ANOPHELES

Es curiosa la forma en la que nosotros los humanos, esos seres vertebrados, mamíferos, vivíparos y omnívoros (estoy repasando últimamente conceptos de segundo de primaria con Penélope), asumimos con completa naturalidad (y cierta desvergüenza) nuestro absoluto dominio acerca del mundo, tanto conocido como desconocido. Quizás sea ésta la causa por la cual hemos llegado a dominar el planeta, y quizás también por ello cualquier día lo mandaremos todo a tomar por saco.
Unos seres con una carga genética similar al mosquito Anópheles damos por sentado que conocemos la existencia, esencia y leyes de un Dios. Por supuesto que conocemos acerca de su presunta sabiduría, sabemos la forma que tiene de actuar, y de mover el Universo. Incluso podemos predecir la forma en que Dios actuará castigándonos o premiándonos según nuestras acciones. Como diría mi amigo Jose, experto en cocinar las sopas de sobre de Gallina Blanca, somos la repera. Vaya, que casi somos más listos que nuestros dioses.
No considero que mi mente esté preparada para conocer, en caso de que exista, la esencia, existencia y leyes de los dioses. Por supuesto, el asumir que el señor cura, ayatolah, rabino, pastor protestante, ortodoxo, chamán, curandero, monje budista, obispo, imán o Papa de turno son los enviados directos de Dios, la conexión entre nosotros y el más allá, no me acaba de convencer. De las guerras de religión mejor ni hablamos como diría el calvo de la fórmula 1. ¿No se trataría de un caso evidente de soberbia? Y cuidado que eso, paradojas de la vida, es pecado.
Entiendo que es difícil asumir que no somos capaces de entender determinadas circunstancias, como la muerte, el infinito, la eternidad, el espacio/tiempo, la existencia de un Bien Universal, de un Castigo/Premio al final de la vida o de un Motor Divino. Entiendo que es más fácil asumir con los ojos cerrados lo que se nos dice desde el púlpito, y lo acepto pues cada uno gestiona como puede sus propios miedos. Yo, por suerte o por desgracia, me bajé de ese tren.

2 comentarios:

dra jomeini dijo...

No estás solo, en el andén estamos muchos preguntándonos lo mismo. Buen post.

Anónimo dijo...

Un abrazo fuerte de Barcelona. Carmen J.