¿POR QUÉ SOY TAN ABSURDAMENTE ROMÁNTICO?

Recientemente veía una entrevista a un tipo singularmente espectacular. Uno de los personajes más peculiares que circulan por los mass media: Eduard Punset. Me gusta su acento extremadamente catalán (a pesar de que por el sur no suele resultar simpático este acento) porque todos los catalanes que he conocido son personas extraordinarias (al menos hasta ahora). Con su pinta de profesor chiflado y su mirada inteligente hablaba de dos tipos de personas: los conformistas y los perfeccionistas.
Los conformistas: evalúan sus posibilidades, sus expectativas, y deciden apostar por lo que pueden conseguir. Un vez llegado a ese punto, se dan por satisfechos pudiendo incluso llegar a considerarse felices.
Los perfeccionistas en cambio siempre están buscando lo mejor. Tienden a probarlo todo, a tener gran cantidad de experiencias en busca de mejorar continuamente su realidad. Esto les lleva a cierto grado de infelicidad permanente, de búsqueda, de estar en el camino hacia algo, pues suelen pensar que siempre se puede encontrar “algo más”. Decía Punset que cada día somos más los perfeccionistas y menos los conformistas, al contrario de lo que sucedía en siglos anteriores.
Hasta ahí una reflexión brillante; pero si seguimos elaborando y preguntando:
¿Es una actitud ideal la del conformista, no arriesgar demasiado en nuestras apuestas vitales y poder incluso considerarnos felices en un plazo relativamente corto?, ¿Es lo más conveniente ponernos nuestras orejeras vitales, cerrar los ojos a lo que nos rodea y limitarnos a cumplir unos objetivos vitales prefijados? Así no correremos el riesgo de equivocarnos. Tampoco nos arrepentiremos de casi nada.
¿Y si soy inconformista?, ¿Y si arriesgo en mis apuestas en la vida?, ¿Y si vivo experiencias nuevas sin cerrar mis expectativas, inquietudes y vivencias? Seguramente me equivocaré a veces; además me deberé arrepentir a corto plazo por haber cometido los errores propios del que navega en aguas turbulentas, y quizás me será difícil llegar a decir que he alcanzado la felicidad plena.
Sin embargo llegados a este punto, debo abandonar la filosofía intangible y metafísica para agarrarme al recuerdo de mi abuelo pocos meses antes de ser partido en dos por un aneurisma de aorta (curiosamente a pocos metros de mi consulta azul): “Aprovecha tu vida para vivirla, los que la disfrutan quizás se arrepienten de cosas que han hecho, lo realmente triste (y yo diría trágico) es llegar al final y arrepentirte de lo que no has hecho, pues eso nunca lo vivirás”.
Y yo me quedaré con mis ideas: Prefiero disfrutar el camino, navegar sobre una ola o flotar en la nube en movimiento, equivocándome, cayendo y volviendo a levantarme, antes que estar al final de un camino cómodo, mirar hacia atrás y darme cuenta de todo lo que dejé por Vivir
Eso es para mí el romanticismo y con eso me quedo.
Dixit.

2 comentarios:

José Domingo Rojo Torres dijo...

Yo también vi el reportaje del que hablas, y efectivamente tienes razón en que es un razonamiento brillante.
Las palabras de tu abuelo son muy acertadas, pero desde luego, están hechas desde su punto de vista, ya que, como también aparecía en el reportaje, en la vejez nos arrepentimos de lo que no hemos hecho, sin embargo en la juventud nos arrepentimos de lo que hacemos.
La realidad es que a cualquier edad, si miras hacia el pasado, desearías haber hecho más cosas de las que hiciste, incluso aquellas que te hubiesen sacado del letargo que provoca la comododidad de una situación.
Es preferible disfrutar, guiarse por las intuiciones e impulsos que el día a día te muestra, pero con la seguridad de que es lo que quieres en ese momento, de ese modo te conviertes en un perfeccionista, pero sin las desilusiones que provoca el haber tomado una decisión, ya que la consideras la mejor en ese instante.

Un saludo.

Juana dijo...

Como tengo "mediana edad" (casi 50) creo que es el equilibrio entre "¡atrévete a eso!" y "eso no es para mi", ni una cosa ni la otra, ahí está la cuestión .... con el inconveniente de que cada uno tiene el equilibrio en un sitio distinto jeje