EL CUMPLEAÑOS

Él acarició su cuello con los labios y entonces ella inspiró con profundidad impregnándose de aquel aroma a hierba. Siempre había pensado que él olía a hierba fresca, a campo, a libertad. Aquella noche lo hubiera jurado.
Notó la máno cálida y suave recorriendo su espalda, cerró los ojos y se abandonó al placer de sentirse acariciada. Notó su respiración muy cerca, junto a la oreja izquierda, tan cerca que casi podía sentir sus labios cerca del lóbulo; entonces emitió un intencionado gemido. Sabía que a él le gustaría. Él respondió apretando sus manos, amasando casi su cintura. Ella curvó las caderas hacia atrás buscando su cuerpo...
Le encantaba notar el pecho cálido de él contra su espalda mientras sus manos le apretaban los muslos y subían para pasar adelante con destreza. Ella giró el cuello para encontrar su boca, susurrándole antes unas palabras fruto de la lujuria más absoluta. Palabras prohibidas que jamás pronunciaría en otra situación.
Él obedeció y se tumbó sobre la alfombra dejando que ella quedara encima. Al sentarse sobre él notó que casi perdía la cordura, los cuerpos se fundieron y empezaron a mecerse con un ritmo lento, pausado. Una cadencia marcada por los latidos de sus corazones. Cada vez más rápido, cada vez más fuerte.
Se encontraron las bocas en la oscuridad.
Ella empezó a notar cómo una corriente eléctrica partía desde lo más profundo de su cuerpo quemándola por dentro. Una corriente que le cruzaba el abdomen, subiendo como un flujo de energía hasta casi estallar junto a los oídos. Una corriente que la obligaba a moverse más rápido, una energía primitiva e instintiva que le pedía gritar. Se limitó a gemir junto a su cuello. El respondió masajeando sus gluteos y empujando al ritmo marcado por el deseo mutuo.
Pronto los movimientos se volvieron más intensos, el ritmo más enérgico. Ella tensó todo su cuerpo como si de un arco de vida se tratase, él la sujetó con más fuerza, la corriente que los recorría se convirtió en una explosión de colores, entonces ambos se convirtieron en uno. Millones de diminutas estrellas estallaron en su cabeza, convirtiendo su mente en un caleidoscopio imposible de luces.
Los dos cuerpos desnudos quedaron exhaustos sobre la alfombra verde.
-Gracias -susurró ella.
-Jamás había disfrutado tanto -dijo él sabiendo que estaba a punto de dormirse.
-Considéralo un adelanto de tu regalo de cumpleaños -ella sonrió- porque mañana no podremos celebrarlo así.
Entonces sonó el teléfono como un cruel recuerdo de que el mundo seguía existiendo. Ella se levantó con pereza. Él la observó su desnudez mientras caminaba y volvió a notar una corriente de deseo al contemplar su andar decidido y altivo.
Unos minutos más tarde ella volvió a su lado.
-¿Quién era? - la llamada lo había intranquilizado de pronto. No sabía la causa, pero se sentía extrañamente culpable. Imaginó que era un de esas culpas heredadas de una educación castrante, pero no pudo evitarlo.
-Era Juan, que ha comprado la tarta para mañana, pero tiene una duda -ella lo miró en la noche, pensó que estaba guapísimo
-Vaya nieto tan despistado que tenemos, ¿y qué duda era?
-No sabe exactamente los números que debe comprar para la tarta. Ya le dije que un siete y un ocho.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
Entonces Luisa y Pedro que se durmieron arropados por la luz de una luna redonda y blanca que entraba por la ventana.

6 comentarios:

somosmedicina.com dijo...

Me está encantado esta cuarta temporada! es una gran noticia que aquella mirada de aquel niño consiguiera reanimar tus ganas de seguir emocionándonos.

samu dijo...

Menos mal que hace un par de semanas querías irte y al final te arrepentiste.

Gracias por arrancarme una sonrisa, Salva. Note vayas nunca

Anónimo dijo...

Me gusta. Gran descubrimiento ha sido para mí llegar a este lugar.

Luna Urbana.

ALEIVE dijo...

Hola que tal, soy Alejandro Solorzano , Te interesa poner anuncios de texto en tus blog.
Puedes ganar hasta 100 Dolares AL MES por cada blog o web.

Le rogamos nos remita los blogs , para poder revisarlos y cualcular el nº de entradas aceptadas.



Alejandro Solorzano


Tel: (503) - 74532917



Msn / Messenger : alejandromd5@hotmail.com


Persona de contacto : Alejandro Solorzano




Saludos cordiales.

Aniña dijo...

yo hubiera comprado un seis y un nueve, casi seguro ;)

Anónimo dijo...

Hacía tiempo que no te leía, hoy has conseguido emocionarme, ¡como siempre!