno a la Gripe A, ¿se han planteado las formas en que se hicieron los estudios de efectividad de la vacuna del papiloma humano, o como se consiguen autorizaciones para comercializar determinados ARA-II, estatinas o antidiabéticos orales? ¿Se plantean el negocio en torno al SIDA en África? ¿Se plantean el negocio en torno a otros temas como la obesidad, la diabetes, la depresión (serotonina contra el desamor) o las Dislipemias (escándalo de los omega 3)?
En definitiva, tengo la impresión de que se está creando una corriente de opinión que roza la leyenda urbana, y que me llega a recordar aquel evento de Ricky Martin, el perro y el paté. Todos somos conocedores del tema pero nadie conoce las pruebas.

En mi opinión (casi seguro equivocada), es irresponsable el hacer pública campaña contra la vacuna de la gripe A. Si hay argumentos de peso para dudar de su eficacia en humanos, toxicidad, forma de probarla, habría que irse al juzgado de guardia y denunciarlo en lugar de ir en plan “valiente” con eso de “pues que se vacune la ministra, porque a mí no me la pega”.
Es lícito que el sanitario opte por no vacunarse, igual que es lícito que fume, pero hacer alarde público de ello es otro cantar, pues la nuestra es una opinión cualificada lo queramos o no. ¿Calificaríamos de irresponsable en salud pública un médico que escribiera públicamente el tabaco es saludable? Aquí alguien está jugando con cartas marcadas.
Por cierto, ahora que me doy cuenta: como un español más he hecho un uso desaforado de mi cromosoma gestionástico. Qué desastre....

CUENTOS

-"Érase una vez un reino poblado de hadas y brujas, ogros y sirenas. Un reino donde los guerreros valientes luchaban contra los dragones y casi siempre ganaban, donde los sapos se convertían en príncipes y las brujas volaban en escobas. Era el reino de Zataplás..."
La mujer del pelo rojo empezaba cada noche de esta forma a contar sus cuentos a Luna, la niña de ojos grandes.
A lo largo de muchas noches la mujer del pelo rojo contó las aventuras y desventuras de todos y cada uno de los habitantes de Zataplás. Las andanzas de aquel conde, el conde Ramiro de Cantiluz, que se aventuró a subir a la Montaña Helada; la leyenda del Viento Dorado, un viento que convertía en oro las naranjas, o los viajes de Silam en busca del libro secreto de la Sabiduría. Los ojos de Luna brillaban en la oscuridad de la habitación mientras la mujer del pelo rojo desgranaba las historias cada noche.
Así pasaron las noches, los meses y los años. Así pasaron las dos vidas.
Una noche Luna dijo a la mujer del pelo rojo que ya no quería oír sus cuentos porque ya era mayor para cuentos de niñas. Esa noche Luna explicó que ya no creía en brujas ni princesas, en ogros ni en sirenas. Que no creía en el reino de Zataplás.
Esa noche la mujer del pelo rojo no dijo nada. Se limitó a besar la frente de Luna como sólo las madres saben hacer, cerrando los ojos y aspirando el olor del pelo infantil para impregnarse del alma de Luna.
Meses más tarde aquella niña que no podía dormirse sin oír los cuentos de Zataplás había olvidado todos y cada uno de los cuentos, tal y como manda la adolescencia.
Años después, en una helada noche de noviembre, una mujer de ojos grandes y expresivos mira la luna que tilila tras la ventana. Luego baja la mirada y la dirige a la cama donde una niña de pelo rojo y ojos inquietos la observa expectante. Luna respira, se aparta una lágrima recordando aquellas noches olvidadas. Y entonces empieza...
-"Érase una vez un reino poblado de hadas y brujas, ogros y sirenas. Un reino donde los guerreros valientes luchaban contra los dragones y casi siempre ganaban, donde los sapos se convertían en príncipes y las brujas volaban en escobas. Era el reino de Zataplás..."

