MUJER Y HOMBRE

-Te quiero- te dijo él.
-Yo también- repondiste- y no sabes cuánto.
-Daría todo por ti- te repitió.
-Yo lo di todo, nada me queda por darte, amor- le sonreiste con un halo de amargura.
-Empecemos de nuevo- suplicó- te prometo que haré todas las cosas que me pidas, que seré exactamente como tú quieras, que obedeceré tus deseos.
-Precisamente ése es mi deseo. Me gustaría que fueses tú sin necesidad de pedirte nada, sin ser yo quien te requiera, sin obedecerme.
-Pero...¿hay otro?
Entonces saliste de la casa con una maleta y un millón de dudas. Y sin mirar atrás.
Suerte Mujer.

PD: El Amor a veces (casi siempre), es así de extraño. Y yo que al sentarme intentaba componer una bella poesía de amor...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

simplemente...me estremeció.

Anónimo dijo...

El relato es corto y tremendamente denso. cada palabra, cada punto, cada coma tiene un significado. Enhorabuena por tu gran conocimiento del alma femenina.Ester

Anónimo dijo...

Me ha encantado. Es la primera vez que entro en tu blog, pero te aseguro que no será la última.
Con lo fácil que es el amor, lo que lo complicamos todo.
Anabel.