LA SONRISA ASUSTADA

Se ha levantado de la cama muy temprano. Hace varios días que no duerme bien. A pesar de sentirse extraordinariamente cansada al llegar la noche, apenas logra dormir tres horas entre continuos despertares.
Con los gestos mecánicos de cada mañana enciende la cafetera, saca el pan del congelador y pone la radio. Piensa que se fumará un cigarrillo en la terraza, entonces lo recuerda y decide que no.
Sonríe asustada. Jamás pensó que eso fuera posible. Sonreír con miedo.
Mientras el olor a café acaba de inundar el piso Ella se dirige al baño. Como cada mañana abre la ducha dejando que el vapor lo convierta todo en una suerte de sauna. Cuando el espejo empieza a empañarse Ella se desviste.
-Bonito pijama –piensa.
Mira al espejo y ve la imagen borrosa de su desnudez. Se siente un poco mareada, incluso nauseosa, no tanto como para vomitar.
Sonríe asustada y entra en la ducha.
Ella nota el abrazo cálido del agua muy caliente, respira el vapor de agua, entonces siente la necesidad de sentarse. Haciéndose un ovillo, abraza sus rodillas y se sienta mientras el agua la envuelve en una atmósfera irreal. Piensa en todo lo que pasará en las próximas semanas. No quiere pensar, pues eso le causa un vértigo extraño. Vértigo, esa sensación de estar a un paso de caer al vacío, esa falsa seguridad que te da saber que sólo de ti depende tu inmediato futuro, ese íntimo momento de desconcierto al saber que si presa de la locura o el pánico adelantas un solo pie nada dependerá de ti porque la caída será inevitable.
Sonríe asustada y termina de ducharse.
Ella cierra la ducha y sale frente al espejo empañado. Ahora su silueta es una simple mancha entre la niebla. Con cuidado acerca el dedo índice al espejo...
Recuerda que de niña siempre escribía en los cristales de casa cuando fuera llovía. El frío del cristal en su dedo le trae recuerdos lejanos, tardes de colacao y pan con aceite.
Entonces Ella escribe algo con mucho cuidado, casi como si el cristal se fuese a romper, casi como quien realiza un conjuro mágico: A…L…E…Antes de acabar lo borra todo con la palma de la mano casi asustada. Pero al borrarlo quita el vaho del cristal y vuelve a ver su propia cara de pánico. Ahora mueve los labios en silencio y completa la frase. Sonríe asustada.
Casi son las ocho y media, Ella ha desayunado y se ha vestido. Hoy se puso el vestido azul que tanto le gusta, un vestido ajustado que realza su figura y que complementa con unas botas marrones de caña alta y una chaqueta negra. Unos pendientes rojos le dan un toque de color.
Coge la llave del coche que dormía en el aparador y se dispone a salir de casa. En ese preciso instante se ve reflejada en el espejo de la entradita. Se acerca y pone la mano derecha sobre su abdomen, por encima de la ropa. Luego pone la mano izquierda junto al ombligo. Inspira y siente algo que hasta ese momento nunca había sentido. Se siente viva y necesaria sobre la Tierra.
-Ya lo noto –piensa.
Y sonríe asustada. Dentro de seis meses nacerá Alejandro.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

espectacular, realmente espectacular. Así me sentí cuando tuve a mi hija.

Marilis González dijo...

Simplemente, precioso...Un placer leerte.
Saludos,
Marilis

Begoña dijo...

Que cantidad de sensaciones al leer tu relato, impresionante, me transporta a mis embarazos que aunque no muy lejanos quizas si olvidados,gracias por algo tan bello

Miriam dijo...

Qué bonito, como siempre. Me ha calado... ya que siempre he dicho, que si en un futuro tengo un varón,(ojalá que sí, pero dentro de unos años) Alejandro se llamará.

Un saludo

pilar dijo...

Salva,y ahora muy en serio: Tú no necesitas firmar ninguna receta a tus pacientes....tú simplemente con tus palabras y ,o que escribes,y cuentas........curas! un beso muy grande!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Aunque repito lo anteriormente dicho por alguno de tus lectores,ha sido PRECIOSO¡¡.Cada vez me alegro màs de haberte encontrado por estos mundos de internet y tener el placer de disfrutar con tus escritos....Eres GRANDE salva,MUY GRANDE.....no sè si llegas a sentir lo feliz que me haces....
FLORENCE

Anónimo dijo...

Me da que Alejandro te va a hacer muy feliz a ti tambien ¿?.Gracias a la vida que despierta no se duerme la nuestra.Bendita vida!.Saludos y gracias por seguir.

Aniña dijo...

precioso, me ha encantado leerlo. besitos

samu dijo...

Gran historia! Gracias de nuevo por volver Salva, y arrancarme una sonrisa, o dos, o una por cada palabra

amelche dijo...

Creo que Pilar tienes razón: curas con las palabras.