LA LLAMADA

10 horas 53 minutos.
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días al habla Amelia Deisy Cardoso, comercial 4.538 de Movifone. Hace dieciocho meses que usted es nuestro cliente, por ello es que queremos hacerle una oferta que...
-Perdone, pero estoy trabajando.
-Ah..pues le vuelvo a llamar ahorita, en cuanto usted me diga.
-Hasta la tres estaré trabajando, muchas gracias...click!
15 horas y 3 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días al habla Amelia Deisy Cardoso, comercial 4.538 de Movifone, la llamo tal y como quedamos esta mañana...
-Perdone, pero aún estoy trabajando y además...
-Le llamo más tarde si no le importa señor. Click.
-15 horas y 32 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Víctor Bárcenas?
-Perdone, pero yo soy Bárcenas, pero Juan. Víctor falleció ayer mismo. Voy a su entierro. Por cierto, me podría ayudar? Tengo un grave problema.
-Dígame señor...
-Es que estoy sentado en el wc y acabo de percatarme de que no hay papel higiénico, si le doy la dirección de mi empresa, podría usted venir y...
-Ah disculpe...click.
16 horas y 35 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Wilson Pereira, le llamo de Seguros Santa Catalina, para informarle de nuestra última oferta...
-Perdón, en este mismo momento me acaban de abducir los extraterrestres, estoy camino de Andrómeda, llámame más tarde...click.
16 horas y 56 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame?
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Wilson Pereira de Seg...
-¿Guau, guau!, Grr...Guau! click.
18 horas y 37 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Vos sos el Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Laurinda Milquiades, es para informarle de que le ha tocado un premio.
-¿Ah sí?. ¿Y eso como ha sido?.
-Le hemos elegido entre más de cinco mil personas. Para recogerlo simplemente deberá asistir a una de nuestras presentaciones comerciales. Sin compromiso alguno.
- Uhmmm síííí, así mi amor, no pares!
-Perdón, señor Bárcenas, ?¿es usted?
-Uy sí cariño sigue así, sigue hablándome...uhmmmm. Estoy a punto de....
-click.
19 horas y 13 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Amelia Deisy Cardoso nuevamente, comercial 4.538 de Movifone...
-Señorita, ¿ha pensado alguna vez encontrar la luz de Cristo? Podemos concertar una charla para hablar del pecado y la Divina Bondad.
-Perdón, pero estoy trabajando, sólo quería informarle de nuestra promoción.
-¡No se deje tentar por el diablo señorita, y repita conmigo: ¡Alabado! ¡Alabado!
-click.
19 horas y 47 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días ¿le importaría responder a unas preguntas acerca de sus gustos a la hora de comprar un secador de pelo?
-Perdone señorita, pero yo soy un ladrón; estoy robando en la casa y ha sonado el teléfono. Por cierto, ¿sabe usted como sacar un piano de cola por el hueco de la escalera?
-click.
20 horas y 25 minutos:
-¡Ring, ring...!
-Dígame...
-¿Señor Bárcenas?. Buenos días le habla Amelia Deisy Cardoso nuevamente, comercial 4.538 de Movifone
-Hombre Amelia, qué gusto de oírte. ¿Cómo te va?
-Muy bien señor, me gustaría informarle acerca de...
-glaspuktnakis puntilasgur
-¿disculpe?
-Clatarpurgis dalmaticius...¡Gálata! ¡Gálata!
-Señor, ¿se encuentra bien?
-Congertis Furtunales ¡Gálata, Gálata!
-click.
21 horas y 16 minutos:
-¡Ring, ring...!
Víctor está harto, así es que decide dejar el teléfono sonando sin cogerlo, sin mirarlo. Finalmente opta por apargarlo.
Al otro lado de la línea, Sandra decide que es tonta por llamar a Víctor para quedar a cenar, ya que el muy cerdo ni siquiera le ha descolgado el teléfono.

JUAN GARCÍA...Y COMPAÑÍA.

