SANT JORDI...Y EL DRAGÓN

Fue uno de esos días que no deberían haber pasado a la historia. Un día extraño, con hueco en mi agenda y cansancio acumulado del fin de semana.
Y puesto que no había otro plan a la vista, la decisión estaba meridiamamente clara; como millones de españoles en su día libre me dediqué a pasear por un centro comercial.
El centro elegido fue el mas moderno, el más grande, el más fashion de toda la capital. Un grandioso edificio moderno y elegante en pleno centro de la ciudad. Aparcamiento con miles de plazas (curioso invento las lucecitas verdes y rojas), pasillos que asimilan avenidas de suelo marmóreo y paredes acristaladas. Enormes palmeras de plástico siliconado. Y tiendas.
Casualmente encontré en el suelo uno de esos periódicos gratuitos que tan amablemente embellecen nuestros suelos y calles, en su titular decía que los catalanes celebraban unos días antes Sant Jordi, regalando un libro y una rosa. (que conste que Sant Jordi me suena como a San Manolo o San Pepe, pues por estas tierras es común usar Jordi como diminutivo de Jorge).
Regalar un libro como tradición me parece una de las cosas más bonitas que conozco. En una tierra donde muchos usan tradición como sinónimo de pasear a un señor clavado a una cruz por las calles, equivalente a dos millones de personas borrachas en una romería campestre, o símil de torturar a un animal a base de espadazos en una plaza, el hecho de regalar un libro como tradición me parece simplemente delator de la cultura de un pueblo.
Por tanto me dispuse a celebrar mi propio Sant Jordi regalándome un libro (siento lo de la rosa, pero no me gusta mucho, pues prefiero las flores en el campo, con su tallo, su raíz y su vida. Odio las flores muertas expuestas en un florero).
Lo reconozco, soy de esas personas que cuando ve una librería se para, entra en ellas y puede estar horas enteras entre libros. Me gusta tocarlos, repasarlos, hojearlos, acariciar sus lomos, apreciar el diseño de las portadas, el resumen de la contraportada, o a veces leer algún párrafo suelto.
Hay ocasiones en las que puedo estar hasta dos horas buscando un libro, y finalmente dejar la decisión para otro momento...rarezas.
Así es que me puse a buscar mi libro por los pasillos: Zara, Mango, Sprinfield, Calzedonia, Lefties, H&M, Pull and Bear, Pimkie, Springfield, Sfera, Jack and Jones, Stradivarius, New Yorker, Woman´s secret, Lolitas, Benetton ,Oysho, Bershka, Blanco, Desigual, hasta contar cuarenta y dos tiendas de ropa. Curiosidad, casi todas las tiendas tienen nombres anglosajones, ¿Será que así venden más?. Sigo el pasillo y...Marypaz, Bijou Brigite, Hello Kitty, Misako, Natura, Massimo Dutty, Parfois, y así hasta treinta y dos tiendas de zapatos y complementos. Pero los diseñadores de moda no saben que soy inasequible al desaliento, así es que sigo recorriendo pasillos: The Body Shop, Zakso, Imaginarium, Fotoprix, Primor, Décimas, Foot Locker, Game...
A lo mejor en la planta de arriba...Burger King, 100 montaditos, Bocatta, Ginos, Pans and Company, Donner Kebab, El Tapeo, Vips, Wok asia, KFC...hasta completar los veintiséis restaurantes.
Entonces empiezo a notar cierto dolor en mi talón de Aquiles, y no estoy dispuesto a perder más tiempo dando pasillazos. Me dirijo a una guardia de seguridad:
-Perdone, ¿hay alguna librería en este centro comercial?
-libre...¿qué? -la buena señora empieza bizquear ostensiblemente.
-Tienda de libros -replico a la amable estrábica que me mira con cara de asquillo.
-Pues allí al final del pasillo venden revistas y esas cosas...creo.
Ilusionado me dirijo raudo y veloz en busca de mi regalo de Sant Jordi. Al final del pasillo, un kiosco donde se venden chicles, gominolas, periódicos y revistas, desde las cuales Belén Esteban me sonríe triunfante con su nariz torcida y su sonrisa de jesulina-cómete-el-pollo (princesa del pueblo al fin y al cabo), como queriendo decirme la-vas-a-cagar-listillo. Sobre un expositor giratorio se venden algunos libros en edición de bolsillo, casi todos en inglés. En total conté diez títulos diferentes, de hojas amarillentas y retorcidas. Como homenaje propio, y a Sant Jordi, compré para mi pequeña un librito sobre la última serie de Disney Channel, dando fin a mi Odisea personal.
Una hora más tarde, al salir del centro comercial, me piden tres euros y medio por Parking, o bien hacer una compra de al menos seis euros.
Mi venganza fue simple y terrible, pero me produjo una enorme satisfacción. En una papelera vecina recogí un ticket usado de otro cliente y lo presenté ante la taquilla; con ello me validaron el aparcamiento (os recomiendo esta insana técnica para ocasiones posteriores).
Unos días más tarde mi hija ha leído su primer libro sin dibujitos gracias a Sant Jordi, yo me he ahorrado tres euros con cincuenta, no volveré a ese centro comercial por no tener librería, y sigo envidiando a los catalanes por sus tradiciones.
PS: Y aquí dejo documento gráfico de dos momentos estelares de la tarde.
Mi peque leyendo su primer libro sin dibujos...muy ensimismada ella...
Y la prueba de mi delito...

3 comentarios:

Anna dijo...

Primero: qué guapísima que es tu peque :)

Segundo, no puedo pasar por alto esta entrada, nombrando mi día favorito del año. Me encanta ser catalana, pero más en Sant Jordi, y pasear por las calles llenas de puestos con libros, autores firmando en las calles, buen humor generalizado. Llegar a casa cargadita de libros suelo hacerlo, pero si además me los regalan, la ocasión me sabe mejor ;)

Y sí, mejor no vuelvas a ese centro comercial...

Besos!!

jane dijo...

Yo también me regalo libros por el Día del Libro (cualquier excusa es buena), esta vez "Agatha Cristie: los cuadernos secretos" "Un lugar incierto" de Fred Vargas y "El tiempo entre costuras" de María Dueñas, por el que por cierto leí que en la Feria de Barcelona se estaban peleando dos mujeres porque era el último ejemplar en una caseta. ¡Qué gusto, se peleaban por un libro! Así que ya ves, aunque haya centros comerciales que no sepan lo que vale un libro, no todo está perdido y tu pequeña tendrá abierta la puerta de la literatura.

Anónimo dijo...

Mi vicio (bueno uno de mis vicios)es la lectura y no busco un motivo especial para comprar un libro ,sino siempre que acavo uno compro otro, tengo uno que es un regalo, envuelto todavia, no quiero abrirlo hasta que no termine el que tengo, para poder disfrutarlo a tope, aveces llevo hasta 3 libros a la vez pero es mejor disfrutarlos de uno en uno y exprimirlos bien.
Si no leo todas las noches me falta algo