LA PIZZA FUNGHI Y LA SANIDAD

Antes de que leas este post debo aclarar algo: No soy un dechado de perfecciones. Es más, creo que soy desordenado, impuntual, perezoso, contradictorio las más de las veces y uno de los seres más despistados de la tierra (en definitiva que soy una especie de cruce entre koala y ñu del Serengueti). Es por todo ello que suelo ser bastante condescendiente, cuando no envidioso, con los errores, vicios, adicciones o corruptelas ajenas. Incluso creo que todos tenemos, o deberíamos tener, nuestras propias basurillas inconfesables (y quien presuma de no tenerlas, peligro, peligro), de hecho suelo renegar de aquellas personas tan políticamente correctas, tan limpias y puras, que a veces dan casi asco.
Y aclarado este punto os paso a relatar el acontecer de hoy.
En esta época de crisis (la palabra ya suena a rancia), es común que las conversaciones giren en torno a este tema. Por supuesto que todos tienen su propia receta. Cada españolito sabe perfectamente cómo acabar con la crisis (quien no ha oído eso de pos yo esto lo arreglaba....blablabla).
Entre los sanitarios pasa igual. Muchas veces (demasiadas tal vez) centramos nuestras charlas en cómo arreglar el sistema sanitario, y finalmente aderezamos el tema con las anécdotas del día a día, culpando del colapso de la sanidad a los que vienen a consultar por una verruga a urgencias, o a los que acuden por dolor en el dedo desde hace dos años. Y finalmente la receta (unos deciden que con el copago se arreglaba todo, otros que con mano dura, otros callan...).
Yo no tengo la solución (el único español que no sabe la solución a la crisis, así es que mejor que zp no me consulte), pero me limitaré a describir tres escenas recientes de las que cada día se dan en nuestro entorno. Al final las tres situaciones se hubieran resuelto con una simple palabra, con una actitud vital, pero eso es motivo de otro post. Vamos a ello:
8.30 de la mañana: Paciente que, según el sistema informático (ese ojo que todo lo ve), toma diariamente omeprazol, ramipril, atorvastatina y metormina. Constato en el programa (más por curiosidad que otra cosa y temiéndome lo peor) que los medicamentos han sido religiosamente expedidos por la farmacia. En cambio al preguntar a la hija del susodicho usuario, ésta me dice haciéndose la tonta que hace más de un año que no se toma una pastilla, pero que "como sale en la tarjeta", cada mes va a la farmacia y el farmacéutico le da una bolsa que religiosamente deposita en un cajoncito del dormitorio. Nota: En Andalucía es posible recetar medicación durante 365 días mediante un simple clic, luego el paciente únicamente debe ir a la farmacia a recargar cada mes su correspondiente bolsita .
La señora pone cara de "es que no me entero de nada", en cambio seguramente sí se entera de cómo rellenar la solicitud de beca, los impresos para cobrar las subvenciones y es capaz de tener un conocimiento tres veces más avanzado que cualquier gestor acerca de los funcionamientos del sistema público de cobertura social.
No pude evitar decirle con tono amable que eso lo pagábamos entre todos.
12.55: Paciente alemán, con un perfecto conocimiento de dicho idioma, que está "de vacaciones" en España y acude por mareos. Está tomando medicación anticoagulante (sintrom) por una arritmia. Al hacerle un electro se detecta que necesita un marcapasos. Se le explica que debe suspender la medicación anticoagulante y tres días más tarde se le implantará el marcapasos. El paciente dice que imposible, que marcapasos hoy o mañana, pues tiene vuelo de vuelta en dos días.
Finalmente lo explica todo: Sabe que necesita un marcapasos hace días, pero su seguro privado no se lo cubre en Alemania. Si quiere marcapasos debe pagar unos tres mil euros o hipotecar su casa. Entonces le ofrecieron dejar el anticoagulante y venirse a España porque aquí lo ponen gratis.
18.30 de la tarde. En la cola del Carrefour oigo una conversación en la que una señora, bolso en ristre, explica lo buena persona que es su médico de familia, al que han trasladado por haber conseguido plaza en otra localidad.
-No me extraña que haya cogido una buena plaza. Yo sólo puedo hablar maravillas de él. Conmigo se portó muy, pero que muy bien. Una vez me salió una culebrilla en el pecho y me dijo que lo único que lo curaba eran unas pastillas que costaban un dineral, y ¿sabes lo que me dijo?
-dime -responde otra señora.
-Que me buscara una cartilla de pensionista para hacerme las recetas rojas. Al otro día le llevé la cartilla de mi suegro y... vaya es que nada más pensarlo se me ponen los vellos como leznas del gesto tan bueno que tuvo conmigo. ¡Eso es un médico!...porque eso todos no lo hacen, te lo aseguro.
-Pero qué detalle Puri, que pedazo de médico tienes hija.
Usuarios, médicos, sistema sanitario...si no nos IMPLICAMOS todos, esto se va al garete. No creo que el problema sea que alguien acuda a urgencias por un dolor de muelas, pues eso consume un minuto al sistema. El problema es cuando falta lo más importante, y a tres niveles, el personal, el profesional y el social: LA SOLIDARIDAD ( si además somos capaces de alardear de ello es que tenemos menos luces que una pizza funghi).

6 comentarios:

crazynurse dijo...

¿Qué te puedo decir?, pienso lo mismito que tú, vamos que lo podrías decir más alto, pero más claro, imposible. Que pena me da lo que le estamos haciendo a este bendito país, lo estamos llevando derechito al precipicio, pero, a ver quién es el valiente que reconoce su parte de culpa. Tú, ya lo has hecho, y yo me uno a eso, a ver si somos más los que nos concienciamos del tema y por lo menos sacamos unos cuantos trastos del desván, vamos haciendo limpieza, que con ganas dejamos todo en condiciones.

Amanita Faloides dijo...

¡Jo! yo no dejo de ser un funghi, y me encanta en cuaquier plato, pizza incluida...

Lo cual no le resta ni un ápice de crudeza tu descripción. Añado a tu relato el médico privado de Sanitas, Adeslas, o similar que le dice a su paciente con aneurisma cerebral de 9 mm -5 mm de base- y 33 años "Si quiere usted vivir opérese en la Seguridad Social". Y claro está que ese seguro privado lo paga la empresa como "beneficio social".

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo salva.
FLORENCE

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo en todo. Y sigue asi, reconozco que tus relatos empeze a leerlos como simple curiosidad pero cada vez me gustan mas y ya no me pierdo ni uno. Namasté y buena suerte.

Maria dijo...

¡Un buen diagnóstico! Tres enfermedades graves del sistema sanitario. Aunque, me parece que, de momento, no les veo yo cura.

Lo que me resulta muy triste es que muchas de estas personas,lejos de sentir al menos un poquito de culpabilidad por estar perjudicando a todos; se miran al espejo diciéndose: "pero mira que soy listo".

Paco Bernal dijo...

Hola!

Me llamo Paco y vivo en Viena. He llegado a tu blog, como suele suceder, por casualidad y, la verdad, las historias que cuentas me han conmovido mucho. Sólo te dejo este comentario para darte la enhorabuena por tu blog y para que sepas que tienes un lector más.

Un abrazo desde Centroeuropa