Juan García, 35 años. Albañil; Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Mientras se toma un café con los amigos alardea de que ha conseguido ahorrarse quinientos eurazos al no facturar el IVA de su último trabajo. "Es que aquí hay que espabilarse macho".
Amalia López, 42 años profesora: Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizada. Acaba de volver de la cita con su gestor, que le ha conseguido una devolución de hacienda de 675, 42 euros gracias a "colar de rondón" unas deducciones por vivienda en un piso que tiene alquilado de "estrangis" a unos estudiantes de Orgasmus. Recomienda a su amiga Paula que haga lo mismo. "Es un chollazo mari Pili".
Roberto Minguel 31 años. Ingeniero; Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Mientras se toma el quinto ron con cola alardea de la capacidad que tiene de conducir pasado de copas. "Es que a mí el alcohol apenas me afecta para conducir". Quince minutos más tarde se salta un semáforo en rojo. Su tasa de alcoholemia triplica la permitida.
Petra Suánez, Médico; Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizada. Comenta con sus compañeras de trabajo que la chica hondureña se pasa de la raya. Ahora le pide los sábados libres, y encima le ha insinuado que la asegure. "Como se ponga tonta pongo a la Capichua esta en la puta calle".
Luís Gómez, 27 años. Desempleado Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Cobra el desempleo mientras trabaja en negro haciendo chapuzas. "Señora, de esto no le puedo dar factura, porque si se lo hago por lo legal le debo cobrar el doble...".
Amalia Cardinal, 37 años. Ama de Casa. Clienta de Luís Gómez. Entiende perfectamente, y agaradece en sobremanera que el trabajo vaya sin factura. "Vale, mucho mejor así, prefiero ahorrarme 32 euros".
Pedro Rando, 21 años, estudiante. Opina que los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Es dueño de un dogo argentino sin papeles. "Es que yo lo tengo muy bien domesticado, este no es peligroso". En enero de 2009 destroza la cara a un niño de siete años.
Pepe Antúnez, 42 años. Camarero. Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Lleva 9 meses de baja por una lumbociática. Hace cuatro meses que no le duele, pero en verano "va a trabajar Rita la cantaora".
Germán Dávalos, 64 años. Jubilado. Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. Lleva dos años sin pagar luz ni Canal Plus gracias a un enganche ilegal que le hizo su hijo. "Es que la cosa está mu malita".
José Mértades, 52 años. Agricultor; Opina que todos los políticos son unos corruptos y está escandalizado. En su finca trabajan tres congoleños de sol a sol. Catorce horas de trabajo por veintisiete euros. "Es que con la mierda que pagan en la Corrida, es lo que hay". El Mitsubishi Montero le costó 52.000 euros. Y mola.
Y hay más, mucho mucho más...Quizás lo más grave no sea hacerlo, lo más peligroso socialmente es que somos capaces de alardear de ello. Y está aceptado.
Víctor Bárcenas, 32 años. Médico. Su única ilegalidad fue tratar de colar a su abuela en la declaración del IRPF del 2008. Lo pillaron y le cascaron seiscientos eurazos de multa. Otra vez pegó un chicle debajo de una mesa y también lo pillaron. Desde entonces trata de hacer las cosas bien.
Quizás el día en que dejemos de ser el país de Rinconete y Cortadillo podamos empezar a exigirles algo a los políticos. Hasta entonces, no entiendo por qué creemos que los políticos, van a ser diferentes a nosotros. ¿Acaso son extraterrestres?.

TAQUICARDIA SUPRA...¿Y QUÉ MÁS?

