EL CUMPLEAÑOS

clonk, clonk, clonk...
Víctor se despierta sobresaltado y un pensamiento absurdo asalta su mente:
-Alguien debería engrasar más a menudo las ruedas de las camillas.
Han sido quince horas de trabajo interrumpido apenas por un café asesino y una ensalada de pollo a mediodía.
En la madrugada, y preso del cansancio más absoluto, Víctor Bárcenas se ha dormido frente a la pantalla de un ordenador que tilila en la oscuridad de la zona de observación.
A su lado una enfermera dormita desmadejada con un libro sobre el regazo. En otro ordenador alguien consulta sus puntos en la bolsa de trabajo, y la banda sonora del área de observación sigue pautada por aerosoles y flujos de oxígeno redentor.
-¿Te encuentras bien? Te has dormido mientras hablábamos -le dice Luisa.
-Bueno, últimamente la cosa no me va demasiado bien. Pero bueno, en peores plazas he toreado -el médico sonríe.
-Pues te acabo de poner un nuevo paciente -replica la joven regalando una sonrisa de esas que tanto se agradecen a las tres de una madrugada gris perla.
El joven doctor se levanta de su sillón y recorre por enésima vez el pasillo azul en busca de su paciente.
Una vez más intenta hacer saltar la magia, la chispa, tener la lucidez necesaria para dar algo a quien algo busca en mitad de la noche.
Víctor lo ha discutido muchas veces con sus compañeros, y cada día lo tiene más claro. La persona que acude a un hospital a las tres de la madrugada no lo hace por joder al personal de urgencias, por muy claro que algunos lo tengan. Víctor está convencido de que algo necesita quien se toma la molestia de levantarse de su cama, esperar en una fría sala y dejar que lo pinchen, lo desnuden y lo analicen durante horas.
Una vez más se acerca a un nuevo paciente, alguien que algo pide, que algo necesita aunque las más de las veces ni siquiera es consciente de ello.
-Doctor, es horrible. Tengo la sensación de que se me sale el corazón por la boca, no puedo más.
Víctor sabe que la opción es fácil: analítica, electrocardiograma, radiografía, tratamiento, alta. Crisis de ansiedad. Seguimiento por su médico de familia y volver si varía el cuadro.
-¿Es usted de Villanubla, verdad?
-Sí ¿cómo lo sabe?
-Bueno, es por el apellido. Cabérniguez es muy usual por allí. Es que yo soy de la zona.
-¡No me diga! ¿de qué parte es usted?.
-Nací en Tembles, muy cerca de su pueblo, de hecho tengo varios amigos en Villanubla.
Entonces la conversación deriva hacia la búsqueda de puntos de unión entre dos Personas.
-Además que sepa que nosotros los de Temble no nos llevamos demasiado bien con los de su pueblo ehh...-bromea el joven médico.
-Bueno, eso eran cosas de personas mayores.
-Cierto, usted es joven aún.
-Bueno, no tanto -la señora se sonroja
-Aquí dice que tiene usted sesenta y dos, pero yo le echaba cincuenta y cinco -dice Víctor muy serio.
-¿Y qué edad tiene usted doctor?
-Precisamente hoy cumplo treinta y tres...
Cinco minutos más tarde la señora sonríe a su médico. Aunque tan sólo sea por esos minutos, por ese lapsus de tiempo en que compartieron una crisis de ansiedad, Víctor se siente Su Médico. Treinta minutos depués la señora abandona el hospital. Alta.Seguimiento por su médico de familia y volver si varía el cuadro.

Dos días más tarde el joven médico vuelve a una nueva guardia. Comparte otra vez turno con Luisa.

-¡Felicidades Víctor! te han dejado por aquí un regalo, parece una caja de bombones. Han dejado una nota: "Feliz cumpleaños, dedicado al doctor de Tembles". No sabía que has cumplido años, y que además eres de Tembles.

-Bueno, si te digo la verdad, no soy de Tembles. Y tampoco es mi cumpleaños...

Víctor se empeña en sacar nuevos trucos de su chistera. No se conforma con el abc de diagnóstico-tratamiento. Hay algo más en su profesión, la más bonita del mundo. Y eso es la capacidad de aliviar, de confortar y de mejorar la situación vital del paciente mediante la entrevista, aunque para ello sea necesario tener dieciocho cumpleaños cada mes y haber nacido en cuarenta y cinco pueblos.

11 comentarios:

Juana dijo...

¡Genial! simplemente

Anna dijo...

Es precioso Salva :)

Anónimo dijo...

simplemente genial, se nota que eres un gran conocedor de los resortes de la entrevista clínica, esa gran olvidada...Un abrazo

marta dijo...

muy bonito, haces que me enamore nuevamente de mi profesion (la misma que la tuya), que ya es difícil en los tiempos que corren ... Eres la mejor terapia para combatir en "burn-out"...

FLRENCE dijo...

La verdad s que eres muy positivo e inocente ,si piensas que todo aquel que se hacerca a urgencias a las tres de la mañana es porque no se encuentra bien,te contarìa casos mil que no son así.al margen de eso,la historia genial,como siemre y tú parte tierna y humana,lo mejor.Como alguièn ha apuntado,eres la mejor terapia para olvidar la dejadez,,,,,FLORENCE

Bruno Abarca dijo...

Joder. Tremendo.

Te leo siempre y nunca comento, pero que sepas que me encanta lo que escribes y como lo escribes. Leer ciertas cosas como ésta le da sentido a otras muchas.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

me encantan tus relatos... se me llenan los ojos de lágrimas cuando imagino ese servicio de urgencia

Anónimo dijo...

Sin palabras. Gracias.

Anónimo dijo...

Sin palabras. Gracias.

liliamra dijo...

despues de la entrada de la crema, esta es la que mas me ha gustado

Anónimo dijo...

jajajaja que bonito :)

Justo ayer estuve hablando con un paciente que era de mi pueblo...supongo que despues no se sentiria tan mal :P