EL FONENDOSCOPIO

Curioso aparato el que nos colgamos al cuello para deambular de un lado para otro. El fonendo no es un objeto más, no es el simple bolígrafo, la absurda linternita, las tijeras orejonas o el palito tontinabo. Es el rey de los instrumentos médicos. Me atrevo a decir que es algo más que un simple cacharrito que nos aplicamos a las orejas para oír los misteriosos ruidos de la caja torácica.
El fonendo es, si lo analizamos con frialdad, un tubo hueco que une y comunica el corazón del paciente a la cabeza del médico; eso jamás lo pensamos, pero el enfermo lo percibe aunque sea de forma inconsciente.
En la relación médico-paciente, el denominado por mí momento-fonendo tiene su miga, pues define a las dos personas que se encuentran en consulta.
Tenemos el médico de fonendo rosa, rojo, incluso naranja fosforito ( yo tengo uno rojo y otro verde; una vez una paciente me preguntó si me había comprado las gafas a juego con el fonendo o al contrario...). El médico con fonendo de kilo y medio, cuya campana se parece a las de la catedral de Santiago.
Encontramos el médico que jamás aplica el fonendo a sus pacientes, con la consiguiente queja (doctor, mi médico nunca me pone las gomas cuando voy), incluso el médico que lo aplica por encima de la ropa por aquello de cumplir el trámite con prisas. Sin hablar del médico que usa un fonendo de seis euros regalado por laboratorios Wanger que no sirve ni para tomar la tensión.
Y por supuesto, los pacientes. Esas personas/usuarios/clientes que cada día nos dan temas de conversación entre café y café.
He definido diversos tipos de pacientes en función del momento fonendo:
-El paciente Inspirado: Normalmente se sexo masculino, de mediana edad que asume que respirar es equivalente a llenar sus pulmones de aire como si fuese una gaita.
-respire- le dices.
Entonces el tipo coge aire como si fuese un toro. Y ahí se queda, todo él inflado como un pez globo, aguantando el aire durante segundos hasta que su cara adquiere un tinte rojoazulado.
-Siga respirando- le sugieres
Entonces el paciente inspirador se convierte en paciente espirador, expulsa el aire y se vuelve a quedar paralizado en situación de apnea para tu desesperación.
Una vez le dije a un paciente "respire", el pobre era un paciente tipo inspirado, yo iba despistado y no me di cuenta de ello; al cabo de unos segundos me dice con hilo de voz:
-doctor, ¿puedo seguir respirando?
Casi se me ahoga.
La paciente toy-mu-mala: Suelen ser señoras que rondan los cincuenta años, obesas, artrósicas, dislipémicas, depresivas e hipertensas, pero con una salud de roble milenario. Tienen un corazón que late como una locomotora y unos pulmones limpios como una patena (claro, si nunca han fumado, hace años que hacen dieta, caminan por las tardes, se toman la medicación, no beben alcohol y cocinan como los dioses), pero se ahogan. Se ahogan y se ahogan. Cuando les aplicas el fonendo emiten un sonido sibilante con la garganta que suena algo así como "jiunnnn-jiunnnn", intercalados con contínuos ainnn-ainnnn.
-¿lo oye doctor? Es que tengo bronquitis asmática de la mala. Me está viendo el doctor Blázquez de Otero.
La paciente toy-mu-mala tiene un pronóstico excelente con la simple aplicación de fonendo. Jamás intentes disuadirla de que esos ruidos jiunnnn-jiunnnn son provocados por ella, pues habrás ganado una enemiga para siempre, y tener una enemiga en la cola del Mercadona es sinónimo de enterrar tu reputación de por vida.
El paciente enciclopédico Señor de setenta y dos años que casi se desnuda cuando lo vas a auscultar, y te dice con orgullo: "oiga, doctor, oiga". El tipo empieza entonces a respirar ofreciéndote toda una gama de sinfonías variadas, ruidos todos derivados de los millones de paquetes que se lleva clavados en sesenta años, sazonados por un corazón que late cuando le sale del pirindolo más arrítmico que las canciones de Ramoncín. (toc..toc.......toc.....toctoctoctoc.............toc)
-Empecé a fumar con doce años doctor- te dice con orgullo- tuve una pleura en el pulmón derecho, me amputaron medio pulmón izquierdo hace cuarenta años (el padre del doctor Blázquez de Otero, ¿no lo concoce?), además tengo una bala de la guerra a cinco milímetros del pericaspio, y bla, bla, bla...
La paciente corazón de jesús: Es de mis favoritas. Su edad ronda los sesenta, y durante los diez años previos ha sido paciente toy-mu mala. Ahora ha evolucionado.
-Doctor, vengo aque me mire que tengo un resfriado malísimo.
Te levantas y acudes a su tórax raudo y veloz. Entonces la señora se baja unos tres centímetros el cuello del jersey, o en su defecto se abre un botón de la camisa y te ofrece un espectáculo desolador; una medalla de la virgen, otra con una foto de su difunto (padre, marido, hermano, etc...), el canalillo con un pañuelo metido enmedio, medio pecho izquierdo (el del corazón) y seis centímetros cuadrados para poner el fonendo.
-Ahora respire- le dices, para volver a encontrarte el jiunnnnnn-jiunnnnnnnnn
El paciente soplo escondido. Es un paciente agradecido y a la vez traicionero, pues trata de examinarte durante la exploración. Niega enfermedades ni dolencias. Niega tratamientos. Lo niega todo, como si de un interrogatorio de la CIA se tratara. Pero al auscultarlo...¡zasca! El tipo tiene un soplo algo así como pum-fffumm-pum, pum-fffum-pum.
-Señor, ¿alguna vez le han dicho que tiene un soplo?.
-¿Lo ha notado, verdad doctor?- te dice con sonrisa iluminada- sí, hace años, es que tengo una válvula mal, una insuficiencia cardiaca, una rimia y una miocardiopatía dilatada. Me sigue el doctor Blázquez de Otero (hijo), ¿lo conoce? Si tomo más de quince pastillas todos los días, aunque sólo recuerdo dos, las amarillas con forma de corazón y las gordas del azúcar. Ah, y otras azulillas...
Entonces procedes a borrar todo lo que habías escrito, te pegas un pellizco en la pierna y sigues. Al menos has aprobado el examen del paciente soplo-escondido.
En definitiva, un momento divertido, un espacio de encuentro delimitado por un tubo de goma y una oportunidad más de conocer, cuidar y reirnos un poco con nuestros queridos enfermos/pacientes/usuarios/clientes.
Por cierto, ¿alguien conoce a la célebre familia de médicos Blázquez de Otero? Padre e hijo, porque la hija fue más lista y se hizo notaria.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaja muy bueno.

Anónimo dijo...

Muy interesante tu manera de definir los tipos de pacientes auscultados. Pero algunos enfermeros también llevamos el aparatiro colgando y otros como yo en el bolsillo ;)

Saludos

Anónimo dijo...

La verdad es que el fonen es un artilugio sencillo ,pero a la vez muy ùtil,si señor.Para ser mèdico o que crean que lo eres,es decir,el paciente relaciona fonen al cuello,con mèdico,lo debes de llevar colgado al cuello,en cualquier otro lugar,no tiene glamour.Yo como mi compi enfermero lo llevo en el bolsillo.
Genial Salva,como es normal en tì¡¡
FLORENCE

Miriam dijo...

Me ha encantado el post! :)
Un saludoo

Monica dijo...

Sencillamente genial... como siempre... Me has alegrado el día.. me he reido con cada definición...
Gracias.