Han pasado varios meses (pocos) desde que Víctor Bárcenas acabara su periodo como Residente. Casi sin darse cuenta ha pasado a Adjunto.
La Medicina sigue siendo una profesión que se aprende de persona a persona. En pleno siglo XXI la información por internet, los cursos, los masters, los congresos y los libros parecen ser la mejor forma de formarse; sin embargo el contacto de médico a médico, la relación personal mestro-aprendiz sigue siendo la base de la formación. Víctor se da ahora cuenta de que su palabra llega a los residentes más pequeños a veces como una especie de doctrina evangélico-enciclopédica. Alguna vez observa al residente tomando notas al albur de una explicación aparentemente banal e improvisada acerca de los criterios clínicos de sepsis, del mejor antibiótico para una celulitis o una pauta de amiodarona. Es la mayor responsabilidad del que enseña: el error, pues éste se puede llegar a perpetuar durante generaciones.
Los laboratorios farmacéuticos lo saben muy bien , por eso siguen colocados justo en mitad del perol, inyectando sus comentarios, opiniones (y falsedades), justo donde más duele al sistema (y dónde es más rentable), en mitad de la trinchera. Curioso es que el sistema permita que un individuo entre a tu consulta a contarte (y venderte) cuentos chinos con el pretexto de que te trae información "científica". Pero eso será motivo de otro post.
Los congresos, conferencias y cursos son necesarios, pero Víctor está convencido de que el noventa por ciento de su práctica médica la aprendió de sus compañeros mayores. Afortunadamente tuvo unos extraordinaios maestros.
Hace unas semanas ha diseñado una nueva técnica de aprendizaje. Él las llama las "cápsulas clínicas". Convencido de que trabajar en la madrugada es para cualquier ser humano algo duro, árido, y a veces trágico, Víctor convoca unas sesiones clínicas especiales. Se imparten a las tres de la madrugada y duran cinco minutos. En ellas reúne a los residentes que aún queden con ganas y fuerzas, y reflexionan de forma improvisada e informal acerca de algún tema muy concreto en relación con alguno de los pacientes ingresados. Con ellos debate la anamnesis realizada, la exploración, las pruebas complementarias, el juicio clínico y el plan de tratamiento. Finalmente se toman un café. El objetivo es que se den cuenta de que eres igual de médico a las seis de la tarde que a las cinco de la madrugada. Analizan las historias clínicas porque los médicos son esclavos de sus hechos, de sus palabras y (especialmente) de sus escritos.
Hoy el paciente es un hombre de cuarenta y seis años. Acude por palpitaciones y dolor torácico. No tiene antecedentes de interés y las palpitaciones lo despertaron hace una hora.
El paciente ha sido valorado en la entrada, se le ha hecho un electro y ha pasado a la zona de observación. El residente que recibe al paciente consulta con el Adjunto. Son las tres de la madrugada, la cosa está tranquila y Víctor decide convocar una sesión de cápsula clínica.
Quedan cuatro residentes en pie, que se acercan a la camilla donde un hombre de mediana edad los observa desde detrás de su mascarilla. Parece intranquilo, asustado quizás. Su tórax está surcado por cables de monitorización, y en la pantalla del monitor saltan los consabidos complejos en verde sobre negro...pip,pip,pip...193 latidos por minuto. Pip,pip,pip...
-Hola Pedro -el médico saluda al paciente, al que ya conoce por haberlo entrevistado unos minutos antes -estos doctores son médicos del hospital. Vamos a estudiar un poco su caso si no le importa. ¿sigue con dolor?
-Ahora no, pero parece que el corazón se me quiera salir por la boca -dice el asustado paciente.
Víctor explica a los residentes los antecedentes, el motivo de consulta, la exploración y las pruebas de que dispone.
-La radiografía de tórax es normal, la analítica también, y éste es el electro -les dice entregando la tira de papel a cuadritos a una de las residentes.
La joven, residente de primer año, coge el papel como si le quemara los dedos y observa...
-A ver, frecuencia...193. Ritmo: son unos complejos estrechos, rítmicos... ¿no? y...uhmm, ehhh...jo, es que los electros no se me dan "demasiado bien". Tengo que empollármelos de nuevo.
-Os dejo tres minutos, voy a por café y vuelvo -les dice, consciente de que se sentirán más libres sin su presencia.
Cinco minutos más tarde.
-¿Bueno, tenéis algo?
-Bueno, creemos (el creemos suena a "somos una piña", así es que cuidadín) que es una taquicardia supra.
-¿y...? -les pregunta.
-y...¿qué? -responde la residente.
-¿algo más?
-pues, que yo sepa...eso una taquicardia supra...supraventricular.
-No hay plan de tratamiento. Un juicio clínico sin plan de tratamiento es como si te vas a la ducha con Anne Hathaway y te limitas a darle jabón, parece que falta algo (quitarle el jabón, claro). Y aunque no lo creáis vuestras historias clínicas en los próximos cuatro años las leerá mucha, mucha gente. Incluído algún juez. De ellas dependerá gran parte de vuestra reputación.
-Vale, vale...
-¿El tratamiento son...maniobras vagales? -dice Alicia.
-Y si fallan adenosina -replica Luisa animada
-Las dosis ya no nos acordamos, al menos yo.
-Vale, ahora casi lo tenemos -dice Víctor -¿cuales son las maniobras vagales?
-Maniobras vagales, lo del Valsalva, el masaje del seno carotídeo y eso -dice Alicia con la valentía de quien sabe que está acertando.
-¿Sabéis hacerlo?
Los residentes se miran con cara de "mejor-no-digo-que-sí-porque-como-lo-diga me-tocará-hacerlo-y-la-cagaré".
Víctor se acerca a la cabecera del paciente.
-Buscamos la carótida aquí, justo delante del músculo esternocleidomastoideo, esperamos un segundo a notar cómo late...apretamos con suavidad, mientras observamos el monitor...
En ese momento, mientras el médico masajea el cuello del paciente, el monitor dibuja una línea recta durante apenas un segundo, y salta de nuevo la espícula verde. Esta vez a sesenta latidos por minutos.
-¿Mejor, Pedro?
-Se me han quitado las pulsaciones.
-¡Joder! -dice Julia, una residente de primer año.
-Bueno pues ésta fue la cápsula clínica de hoy, ahora me piro.
Víctor se aleja, sabedor de que ha impresionado a los jovenes igual que a él lo impresionaron unos años antes, pues el simple hecho de curar con tus propias manos sigue siendo algo impresionante, mágico, que lleva al médico al origen de su propia profesión de sanador.
A sus espaldas oye los comentarios de los residentes satisfechos.
En realidad es la primera vez que Víctor ha conseguido revertir una taquicardia supraventricular con esta maniobra de masaje del seno carotídeo. Realmente le hubiera gustado gritar yupiiii! y saltar por la sala de observación. Pero claro, ahora su puesto le impone dar la sensación de seguridad propia del maestro, así es que se aleja por el pasillo con paso sereno...

