LA RADIOGRAFÍA

-¡Maldita sea! -piensa el joven médico- debí haberle prestado más atención.
La paciente le había dicho minutos antes que tenía un dolor en forma de pinchazos en el pecho desde hacía dos semanas, ahogos, palpitaciones, cansancio y falta de apetito.
Se trataba de una mujer de mediana edad, con cierto sobrepeso, fumadora, depresiva, insomne, histerectomizada tres años antes y diagnosticada de fibromiálgica recalcitrante. A ello se unía un exceso de perfume barato y un continuo ay, ay ay que provocó que Víctor relajara sus alarmas mentales (mode piloto automático: On).
La exploración fue completamente normal, destacando un corazón que latía como una locomotora, dos pulmones que ventilaban como molinos y dos piernas convenientemente adornadas de pelos como alambres.
Víctor estaba convencido de que la paciente no tenía nada grave. Una convicción apoyada por un electrocardiograma de trazo limpio y ritmo normal con unos complejos exquisitamente dibujados y una analítica que sería la envidia del mismísimo Adán. Ni azúcar ni creatinina ni alteraciones de los iones. Ni troponinas ni hemoglobinas, nada. Ni una sola -ina que llevarse a la historia. Hasta los leucocitos eran normales, cosa harto sospechosa por otra parte.
Por último quedaba la radiografía...
Víctor sabía que siempre debía pedir "el completo" en los dolores torácicos porque a veces se llevaba alguna sorpresa. En esta ocasión sucedió.
Allí estaba, en el pulmón derecho. Exactamente a nivel de la sexta costilla derecha. Era una masa redondeada y siniestra que sin duda cambiaría la vida de aquella mujer alegremente diagnosticada como fibromiálgica-depresiva-insomne-histérica.
Nadie le había realizado una radiografía pese a haber acudido en varias ocasiones con el mismo dolor, y ahora era él, Víctor Bárcenas, el que debía enfrentarse a la cruda verdad, a comunicar la noticia.
Antes de informar a la paciente y familia decidió pedir el informe radiológico de la masa pulmonar, solicitando una orientación diagnóstica que le ayudara a decir a la paciente el tipo de tumor que sufría.
17.32 horas. Solicitud de informe. Paciente de 37 años sin antecedentes previos que presenta dolor en hemitórax derecho desde hace meses. En radiografía se aprecia nódulo a nivel de lóbulo medio de pulmón derecho. Ruego informe. Firmado: Doctor Bárcenas. Médico de Familia.
Pasaron casi dos horas eternas en las que el médico esperó con ansiedad el informe final del radiólogo.
-¿Me falta mucho doctor? -le preguntó la mujer intranquila.
-No se preocupe, he mandado a informar sus radiografías -el médico intentó aparentar seguridad- luego hablamos.
-¿Es que ha visto algo raro? -se cruzan las miradas.
19.17 horas: Informe radiológico. Radiografía de tórax en proyección PA. Corazón dentro de límites normales. No se aprecian lesiones óseas ni pleurales. Mediastino Normal. A nivel de sexta costilla derecha apreciamos imagen redondeada. Igualmente apreciamos dos lesiones más, similares a la previamente descrita, a nivel de segunda y cuarta costillas. Las características radiológicas de los nódulos descritos, junto con la existencia de imágenes hiperclaras en su interior, nos llevan a concluir sin lugar a dudas de que se tratan de tres botones de la bata de la paciente. Nota: rogamos desnudar a la paciente previamente a realizar las radiografías y realizar proyección lateral antes de meterse en mayores berengenales. Firmado: Dra. Cifuentes. Radióloga.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaj...me imagino la cara de Víctor cuando se encontrara con la radióloga!!!

Juana dijo...

Debe darte un patatús cuando leas el informe .... de los botones ....

Anónimo dijo...

JA,JA,JA,GENIAL,COMO TODOS.
FLORENCE

Anónimo dijo...

Buenisimo como siempre.

Anónimo dijo...

http://pemechesjuspi.blogspot.com/2010/12/atencion-primaria-reddite-medicum-quae.html
Si queremos que el paciente realmente sea la piedra angular del sistema sanitario hay que hacer lo que dice el título de este artículo: devolver al médico el protagonismo del acto médico

saname dijo...

Buenísimo.
Casi me lo creo si no fuera por que en sólo 2 horas el radiólogo te informó la radiografía (en mi centro puede tardar 12 dias).
Gracias.
Iñaki.

Anónimo dijo...

Tal vez esta señora histérica,fibromiálgica y petarda que tanto nos ha hecho reír, la pobre, lo que necesita es un motivo por el que vivir, cosa que a mediana edad, no sé por qué carambolas de la vida, a muchas mujeres se les difumina,aún teniéndolo no lo ven.La presbicia interior que le llamo yo.Gracias por éste y tantos buenos ratos!.JM.