BORRACHERA DE AMOR

Hemos ganado el Mundial, somos campeones, los mejores, los number one. Millones de personas nos hemos contagiado de energía positiva, de ilusión y de alegría. Todos nos emocionamos frente al televisor.
Si quieres salir en la tele estos días lo tienes fácil: debes enfundarte en la rojigualda, saltar por las calles, subirte a una cabina y gritar algo así como ¡uuaghhagghaaghhhh que viiihhgagakkvaa Ejjjfdhhggpaaaññaaaa!! cada vez que veas una cámara. Sales en Telecinco fijo.
Debo reconocer que yo también me pasé con los gin-tonics y la cerveza, que salté con los amigos al ver el gol de España (aunque también debo ser justo y admitir que empecé a darle al "temilla" a las tres, y el gol casi lo vi doble de la cogorza tan tremenda que atesoraba a esas alturas de la prórroga). No importa; al igual que otros quince millones de borrachos, salté emocionado con el gol. Y me gustó.
Las siguientes horas pasaron rápido, pues una vez te embarcas en esa nave que es la ingesta masiva de alcohol, las horas vuelan.
El final de la noche en cambio fue poco honroso, pues mi querido estómago decidió que iba a estar varias horas castigándome por los excesos, mi adorada cabeza decidió ponerse a explotar y casi me muero gracias a esa mezcla mareos-cefalea-vómitos con la que suelen acabar mis mejores noches etílicas.
Al día siguiente tenía un erizo colérico alojado en mi cavidad gástrica y varios hematomas en sitios sumamanete extraños, signos indudables de que en algún momento de la noche me di un buen ceporretazo. Por no hablar de mi pantalón, en cuyos bolsillos había guardado un chicle (usado), algunas palomitas de maíz, unos tickets, algunos billetes (muchos menos de los calculados), y varios kilos de suciedad de colores variados a lo largo de la pernera. Curiosamente tenía el calcetín izquierdo lleno de ketchup ( espero que sea eso, pues "casualmente" entré en el servicio de chicas, cosa que jamás había hecho antes, y comprobé alucinado que ellas pueden superarnos en puerquecillas, pues aquello, además de encharcado estaba abarrotado de compresas sanguinolentas, tampax usados, salvaslips con sospechosas manchas de algo que parecía nocilla y similares productos arrojados sin ton ni son tras haber rebosado la papelera).
Afortunadamente, todo se alivió bien entrada la mañana con mi cocktail mágico: un enantyum más dos omeprazoles sazonados con un primperán acompañados de pan con tomate, aceite y café.
Por la tarde me enteré de la noticia. El día previo lo habíamos estado hablando y yo confiaba en que sucediera (testigos hay).
Enciendo mi facebook, y compruebo que el comentario del día no era la victoria española, sino El Beso.
Confiaba en que Casillas besaría a Sara Carbonero, lo esperaba y lo deseaba. Estoy harto de la gente políticamente correcta, tan estirada, tan formal, tan dentro del guión, tan principesca, tan miedosa en el fondo.
Me apetecía verlo, comprobar que el gran jugador, famoso y multimillonario, seguía siendo el joven de Móstoles que se queda sin palabras delante de una chica, que la mira, y que la besa porque es lo que le apetece.
Luego vendrán los comentaristas sesudos, los periodistas del corazón, algunas feministas rancias, algunos periodistas tontinabos, y criticarán el hecho. Los publicistas diseñarán y los chinos venderán el Carbo-Casillas, besos electrónicos a uno con ochenta, pero eso no importa. Quizás a largo plazo tendrán más de un dolor de cabeza que se habrían ahorrado de haber actuado de forma más diplomática, menos romántica. Pero siempre he pensado que más vale equivocarse por hacer algo que lamentar no haberlo hecho.
Me gustó, y debo decir que me emocionó (vale ahora me podéis acusar de cursi, ñoñi, romantitonto o mariquita, pero me importa un rábano) comprobar que alguien en un momento como ése tenga le valor de ponerse el mundo por montera y besar a su chica.
Así es que Olé a Iker. Genial portero, pero mucho mejor ser humano.
Y que se mueran los tristes. Dixit.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo. Yo también esperaba que ese momento llegara y lo hizo en el momento justo, después de haber sido un profesional como la copa de un pino y con ese beso mas de una boca se ha tenido que callar. Y mas de uno se habrá quedado con los dientes largos, porque en esta sociedad la envidia es muy mala.

Anónimo dijo...

Pues ala a copiarlo y a besarrrr..se
en publico y que todos nos emborrachemos de amor!!!!!.

Anónimo dijo...

Cocktail mágico: un enantyum más dos omeprazoles sazonados con un primperán acompañados de pan con tomate, aceite y café.

Tu esperanza de vida se ha visto reducida en 3,7 años esa noche :D

salva dijo...

jajaja...¡entonces debería haberme muerto hace 236.4 años!

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo también me emocioné con el beso. Y eso que decian que Iker se desconcentraba por la presencia de Sara Carbonero, hizo callar a las malas lenguas!!!
Por cierto te falto el benerva y el benadon jeje

RR dijo...

JO!!!! con el enantyum...a mi compi médico y a mi, MENARINI, como mínimo nos pagará un viaj a VIENA...a él por firmarlo y a mi por administrarlo...jjj...salgo a una media de 30 enan/ dia de guardia...buenísimo el enantyum....a mi , de todo el mundial, lo que mas me gustó fue el beso de casillas....