VIDAS CRUZADAS, Y VIDAS TRABADAS.

Nunca supo cómo decirle que la amaba. Desde la primera mañana en que la vio supo que su destino estaba total y completamente en manos aquella mujer de ojos negros.
No era sólo esa forma de caminar tan desenvuelta, su mirada sincera o su risa blanca. Era todo. Cada movimiento, cada gesto, cada mirada, cada conversación a la hora del café, le provocaban esos sentimientos contrapuestos de las pasiones totales: atracción a la vez que dolor inmenso por lo inalcanzable.
Pero sabía que no podía ser.
Nunca supo si el ascensor de veintidós plantas del Boston Memorial Hospital era extraordinariamente rápido o si el tiempo volaba cuando compartían viaje a las alturas de aquel inmenso (y) complejo mundo que era el Memorial. Tampoco supo la causa de que cada mañana se cruzaran en varias ocasiones. Pero cada día se cruzaban a la misma hora en el mismo el ascensor de la cara Norte, el que conducía desde los aparcamientos al corazón del Memorial.
Sabía que su nombre era Claudia y que su apellido era algo así como Malosi o Caloni, un apellido italiano.
Alguna mañana cruzaban un comentario acerca del tiempo, de lo malo que estaba el café de la máquina, o del último programa del Show de Phill Anskett. Simplemente esos quince segundos (se fundían las miradas) de conversación le alegraban toda la mañana. El inglés de Claudia era deplorable, pero encantador.
Alguna vez leyó algo así como que la gente de sangre latina tenían esa forma de mirar, así es que trataba de no darle importancia. Pero no podía evitar la sensación de que Claudia le quería decir algo más con aquellos eternos ojos negros.
¿Sería muy atrevido invitarla a salir? ¿a tomar una copa? Llevaba más de diez años trabajando en el Memorial. Tenía una reputación, una familia, dos hijos. No podía tirarlo todo por la borda. Además aquello sería imposible. Realmente no hubiera dudado ni un segundo en dejarlo todo si supiera que tenía la más minima oportunidad...
Un día de Octubre se armó de valor. Bajó a la planta diecisiete y preguntó por Caludia, pero no supieron darle referencias. Finalmente encontró a alguien que le supo ayudar. Al parecer era una cirujana venida de Italia que estaba realizando una estancia formativa. Su nombre real era Claudia Marini, y partiría hacia su país el 2 de Noviembre.
El 2 de Noviembre de 2009 fue uno de los días con peor tráfico en la historia de Boston. A la lluvia torrencial se añadió un accidente en la Autopista J36, justo la que conduce al Memorial.
8.30 de la mañana: Llamada desde su Audi A3 al Hospital diciendo que se retrasaría y dando alguna excusa banal.
9.15 de la mañana: Ha tomado una decisión. Hoy hablaría con Claudia. Se la iba a jugar a una carta.
11.55 de la mañana: Aparca el coche en doble fila, ya es casi media mañana y no podía esperar la inmensa cola de vehículos que esperaban para entrar a los aparcamientos. La grúa se lo llevaría y con cien dólares,todo solucionado.
12.15 de la mañana: Entra a toda prisa en el Memorial. Sube al ascensor Este, el de la entrada principal. Pulsa el botón diecisiete.

Nunca supo cómo decirle que la amaba. Desde la primera mañana en que la vio supo que su destino estaba total y completamente en manos aquella mujer de ojos azules.
No era sólo esa forma de hablar, su mirada azul amortiguada por unas sofisticadas gafas de Prada, su sonrisa tímida. Era todo. Cada movimiento, cada gesto cada mirada, cada conversación a la hora del café, le provocaban esos sentimientos contrapuestos de las pasiones totales: atracción a la vez que dolor inmenso por lo inalcanzable.
Pero sabía que no podía ser.
Sabía que su nombre era Helen y que su apellido era Schneider.
Llevaba apenas dos meses trabajando en el Memorial Boston Hospital, y había hecho pocos amigos. Pero sin duda el mejor momento de la mañana lo tenia cada vez que subía a las alturas en el ultramoderno ascensor y se cruzaba con aquella mirada impresionante de Helen. Se las arregló para conocer los horarios de aquella secretaria de dirección de la planta veintiuno, la planta noble; y siempre lograba coincidir en la máquina del café . A veces se cruzaban una profunda mirada de apenas quince segundos, en los que Claudia trataba de decir con los ojos lo que no se atrevía a decir con palabras (...se fundían las miradas) o con gestos.
Alguna vez alguien le dijo que la gente de sangre germana tiene esa mirada extraña, como interrogante, pero que eso nada significaba. Sin embargo no podía evitar la sensación de que Helen le quería decir algo más con aquellos eternos ojos azules.
Cientos de veces estuvo tentada de invitarla a tomar algo. Absurdo. Una chica italiana, que apenas llevaba unos meses en ese país extrañamente puritano y liberal a la vez, no debía meterse en líos. Además estaba Gianpa. En Palermo la esperaba Gian Paolo, con el que se había casado apenas un año antes. Tenía una reputación, y no podía echarla por la borda. Un escándalo así provocaría que le suspendieran la beca. Además aquello sería imposible. Aunque en realidad no hubiera dudado ni un segundo en dejarlo todo si supiera que tenía la más minima oportunidad...
Día 2 de Noviembre.
8.30 de la mañana: Claudia Marini recoge sus pertenencias. Hoy no se ha cruzado con Helen. Lástima. Su último día de trabajo lo emplea en despedirse de los pocos amigos que ha hecho y firmar algunos papeles.
11.55 de la mañana: Claudia sube al ascensor de la cara Norte. Su último viaje. Destino sótano 4. Sin saber por qué, en lugar de pulsar el menos cuatro, Claudia pulsa el veintiuno. Acaba de tomar una decisión.
Sale del ascensor y recorre el gélido pasillo de la planta de dirección. Lo ha memorizado todo...oye cómo sus pasos van marcando su destino...clap, clap.
Las puertas se suceden a derecha e izquierda...quince, trece...
La mente de Claudia se nubla. Puerta nueve, puerta siete...toc toc!
La cirujana de ojos negros empuja la puerta...
-¿Es el despacho de Helen Scheneider? -ahora el mundo gira en un torbellino loco.
-Sí, pero hoy no está, el niño tuvo fiebre anoche -dice una correcta secretaria señalando la mesa de Helen. Junto a la pantalla del ordenador, la foto de Helen, Peter y los dos niños junto al Pato Donald. Navidades 2007. Disneyworld.
Claudia se da cuenta. Ha estado a punto de cometer un error fatal.
Gira sobre sus talones, recorre de nuevo el pasillo,
12.15 de la mañana: Claudia entra al ascensor de la cara Norte y pulsa. Planta menos 4.
A menos de cien metros Helen, cuyo corazón bombea a un ritmo casi atronador, sube en el ascensor de la cara Este.
Nunca más volverán a cruzarse. Nunca.

Miles de Piedras: El Libro



Amigos y amigas, porque así os considero a todos los que de una u otra forma me habéis acompañado en este último año, estos son los datos:
-Treinta mil visitas en algo más de un año.
-Cientos de comentarios vuestros dándole la sal definitiva a los posts.
-Visitas desde México (532), Portugal (421), Colombia (410) , Argentina (392), Chile (256), Perú (210), Estados Unidos (198), Venezuela (168),y así progresivamente visitantes desde Ecuador, Francia, Reino Unido, República Dominicana, Bolivia, Alemania, Canadá, Costa Rica, Brasil, Uruguay, Italia, Noruega (imagino que será mi amigo Rafa), Guatemala, El Salvador, Puerto Rico, Bélgica (Gracias a Dimitri y Natalia ), Panamá, República Checa, Paraguay, Holanda, Grecia, Suecia, Suiza, Polonia, Honduras, Finlandia, Turquía, Israel, Rusia, Austria, Australia (vale, fueron sólo 13 visitas de Australia, pero duraron casi una hora), India, Rumanía, Cuba, Marruecos, China, Nueva Zelanda, Irlanda, Eslovenia, Nicaragua, Aruba (ignoraba la existencia de este país), Croacia, Hungría, Dinamarca, Macedonia (¿cómo se puede llamar Macedonia un país? Es como si España se llamara Tutti Frutti), Tunez, Japón , Bulgaria, Ucrania, Emiratos Árabes Unidos (flipé el día que me visitaron de allí) y Antillas Holandesas (vale, sólo una visita desde este curioso país).
-Algún reconocimiento en forma de premio, publicaciones sueltas o citas. Un premio de relatos cortos y un reconocimiento como uno de los veinte mejores blogs sanitarios del país (el caso es que no creo que éste sea un blog sanitario, pero en fin) Hace unos días me decían que si pones "dolantina" en Google parace este blog en cuarto lugar, con un post dedicado a las enfermeras de oncología. Curioso.
-Alguna amenaza en forma de mensajes electrónicos en el que unos personajillos me calificaban Hijo Puta en uno de ellos y de Maricona en el otro (bueno eso será motivo de otro suculento post).
-Muchas emociones puestas en juego y sobre la mesa. Muchos sentimientos en negro sobre blanco, y muchos agradecimientos a quienes me ayudasteis en este camino.
En estos días, por fin, sale publicado un libro. Como diría la publicidad: Miles de Piedras Pequeñas: El Libro. Para 2011 Miles de Piedras Pequeñas: La película, jejeje...
La distriución va a ser complicada como no podía ser de otra manera, pero pretendo que todos los que tengáis interés en adquirir un ejemplar lo podáis tener (o sea comprar). Para ello vais a tener dos vías (lo siento pero en El Corte Inglés o fnac aún no está):
1.-Personalmente: Me lo pedís y simplemente os lo llevo en mano. Me lo podéis pedir en persona o a través de mail: megasalva@hotmail.com . Pienso llevarme un lote limitado al próximo congreso semFYC Barcelona, así es que ya podéis ir pidiendo. Esta opción es más barata pues te ahorras gastos de envío, además te lo dedico, cosa harto interesante, jejeje.
2.-Librería online: Actualmente lo podéis adquirir a través de Bubok, en formato papel o electrónico en la siguiente dirección http://www.bubok.es/libro/detalles/16712/Miles-de-Piedras-Pequenas Si optas por la opción papel, elige la forma economy de envío postal, es más barata.
Como podréis comprobar, algunos post han desaparecido del blog. Es porque han pasado al libro, que consta en total de más de 80 relatos e historias que creo merecen la pena.
Por último, quiero agradeceros a todos los que me habéis ayudado a hacer realidad este proyecto, haciendo realidad uno de mis sueños.

DESEOS...Y FANTASÍAS

Después de muchos años buscando, Maika a sus 42 años tenía muy claro que conocía el alma humana; que sabía cuáles eran los resortes de los sentimientos, de las ilusiones y los traumas.
Ya en la adolescencia decidió que lo que más le fascinaba en la vida era el conocimiento de las personas, de sus fantasías y de sus miedos. De sus ilusiones y deseos. Por ello estudió Filosofía, viajó a los confines del mundo en busca del conocimiento de otras culturas y otras realidades, de otras formas de vivir y de sentir. Había publicado dos libros, uno acerca de la psicología del crecimiento y otro sesudo volumen acerca de fantasías y sueños en las culturas orientales.
Su trabajo consistía en dar clases en la facultad de Psicología además de impartir múltiples conferencias por todo el país.
Había leído a todos los maestros de la Filosofía y la Psicología clínica. Los tratados de Psiquiatría solían ser su libro de cabecera en las noches de frío, y había llegado a entrevistarse con cientos, miles de personas, tanto enfermas como sanas, en busca del conocimiento.

Sin duda Maika había conseguido lo que se había propuesto: conocer la mente humana. Hasta tal punto llegó su interés que pasó todo el invierno de 2005 en uno de los mejores hospitales del mundo, el Hospital Monte Sinaí, donde junto a los mejores neurólogos y con ayuda de la más avanzada tecnología descubrió los mecanismos biológicos y fisiológicos de nuestro cerebro.

Satisfecha y contenta, Maika podía presumir de conocer todo lo que se podía conocer entorno a lo que ella denominaba la fábrica de sentimientos, el cerebro.

Este fin de semana lo tuvo libre gracias a un puente con motivo de la festividad de todos los Santos. Estos españoles siempre estaban buscando un hueco para hacer fiestas. Después de meditarlo largamente decidió dejar los libros y pasar unos días junto a su hermana Claudia y sus sobrinos Pablo y Alya de seis y ocho años respectivamente

El fin de semana pasó como otro cualquiera en casa de su hermana, en la que ella siempre sería la tía Maika, la seria, formal y modosita tía Maika, aquella que los miraba escondida tras sus gafas de pasta roja.

El sábado se acostó temprano, tal y como era su costumbre. Los niños se acostaron más tarde tras haber recorrido las calles con sus disfraces de zombies en busca de caramelos.

Maika no podía dormir, así que decidió espiar la conversación de los dos niños. Oír conversaciones ajenas, esa gran pasión...

-Pablo, ¿tú crees que es posible? -pregunta la niña a su hermano.

-Casi seguro que sí -responde Pablo.

-Eso sería perfecto. Sería la mejor cosa que puede suceder en el mundo mundial. Ojalá suceda.

-Ojalá...

Posteriormente la conversación derivó hacia la posibilidad de matar un vampiro con una estaca de madera o la causa de que fueran alérgicos al ajo. Maika se durmió con una sonrisa en la boca.

La mañana siguiente Maika no pudo aguantar su curiosidad.

-Alya, anoche oí que pedías un deseo a tu hermano -preguntó Maika.

-Sí. Es mi mayor deseo.

-¿Y cual es? -entonces Maika piensa en sus deseos, deseos de Bien para sí y para el prójimo, deseos de paz mundial, de que acaben las guerras o de que no haya hambre en el Mundo. Deseos de encontrar el amor, de tener trabajo, de tener dinero y salud. Deseos de ser buena persona, de ser querida y de ser valorada. Pensó en sus deseos de estar junto a su familia o de no perder a sus seres queridos.

-Mi deseo es que las calles sean de chocolate, que lluevan caramelos. Tener una varita mágica para poder congelar a todo el mundo. Ah y también tener un caballo con alas para ir volando al cole. Que la navidad dure más tiempo, que siempre sea verano y que la semana tenga dos sábados y dos domingos.

Entonces Maika se da cuenta de que aún le queda muchísimo por conocer del alma humana y de su funcionamiento, y piensa que el mundo funcionaría mejor si en lugar de perfeccionar y sublimar nuestros deseos y fantasías, conserváramos alguno de aquellos deseos infantiles arrojados a una polvorienta caja de cartón junto a los cromos de Dartacán y los tres mosqueperros.

Maika piensa que quizás sea conveniente empezar a olvidar una parte de lo aprendido para volver a recuperar los deseos olvidados en el desván de su mente. En ese mismo instante se da cuenta de que ha llegado la hora de desandar el camino si realmente quería conocer el alma humana.

PS: Realmente sería genial despertarte una mañana y descubrir que las calles son de chocolate y turrón...

Escrito tras una noche de trucos y tratos.